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El mordisco de la serpiente — capítulo 8
(Gracias a todos los que comentan. Me alegro que la historia les esté gustando tanto y gracias a los que la tienen en favoritos)
Draco Malfoy se recuperó de las duras palabras de la castaña y pensándolo en frío, tal vez ella tenía razón y no era conveniente que nadie supiera que el bebé era suyo, aunque si se parecia a él iba a ser inútil negarlo.
Se refrescó el rostro y fue a la sala de los Menesteres. Esa noche se llevaría a cabo la misión y esperaba que la chica no se metiera, pues temía que saliera herida.
Se puso frente a aquel armario y empezó a flaquear. No se sentía con la fuerza suficiente para hacer aquello.
Pero lo tenia que hacer si no queria que a su madre le pasara nada malo. Estiró su temblorosa mano y tiró de la manta que cubria aquel siniestro objeto. Se apartó de él y vió que el pomo empezaba a girar.
Los mortífagos ya estaban dentro de Hogwarts.
Mientras tanto, Hermione iba a paso ligero a su sala común, necesitaba hablar con Ginny y desahogarse. Cuando entró en la sala de los leones, allí sentados solo estaban Ron y su hermana con rostros de preocupación.
-¿Qué ocurre?.-preguntó ella
-Harry se ha marchado con Dumbledore a no sé donde en busca de un objeto de esos.-explicó Ron. Con su hermana delante no podia contar mucha información, pues Harry no queria que se asustara demasiado.
La castaña comprendió y contempló con impotencia como la pelirroja subía a su habitación con tristeza. Hermione sabía del amor que Ginny sentia por Harry y si a éste le llegase a pasar algo, no se quería imaginar lo que su amiga podría hacer. Fue detrás de ella y subió corriendo las escaleras. Al abrir la puerta vió a su amiga llorando abrazada a una almohada. Se sentó junto a ella poniéndo una mano sobre la suya.
-Ginny, todo va a salir bien, Harry estará bien, está con Dumbledore.
-Lo sé. Pero siento como si fuera a perder la razón. Salió corriendo dándonos a Ron y a mi la botellita de Felix Felicis con un poco del líquido. Dijo que nos la repartiéramos si sucedía algo y no nos dijo más. ¿Sabes? Antes de irse me abrazó y me besó en la frente como suelen hacer mis hermanos. Pero noté algo distinto, como si...-y se quedó callada mientras se sonrojaba
-Ya te comenté un dia que Harry estaba empezando a mirarte distinto, cuando te encontraron Ron y él besándote con Dean, te puedo asegurar, incluso te lo podria jurar, que Harry estaba celoso. Incluso tu hermano me contó que Harry planeaba más de una manera para darle su escarmiento al chico y no eran las mas agradables.-explicó Hermione
-¿Entonces por que no me dice nada?
-Ginny, tiene miedo. No te quiere poner en peligro, en realidad, quiere que Ron y yo no le acompañemos en una misión que le ha encomendado Dumbledore.
Ginny agarró a su amiga de los brazos.
-No le dejéis solo.-rogó la chica para después echarse a llorar en brazos de su amiga.-No le dejéis solo-susurraba
-Tranquila, no estamos tan locos como para dejarlo ir solo. Desde el primer año hemos corrido peligros juntos y hasta que todo termine, de una manera u otra, seguiremos juntos.-contestó intentando consolar a su amiga.
Después de un rato, la pelirroja se habia calmado.
-Malfoy sabe que estoy embarazada o por lo menos ya lo da por echo.Le he dicho que nadie sabrá que él es el padre. Hay algo que lo tiene mal, sus ojos estaban vacios, solo habia tristeza en ellos.
-Si, muchos opinan que hay algo mas oscuro que lo tiene asi, como que se ha echo mortífago, pero no lo veo posib...
-Lo es.-interrumpió Hermione. Le he visto la marca, él no se ha dado cuenta. Pero creo que al decirle que mi bebé no se enteraría que su padre era un maldito mortífago, se lo ha dejado claro.
Una lejana explosión interrumpió la contestación de la pelirroja.
-¿Has escuchado eso?.-preguntó Hermione.
Ambas chicas salieron de la habitación y bajaron a la sala común donde Ron las esperaba mas serio de lo normal.
-He escuchado una explosión, tenemos que ir a ver, tal vez Harry tenia razón en que algo pasaría en cuanto Dumbledore abandonara el castillo. Tomad, yo ya he bebido un poco.
Ron sacó la botellita y se las pasó a ambas, que bebieron lo justo.
Los tres salieron de la sala común y escucharon mas explosiones. Corrieron al lugar de donde provenían.
Unos cuantos Mortífagos se divertían haciendo explotar algunas cosas, pero al ver a los tres amigos de Harry decidieron atacarlos a ellos. Asi empezó una pelea entre ambos bandos.
Harry y Dumbledore llegaron al castillo justo a tiempo. Pero con el anciano muy debilitado. Habian encontrado un posible Horrocrux pero la trampa era que habia que beber una pocion que dejaba muy débil al mago que la tomara. Los dos se aparecieron en la torre de Astronomia, donde Dumbledore le pidió que se escondiera y que no interfiriera en nada.
Impotente, vió como Draco Malfoy apuntaba al director dispuesto a matarlo a pesar de que al chico le temblaba la mano y unas pocas lágrimas corrian por sus mejillas. Al final, fue Snape quien ejecutó al anciano director.
Harry no podia hacer nada, estaba paralizado por el miedo y la impresión. Dumbledore habia muerto y ahora sabía que se encontraba solo, por que si él no estaba ¿quien le protegería y le guiaría en esta guerra?
Sus amigos tampoco lo estaban pasando bien. Ajenos a la muerte del director, habian dejado fuera de juego a todos los mortífagos. Cansados pero en alerta, vieron a Bellatrix, Snape y Draco pasar por alli corriendo.
El rubio no pudo evitar mirar a la castaña que bajó la guardia y no se dió cuenta de que un mortífago le lanzaba un hechizo directo al estómago. Mientras veía a la castaña caer inconsciente al suelo, su mundo también se derrumbaba pues habia escuchado de su madre que si una bruja recibia un hechizo en el vientre estando embarazada ésta perdía el bebé inmediatamente. Malfoy queria correr hacia ella y pedirle perdón, pero si perdia a su hija él no se lo podría perdonar a sí mismo nunca. Una lágrima rodó por su mejilla mientras Snape le arrastraba hacia la salida.
A la mañana siguente del caos, Harry va a visitar a sus tres amigos a la enfermería.
-¿Cómo estáis?-preguntó con voz rota.
-Gracias a Dios no tenemos que lamentar nada.-dijo Hermione tocándose el vientre.-Fue buena idea tomar la poción. -contó mientras los dos pelirrojos asentían.
Los cuatro se prepararon para el funeral de Dumbledore para decirle el último adiós.
Mientras en otro lado de Londres, Draco Malfoy lloraba la posible muerte de su hijita. Pues esa misma noche, se habia quedado dormido agotado de llorar, volvió de nuevo a la misma casa donde veía siempre a la niña, pero ella no estaba. Ni siquiera escuchaba su llanto. Despertó sobresaltado y algo dentro de él se rompió.