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El mordisco de la serpiente — capítulo 11
(Perdon por la tardanza. He estado muy liada)
-Me puedes explicar cómo has entrado aquí.-exigió Hermione molesta
-¿Después de una hora y media me lo preguntas?.-preguntó el rubio divertido.-Me parece que se equivocaron al ponerte como la mas inteligente de Hogwarts.
-Muy gracioso.-dijo ella poniéndose el camisón y él se vestia de nuevo con su negro traje.-Pero quiero que contestes o llamaré a mis amigos...
-Entonces tendrías que dar muchas explicaciones.-Atajó, pero viendo el rostro enfadado de ella decidió contestar.-Soy un Black, por si no lo recuerdas, Draco Lucius Malfoy Black.-puntualizó el rubio exasperando a Hermione.
-No te he pedido que me cuentes tu vida, quiero que te marches ahora.-exigió la castaña.
-¿Pero por qué estás tan enfadada?.-se extrañó él.
Hermione se quedó callada intentando ahogar el nudo que crecía en su garganta. Tenia una guerra contra ella misma, se odiaba por caer en brazos de Malfoy de nuevo, no podía quitarse a Ron de la cabeza y cada minuto que pasaba con el rubio ponia mas en peligro a sus amigos y a su bebé.
-Quiero que te vayas.-murmuró ella mientras una traidora lágrima rodaba por su mejilla. Malfoy la contemplaba curioso. Él casi se vuelve loco por pensar que las habia perdido a ambos y ella le echaba sin contemplaciones.
-Contestame a una cosa.-habló el rubio después de unos segundos de silencio. -¿Por qué te quedaste conmigo aquella noche? ¿Por quién llorabas?
-Eso son dos cosas.
-Contesta.-habló él arrastrando las palabras peligrosamente. Hacia poco que estaba empezando a sentir algo por ella y tenia miedo de poner su corazón en bandeja.
-Estaba llorando por... por...-tartamudeaba a causa del llanto.
-Habla de una vez.-exigió él duramente.
-Ron.-contestó ella mientras él sentía que la sangre se le congelaba.
-¿Estuviste conmigo por despecho?-preguntó Malfoy
-Tu estuviste conmigo por que estabas borracho.-contestó ella llorando
-El despecho duele mas que una maldita borrachera, Granger.-gritó furioso.
Hermione no pudo mas y se sentó en el sofá, donde minutos antes habia sido feliz en brazos del rubio, y lloró mientras ocultaba su rostro en sus manos. Después de un rato llorando sintió la sensación de que estaba sola en aquella sala y descubrió su rostro para comprobar que así era. Malfoy se habia marchado y ella se sintió peor.
-¿Hermione?-la llamó una voz femenina.
Ginny entró en el salón para descubrir a su amiga echa un mar de lágrimas de desesperación. La pelirroja se sentó a su lado y la abrazó.
La desesperación con la que lloraba Hermione provocó que a Ginny se le escaparan algunas lágrimas y que abrazara mas fuerte a su amiga para intentar calmar su dolor.
Después de casi una hora, Hermione se calmó y Ginny le ofreció un poco de agua.
-¿Me quieres contar que te ha pasado?.-le preguntó con dulzura, igual que cuando una madre intenta calmar a su hijo.
-Malfoy, ha estado aqui.-contestó con voz quebrada.
-¿Habéis discutido?-preguntó y su amiga asintió con la cabeza mientras evitaba echarse a llorar de nuevo.
-Bueno, para evitar que vuelvas a llorar como antes, te confesaré que lo he escuchado todo. Pero no te alarmes, ni aunque cayera una bomba a los pies de la cama, se despertarían Harry y Ron. Hermione no me voy a poner del lado de ninguno de los dos, tanto tu como Malfoy habeis echo mal y la persona que va a sufrir por ese error es ese bebé que llevas dentro, y que gracias a Merlin aun no sabe nada de lo que pasa aqui afuera. Si no sientes nada por él déjaselo claro, pero no jugueis a los encuentros furtivos por que saldréis muy malheridos y no solo emocionalmente. Vete a la cama y descansa, en tu estado no es bueno tanto estrés.
La pelirroja depositó un beso en la frente de su amiga y se marchó de allí. Hermione recapacitaba sobre las palabras de su amiga y sabia que tenia razón, pero no sabia como salir de aquel circulo vicioso. Por que Malfoy era como un vicio...
-Como la picadura de una serpiente.-murmuró Hermione.-Una vez que te muerde, no tienes escapatoria.
Ahora, las palabras del rubio cobraban sentido en todo aquello.