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El mordisco de la serpiente — capítulo 13
-A ti nadie te dio el don de la oportunidad ¿Verdad Malfoy?.-soltó Harry provocando que Malfoy rodara los ojos de cansancio, pues esa frase la habia dicho ya tres veces.
-Mira Potter no he venido a discutir, por raro que parezca. He venido a vigilar a Granger, eso es todo.
Harry y Draco se dirigian a la tienda de campaña llevando a Ron con un Levicorpus. El pelinegro no sabia si hacia bien, pero tenia la sensación de que si la serpiente no habia dicho nada de su anterior escondite tampoco diría nada de este.
-Antes la has llamado Hermione.-soltó Harry sabiendo que eso molestaria a Malfoy.
-Ha estas alturas, ¿Que mas da? Está esperando una hija mia.
Harry le miró extrañado.
-¿Cómo puedes saber si es niña? Si apenas tendrá tres meses de embarazo. ¿Y por qué tienes que vigilar a mi amiga?
-Mira.-dijo el rubio deteniéndose.-Aún no me he informado de todo, pero, puedo hablar con mi hija a través del sueño, y solo puedo hablar con ella si estoy cerca de Hermione. No sé como pasa, es la primera vez que he visto una magia así y lo que mas me extraña es que un bebé sepa utilizar su magia desde el vientre de su madre.
Harry escuchaba atentamente al rubio.
-Ni siquiera he salido en ninguna misión para el bastardo ese, he estado encerrado en la biblioteca dia y noche buscando algún indicio de que esa magia existe, pero nada. Le pregunto a la pequeña que supuestamente es nuestra hija pero a veces me salta por la tanjente y no me dice nada.
-¿Por qué supuestamente? ¿No estás seguro de que esa pequeña sea el bebé que espera Hermione?
-Me parece extraño. Lo sabe todo, cuando Granger y yo discutimos, cuando yo pensaba de que en el ataque al castillo habia perdido al bebé... todo. Incluso soñé con ella antes de que Granger tuviera la sospecha de que estaba embarazada.
-¿Y cómo es?
-Es muy parecida a mi. Pero, algo me dice que miente.-murmuró el rubio
Después de unos minutos llegaron a la tienda. Atravesaron los hechizos protectores y un siniestro silencio se cernia en el lugar.
-Antes de irnos en busca de la espada habia una luz encendida para no dejar a las chicas a oscuras.-susurró Harry mirando fijamente y en guardia a la entrada de la tienda.
Draco Malfoy se adelantó con su varita iluminada con un Lumus y buscó por todos lados a Hermione. Harry por otro lado buscaba a Ginny. Al fondo del todo, una nota estaba clavada a la lona de la tienda con una daga.
"Tenemos a la Sangre Sucia y a la traidora. Ven a buscarlas Potter"
Harry y Draco sintieron que el aire se desvanecía de sus pulmones.
-¿Habéis usado la magia fuera del circulo protector?-preguntó Malfoy mirando la nota con furia.
-No que yo sepa. A no ser que ellas salieran en nuestra búsqueda. Pero hemos sido prudentes.
-Han rastreado la magia del bebé. Es lo suficientemente poderosa para eso.-explicó al pelinegro.- Cuando cumpla la edad suficiente la castigaré por esto.-dijo el chico enfadado.
-Tenemos que ir a por ellas.
-Id vosotros dos, yo me quedaré.-soltó Ron.
-Tampoco te lo hemos pedido.-soltó Malfoy con furia encarando al pelirrojo.
-Ron te necesito también en esto, se han llevado a tu hermana. No creo que seas capaz de abandonarla a su suerte.
-No, no le necesitamos. Lo que tienes que saber Potter, lo sé yo. Además, la cerebro de este grupo es Hermione no la comadreja.
-No se te ocurra nombrarla.-soltó Ron con furia lanzándose al rubio.
Ambos empezaron a pegarse en el suelo, mientras Harry les observaba con los brazos cruzados. El pelinegro dejó que ambos arreglaran sus cuentas y tal vez así los tres podrían ir a salvar a las chicas.
Después de un rato, en el que el Sly terminó con el labio partido y Ron con un ojo morado, recogieron todo y lo metieron en el bolso de cuentas que se habia quedado allí escondido.
Los tres partieron hacia la mansión de los Malfoy pidiendo a Merlín que tanto Hermione, Ginny y el bebé aún vivieran.