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El mordisco de la serpiente — capítulo 14
Hermione se despertó en un lugar oscuro y húmedo. Se incorporó del duro suelo y se estiró un poco para poder relaja un poco su adolorido cuerpo. Miró a su alrededor y solo veía la tenue luz que dejaba entrar la rendija de la puerta.
-¿Cómo voy a tener un embarazo sano?.-se quejó levantándose del suelo.-¿Ginny? Ginny.-llamaba la castaña preocupada.
-Hermione.-la llamó su amiga con voz débil.-No me encuentro bien, creo que estoy herida.
La castaña tanteaba el lugar con cuidado para acercarse a su amiga.
-No te asustes. Harry y tu hermano vendrán a por nosotras. ¿Dónde está mi varita? -se preguntó buscándose en los bolsillos y comprobando con horror que no la tenia. Hermione respiró hondo, su amiga necesitaba que ella estuviera tranquila para poder confortarla.-Ginny, hablame, así sabré donde estás.
Solo se escuchaba la respiración acompasada de la pelirroja.
-Ginny, por favor.-rogó Hermione
-Siento que la cabeza me da vueltas.-murmuró.
-No te vayas a dormir. Seguro que tienes una herida en la cabeza y necesito que no te duermas.
La castaña topó con un bulto en el suelo y se agachó para ver si era Ginny.
Tocó su brazo y siguió hacia arriba buscando el pulso de la pelirroja. Notó que la piel de su amiga estaba demasiado caliente.
-"Tiene fiebre, ¿Y ahora yo que hago? No sé cómo salir de aquí sin la varita"-pensaba Hermione preocupada.
-Hermione, ¿Te puedo pedir una cosa?-preguntó Ginny debilmente.
-Lo que quieras.
-Ya sé que estamos en peligro y que esto no viene a cuento, pero si me pasa algo...
-No te va a pasar nada.-interrumpió Hermione con un nudo en la garganta.
-Si me pasara algo, dile a Harry que él no tiene la culpa, ni Ron, ni tú... y que a pesar de todo, yo aún sigo enamorada de él...
-Ginny, no te va a pasar nada y si sales de esta te voy a obligar a que te declares frente a Harry.-dijo la chica llorando.
Se escuchó la risa fragil de la pelirroja.
Unos pasos pusieron a la castaña en alerta, pero decidió no resistirse pasara lo que pasara, por el bebé y por Ginny.
Colagusano hizo acto de presencia junto a dos figuras mas imponentes. Ambos entraron en la celda y cogieron a ambas chicas. Hermione se fijó en su amiga y estaba medio desmayada con un lado del rostro cubierto de sangre.
Después de subir unas escaleras y pasar por un largo pasillo, ambas chicas fueron llevadas al centro de un circulo formado por mortífagos. Hermione estaba aterrada.
-Miren a quien tenemos aqui.-dijo una voz macabra.
Bellatrix Lestrange hizo acto de presencia frente a Hermione. La castaña se fijó en varias personas y reconoció a Lucius y a Narcissa que la miraba preocupada. Hermione se quedó también mirandola con la confusión dibujada en su rostro. ¿Acaso Narcissa Malfoy sabia algo de lo suyo con su hijo?
A las puertas de la mansión Harry, Ron y Draco se habian hecho con tres capas y máscaras de las que usaban los mortífagos en sus reuniones o ataques a muggles. Pudieron sortear a dos guardias de seguridad gracias a la marca de Draco Malfoy.
-Tenemos que ser precavidos o nos podrían descubrir antes de tiempo.-alertó el rubio.
Un grito de mujer llegó a oidos de los tres chicos que apresuraron sus pasos. Harry y Draco tenian el corazón a mil pues habian reconocido a Hermione. Los chicos atravesaron las puertas del salón y se pusieron en primera fila para ver que pasaba disimuladamente.
Hermione se encontraba sentada en el suelo con varios cortes en los brazos y a Ginny desmayada en el suelo. La castaña no podia dejar de llorar, pues hacia rato que su amiga no se movia.
Harry al ver el estado de ambas no lo pudo evitar y lanzó una bola de polvo oscuro que armó un caos entre los presentes. Draco cogió a Hermione y Harry a Ginny.
-Se llevan a las prisioneras.-gritó Bellatrix.
Los chicos corrían como nunca en su vida y pudieron salir airosos al exterior y aparecerse en la casa de Bill y Fleur.
-Bill, son tus hegmanos y Haggy y Hegmione. Tu hegmana no pagece estag bien.-Gritó Fleur a su esposo mientras salia de la casa corriendo a ayudar a los chicos.
-Ginny.-exclamó Bill al ver el estado de su hermana. La cogió de los brazos de Harry y corrió dentro de la casa.
-Tu no entras a la casa de mi hermano.-exclamó Ron apuntando con su varita a Malfoy, que sostenia a Hermione.
-Déjate de idioteces y cuando ella y mi hija estén bien entonces te daré la paliza de tu vida, comadreja.-soltó el rubio ignorando a Ron.
Ambas chicas fueron instaladas en diferentes habitaciones. Hermione fue curada por Fleur bajo la preocupada mirada del padre de su bebé y Bill, mediante los polvos flu, avisaba a un médico para atender a su hermana que estaba muy pálida.
Harry no podia apartar la mirada de la pelirroja, estaba muy preocupado por ella y tenia miedo de que algo le pasara.
-Necesito un poco de intimidad para examinar a la paciente.-pidió el médico a Bill y a Harry.
Harry salió inmediatamente de allí camino a la habitación donde se encontraba Hermione. Con la excusa de estar preocupado por ella se sentó a su lado e intento evitar que el nudo de su garganta se hiciera mas grande.
-Harry ¿Qué te ocurre? ¿Es Ginny?-preguntó asustada.
-No, ha llegado el médico, yo...
Hermione notó el estado de su amigo y le pidió a Draco que los dejara a solas un momento. El chico aceptó a regañadientes.
-Eh comadreja ¿Te apetece un duelo?.-gritó Draco saliendo de la habitación.
-Me puedes contar lo que te pasa, Harry.-Dijo Hermione y vió que su amigo se limpiaba tímidamente una lágrima.
-No lo sé. Es una sensación extraña, tengo la idea de meterme en esa habitación y no separarme de ella hasta que reaccione... No sé si es porque últimamente ha estado mas cerca de mi, por que ella me entiende mejor que Ron y tu, y no me malentiendas.-pidió a su amiga.
-No, no lo haré.-contestó ella haciendose una idea de lo que su amigo estaba empezando a sentir.-¿Qué sientes por Ginny?
-No lo sé.-contestó el chico tristemente.
-Si no te importa Potter, yo también necesito hablar con ella.-interrumpió Malfoy.
-Si, yo ya me iba. Estaré en el salón.-dijo Harry yéndose de la habitación.
-No deberias haberlo echado asi.-le regañó Hermione.-Además no sé de qué tenemos que hablar.
-¿De verdad estás enamorada del imbecil ese que solo sabe hablar mal de ti?-se extrañó
-Yo nunca dije que estuviera enamorada de él. Tu me preguntaste por quien lloraba aquella noche y yo te contesté. ¿Por qué insistes tanto en eso?
-Por que por si no te has dado cuenta... él no quiere saber de ti, ni siquiera como amiga.
Hermione habia notado que Draco habia dudado a mitad de la frase. Pudo notar en los ojos del rubio melancolía y tristeza.
-Yo... esto es muy dificil. Hace unos meses tu y yo nos peleabamos como siempre y de la noche a la mañana pasa todo esto. Estuve muy confundida, todo habia sido demasiado deprisa, mi primera vez contigo, embarazada de ti, la huida de la Madriguera... Me da miedo que esto vaya a terminar mal. -confesó la castaña mirando a Malfoy.
Hermione veia que el chico no iba a contestar y se levantó y se acercó a él.
-Pero quien no arriesga...-murmuró la chica y cogiendo de la nuca a Draco se fundieron en un beso cargado de necesidad, de pasión y de amor, aunque ellos aún no estuvieran preparados para decirselo mutuamente.
-El golpe no ha sido muy grave.-explicaba el doctor a Bill y a Harry.-La fiebre deberia bajarle de aqui a mañana con la ayuda de las pociones que le suministrado.
-¿Tendrá alguna secuela?-preguntó Bill preocupado por el estado de su hermana.
-Por lo que yo he visto, no deberia quedarle ninguna. Solo hay que tomar algunas precauciones básicas, una buena higiene de la herida, reposo y que no haga esfuerzos por el momento hasta que no esté recuperada del todo.-indicó el médico.
Harry pudo respirar mas tranquilo y aprovechando que Bill acompañaba al médico hacia la chimenea, se metió en la habitación de la pelirroja y cerró la puerta. Se acercó con cuidado a ella y se sentó a su lado. Con timidez cogió la mano de la chica y la sostuvo entre las suyas.
-Cuando te vi desmayada en aquel lugar me diste un buen susto. Pero gracias a Dios te vas a poner bien. No sé si me escuchas en este momento y tal vez te sorprenda escucharme decir esto, pero, necesito verte bien, que me mires con tus lindos ojos, que me sonrias, incluso que te sonrojes.-rió el chico.- Necesito escuchar tu voz... te necesito y siento que hayas tenido que pasar por esto para yo darme cuenta de que sin ti... mi vida no tendria mucho sentido...
Harry esperó alguna reacción por parte de ella, algún tipo de señal de que ella le habia escuchado. Harry decidió quedarse al lado de ella hasta que despertara y si era preciso, repetirle lo que acababa de decir.