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El mordisco de la serpiente — capítulo 24

Habia pasado la primera semana desde el nacimiento del pequeño Marcus. Todos en la Madriguera ayudaban a la joven mamá a cuidar bien del bebé que nada mas nacer conquistó a todos los que allí habitaban. Pero Hermione no podia dejar de pensar en el padre del pequeño. Draco Malfoy seguía sin dar señales de vida por ningún lado. Harry y Ron intentaban por todos los medios averiguar el paradero de él pero sin exito.

-Le pregunté a Kingsley si saben algo de los Malfoy, pero dice que es como si se los hubiera tragado la tierra. Se presentaron al juicio pero al declararlos inocentes se marcharon, al parecer fuera de Londres.-le contó Harry una tarde después de dormir al pequeño. Ambos estaban en la cocina mientras los demás preparaban una cena especial por el embarazo de Fleur.

-No lo entiendo. Ni siquiera sé si tiene idea de que Marcus ha nacido, no sé siquiera si piensa aunque sea en él.-dijo plasmando la tristeza que sentia en sus palabras.

-Hermione, eres como la hermana que nunca tuve, y estoy seguro de que nadie te dejará sola. Puedes contar con nosotros para lo que sea, no cuidarás sola al bebé.-dijo el chico con seguridad intentando consolar a su amiga.

-Gracias Harry. No sé que haria sin vosotros.-le contestó sonriendo.

Llegando la madrugada, Hermione dormia tranquilamente. Su hijo se acababa de dormir y esperaba que no despertara hasta el amanecer.

No se dió cuenta de que alguien entraba en la habitación que ahora ocupaba con su bebé y que tomaba a este en brazos. El desconocido lo miró con profunda ternura.

Marcus despertó y empezó a llorar suavemente molesto por la repentina visita. Hermione despertó y se asustó al ver que alguien tenia a su hijo en brazos. Tomó su varita dispuesta a hechizar al bastardo que se atreviera a tocar a su bebé, pero algo la detuvo.

El desconocido dejó suavemente al bebé de nuevo en su cuna y la luna iluminó su perfil. Hermione no pudo evitar emocionarse ante la inesperada visita.

-¿Qué haces aqui?-preguntó cruzándose de brazos y demostrando que estaba enfadada.

-¿Por qué siempre me preguntas lo mismo? ¿Acaso no es obvio?-preguntó Draco señalando a su hijo.

-Quiero saber por qué ahora. Marcus nació hace una semana.-dijo la chica exasperándose

-¿Marcus?-preguntó.-No está mal.-dijo después de unos segundos.

-Malfoy.-le dijo al ver que empezaba a irse por las ramas.

-Está bien.-se rindió.-No me atrevia a volver a verte.-confesó

Hermione sintió como si se habriera un agujero en el suelo y este se la tragara.

-No te entiendo.-murmuró evitando que sonara muy lastimero.

-No sabia si después de este tiempo que estuve fuera me volverias a aceptar. No sabia que hacer, me dió mucho miedo cuando acabó la guerra. No sabia lo que iba a pasar después del juicio contra los mortífagos y contra mi familia. Me asusté, por que a pesar de que nos declararon inocentes, los demas empezaron a mirarnos mal y no podia permitir condenaros a los dos a una humillación.

Hermione lo escuchaba sin decir palabra. La castaña no sabia como sentirse ante aquella declaración.

-¿Y qué te ha llevado entonces a volver?-Murmuró Hermione

-Tú. No podia apartarte de mi mente, incluso juraría que escuchaba un bebé llorar de noche.-dijo riéndose.-En lo único que pensaba era en ti, en el bebé, en el parto, si estábais bien... Hasta que me encontré a Potter en el callejón Diagón.-confesó

-Pero me dijo que no te habia visto...

-Se lo dije yo.-interrumpió él.-Me dijo que estabas fuera de cuentas y no queria que se adelantara el parto, entonces llegó el Patronus de la madre de la comadreja diciéndo que estabas de parto, y antes de que tu amigo reaccionara yo me fui.

Ambos se quedaron en silencio. Hermione no sabia que decirle y él agradecia que estuvieran a oscuras, nunca se hubiese atrevido a contarle aquello mirándola a la cara.

-Las ansias de veros me corroía por dentro. Pero aun estoy asustado. Lo único que tengo para ofreceros es la mansión Malfoy pero sé que tu no querrías volver y un poco de dinero. Aunque podríamos vender la casa...

-¿Me estás ofreciendo vivir contigo?-preguntó la chica sin poder creérselo.

-No.-dijo él sentándose esta vez al lado de ella.-Te estoy pidiéndo que seas mi esposa, si estás dispuesta a empezar de cero conmigo y formar nuestra propia familia y olvidarnos del pasado.

Hermione sintió como su corazón empezaba a latir con fuerza ahogando cualquier palabra que intentara salir.

El chico veía que ella no contestaba.

-Claro que si no quieres...-dijo él desanimado

Hermione viéndo que él iba a interpretar su silencio como un no, lo cogió por la nuca y besó aquellos labios con los que tanto habia soñado esos meses sin verlo.

Ambos se besaron con desesperación, demostrándose lo mucho que se habian extrañado y los que sentian el uno por el otro sin necesidad de palabras.

Los dos se separaron por falta de aire.

-Te quiero.-susurró el rubio en los labios de ella.-Ya sé que he tardado mucho en decirtelo, pero no era fácil. No se podian cambiar seis años de llevarnos mal de la noche a la mañana.

-Lo sé, yo también estuve muy confundida, incluso estuve a punto de decirle a Ron que fuera el padre de Marcus.

-¿Que qué?-gritó el chico obviamente enfadado.

-Shh.-le calló Hermione.-Pero no lo hice, mi corazón te necesitaba a ti.-confesó ella pero notaba que el rubio seguia molesto con su declaración. No pudo evitar reírse.

-Si claro, encima te ries de mi.-exclamó

La castaña lo volvió a besar, no sabia si eran el exceso de hormonas que tenia por el embarazo que su cuerpo reclamaba al rubio. Draco también lo sintió y no se resistió ante el deseo de ella.

-¿No te haré daño?-preguntó preocupado.

-No lo creo, el médico me dijo que estaba muy bien para haber tenido al bebé de manera natural.-susurró ella acariciándo el pecho de él por debajo de la camisa que llevaba.

-¿Te dolió?-murmuró dejándose llevar por ella

-Fue horrible.-dijo mordiendo el lóbulo de él arrancándole un suspiro de placer.-Pero mereció la pena cuando vi su carita. Aunque, si me vuelves a dejar embarazada de nuevo, te mato.-amenazó ella arrancándole la camisa de un tirón para hacer énfasis en sus palabras.

-La próxima vez diré que te pongan anestesia, no podemos dejar que Marcus se crie solo.-dijo él divertido ante la nueva faceta agresiva de la castaña.

-Pues lo tendrás tú, por que no pienso pasar por lo mismo.-contestó mordiéndo el cuello del rubio.

El chico se dejó de palabras y entró a la acción, pronto haria que la chica olvidara hasta su nombre.

Aún era muy pronto y tenia que disfrutar de su futura esposa y de su hijo sin amenazas de ningún tipo y luego, cuando menos se lo esperara ella, hiría a por el segundo.

Ante ese pensamiento, el chico sonrió mordiendo el cuello de ella mientras la escuchaba gemir.

Y desde luego, agradecia al destino que hubiese puesto a aquella leona en su camino.