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El mordisco de la serpiente — capítulo 4

Habian pasado un par de semanas y Hermione procuraba no encontrarse con Malfoy. Se sentia un poco extraña cada vez que él estaba cerca. Cuando le ocurría eso, no paraba de darle vueltas a la fábula que le habia contado Ginny y eso la volvia a llevar a la noche que cayó en brazos del rubio.

Ese recuerdo le erizaba la piel y no podia evitar sentirse mal con ella misma. Por mucho que quisiera engañar a Ginny diciédole que no queria recordar, a ella misma no se podia engañar. No podia ocultar que sentir las manos del chico acariciando su piel la hacia desear volver a sentirlo.

Pero no era Ron.

Por más que se hubiese enfadado con él por estar con Lavender, su corazón no dejaba de latir por él cada vez que lo veia. Hubiera querido que Ron fuese el primer hombre con quien hiciese el amor.

El primero y el último.

Pero su cuerpo estaba en contra, y reclamaba las caricias del Slytherin. Por eso ella decidió evitarlo.

Una noche le tocó guardia con Ron, el pelirrojo la miraba tímidamente, pues aunque no sabía el motivo por el que ella le ignoraba, le dolía que la castaña no le hablase. La chica se compadeció de él y le sonrió con ternura.

Ron no pudo evitar darle un abrazo al mismo tiempo que algunos de Slytherin pasaban por allí.

En la casa de Slytherin, Draco se encontraba leyendo cuando Zabini y algunos mas entraron por el retrato.

-¿Habeis visto cómo se abrazaban Weasley y Granger? La comadreja no tiene suficiente con la loca de Brown y ahora se quiere cepillar a la Sangre sucia.-rió Zabini y los demás le siguieron.

Malfoy habia dejado de leer en el momento de escuchar que la Sangre sucia se estaba abrazando con la comadreja. Granger tenia que empezar a aprender que era de su propiedad.

En la casa de los valientes leones, Hermione se va a la cama feliz, pues habia echo las paces con Ron y se habian divertido planeando la manera de hacer que Lavender dejara en paz al pelirrojo. Nada más tocar la almohada se quedó dormida.

Empezó a agitarse en sueños. Estaba en un lugar desconocido, donde no podia ver más allá de la niebla, se sentía observada. Empezó a correr para escapar, pero sentia que aquella persona se acercaba más a ella, se paró.

Una sombra se precipitó sobre ella y se despertó asustada, pero no podia gritar ni moverse.

Malfoy la tenia sujeta fuertemente contra la cama.

-¿Vas a gritar?-amenazó. Lo dijo de tal manera que la chica negó rápidamente. El chico quitó la mano de su boca y la sujetó por los brazos, mientras que con su cuerpo, sujetaba a la chica.

-¿Qué quieres?-preguntó nerviosa

-Quiero que me digas que hacias abrazada a Weasley.-susurró enfadado

-¿Qué...? ¿Cómo...?-dijo confundida.

-¿Es que te crees que después de estar conmigo puedes estar con otro?.-preguntó zarandeándola.-No Granger, me perteneces a mi.-Y se rió.-Pero no creas que me interesas, no. Es solo que donde a estado un Malfoy no puede haber nadie inferior.

-Eres un idiota.-dijo ella enfadada.-Yo no te pertenezco y mucho menos te creas superior. Ron es mucho mejor que tú en cualquier aspecto.

La chica dijo eso sin ninguna maldad, pero Malfoy lo entendió de otra manera y sujetó a Hermione a la cama con magia. Ella asustada vió como el rubio la empezaba a desnudar...

-Te tragarás tus palabras Sangre sucia. Esta noche me rogarás. Tu misma me pedirás que te haga el amor.- susurró el chico en su oido.

Hermione tenia miedo de que Malfoy la forzara pero en lugar de eso, sintió que el rubio le daba besos en su cuello. No pudo evitarlo y un suspiro de placer escapó de sus labios.

En ese mismo momento supo que no habia vuelta atrás.