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El mordisco de la serpiente — capítulo 5
Hermione se despertó al amanecer, se encontró desnuda debajo de las sábanas y recordó lo que habia pasado hacía unas horas. Se sentía estúpida, de nuevo habia caído en los brazos de la serpiente de Malfoy. Una mano posándose en su cintura la hizo ver que no estaba sola. Al girarse se encontró a Malfoy durmiendo tranquilamente.
-"Si hasta parece un ángel".-pensó la chica contemplando el rostro del rubio.
Pero se incorporó asustada mientras le tapaba la boca al rubio que se habia sobresaltado.
Ambos habían olvidado que aun estaban en la habitación de las chicas. Y éstas habían empezando a despertarse. Ginny no tardaría en ir a despertarla si ve que aun no se levanta.
Ambos se miraron asustados. Si descubrian a Draco en la habitación y con ella, lo mas seguro era que los iban a expulsar.
-Hermione.-llamó Ginny. Hermione se acercó al chico y susurró.
-Quedate aquí y no te muevas. Saldré sin abrir demasiado las cortinas.-explicó ella
-Llegaré tarde a clase.-gruñó él.
-Eso es lo de menos, nos estamos jugando la estadía en el castillo.-le regañó Hermione.
-Hermione.-llamó de nuevo Ginny acercándose
-Ya voy.-levantó la voz la castaña. Se puso la ropa interior rápido y el camisón. Y salió cuidadosamente por las cortinas que ocultaban su cama y a Malfoy de la vista de sus compañeras leonas.
El rubio le pedía a Merlín que ninguna corriera las cortinas. Durante media hora escuchó el ir y venir de las Gryffindor y pensó que ya que estaba allí podría echarse una siesta ya que tardaría en poder salir de alli.
Draco soñó con la mansión Malfoy.
Pero esta era diferente. En cada rincón de aquel lugar se podia respirar paz, familiaridad y amor. Los retratos de sus antepasados y familia fueron sustituidos por cuadros más hermosos.
Al final del pasillo vio parada a una niña pequeña. Era rubia, ojos grises y su pelo era rizado. Vestia con un vestidito blanco con zapatos a juego y un precioso lazo decoraba su cabecita.
La niña sonrió y dos hoyuelitos se marcaron en sus mejillas. Empezó a correr hacia él.
Automáticamente, Draco abrió sus brazos y cogió a la niña en brazos mientras ella decia alegremente "papi"
Un movimiento brusco lo sacó de aquel sueño.
-Malfoy, ya puedes irte. No hay nadie en la sala común, todos han bajado a desayunar.-dijo la castaña muy fría con él.
Ella se marchó y dejó al chico pensando en el sueño, ni siquiera habia echo caso de lo que habia dicho la castaña.
¿Qué era lo que estaba sintiendo?
Hermione iba caminando al Gran Comedor, sus tripas no paraban de rugir. Pero un mareo la hizo detenerse. Se recargó un poco en la pared y siguió caminando cuando se sintió mejor. Últimamente estaba sintiendo mucho estrés con todo lo que pasaba con Malfoy. Estaba muy enfadada consigo misma por haber caído por segunda vez con él.
Llegó al gran comedor y se sentó al lado de la pelirroja y cogió lo primero que tenia a mano. La primera cucharada de aquello le supo a gloria, cuando abrió los ojos vió que sus amigos la miraban extrañado.
-¿Qué pasa?-preguntó extrañada
-Hermione, ¿Estás bien?-dijo Ginny preocupada.
-Si ¿Por qué?-dijo ella nerviosa. ¿Acaso llevaba en la frente que se habia acostado con Malfoy?
-Estás comiendo pudding de vainilla. A ti no te gusta.-puntualizó la pelirroja
La castaña miró lo que estaba comiendo extrañada. Efectivamente estaba comiendo pudding de vainilla cuando a ella nunca le habia gustado.
-Es que tenia hambre. No me habia dado cuenta.-rió nerviosa dejando la copa del postre.
Pero no podia apartar la mirada de la copa. Intentó comer otra cosa pero no le sabia igual, asi que dejó la segunda opción y cogió de nuevo la copa y empezó a comérsela.
Sus amigos no la quisieron interrumpir ni decir nada. A una persona le podian cambiar los gustos a la hora de comer.
Pero ver a la castaña dejar la copa bruscamente y salir corriendo del gran comedor, si que levantó sospechas. Ginny corrió detrás de ella.
La pelirroja se encontró a Hermione en el lavabo de chicas vomitando el desayuno.
-Hermione ¿Te encuentras bien?-preguntó preocupada
La castaña salió del retrete pálida, cosa que asustó a su amiga. La ayudó a echarse agua fría por el rostro y el cuello.
-Es que he comido muy rápido.-se excusó la castaña.
-Pero si apenas te has comido tres cucharadas.-puntualizó Ginny
-Es que estoy estresada. No sé que hacer con Malfoy. Anoche se presentó en nuestra habitación y...-no podia seguir, estaba demasiado avergonzada. Su amiga la abrazó ofreciéndole apoyo.
-Tranquila. Tienes que averiguar qué le pasa a Malfoy contigo y por qué no para de buscarte.
La castaña no pudo contestar a su amiga por que corrió de nuevo al retrete. A Ginny ya le estaba pareciendo muy sospechoso. O su amiga estaba enferma o...
-Hermione, ¿tomásteis precauciones la primera noche?
La castaña le dirigió a su amiga una mirada asustada.
"¿La tuvimos?"-pensaba
-No lo sé.-murmuró la castaña