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Un amor turbulento: Fleur Delacour y Bill Weasley. — capítulo 2
Capítulo de 1945****palabritas.
Era una mañana tranquila. Como siempre el silencio reinaba en la Madriguera. La aguja grande y larga del enorme reloj del salón aún no llegaba a las ocho.
Bill conversaba con Charlie, que llegó ayer a su casa, después de haber estado varios meses en los Países Bajos domando dragones; Bill también se había dedicado a eso, pero decidió que no era bueno, cuando recibió varios rasguños por parte de un dragón Dales Morado, que le torturó fatalmente la oreja izquierda.
-Ayer te vi cuando entraste… Llegaste tarde. ¿Qué andabas haciendo? -Le preguntó con un tono meloso-.
-Nada interesante -Respondió, mientras se acomodaba el pelo en una coleta, pues se había empezado a sofocar, y no quería parecer ingrediente de una ensalada repleta de tomates-.
-Ya, ya. A míno me engañas -Negó con el dedo su hermano menor-. Hay una chica -Dijo, después de tomar un sorbo del té que había preparado su padre para el desayuno de su familia antes de lidiar e ir a trabajar-.
-¿Qué? -Se asustó. ¿Desde cuando su hermano era bueno en lo de descubrir amores ocultos?-.
-No soy tonto, Bill; que tú lo seas no quiere decir nada -Susurró, pues sabía que su madre estaba bajando por las escaleras disimuladamente, para ver si podía escuchar algo-. Ya me contarás -Le guiñó un ojo antes de ir a la cocina, para dejar el tazón de té hirviendo que ya se había terminado-.
El primogénito de la familia, se levantó del sofá cuando Molly ya se encontraba en el salón, mirándole, aún con legañas en sus ojos.
Él se le acercó y le saludo con un dulce besito en el moflo. Ella se restregó los ojos con las manos y le sonrió, parecía un ángel. Aunque en verdad maldecía a Merlín por sus adentros: *Maldito tú, que no me has dado la oportunidad de escuchar la conversación privada de mis dos hijos mayores. Oh, maldito tú,*pensaba pese a que no lo demostraba.
-Hola mamá -Le dijo ahora Charlie, imitando a su hermano y dándole otro beso-. Me voy a cambiar… -Recapacitó bostezando, y subiendo los dos primeros escalones de aquella gran escalera de madera marchitada-.
-¿Por qué te vas a cambiar? -Le miró, levantando una ceja con una leve confusión-.
-He quedado con una chica, mamá -Le miraba a su hermano, que por dentro se retorcía-.
-¡Oh! Mi niño -Se sintió orgullosa de él su madre. No le agradaba que se fueran de casa, pero mientras ellos aún se hospedaran con ella, no había nada que temer-.
-Sí, mamá, soy el mejor de tus hijos -Le dijo un poco más alto cuando ya estaba a una altura elevada de la escalinata-.
Molly, hizo una mueca de desdén hacia Bill, acompañada de un movimiento de mano que significaba que no le hiciese caso.
Ella se adentró en la cocina, y se puso un pequeño delantal, él en cambio, se terminó de un trago la cantidad abundadle que quedaba en su vaso de té.
-Hijo, tu padre nos ha preparado el desayuno -Le recitó con una voz maternal desde la cocina su progenitora, cuando él entraba donde se encontraba ella-.
-Mamá… Ya he tomado té -Dijo limpiándose los restos de pequeñas muestras de la bebida que pudiesen haber quedado en sus labios, con la manga del suéter del pijama-.
-Ay, hijo mío, no me había dado cuenta -Rió-. Tengo que ir al oculista muggle, a que me vea la vista -Recapacitó más para si misma que para su hijo-. ¡Por Merlín, no hagas guarrerías! -Dijo cogiendo el extremo de la manga de la parte superior del atuendo de Bill que había resultado manchada cuando él se había limpiado en ella-.
-Lo siento -Se disculpó, siguiendo a Molly, que se había sentado en una de las sillas apoyadas en la pequeña mesa de la cocina-.
-Ya, ya -Murmuró con ese tono pasota, sin tomar en cuenta lo que él le acababa de decir-.
(Desde aquel incidente todo iba un poco más rápido. Las veces que Bill le pedía a Fleur con desesperación llevarla a la Madriguera aumentaban y aumentaban, hasta que una Delacour muy cansada de negarse a su novio, aceptó.
Con la única valentía que le había sobrado después de la competición del Torneo de los tres magos, se dirigió junto a su novio, a la que era su segunda casa, según Bill le solía decir para liberar tensiones, cuando ella se ponía melancólica al recordar Beuxbatons, al echar tanto en falta a Gabrielle. Pero ese no era momento para pensar en eso).
Estaban cada vez más cerca y más cerca, ya casi sobrevolaban la alta y terminada en punta casa de los Weasley, y el nerviosismo corría más velozmente por las venas de aquella rubia, que se había preparado para ese día durante hacía ya muchos meses, y había escogido una ropa inusual para el momento: Una falda de color cielo que le había regalado Bill hacia dos meses, con estampados de flores y ramas de árboles que terminaban cayendo con hojas de colores llamativos.
Era una de esas faldas que acababan de salir al mercado, esas que tenían dibujos que se iban moviendo, en este caso se veía como las flores y las ramas se movían como si bailasen, mientras que las hojas de los susodichos árboles se observaban caer. La parte de arriba era un jersey de cuello vuelto, de color amarillo pálido y con rayas de un amarillo más apagado, el jersey se complementaba con un collar que había heredado de su abuela Veela, y al cual queríacon locura, era un prestigio tenerlo, y siempre le había concebido buena suerte, desde la primera vez que se lo puso a los cuatro años.
Bill había comentado en casa que había 'alguien' pero no había dicho mucho más. Le asustaba la idea de que fuera sábado, pues su padre no trabajaba y también estaría en casa. Aunque por una parte, agradecía que Ronald, Ginny, Fred y George estuvieran cursando el colegio, porque sino, eso podía llegar a ser un fatal caos.
Ya estaban en tierra, cuando con una mano sujetó la escoba, y con la otra, apegó a la chica más a él. En la puerta de la Madriguera los esperaba Molly junto a Percy, que como siempre tenía esa cara seria y refunfuñona de creído.
Agachó un poco la cabeza para ver como Fleur, metafóricamente temblaba, mientras miraba a su novio.
-Hola. Yo soy Molly -Le sonrió ella, lanzando su mano al aire, y con una sonrisa tan grande y gratificante, que para hacerla, tuvo que cerrar los ojos. Bill suspiró-. Soy su madre -Le aclaró a la chica… Puedes cogerme la mano, si quieres -Dijo eso último más seria-.
-Mamá, ella prefiere ir a lo básico, dos besos, ya sabes -Intentó explicarle a su madre, sintiéndose un poco avergonzado… Y eso sólo acababa de empezar-.
-Ya, hijo -Respondió ella, sin sonreír, pero si con un tono amable-. ¡Bienvenida! -Le da dos besos, y le coge de la mano, quedándose un rato mirándole, esa belleza de Veela embelesa a cualquiera-.
-Yo soy Percy -Se presentó, aún cuando su madre tenía cogida de la mano a Delacour-.
-Sí, mi tercer hijo -Sonríe Molly, alagada porque sus tres primeros hijos siempre fueron los que mejor noticias trajeron a casa-.
-Vamos, mamá. Fleur tendrá hambre, no le gusta volar en escoba -Le empujó hacia el interior de la estancia Bill a su madre, casi obligándole a entrar-.
-En ese caso iré haciendo la comida -Pensó en voz alta la mujer, haciendo aparecer una cacerola en su mano después de pronunciar 'Accio cacerola', ¿para qué querría tener una cacerola en mano si iba dirigida a la cocina?-. ¿Qué le gusta a tu chica comer? -Susurró en el oído de su hijo, mientras Percy y Fleur hablaban animados-.
-Pues, le gusta la comida muggle.
-¿La comida muggle? -Dijo, un poco retorcida Molly-.
-Sí. No sé, supongo que una de tus ensaladas estarán bien, mamá -Le tranquilizó, cogiéndole de los hombros-.
-Ay, pues, haré pescado, entonces -Volvió a decir, como si el comentario de Bill hubiese desaparecido en elvacío-.
-No le gusta el pescado, mamá -Intentó convencerle de que no hiciese esa especie de comida, que él odiaba tanto, al igual que su novia-.
-Vale… Pues carne -Decidió, saliendo de donde estaba Bill, y dirigiéndose a la cocina-.
-
-Pásame el tomate -Pronunció con la boca llena de lechuga Charlie, dirigiéndose a su hermano Bill, el cual le dio el tomate en lata y se tapó la frente con una mano. ¡Por Merlín!-.
-Charls, sé educado, tenemos una invitada especial -Le regañó el señor Weasley-.
-Do ziento -Pudo disculparse Charlie de una forma asquerosa ante Fleur-.
-No pasa nada, Charlie -Dijo. Le salió ese acento francés al pronunciar aquella incordiosa 'r', con lo cual todos le miraron estupefactos. No se había notado su parte francesa en toda su tarde en la Madriguera, y ahora, llegó el mal momento-.
-Madre, ella es medio Veela… -Empezó Bill-.
-Ah, por eso tienes ese pelo tan blanco -Abrió sus ojos azules Molly Weasley-.
-Sí, supongo… -Ya estaba lo suficiente nerviosa-.
-¿Tú eres Fleur de la que me hablo Harry? ¿Esa que según Ron era tan guapa? -Se levantó de la mesa Arthur. Ella asintió, puesto que su nombre no era peculiar, y no creía que ni Harry ni Ron conocieran ninguna otra Fleur-. ¡Oh Merlín! Nos han contado cosas fascinantes sobre ti y Willia… -Pero fue interrumpido por un colorado Bill-.
-Y es de Francia, aunque se ha quedado aquí para hacer más frecuente en su vocabulario el inglés-.
-Mh… -Murmuró Molly, metiéndose un trozo de lechuga en la boca y mirando atenta a su hijo-.
-¿Te gusta la cena? -Preguntó, con una sonrisa Percy. Charlie le dio una leve patada en el tobillo bajo la mesa, y Bill le miró con cara rara-.
Todos sabían que Molly se esforzaba, pero nunca había sido buena en el apaño de la comida, claro, ellos estaban acostumbrados a los extravagantes platos de su madre, pero seguramente Fleur estaría a punto de vomitar.
Tardó un poco en contestar, lo que afectó a Molly, que se levantó de la mesa y recogió los platos con serenidad: Me encanta -Sonrió mientras miraba a una Molly severa-.
-Me alegro, cariño -Susurró ella en aquel tono infantil y dulce con el que solía hablar a sus hijos-.
-Será mejor que nos vayamos yendo -Habló Bill-.
-¿Os vais? -Preguntó Molly antes de entrar a la cocina a dejar toda la muchedumbre de platos y hacer que se fregasen solos, volviendo así, donde Bill y Fleur ya estaban de pie despidiéndose de todos-. ¿No tomáis postre?
-No, Fleur no tiene costumbre de tomar postre, Molly, otro día será en el que pruebe tu riquísima tarta -Le dijo a su esposa, mientras se acercaba a la misma-.
-¿Y cómo sabes que no toma postre?
-Porque nos lo acaba de decir, querida -Le explicó cuando hubo llegado a ella, mientras le abrazaba-.
-Mamá, un beso -Le pidió a su madre, haciendo que Arthur se apartara de ella-.
-Ven, grandullón.
-¿Grandullón? Mamá… -Pero el ya estaba preso en uno de sus acogedores abrazos, los de su ya veterana madre-. Hay que cortarte el pelo -Dijo, mientras se lo tocaba-.
-Sí -Rechistó apartándose de ella rápidamente-. Pero hoy no será el día.
-Adiós, señora Weasley -Fleur le iba a dar dos besos, pero Molly le tomó la mano y la balanceó de arriba a bajo varias veces-.
-Adiós, Delacour -Se despidió de ella, sonriendo enérgicamente. No iba a cambiar su forma de ser porque aquella rubia así lo quisiese-.
-
-Pues si que es rarita la amiga, pf -Se quejó una testaruda Molly, tirándose el pelo hacia detrás, imitando a Fleur-.
-¡Mamá! -Gritaron al unísono Percy y Charlie-.
-Es simpática -Dijo un Percy enfadado-.
-Sí… -Le dio la razón Charlie. Era raro que Percy se comportara así… Por Merlín, esa Fleur iba a traer muchos problemas. Aún así, era verdad que poseía gran belleza-.
-¡Ay! -Exclamó Percy cuando recibió una colleja de su hermano mayor-. Anda vamos -Le estiró hacia las escaleras-.
-¿Irnos dónde? -Preguntó Percy-. Son las dos de la tarde…
-Pues por eso, vamos a jugar al Quidditch -Dijo Charlie como si fuera obvio-. Y subimos a mi habitación para coger el material adecuado -Le explicó esta vez un poco más despacio, de la igual forma que le había hablado a Bill el día anterior por la mañana-.
-¿Al Quidditch? No, por favor -Lloriqueaba un Percy, que al final del partido 'amistoso' entre hermanos, terminaría peor de lo que imaginaba-.
Comentarios de la Autora:
Hola queridos lectores/as. ¡Gracias a Moni Potter Delacour y a Sella Fletcher por haber comentado en el primer capítulo, y haberme gratificado de una forma tan bonita, gracias de nuevo!