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Sólo como amigos — capítulo 4

Una vez que Hermione se hubiera desahogado con Luna, volvió a la sala común. Ya no encontró a la desagradable pareja, por suerte y pudo ir a su dormitorio sin contratiempos.

Se tiró en la cama y comenzó a pensar.

Aun sentía una opresión en el pecho que no la dejaba respirar...

Pues Luna tiene razón, mañana será otro día. se dijo la castaña soltando un suspiro. Poco a poco se sumergió en el sueño y se abandonó en los brazos de Morfeo.

A la mañana siguiente, se levantó más temprano de lo usual. Tenía que terminar una tarea que no había hecho por huir de Ron y Lavender.

Fue hasta la biblioteca y comenzó a buscar entre los estantes el libro que le hacía falta.

Nada, el libro no estaba ahí.

Disculpe, señora Pince... comenzó la castaña cuando se acercó al escritorio de la bibliotecaria._ estoy buscando el libro de hechizos modernos de la gran Bretaña, edición 15, autor John Carrow...

Ese libro se lo llevo ayer una jovencita de la casa Gryffindor, Granger. respondió de mala manera la bibliotecaria.

Hermione suspiro.

_ ¿Podría decirme quien fue? podría pedirle a ella el libro...

_Esa es información confidencial y eso que tú tratas de hacer es estafa. ¡No puedes consultar un libro sin haberlo pedido en la biblioteca directamente!

Hermione se asustó. Negó frenética con la cabeza y retrocedió.

_Creo que no importa... vendré más tarde a ver si lo han regresado...

Sin decir una palabra más, salió de la biblioteca espantada. Caminó hasta llegar al gran comedor y se recargo en la pared.

_Y ahora que voy a hacer? necesito ese libro...

Resignada a esperar a que devolvieran el libro, la castaña se adentro en el gran comedor. Iba tan sumida en sus pensamientos que ni siquiera se percató de que alguien se había quedado detenido a metros de ella, había escuchado su soliloquio y había retrocedido deprisa, rumbo a la lechucería...

De verdad que no tienes buen semblante. le dijo Ginny cuando la castaña se sentó a su lado. La chica resopló.

_Llevo algunas noches sin descansar bien...

_Que ocurrió con el regalo de mi hermano?

_No quieres saberlo, créeme...

Ginny miro a Hermione. Soltó un alarido de coraje y abrazó a la castaña.

_Ron es un maldito, estúpido, idiota...

_Gracias por quererme más que a él...

_Es que no valora lo que haces, Hermione!

_Ya lo sé, ya lo sé...

Harry apareció en ese momento y se sentó frente a las amigas. Las miro sin comprender y las interrogó con la mirada.

_Donde fue el velorio?

Hermione evitó mirarlo a los ojos.

En ese momento, para buena suerte de Hermione, las lechuzas comenzaron a inundar el gran comedor.

Como era costumbre, delante de ella se paró la lechuza que exhibía el profeta.

Sin mucha emoción, Hermione le quito el periódico, pagó la cuota y el ave se fue.

Una a una las aves comenzaron a circular por el gran comedor rumbo a sus destinatarios.

Cuando ya empezaban a marcharse la mayoría, una enorme lechuza entró en el gran comedor y planeó lentamente hasta Hermione.

La chica la contemplo extrañada.

Te escribieron tus papás, que bien. se alegro Ginny por ella. Hermione negó.

_Yo no he enviado una lechuza...

El animal le dejo caer un pesado paquete mal envuelto apenas en papel de embalar. Hermione lo desenvolvió con cuidado y se quedó con los ojos cuadrados mirando lo que contenía. Era un grueso volumen de hechizos modernos de gran Bretaña, el que tanto había estado buscando.

Comenzó a pasar sus páginas con cuidado y encontró el recibo de la señora pince. Era el libro de la biblioteca...

_Expedido a: Ronald Weasley. Casa Gryffindor.

La chica se quedo contemplando aquello con los ojos como platos y el corazón acelerado.

¿Cómo había sabido él...?

Con manos temblorosas, garabateó un "gracias" en un pergamino suelto que encontró en su mochila. Se lo ató a la misma lechuza que le había enviado el libro, y guardó éste dentro de su mochila.

El ave partió deprisa y Hermione trató de tranquilizarse.

Comenzó a servirse cereal, y poco después, un pergamino llego flotando hasta ella.

Hermione lo tomó con manos temblorosas y leyó.

No fue mucho, no hay porque.

Soltando un suspiro entrecortado, la castaña guardó el pergamino en su mochila.

Quizás el ave había encontrado el chico de regreso al comedor, debido a la rapidez del mensaje enviado por él.

Eso sólo significaba una cosa...

Buenos días, Harry, Ginny.

La chica sintió que algo helado comenzaba a llenarle las entrañas.

Miró por el rabillo del ojo como Ron aparecía frente a ella y sin mirarla, caminaba hasta sentarse, bancos lejanos a ella.

Hermione se paralizó.

Le había enviado un libro

Le había respondido una nota

¿y aun así se atrevía a ignorarla?

Su corazón latía con violencia.

Con maestría fingió que no había escuchado nada y se concentro en su desayuno.

Poco después, escucho la voz del pelirrojo que interrogaba a su amigo pelinegro.

_La verdad no tengo idea de eso, Ron... Hermione, ¿Mcgonagall pidió dos pergaminos o uno para su redacción?

La chica sin volver la vista, respondió.

Dos.

_Y Harry, ¿crees que podamos hacerlo sobre lo que dijo en su clase o tenemos que ir a la biblioteca por otro libro?

_No lo sé... ¿Hermione...?

A la biblioteca por un libro. respondió la chica aparentando serenidad.

Ginny miro a Harry y a Ron con molestia.

¿Y porque te empeñas en preguntarle a Hermione y no responderle tú? cuestionó la joven.

Harry se sonrojó.

_Porque yo no se las respuestas, ella si... Ron debería...

Eso es todo, muchas gracias. cortó el pelirrojo y volvió su vista al plato.

Harry y Ginny se miraron.

Hermione evitó mirarlos, sintiendo un hueco en su estomago.

Estaba listo. Presto. Era todo.

Ronald Weasley iba a ignorarla como ella lo había ignorado a él.

Sin decir palabra, el pelirrojo se puso en pie y salió del comedor.

Hermione ni siquiera se volvió. Fingió estar muy entretenida contemplando su tostada.

Una vez que se hubo ido, dejó que la sensación de vacío se apoderara de ella.

Que más... ahora a aguantar como una verdadera Gryffindor. susurró para si la castaña abatida.

No tendría otra opción. Ahora era la lucha del más fuerte....

Y sin Ron quería que ella fuera a suplicarle, se había equivocado de chica.

Ella JAMAS iría a rogarle. 

…

Hermione se fue a clases y durante todo el día evito mirar a Ron.

Aun así, el pesado nudo en su estomago y la desazón no la abandonaban, al contrario.

Cuando fue la hora de comer, la chica apenas y probo bocado, y se sintió irritable todo lo que restó del día.

En la última clase, se sumergió en sus pensamientos y dejó que el mundo corriera.

No respondió a ninguna pregunta, se la pasó contemplando el techo del aula.

Ella de verdad no quería sentirse mal, no quería reflejar que se sentía mal, pero no podía evitarlo. La opresión en el pecho era más grande.

Por su parte, el pelirrojo Weasley estaba mucho más enfurruñado de lo común.

Osco y silencioso, se paseaba por Hogwarts mirando desde la distancia a la castaña.

No era fácil asumir aquel silencio. Pero era mucho más fácil que ir hasta ella y preguntar que ocurría.

Sabía la respuesta.

Y esa respuesta no le iba a agradar.

Jamás tendrá la compasión de decirme lo que tiene. murmuro entre dientes Ron.

Hermione, harta de estar ensimismada tanto tiempo, comenzó a mirar a su alrededor. De pronto, se topó de lleno con los ojos del pelirrojo.

Azul y ámbar se mezclaron. Hermione retiro la vista. Ron mantuvo el contacto.

Por instinto, Hermione se volvió de nuevo.

Esta vez no despego los ojos de ron tan rápido, pero como en su interior el orgullo herido borboteaba, no se dio el lujo de tomar en cuenta al pelirrojo más tiempo.

No lo merecía.

Cuando la clase concluyo, Hermione se alejó todo lo que pudo de Ronald.

Sintiéndose confundida, cansada y harta, decidió que era mejor asumir lo que se venia.

_Ya, me canse, estoy completamente harta de esto… si Ronald Weasley quiere guerra, guerra tendrá y no pararé hasta convertirlo en un témpano de tanta frialdad que desprenderé… Que conste que tú te lo has buscado.

Reprimiendo una vez más el llanto, Hermione se pasó de largo por el gran comedor y se perdió entre los pasillos. El orgullo de una mujer herida nunca era presagio de algo bueno….