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Tratando de callar al corazón — capítulo 12

Observe la casa donde había pasado toda mi infancia, aquellos colores me recordaban tanto a los momentos que había pasado en esa casa, necesitaba cambiar los colores, eso sería lo primero que haría, pues creo que el rosa no me gustaba mucho, tal vez un beige o un café vendría mejor.

También quitaría los muebles, pues en verdad deseaba empezar una nueva vida, sin recuerdos de mis padres, aunque no me creía capaz ni de venderlos, ni mucho menos de tirarlos, tendría que hacer una bodega con aquellos recuerdos, que habían sido tan importantes para mí.

Subí las escaleras, observando cada habitación, recordando todas las estupideces que había hecho ahí, mi recamara seguía como lo recordaba, entre fijando mi vista en un cuadro, en donde estaba una fotografía donde estaba con snowy, era mi perro, aquel que había sufrido tener que darlo en adopción, pues resulto que no era bueno para el asma de mamá, así que tuvimos que darlo a otra familia.

Y esa foto que estaba frente a la cama, era lo único que me había quedado para recordar a aquel perro, con el cual había convivido durante dos años, pero mi mamá, no pudo seguir ocultando sus crisis. Recorrí la habitación y vi que en el buro había un álbum de fotos, hacía años que no veía mi infancia tan nítida como en ese momento.

¿Cómo iba a quitar todo eso de aquella casa? Era como dejar ir a mis padres y la verdad no lo deseaba, creo que lo mejor era buscar un departamento, y dejar esa casa como estaba, tal vez la familia Cullen les gustaría venir de vacaciones y podrían quedarse ahí, claro sin mover nada de lo que había ahí.

-¿Puedo pasar? - giré la cabeza, y Emmett estaba delante de mí, simplemente asentí - supongo que es tu recamara.

-Aquí pase quince años de mi vida, - respondí suavemente - siempre que me sentía mal, este era mi refugio, claro después mamá, venía a ofrecerme galletas.

-Sé que es complicado, - se sentó a mi lado - pero tus padres siempre van a vivir en tu corazón.

-Quiero mantener la casa como hasta ahora, - susurre - Billy me ofreció que viviera aquí, pero no quiero cambiar nada de esto.

-¿En verdad quieres quedarte en California? - pregunto tomando mi mano.

-Quiero que mi…s hijos, crezcan donde yo lo hice - por un momento estuve a punto de cometer un error, aunque ya debería decirle, porque estaba dispuesta a darle una segunda oportunidad.

-¿Entonces no importa lo que yo quiera? - tenía una ceja elevada.

-¿Qué es lo que quieres? - clave mi mirada en él.

-Tener hijos contigo, - ante aquello no evite sonreír, por su tontería - que corran por todo el jardín, mientras tú y yo los observamos por la ventana.

-¿Por qué? - clave mi mirada en él - explícame porque engañarme.

En sus ojos se veía el arrepentimiento, pero necesitaba entender, porque se había ido a revolcar con Mary.

-¿No me amas? - que me diera una respuesta así, haría que mi vida de por sí ya un infierno lo fuera aun más.

-Si no te amará, no habría venido a buscarte, - tomo mi rostro entre sus manos - aunque debo confesarte, que me sentí solo, pues tu siempre estabas en la obra, parecía que yo no te interesaba, y entonces llego ella, y se mostró interesada en mí - sentí mis ojos picar - creí poder olvidarte, de hecho pensé que ya no te amaba, pero en cuanto te supe perdida, mi vida no se vio igual, la casa se sentía sola, mi corazón pedía a gritos por tu presencia.

-¿Por qué no hablaste conmigo, sobre eso? - acaricio mi mejilla.

-Lo intenté, pero no tenías tiempo, - dejo un beso en mi frente - y después vino a complicar más, lo del aborto; con eso te alejaste más de mí, ni siquiera me dejabas ayudarte con tu dolor, de hecho ni siquiera parecías darte cuenta, que yo también sufría, pero me dolía más verte a ti, tan desesperada, y sobre todo, que parecías sentirte sola, pero no me dejabas ayudarte con nada.

-No quería hacerte parte, de mi desesperación, - susurre - de que fueras parte de mi infierno, de no poder volver a embarazarme, no quería que supieras la frustración que vivía mes tras mes, al ver llegar mi período o que esa prueba diera negativo, - sentí las lágrimas comenzar a bajar por mis mejillas - no quería que vieras mi parte obsesiva, y que con eso poco a poco dejarás de amarme.

-Muñeca, para que te dejará de amar, sería necesario que me arrancarán el corazón, - unió nuestras frentes

  • además somos un matrimonio, tenemos que estar unidos en todo, y yo hubiera tratado de ayudarte con eso, y tal vez con solo hablarlo, habría sido menor el peso de todo lo que cargabas.

-Me equivoque, - cerré los ojos disfrutando de su cercanía - y lamento haberte dejado tanto tiempo solo y no hacerte parte de mi vida, pero eso no va a volver a pasar.

-Perdóname, - llevo un mechón de mi cabello detrás de mi oreja - por no saber amarte, pero debes entender que jamás amaré a alguien como te amo a ti, tú eres el amor de mi vida, lo supe desde la primera vez que te vi, cuando tus ojos azules se clavaron en mí, supe que no habría nadie más en mi vida. De hecho cuando hicimos el amor, fue como si también hubiera sido mi primera vez, pues con ninguna otra, me sentí tan vulnerable y a la vez tan indestructible, solo por ti hubiera sido capaz de matar, pero también eres mi mayor debilidad.

-Fue amor a primera vista, - sonreí levemente - jamás me había enamorado, hasta que te conocí, de hecho nadie me ha besado como tú, además no podría soportar que otro hombre, se atreviera a tocarme, de solo imaginar a alguien más ocupando tu lugar, no puedo.

-Entonces déjame demostrarte, que he cambiado, - me beso castamente - formemos esa familia que tanto soñamos, volvamos a ser un matrimonio - llevo una de sus manos, a las bolsas de su pantalón - llenemos nuestra nueva casa, con nuestros hijos - y coloco en mis manos unas llaves.

-¿Enserio? - de nuevo mis ojos se llenaron de lágrimas.

-Yo haré mi vida, en donde tu estés - esta vez yo lo besé.

El beso poco a poco se hizo profundo, sus manos bajaron a mi cintura, mientras mis dedos se enredaron en su cabello, nadie me había besado como él, solo con sus labios podía olvidarme de todo, de cualquier problema que tuviera.

-¿Nunca quisiste hacerlo en tu recamara? - ante su sonrisa, estuve a punto de caer.

-Ni siquiera hemos tenido nuestra primera cita, - me solté de su agarre - debe esforzarse más señor Cullen.

-Pensé que con la casa, sería más sencillo - soltó un suspiro de resignación.

-Te costará más trabajo, que la primera vez - sonreí débilmente, antes de salir de la recamara.

-Eso es injusto - se quejo - la primera vez, tuve que esperar dos años, para poder hacerte el amor.

-Entonces ahora serán cuatro, - mi sonrisa se ensancho - además quiero ver la casa.

-Dime que solo serán días - me pidió, mientras me abrazaba por atrás y dejaba un beso en mi mejillas, negué suavemente - ¿semanas? - de nuevo volví a negar - por favor que solo sean meses.

-Todo dependerá, de cuál sea tu actitud, - me deshice de su abrazo, solo tomando su mano - pero ahora quiero conocer la casa.

No se quejo, simplemente camino a mi lado, claro sin soltar mi mano, creo que este matrimonio, iba por un buen camino, al menos esta vez no iba a cometer el mismo error, que la primera vez.

Espero que les guste el capitulo y espero que tengan una:Feliz NavidadCapitulo dedicado a: andrelara