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Tratando de callar al corazón — capítulo 14

El viaje hacia Forks, fue un martirio, pues casi todo el viaje me la pase en el baño del avión, pues no podía quitarme las náuseas, además de que había vomitado todo el desayuno, y bueno lo que nos habían dado en el avión, era mejor ni recordar, porque por eso fue que había tenido que correr al baño.

-¿Estás bien? - pregunto Emmett, cuando salí del baño del aeropuerto.

-Solo estoy embarazada, - le espete - pero por lo demás estoy bien.

Pase por su lado, porque en ese momento odiaba, todos los síntomas del embarazo y más al saber, que él era el culpable de mi estado, enserio deseaba, que fuera él, que pasara por todo esto, pero claro él solo había dejado su semilla, y la que tenía que sufrir todos los cambios era yo.

Tuvo que alquilar un auto, para poder llegar a Forks, que sería una hora de camino, y yo lo único que deseaba en ese momento era estar en cama y poder olvidarme del horrible viaje.

El viaje comenzó en silencio, cosa que en verdad agradecía, pues necesitaba tranquilidad, y ver el paisaje me ayudaba a controlar mi humor, que también se veía afectado por las hormonas.

-Sé que los cambios, deben ser horribles, - susurro, como tratando de no molestarme - y lamento que estés pasando por todo esto.

-Lo sé, - solté un suspiro - y tal vez sean desesperante para ti mis cambios de humor, pero espero que me entiendas, esto no es sencillo.

-Te amo, - me aseguro - y soportare todo lo que conlleve este embarazo, - tomo mi mano - porque entiendo, que quien lleva la peor parte, eres tú.

Simplemente sonreí, en verdad que era increíble, a pesar de todo, siempre lograba sorprenderme y hacerlo que lo amara más, y eso en cierta forma me molestaba, pues una parte de mí aún seguía muy clara la infidelidad, pero otra, no le interesaba, lo único que le importaba es que él seguía a mi lado.

Después de eso, comenzó con sus malos chistes, haciendo que el resto de mi mal humor se desvanecería; era mágico lo que podía hacer conmigo, creo que estaba completamente en sus manos, y ya no había marcha atrás.

El viaje se me hizo tan corto, que apenas sentí la hora en el carro, en ese momento ya veía la casa de los Cullen, estaciono el auto, y después me ayudo a bajar, él se hizo cargo de las maletas, mientras yo caminaba a la puerta, para poder llamar, y por fin ver a mi familia.

-Sam - esa voz fue de Esme - que gusto, tenerte aquí - abrazarla, era como tener una parte de mamá.

-No tienes idea, de lo mucho que los eche de menos - y con los sentimientos a flor de piel, como los tenía, no tarde en comenzar a llorar.

-Y nosotros a ti, cielo - me beso la frente, mientras me dejaba pasar.

-¿Por qué tanto alboroto? - ante la voz de mi cuñado, me lance a abrazarlo, no podía creer que lo había extrañado tanto - ¡Sam! - y sin más me levanto del suelo - no puedo creer, que esté viendo de nuevo a mi pequeña hermanita.

Simplemente reí, pues estar con él, era como volver a tener dieciséis años, y no los veintidós o casi veintitrés que tenía, con Edward volvía a sentirme esa adolescente, que pasaba las horas frente al piano junto con él, escribiendo nuevas canciones.

-Yo también tengo derecho a saludar a mi hermana - ante la voz de Bella, en cuanto Ed me dejo en el suelo, corrí hacia ella.

-No sabes lo feliz, que estoy, de estar de nuevo aquí - me separe un momento de ella, pero de nuevo la volví a abrazar - estás hermosa.

-No más que tú - me aseguro

  • no cabe duda, que el matrimonio con el musculoso, te sentó bien.

-Es mi mayor tesoro - sentí el brazo de Emmett en mi cintura - es obvio, que la cuide, como la luz de mis ojos.

-Por tu bien, - lo miro seriamente - porque si llego a ver una lágrima de mi hermana, por tu culpa, te va a ir mal.

-¿Dónde está mi sobrina favorita? - pregunte, para cambiar el tema.

-Soy tu única sobrina - ante aquella voz.

-¡Dios! - exclame - estás enorme, no puedo creer, que el tiempo pase tan rápido.

La abrace con fuerza, aunque tuve que hincarme, para poder quedar a su altura, no había duda, de que Renesmee había crecido demasiado, pues al menos se había estirado unos cinco centímetros.

-¡Tía! - me reprocho - me asfixias.

-Lo siento - me disculpe - pero tiene mucho que no te veo.

-¿Y para mí no hay nada? - cuestiono Emmett que se había colocado detrás de nosotras.

Se separó de mí y se abrazó a mi marido, que la alzo en brazos, ella comenzó a reír, clave mi mirada en ellos, en verdad me encantaba verlo con Nessie, pues con eso me daba cuenta que sería un gran padre.

-Creo que le vendría bien un hijo - comento Edward a mi lado.

-Pero no ahora, - intervino mi hermana - puede esperar, aún es demasiado joven.

-Tengo cuatro años más que tú al tener a Ness - repuse con cierta molestia.

-Sí - acepto - pero sé que tú amas tu carrera, por lo que un bebé ahora, no sería la mejor opción.

-Eso será nuestra decisión - fue mi respuesta.

-Lo sé - elevo los hombros - solo te estoy dando una opinión.

-La tomare en cuenta - susurre.

Pues ya habíamos quedado que en Navidad, les daríamos la noticia, por lo que ahora fingiríamos que no había un bebé en camino, al igual que no hablaríamos de la infidelidad de mi marido, actuaríamos como si nada hubiera pasado, pues no deseaba que nadie me dijera, que era una tonta por aceptar darle una segunda oportunidad.

Ya tenía bastante, conmigo que aún seguía reprochándome lo fácil, que había aceptado darle una segunda oportunidad, como para escuchar al resto darme opiniones, no quería que nadie lo supiera, por lo que mantendríamos el secreto.

-Te notas cansada - comento Esme.

-No ha tenido un muy buen viaje - repuso Emmett.

-Entonces, sube a dormir - eso sonó más a orden de mi hermana.

-No tengo dos años - me molestaba que me tratara como niña.

-Muñeca - susurro mi marido - es mejor que subas a dormir, es lo mejor, para el bebé - eso lo dijo a mi oído, para que nadie escuchará.

-Muy bien, - odiaba que supiera mis puntos débiles - creo que no me hará mal, dormir un poco.

-Cuando este la comida, te despertaré - me sonrió Esme - después de todo, tienes que alimentarte.

No respondí, simplemente subí las escaleras, en verdad estaba agotada, creo que ese embarazo iba a ser realmente agotador, pero estaba feliz, de que un bebé estuviera creciendo en mí, y más saber que tenía una parte de Emmett y otra parte de mía.

-Te amo - susurre, acariciando mi vientre.

En verdad que ya lo amaba y lo iba a proteger de todo, era lo más importante que tenía, y no iba a dejar que nadie lo tocará, daría mi vida por defender aquella personita, que crecía dentro de mí.

Esme Cullen

Capitulo dedicado a:

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