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Tratando de callar al corazón — capítulo 15
-Tengo que decirlo - comento Bella - estás loco.
-Quizá, - acepté, mientras colocaba la carpa, con la ayuda de Edward - pero la causante es tu hermana.
-Es un efecto común, en las personas que están a su alrededor - elevo los hombros.
-Está familia está loca - repuso Edward con tranquilidad.
-Yo digo que es algo romántico - aseguro Alice, que había llegado la noche anterior - y no puedo creer, que Emmett Cullen, ame tanto a su esposa, que esté haciendo esto.
-Samantha es lo más importante de mi vida - asegure, dando unos pasos atrás para ver cómo había quedado.
-Mi hermana, le va a encantar - Bella sonría abiertamente.
-Eso espero - susurre.
-Creo que es hora de que te arregles - me ordeno mi hermana - Sam, ya debe estar preparándose, y no puedes hacerla esperar.
No conteste, solo camine hacia la casa, mientras el resto terminaba de arreglar, tenía que salir perfecto, Sam debía saber que seguía amándola, y que haría hasta lo imposible, por demostrarle, que seguía siendo la mujer más importante en mi vida.
En cuanto llegué a la casa de mis padres, cuando quise usar el baño, la escuche cantar, hacia tanto tiempo que no lo hacía, creo que la llegada del nuevo miembro en nuestra familia, la llenaba de alegría, y eso me hacía feliz a mí, pues amaba a esa mujer y si ella sonreía, me daba por bien servido.
Camine a la habitación de Carlisle y Esme, para usar su baño, ya que debería estar listo, para la cena que le había preparado. Me duche lo más rápido que pude, en cuanto salí, en la cama de mis padres estaba mi ropa, supuse que en la otra habitación estaba ella.
Y seguramente Alice la estaba obligando a ponerse el vestido, que le había comprado, y también sacando sus mejores cartas de la manga, para hacerla salir, ya después se encargarían Edward y Bella, pero yo debía estar esperándola.
Salí de la casa, para llegar al lugar en donde estaría su sorpresa, solo esperaba que no lloviera, porque se vería arruinada mi sorpresa. Observe el lugar, viendo que todo estuviera bien, solo acomode la rosa que había en el lugar que ella iba a ocupar, tal vez era demasiado de película, pero deseaba que fuera perfecto.
-¿Emmett? - parecía confundida.
-¿Esperabas a alguien más? - me giré hacia ella, lucía hermosa con aquel vestido gris, que le llegaba unos cinco dedos debajo de la rodilla, aunque la gabardina apenas si lo mostraba, de hecho solo se veía, porque la llevaba abierta.
-¿Qué es esto? - pregunto, caminando hacia mí.
-Es una de las tantas cosas que haré, para que vuelvas a confiar en mí - tome su mano ya guíe hacia el lugar con la rosa.
Ella la tomo mientras, yo recorría la silla para que se sentará, antes de sentarme, camine hacia una pequeña cesta, en donde había puesto la comida, le serví un poco de ensalada, que había hecho con ayuda de Alice y Bella.
-Espero te guste - comente, mientras la dejaba frente a ella.
-Gracias - susurro.
Me senté frente a ella, ambos nos quedamos en silencio, simplemente comiendo, la vi hacer caras al comer la ensalada, sin evitarlo me eche a reír.
-No es gracioso - replico, mandándome una mirada asesina.
-Si no te gusta, hay más cosas - repuse suavemente.
-Esté bebé, parece no gustarle mucho las comidas saludables, - jugo un poco con la ensalada - pero si le cumplo todos los caprichos de comida, voy a terminar como una vaca.
-Veo que ya comienzas a hacerle ver, quien manda - de nuevo me miró de forma fría.
-Quisiera que tú tuvieras que soportar, sus gustos por las donas, y el azúcar - replico.
-Sé que debe ser horrible, pero hare lo que sea, para que mis dos amores, estén perfectos - ante aquello ella rodó los ojos - lo digo enserio, quiero que estés perfectamente.
No contesto, simplemente se llevo un poco de ensalada a la boca, en verdad parecía que no era de su agrado, pero no dejo de comer, sonreí pues no importaba lo mal que le supiera, con tal de hacerle saber al bebé quien era quien mandaba.
A pesar de lo obstinada que era, no podía negar lo mucho que la amaba, y todo lo que haría con tal de que ella entendiera, que era mi vida y jamás habría nadie a quien amara más que a ella. Comieron en silencio, de hecho la hora del postre, Esme le había preparado pastel de chocolate.
En cuanto lo puse en su plato, su mirada brillo, en ocasiones podía ser peor que una niña, pero me encantaban sus reacciones, devoro su pedazo en un abrir y cerrar de ojos, solo conmigo y su hermana era capaz de dejar los modales
-Estás hermosa - repuse tomando su mano.
-Lamento que tengas que soportar, mis cambios de humor - comento con una media sonrisa - pero es complicado para mí, de hecho muchas veces ni siquiera yo misma me soportó.
-No hay forma en que tú no te veas hermosa, - me hinque a su lado y tome su mano - y voy soportar todo, porque te amo.
-Estás haciendo un grandioso trabajo, para que te perdone por completo - sonrió de lado.
-Las noches suelen ser frías, y más en Forks - ante aquello, recibí un ligero empujón.
-Aun no es suficiente, - posó su mano en mi mejilla - pero cada vez te vas acercando más, y me da miedo.
-No voy a volver a hacerte daño, - le asegure - antes me mato, no voy a volver a dejar que esos hermosos ojos vuelvan a llenarse de lágrimas.
-¿Por qué me haces tan complicado el mantenerme alejada de ti? - se hinco frente a mí.
-Estamos destinados a estar juntos - lleve un mechón de cabello detrás de su oreja - no voy a volver a lastimarte.
-Si llegas a volver a hacerlo, no sé que haría - tomo mi rostro entre sus manos - de hecho cuando te vi entrar con ella a su edificio, fue como si una parte de mi hubiera muerto, y te he perdonado, pero no sé si la confianza regrese.
-Lo sé, - sonreí de manera amarga - pero no habrá día, que no intenté reconstruir lo que yo mismo destruí.
Sonrió suavemente, y me beso castamente, después se levanto y me extendió la mano para que yo hiciera lo mismo.
-Gracias, por la comida-cena
- dijo tranquilamente.
-Mereces lo mejor - le asegure tomando su mano - ¿me permite esta pieza, señorita?
-No hay música - elevo una ceja.
-El sonido de la Naturaleza, es la música que necesitamos, - y ante aquello se soltó una enorme lluvia - como la primera vez que te vi.
-Esta vez, no echare a correr - prometió, mientras colocaba sus brazos alrededor de mi cuello.
-No dejare que lo hagas - posé mis manos en su cintura, mientras comenzábamos a movernos a un ritmo imaginario - te amo, y eso nunca va a cambiar.
-Yo también te amo - fue su respuesta.
Recargo su cabeza en mi pecho, y yo coloque mi barbilla en su coronilla, y seguimos bailando, sin importar el sonido de la lluvia, en ese momento lo único que me interesaba era estar con ella.
Alice y Jasper
Capitulo dedicado a:
Mariana11
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