← Tratando de callar al corazón · de
Tratando de callar al corazón — capítulo 8
Esto no podía ser cierto, me sentía realmente miserable, le estaba siendo infiel a mi esposa, ¿Qué diablos le pasaba a mi cerebro, que me permitía hacer esto? Porque sabía que estaba mal, pero a pesar de todo eso, después de la primera vez, no pude detenerme, y tal vez también se debía a que seguía sin ver mucho a Sam, aunque no era su culpa, pues ahora ya pasaba más tiempo en casa.
Pero mi culpabilidad no me lo permitía, no era capaz de verla a la cara, me sentía el ser más idiota y horrible del mundo, porque estaba engañando a una mujer, maravillosa, que me amaba y yo la amaba a ella. Pero suelen decir que el cuerpo es débil y aquí lo estaba viendo, de hecho comenzaba a dudar si la amaba en verdad.
Después de todo, mis padres decían que cuando se amaba a alguien, no se podía pensar en nadie más, y sin embargo Mary me volvía loco, hacia mucho que una mujer no me excitaba tanto, era sexy en exceso, me sacaba ese hombre salvaje, que creí muerto, cuando me casé. Volvía a ser el mismo de antes, el Emmett que disfrutaba del placer, porque no tenía que enfrentarme a los dolores de cabeza y cansancio de mi esposa.
Tenía lo que pedía con una simple mirada y eso me gustaba, porque Mary sabía complacerme, y nunca había una negativa. Y cuando pensaba en eso la culpabilidad se iba, pero solo era cuestión de ver a Sam, y de nuevo me sentía miserable, porque cabía la posibilidad de que lo descubriera, eso lo haría sufrir; no me agradaba la idea de poder lastimarla, odiaba verla llorar y sería aun peor, siendo yo el causante de ellas.
-¿En qué piensas? - me susurro al oído.
-Esto está mal, - repuse, sin hacer el intento de separarla - soy un hombre casado.
-Llevamos un año viéndonos, y ella no te ha descubierto - me beso el cuello - no pienses en tu esposa, además creo que puedo ser lo suficiente para complacerte.
-¿De qué habas? - esta vez si la separé.
-Sé que te gusto, - me sonrió de lado - de hecho creo que más que eso, comienzas a sentir algo más por mí.
-Amo a Samantha - le espete.
-No te engañes - me acaricio el cabello - un hombre que ama, no engaña, y si quieres decir que solo fue porque te sentiste solo - clavo sus ojos en los míos - solo hubiera sido sexo, pero no fue así, ya que hemos convivido como una pareja.
-Es educación - replique.
-Emmett, cariño - odiaba esa sonrisa burlona - ¿dime cuantas veces le has hecho el amor a Samantha, en este tiempo que llevamos juntos?
Me quede callado, ya que si lo habíamos hecho, pero no con la misma regularidad de siempre, de hecho por la culpa no la deseaba, porque me sentía demasiado sucio para tenerla, así que nuestros encuentros íntimos se habían reducido al extremo.
-¿Lo ves? - me beso castamente - ya no amas, a tu esposa.
-No lo entenderías - la empuje suavemente y me levante de la cama.
-Te darás cuenta, que yo soy la mujer, que tú necesitas - dejo un beso en mi espalda.
No conteste, solo camine al baño en donde me daría una ducha, para irme a casa, tal vez Mary tenía razón, y lo que pensé sentir por Sam se había ido, después de todo el amor se tenía que cultivar, y nosotros hacía mucho que ya no hablábamos y eso era algo que desgastaba la relación.
Termine de ducharme y después de vestirme, sin despedirme salí de su departamento, me subí al auto, aun pensando que era lo que sentía ahora por Sam.
POV Samantha
-Tranquilízate - repuso Krista, tomando mi mano.
La esposa de Charles había despertado hacía casi un año, y a pesar de seguir en silla de ruedas, debía decir que se había recuperado bastante. Pero volviendo al presente, en ese momento me quería morir, por la razón de que el hombre en que más confiaba, me había traicionado.
Emmett Cullen, me había estado viendo la cara, desde no sé cuánto tiempo, no era un rumor que me hubiera llegado, porque si me lo habían dicho, pero dicen que el amor es ciego, pues yo había seguido confiando ciegamente en él. Pero lo había visto con mis propios ojos entrar a aquel edificio, besando a Mary Brown.
-¿Por qué? - pregunte - lo amo, Krista, era capaz de dar todo por él, y me paga de esta forma.
-Tienes que mantener la calma, - lo decía como si fuera muy sencillo - con la cabeza fría se piensa mejor.
-Si ya no me amaba, pudo habérmelo dicho - las lágrimas, parecían no querer detenerse - no tenía porque haberme mentido, solo tenía que habérmelo dicho.
-Debes escucharlo, antes de tomar una decisión - comento Charles - los hombres, solemos hacer cosas por impulso, no hagas cosas precipitadamente, puedes arrepentirte.
Y a pesar de que lo había visto besar a otra, aun deseaba volver a verlo, volver a besarlo, necesitaba sentirlo de nuevo cerca. Lo amaba demasiado, pero saber que alguien más había estado con él, me hacía sentir menos, porque si yo no lo satisfacía por completo, por eso busco a alguien más.
-Debo irme - susurre.
-Te llevo - se ofreció Charles.
No me negué, pues no me creía capaz de llegar a la casa, por mi propio pie, las lágrimas por fin se habían acabado, pero mi corazón destrozado, no se iba a volver a pegar. No quería pensar en nada, lo único que quería hacer, era tirarme en la cama y dormir, esperando que cuando despertará, todo esto no fuera más que una pesadilla.
-¿Qué vas a hacer? - me pregunto Charles.
-No lo sé - confesé - lo único que deseo ahora es dormir.
-Cuentas conmigo, para lo que necesites - me aseguro.
-Gracias - ni siquiera lo miré.
El resto del camino fue en completo silencio, y a pesar de que no deseaba pensar, mi mente comenzaba a hacer planes. En cuanto llegue a la casa, trate de sonreír, pero no lo logré.
-¿Segura que quieres quedarte? - su rostro mostraba preocupación.
-Segura - cerré la puerta del auto.
Camine hacia la casa, en verdad no deseaba entrar, pero tenía que hacerlo, no encendí las luces, camine a mi habitación, tome una maleta, guarde lo más esencial, en ese momento me sentía más tranquila, aunque el dolor del corazón aun siguiera. Busque el dinero que había ahorrado, lo metí en mi bolso, junto con todos mis documentos.
En cuanto escuche la puerta, guarde la maleta en el closet, junto con el bolso, me vi en el espejo, esperando que ya no hubiera rastro del llanto. Le iba a dar una oportunidad, para decirme la verdad, si me la decía y me daba una buena explicación, lo perdonaba, claro si aun había amor.
-Pensé que ya estabas dormida - me sonrió levemente.
-Te estaba esperando - mi sonrisa salió natural.
-No debiste - dejo un beso en mi frente.
-¿Me amas? - me sentía patética preguntándolo.
-¿Por qué lo preguntas? - jamás me había respondido así.
-Solo necesito saberlo - aunque ya conocía la respuesta.
-Te amo - no sonó como siempre, parecía más por obligación.
-¿Me haces el amor? - sabía que después de esto, olvidarlo sería más complicado, pero necesitaba llevarme eso - por favor.
-Encantado - me sonrió, mientras se inclinaba para besarme.
Esa noche disfrute cada caricia, tal vez era masoquista, por quererme grabar cada toque, cada beso, cada palabra. Necesitaba creer que todo aquello era real que aun me amaba, después de eso, me iría para tratar de olvidarlo, para dejar de sufrir; después de todo él ya no me amaba, qué más daba que yo me quedará si no iba a ganar nada.
Krista Blumer, la esposa de Charles
Capitulo dedicado a:
andrelara
alice_cullen28
ana_de_cullen22
-Twilighter