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Historia 7807 — capítulo 5

CAPITULO CINCO

SNAPE Y STAKER

Los alumnos de Gryffindor cenaron en la sala común, aunque nadie tenía mucho hambre y apenas tocaron la comida.

Pasada la medianoche, la profesora McGonagall les informó que los que habían sido heridos se recuperaban satisfactoriamente en la enfermería del colegio. Algunos alumnos habían sido trasladados a San Mungo, pero su pronóstico era optimista.

Finalmente con lágrimas en los ojos, leyó los nombres de los alumnos que habían fallecido durante el ataque, y les informó que los funerales se realizarían en el colegio por la mañana.

El día siguiente fue uno de los momentos más tristes en la historia de Hogwarts.

Durante toda la mañana el colegio se pobló de familiares y amigos de los alumnos fallecidos durante el ataque al Expreso de Hogwarts.

Los alumnos fueron velados en el salón principal.

Harry pudo confirmar sus sospechas de que ningún alumno de Slytherin había perdido la vida.

Los compañeros de cada casa no terminaban de creer lo ocurrido. En el salón reinaba un absoluto silencio, roto únicamente por algunos sollozos. Los alumnos se habían agrupado por casas, con los rostros abatidos haciendo comentarios como:

  • Todo sucedió muy rápido. Vimos mucho humo y pensamos que había ocurrido un accidente. Nunca imaginamos que pudieran ser los mortífagos. Apenas tuvimos tiempo de reaccionar...

  • No lo puedo creer… Aún me parece que en cualquier momento va a aparecer y hacer una broma como siempre…

  • Suerte que Lupin y Moody viajaban con nosotros… Si no fuera por ellos…

  • ¿Por qué sucedió esto? No entiendo por qué a nosotros…

  • La chica del pelo color de rosa me salvó la vida… Hoy estoy aquí gracias a ella…

  • Ahora entiendo lo que me contaban mis padres sobre la primera guerra contra el Innombrable…

Poco a poco un comentario se fue generalizando en todos los grupos:

  • ¿Se dieron cuenta que ningún alumno de Slytherin fue atacado?

De hecho los alumnos de la casa de la serpiente eran seguidos con miradas de odio, bronca y desprecio por todos los demás alumnos del colegio.

Al principio habían intentado algún tipo de respuesta burlona o mirada desafiante, pero luego comprendiendo que estaban en desventaja, habían optado por desaparecer del salón y refugiarse en la sala común de su casa.

El resto de los alumnos de Hogwarts contemplaron en silencio, siempre en silencio, el ir y venir de aurores, empleados del Ministerio, periodistas familiares y amigos de las víctimas.

Muchas personas tenían el semblante del que cae y cae por el túnel en una pesadilla.

Todos los alumnos participaron del homenaje a los caídos. Todos en silencio. Ni una palabra. Pero sus expresiones lo decían todo. Contemplando los rostros desfigurados de los padres de los caidos. Escuchando al profesor Dumbledore leer en voz alta la desoladora lista de los desaparecidos.

Entonces el salón principal se llenó de llantos.


Esa noche tuvo lugar el postergado banquete de bienvenida aunque era evidente que Hogwarts estaba de luto.

El Profeta había sacado una edición especial, con historias de testigos del ataque, testimonios de familiares y una reseña de los caídos. El resto de la edición se completaba con encendidos artículos artículos llamando a la lucha contra el Innombrable y criticando al Ministro de Magia por su falta de respuesta ante la situación.

Los ánimos del alumnado estaban sumamente caídos. No se escuchaban los habituales gritos y risas que poblaban la ceremonia.

Los nuevos alumnos de Hogwarts se prepararon a ser eran ubicados en las distintas casas, por medio del Sombrero Seleccionador.

Los alumnos de primer año habían pernoctado en el salón comedor.

La profesora McGonagall colocó el banquito alto y el sombrero seleccionador y desplegó el pergamino con la lista de los nombres de los alumnos.

Entonces el remendado sombrero comenzó a cantar.

Cada casa refleja lo que su fundador pensó,

Los logros que buscaba en la mente de cada alumno,

y los caminos elegidos para conquistarlos.

Piensa muy bien no vayas a equivocarte.

Yo puedo ver tu mente y explorar tu corazón,

Solo tú puedes decirme cual es tu mayor ambición,

Yo respeto tus deseos cuando hago mi elección

No vayas a equivocarte mide tus opciones.

Salazar Slytherin buscaba la ambición,

Sueños de grandeza, sangre pura, Artes negras

Pero no se fijaba en cómo conquistarlas,

El fin justifica los medios, para ganar todo vale.

Ravenclaw quería individualistas,

Mentes brillantes, alumnos arrogantes,

Cada uno en su estilo buscando destacar,

Llenos de ciencia, erudición y conocimiento.

Hufflepuff eligió jugadores de equipo

Que juntos avanzaran sin dejar nadie atrás,

Todos para uno y uno para todos

La unidad es su fuerza, la unión es su verdad.

Gryffindor quería sueños de grandeza,

Que fueran aclamados y admirados por todos.

Gloria con honor conquistada con valor,

Ser héroes, campeones, bravos conquistadores.

Ahora que ya sabes cuales son las opciones

Piensa en la casa de tu preferencia,

Cuales son tus metas, lo que quieres conquistar

Y los medios por los cuales a ellas llegaras.

Al finalizar la canción hubo unos tímidos aplausos. Y la profesora McGonagall aclarándose la garganta comenzó a llamar a los alumnos del listado.

  • Anderson, Heidi

Una niña rubia de trenzas con una venda en su brazo se sentó en el banquito y se colocó el sombrero.

  • Gryffindor – gritó el sombrero seleccionador.

Los alumnos fueron pasando de a uno en uno y sus casas los recibieron con una alegría contenida. No había muchos ánimos para festejar.

Lo único que despertaba a los alumnos de su letargo era cuando el sombrero seleccionador gritaba: “Slytherin”.

Entonces el resto de las casas se unía en un abucheo ensordecedor que opacaba los gritos de bienvenida de la casa de la serpiente.

Finalmente cuando Zimmerman, Robert fue enviado a Hufflepuff la profesora McGonagall retiró el banquito y el sombrero y salió del salón.

En ese momento Hermione ingresó entró por la puerta principal y se sentó entre Harry y Ron.

Los dos amigos la saludaron efusivamente.

  • Hola Hermione ¿cómo estas? – saludó Harry.

  • Bien – dijo ella-. Por suerte fue solo una herida menor. Después los pongo al tanto.

El profesor Dumbledore se puso de pie y los pocos comentarios que se escuchaban en el salón se silenciaron.

Solían referirse a él como al mayor mago de la época. Decían que era el único al que Innombrable temía. Después de presenciar el duelo que protagonizara en el Ministerio de Magia contra Voldemort, a Harry no le quedaba ninguna duda de que Dumbledore era un mago excepcional.

Aunque había pasado los cien años, Dumbledore siempre daba la impresión de tener mucha energía. Pero ahora su rostro, parecía mucho más viejo y cansado.

  • ¡Bienvenidos! — comenzó a hablar intentando sonar alegre— Otro año que comienza en Hogwarts. Aunque este año es distinto a los demás. Estamos en guerra y creo que todos ustedes han tomado dolorosa conciencia de lo que este hecho significa. La guerra no es algo lejano que leemos en El Profeta, sino una realidad cercana que nos involucra a todos. El ataque al Expreso de Hogwarts ha sido sin duda un gran golpe para todos nosotros. Muchas familias han sido destrozadas. Todos hemos perdido a alguien que queríamos.La muerte siempre es un drama, pero aquí se une la juventud y la alegría que la hacen, si cabe, mucho más trágica. Lord Voldemort en su búsqueda insaciable de poder ha sesgado vidas que aún no habían comenzado.

Las mesas de Gryffindor, Hufflepuff y Ravenclaw echaron duras duras de reproche a los de Slytherin.

Dumbledore hizo una pausa y recorrió con la vista el salón. Inspirando profundamente continuó.

  • Vivimos tiempos difíciles. Pero el odio y la división solo sirven al enemigo. El mal solo se combate con el bien. Las actuales circunstancias no deben llenarnos de temor, pero tampoco de un enojo ciego que nos lance a atacar a tontas y a locas a todo lo que se cruce en nuestro camino. Su trabajo es prepararse lo mejor posible para hacer frente a los desafíos que el momento actual les presenta. Mi tarea y la de los profesores es instruirlos lo mejor que podamos. Este es el mejor homenaje que podemos rendir a nuestros compañeros caídos: Vivir y vencer,

Dumbledore tomó su copa y alzando el alto brindó:

  • Por los caídos.

  • Por los caídos - respondieron al unísono cientos de voces.

Cuando los murmullos se aquietaron el profesor Dumbledore continuó.

  • Quiero agradecer personalmente a todos los alumnos han tenido una actuación destacada durante este trágico evento. Con su valor han ayudado a que el ataque no se transformara en algo peor.

  • Si, salvo Malfoy que se escondió en un compartimiento gritando, “No me hagan daño, soy el hijo de Lucious Malfoy, Soy el hijo de Lucious Malfoy.” – contó Hermione por lo bajo.

Harry y Ron le lanzaron sendas miradas de odio.

Malfoy hizo como que nos los veía y mantuvo su vista fija en la mesa del director, aunque Harry estaba seguro de que los había visto.

Dumbledore continuó

  • Antes de que comience el banquete quiero dar la bienvenida a nuestro colegio al profesor Staker que muy valientemente ha accedido a enseñar Defensa contra las Artes Oscuras.

El profesor Staker se puso de pie. Era la primera vez que Harry lo veía subir al comedor. Vestía un túnica negra con ribetes ribetes y botones rojos y un gorro haciendo juego.

Se llevó una mano a su gorro a manera de saludo y se sentó acompañado por unos tímidos aplausos. Harry, Ron y Neville aplaudieron con ganas. Gracias a él iban a poder tomar los EXTASIS de Pociones.

  • ¿Lo conocen? – le preguntó Hermione a Ron y Harry.

Ambos asintieron.

  • Nos dio el curso de verano de pociones – le susurró Ron rápidamente-. Es un poco formal, pero está bien.

Snape lucía peor que de costumbre. Su peor expresión de odio se había intensificado. Ni siquiera se había molestado en aplaudir.

Dumbledore se aclaró la gar­ganta, y proclamó:

  • Cuando nos sucede algo malo, muchos tienen el deseo de morir, se tiran en sus camas y desean la muerte. Pero lo único que sucede es que uno sigue viviendo. La vida sigue y no espera al que se queda. ¡Que comience el banquete!

Las fuentes doradas y las copas que tenían adelante se lle­naron de pronto de comida y bebida. Fue un banquete delicioso aunque ninguno de los presentes tenía mucho apetito. Poco a poco el tintineo de los cuchillos y tenedo­res fue tapado por tímidas con­versaciones, la mayoría relatos del ataque.

Harry, Ron trataron de que Hermione les contara algún detalle del ataque pero todo lo que habían obtenido de ella era un “Aquí no”. Y luego se había negado a responder cualquier pregunta relacionada con el mismo.

Aunque Ron seguía disgustado con Dean Thomas, no pudo evitar parar la oreja para obtener algunos detalles del ataque. Lavender y Parvati agregaban algunos detalles pegando pequeños grititos de terror.

Finalmente, cuando los últimos bocados de tarta de cala­baza desaparecieron de las bandejas doradas, Dumbledore anunció que era hora de que todos se fueran a dormir

Harry, Ron y Hermione se reunieron con los demás estu­diantes de la casa Gryffindor que subían en tropel la escalera de mármol y, ya muy cansados, siguieron por más corredores y subieron más escaleras, hasta que llegaron a la entrada se­creta de la torre Gryffindor.

  • ¿Contraseña? - interrogó un retrato grande de una dama gorda, vestida de rosa:

  • ¡No olvidaremos! – dijo Ron.

  • Muy bien dicho, querido – aprobó la dama gorda, y les franqueó el paso.

Después de cruzar el retrato y recorrer la sala común, chi­cos y chicas se separaron hacia sus respectivos dormitorios. Harry, Ron y Hermione permanecieron en la sala común esperando que el último de los alumnos se fuera a dormir.

  • Bien. ¿Ahora vas decirnos por qué tanto misterio? – interpeló Ron a Hermione mirando alrededor para asegurarse de que nadie los escuchaba.

Hermione miró a Harry a los ojos y casi sin respirar dijo:

  • Parece que los que atacaron el expreso te buscaban a ti, Harry. No sabían que habías venido a la escuela de verano. Las fuentes de información de Voldemort en el Ministerio parecen no estar funcionando.

  • Querrás decir Lucios Malfoy – agregó Ron- Y por favor no empieces tú a decir ese nombre también.

  • ¡Oh vamos Ron, no seas tonto! Siempre estás…– Hermione se detuvo contemplando a Harry. Se había quedado completamente callado y ensimismado.

  • ¡Anímate Harry! ¡No estarás pensando que tú fuiste responsable por el ataque al tren! ¿verdad?

  • Bueno, no fui yo quien lo dije – respondió Harry con expresión dolorida.

  • Ya sabes como son las chicas, Harry, se la pasan todo el día parloteando y no saben cuándo cerrar la boca... – expresó Ron mirando a Hermione con una expresión de reproche.

  • ¡Ron, eres un machista igual que todos los chicos! – dijo una voz a sus espaldas.

  • ¡GINNY! – gritó Ron poniéndose de pie y corriendo hacia ella. Harry y Hermione lo siguieron.

Cuando logró librarse de los abrazos se sentó junto a ellos frente a la chimenea y mirando a Harry comentó:

  • Harry, yo y muchos otros chicos estamos vivos gracias a las clases del Ejército de Dumbledore. Literalmente salvaron nuestras vida. No creo que nadie esté pensando en culparte sino en agradecerte. Es más deberías pensar en continuarlas este año. Ahora que no está Umbridge estoy segura que Dumbledore aprobará la idea con entusiasmo...

  • Si no hubiera sido por mi no hubieran atacado el tren en primer lugar y no hubieran tenido necesidad de defenderse...

  • ¡Lo dices cómo si tú controlaras las acciones de Voldemort! Es él quien está en guerra con el mundo mágico. No puedes culparte por lo que hace un loco que solo busca el poder... – acotó Hermione -. ¡Y ya deja de tirarme de la manga, Ron!. Voy a decir el nombre de Voldemort todas las veces que quiera, así que mejor vete acostumbrando.

  • Es que ustedes no saben… - murmuró Harry-. No saben…

Por primera vez a Harry le costaba retener las lágrimas. El peso de la profecía era demasiado pesado para él .

  • ¿Si supiéramos qué, Harry? – preguntó Ron.

Harry negó con la cabeza.

  • Vamos, Harry. Te sentirás mejor si nos cuentas. No debes tratar de cargar el mundo sobre tus hombros todo el tiempo – lo animó Ginny.

Harry volvió a negar.

  • No, no puedo. Es algo que me involucra a mí y a nadie más..

  • Escucha Harry – dijo Ginny mirando a Harry directo a los ojos -. Te guste a no somos tus amigos. Y los amigos no son solo para las buenas sino sobre todo para las malas. Todos te hemos seguido al Ministerio cuando fuiste a rescatar a Sirius y te seguiremos a donde sea para vencer al Innomb… a Voldemort… Así que creo que nos hemos ganado el derecho a que confíes en nosotros.

Harry permaneció en silencio durante un instante que a todos les pareció eterno meditando lo que Ginny había dicho.

  • ¿Qué hacen ustedes todavía despiertos? – los reprendió la profesora McGonagall ingresando en la sala común-. Weasley me alegro que hayas salido de la enfermería, pero Madam Pomfrey indicó que debías descansar. Y eso va también para todos ustedes. Mañana comienzan las clases y ya han vivido demasiado emociones en los últimos días.

  • Pero profesora… - comenzó a decir Ron.

  • ¡¡WEASLEY Y EL RESTO DE USTEDES A LA CAMA AHORA O COMENZARÉ A DESCONTARLE PUNTOS A GRIFFINDOR ANTES DE QUE LOS HAYAN GANADO!! - ordenó McGonagall.

Todos se levantaron y subieron apresuradamente a los dormitorios.

Harry se cambió rápidamente y se metió en la cama.

  • Harry – escuchó que lo llamaba Ron en un susurro.

  • Hasta mañana, Ron – respondió Harry.


La primer clase de ese día era Pociones.

La puerta se abrió y Snape ingresó rápidamente a las mazmorras. Su túnica flotaba detrás de él produciendo un conocido fru fru. Se detuvo detrás del escritorio y lanzó al grupo una mirada asesina. Todos hicieron silencio inmediatamente.

  • Antes de comenzar la clase de hoy – dijo Snape desde el escritorio mirando fijamente a todos los estudiantes-, quiero recordarles que sólo preparo a los mejores alumnos para los EXTASIS de Pociones. Espero que mantengan el nivel Extraordinario que han acreditado en sus MHB durante todo el año.

Algunos estudiantes de Slytherin que estaban sentados en la primera fila, se acomodaron orgullosos en sus asientos.

  • A esta altura todos deberían saber que en esta clase no agitan sus varias o repiten tontos encantamientos. Sin embargo, hasta el más estúpido debería tener en claro que la magia debe ser usada en la elaboración de pociones. Si no fuera así, hasta los muggles podrían hacerlas – la boca de Snape se torció hacia un costado en un gesto de desprecio-. De hecho, si le dieran a un muggle los ingredientes y y la receta de una poción, al finalizar terminaría con un engrudo maloliente semejante a los que realiza de Longbottom.

Neville escondió su rostro colorado detrás de su caldero. Varios alumnos de Slytherin, incluido Malfoy, soltaron una risita. Otros en cambio miraban a Snape con el rostro fruncido y expresión desafiante.

  • Son pocos los alumnos que están a la altura de este desafío. La elaboración correcta de una poción requiere el uso activo de la magia para que esta funcione. La mezcla correcta de los ingredientes y la reproducción precisa de los movimientos son en sí mismos el equivalente a un encantamiento. Es un arte que solo los magos mejor preparados llegan a dominar.

Hizo una pausa para dejar que sus palabras penetraran en los cerebros de sus alumnos y anunció:

  • Hoy vamos a preparar venenos y antídotos. Quiero advertirles que tanto unos como otros serán probados en clases entre ustedes. Así que les sugiere que presten especial atención a lo que hacen. Los ingredientes y la preparación – Snape agitó su varita- están en el pizarrón.

El profesor Snape comenzó a caminar entre los alumnos y al llegar a Harry se detuvo con una espantosa sonrisa burlona.

  • Potter, ¿Qué hace aquí? No esperaba verlo en mi ÉXTASIS. Según creo recordar sacó solamente un Aceptable en sus MHB de Pociones,

Harry se mordió el labio inferior y fijó la vista en su caldero.

  • Dejé bien en claro que solo acepto en mi ÉXTASIS alumnos que hayan obtenido “Extraordinario” en sus MHB…

  • El profesor Staker les dio clases en la escuela de verano y… - repuso Hermione

  • ¡DIEZ PUNTOS MENOS PARA GRIFFINDOR, GRANGER! ¿POR QUÉ SIEMPRE TIENES QUE DAR LA RESPUESTA A UNA PREGUNTA QUE NADIE HIZO?

  • Pero, profesor usted preguntó…

  • ¡OTROS DIEZ PUNTOS MENOS PARA GRIFFINDOR POR VOLVER A INTERRUMPIR! ¿DESDE CUÁNDO LA VIDA POTTER ES ASUNTO SUYO?

Hermione apretó los labios y se esforzó por contenerse.

  • Por supuesto que estoy al tanto de esa Escuela de Verano – por el tono de voz del profesor era clara su opinión desfavorable sobre la mismo -. El profesor Staker no ha dejado ninguna información acerca de los temas vistos ni sobre el rendimiento de los alumnos.

Snape se acercó al oído de Harry y casi susurrando le dijo:

  • No creas que porque algún fantoche ignorante e incompetente te ha permitido acceder a mis EXTASIS de Pociones mi opinión sobre ti ha variado. Tus patéticos esfuerzos no te servirán de nada porque de todos modos pienso desaprobarte.

En salón se escuchó el sonido de dos tacos chocando entre sí y una tocecita discreta.

Sin darse vuelta Snape preguntó.

  • ¿Quién interrumpe mi clase?

  • El fantoche ignorrante e incompetente– dijo el profesor Staker mirando a Snape sin inmutarse.

Varios alumnos pero esta vez de Gryffindor se taparon la boca para esconder una sonrisa.

Snape se enderezó y miró al recién llegado. Sus ojos negros brillaban.

  • Venía a entregarrle mi informe sobre los temas rrecuperados y el rrendimiento de los alumnos que asistieron a la escuela de verrano. Aunque luego de escucharr sus observaciones no crreo que vayan a servirrle de algo.

Snape observó a Staker y luego de un prolongado silencio dijo:

  • Déjelos sobre el escritorio.

Staker depositó los papeles en el escritorio de Snape y se encaminó hacia la salida.

  • Longbottom, eres un inútil. ¿No has leído cuantas gotas de enebro tenías que agregar? - gritó Snape acercándose al caldero de Neville que echaba un humo negro y espeso.

El profesor Staker desde la entrada interrumpió la clase nuevamente.

  • Creo que debería saber que he enseñado de Pociones en Drumstag durante veinte años. He creado varios antídotos contra venenos e incluso he escrito un tratado sobre las propiedades curativas de las plantas de los montes Urales. Me siento perrfectamente capacitado para enseñarr pociones y no crreo ser un incompetente y mucho menos un ignorante.

  • Es bueno saberlo - gruñó Snape sin el más mínimo interés-. Longbottom, te juro que te arrepentirás de haber elegido mis EXTASIS.…

Pero el profesor Staker continuó utilizando su vozarrón para hacerse oír por encima de la voz de Snape.

  • Si tiene dudas sobre mis acreditaciones debería dirigirse a mi persona o al Directorr. Pero es falto de ética criticarr a otro profesorr a sus espaldas delante del alumnado.

Un murmullo de aprobación recorrió las mazmorras. Snape poniendo el gesto más amenazador que le habían visto preguntó.

  • ¿Algo más?

  • Sí – continuó Staker sin inmutarse-. No está al frrente de una clase para humillarr a los alumnos sino para impartirrles conocimientos.

  • ¡Esta es mi clase y yo decido qué es mejor para mis alumnos! – gritó Snape apretando los puños y haciendo un esfuerzo por dominarse.

  • Por supuesto – concedió Staker sin desviar la mirada-. Solo quería rrecordarle que los alumnos responden mejor cuando se lo anima que cuando se los critica. Si lo pusiera en prráctica usted serría el primero en asombrarse de las notas que obtienen. El señor Longbottom, por ejemplo, trabajó muy bien durrante el verano.

Y dando media vuelta, salió marcando el paso. Sus taconeos retumbaron por el pasillo.

Neville se puso colorado mientras intentaba mezclar la poción que hervía caldero que se había transformado en una masa espesa y dura.

Nadie se movió o dijo nada el resto de la clase. No era cuestión de darle a Snape un motivo para descargar su ira sobre ellos.


  • ¡Este un momento que atesoraré para siempre! Por fin alguien pone a Snape en su lugar – exclamó Ron encantado mientras se dirigían a otro lugar de las mazmorras para su clase de Defensa contra la Artes Oscuras,- ¿Viste como lo miraba Snape? Pensé que en cualquier momento iba a lanzarle un maleficio.

  • Sí. Lástima que después se desquitó con nosotros durante el resto de la clase – expresó Neville con tristeza.

Sus poción de ese día le había salido especialmente mal.

  • Si Snape no nos estuviera respirando en la nuca todo el tiempo criticando cada cosa que haces, lo harías bien, Neville – concedió Hermione - Pero igual deberías tratar de no darle el gusto de criticarte.

  • Para ti es fácil decirlo. ¡Sacaste Extraordinario en todos tus exámenes! – contesto Ron.

  • Eso es porque estudio – repuso Hermione-. Tú también podrías si te esforzaras y prestaras atención en clase.

  • Odio pociones – exclamó Harry.

  • Ya somos dos – se sumó Ron-. Ya llegamos. Si Staker es tan bueno en Defensa contra las Artes Oscuras como lo es en Pociones, ésta será una clase muy agradable.

El salón de clase de Defensa contra las Artes Oscuras lucía bastante similar al que Harry utilizara el año pasado por los encuentros del ED. Montones de libros ordenados en bibliotecas de madera cubrían las paredes del salón. En un rincón había apilados una montaña de almohadones. Sobre el escritorio Harry identificó varios detectores de tenebrismo.

Un silencio se produjo en clase cuando la imponente figura del profesor Staker atravesó el frente de la clase y sentó tras el escritorio.

  • Mi nombrre es Abrraham Staker y voy a enseñarrles Defensa contra las Arrtes Oscuras. He venido de Drumstang a enseñarr a Hogwarts por este año, como parte de un progrrama de intercambio de Magos. Algunos de ustedes ya me han conocido en el curso de verano de Pociones.

  • ¿Por qué no lo habrán intercambiado por Snape? – le susurró Ron a Harry.

El profesor Staker los fulminó con la mirada haciendo que Ron se pusiera colorado. Una vez reestablecido el silencio continuó:

  • He estado revisando con atención los progrramas de años anterriores y he comprrobado que el nivel de sus clases ha sido muy desparrejo. El prrofesor Lupin ha hecho un excelente trrabajo. Debo admitir que el falso prrofesor Moody, a pesarr de ser un impostor los han instrruido correctamente sobrre los principales maleficios y como combatirrlos. Las clases del prrofesor Quirrill en cambio, y en especial las de la prrofesora Umbridge ha dejado muchísmo que desearr….

Un murmullo de aprobación recorrió el curso.

Staker fulminó al curso con la mirada y todos se callaron al instante.

  • Nadie habla en mis clases a menos que yo lo autorice, ¿queda clarro? Si alguien quiere preguntar algo, levantará su mano y esperará a que yo le dé la palabra. Control, Orden, Disciplina. Entregarán sus trabajos a tiempo. Por cada trabajo que no sea entregado en tiempo y en forma les descontarré un punto de su nota final. Les pido que no me pongan a prrueba en este aspecto.

Barrió la clase con la mirada y continuó.

  • Dada la prresente situación de guerra contrra el enemigo, debemos instruirrnos con la mayor perfección posible en el dominio de las artes que nos permitan defendernos de sus ataques. Todos han comprobado la necesidad de saber estar prreparado durante el reciente ataque al Expreso de Hogwarrts.

Varios alumnos aprobaron el comentario con sus cabezas.

  • Las clases serrán tanto teóricas como prrácticas. De nada sirve tener la mente llena de teorría, si uno no sabe utilizarla en el momento del combate. Comenzaremos haciendo un repaso de lo básico. Señor Potter pase al frente y traiga su varita por favorr.

Sorpendido al oír su nombre, Harry salió de su pupitre y se encaminó al frente empuñando su varita.

  • ¿Qué haría si intento atacarlo con un hechizo aturdidor, señor Potterr?

  • Invocaría un hechizo protector – respondió Harry sin pensar.

  • Eso es correcto– dijo el profesor Staker. Cinco puntos para Grrifindor.

  • Señor Longbottom.

Neville se sobresaltó al oír su nombre.

  • ¿Cómo desarmarría a un enemigo que intenta atacarrlo?

  • U-usaría e-el Expelliarmus…

  • Eso es correcto. Otros cinco puntos para Gryffindor. Protego y Expelliarmus podrán parecerles encantamientos sencillos, e incluso elementales, pero si se domina bien lo básico, entonces resulta más sencillo aprender lo complicado. Bien vamos a realizar una demostración. Señor Longbottom, señor Potter. Tomen posiciones.

  • Oh no – se escuchó exclamar a Neville.

  • Tranquilo, Neville – le susurró Harry-. Será igual que como hacíamos el año pasado.

Neville asintió, pero su mano temblaba ligeramente mientras sostenía su varita nueva.

  • Muy bien... – continuó el profesor Staker dirigiéndose a los dos-. Cuando cuente tres, Potter le lanzará un maleficio a Longbottom, y usted, Longbottom, intentará rechazar el maleficio de Potter, ¿comprendido?

Harry y Neville asintieron.

  • Uno… Dos… Tres…

  • Petrificum Totalus – gritó Harry apuntando con sus varita.

  • Protego – gritó Neville agitando su varita.

El hechizo de Harry rebotó en el escudo protector invocado por un sorprendido Neville.

Toda la clase, incluido Harry, estalló en aplausos haciendo que Neville se ruborizara.

  • Bien. Muy bien. Ahora, vamos a practicar por parejas. Ubíquense a lo largo del salón.

  • ¡Oh no, tenía que tocarme justo contigo! - exclamó Ron al ver que Hermione se ubicaba frente a él con una sonrisa.

La clases se pobló de maleficios y contramaleficios, de cuerpos petrificados y piernas de gelatina.

El profesor Staker recorría el salón dando indicaciones y haciendo sugerencias.

  • Ponga esa espalda derecha… Sostenga esa varita bien firme… No susurre. Grite, con convicción… Eso estuvo muy bien… Concentración… Disciplina…

Finalmente se sentaron en sus pupitres y el profesor Staker les dictó.

  • La fuerza de los encantamientos depende del poder del mago que los realiza. Si un mago realiza un encantamiento débil sus efectos se desvanecen rápidamente o no son totalmente efectivos.

Hermione alzó su mano.

  • Pregunte señorita… Granger, ¿verdad?

  • Sí, profesor. ¿De qué depende el poder de un mago?

  • De una larrga serie de factores como sus conocimientos sobre el encantamiento en sí (movimiento de la mano, correcta pronunciación de las palabras…), de la potencia de sus emociones y de la fuerza de su voluntad.

  • ¿De sus emociones? – preguntó Seamus Finnegan sorprendido.

  • Sí, señor… Finnegan. Y no vuelva a intervenir sin levantarr su mano. Un punto menos para Grriffindor… Como les decía un mago debe desear con todas sus ganas realizarr el hechizo y canalizarr toda su energía en él, pero además debe estarr convencido de que puede hacerlo. No debe haber en él el menor rastro de duda.

Neville gimió.

Para su sorpresa Harry encontró que concordaba con el profesor Staker en casi todo lo que enseñaba.

Al finalizar la clase Harry tomó sus libros y se dispuso a salir pero el profesor Staker lo detuvo.

  • Señor Potter, ¿puedo hablarr un momento con usted?

  • Sí, por supuesto - respondió Harry echando una mirada a Ron, quien le indicó por señas que lo esperaría en el pasillo.

  • Su desempeño en esta clase ha sido muy satisfactorio – alabó el profesor Staker-. Su nivel está muy por encima del resto del curso.

  • Supongo que es inevitable cuando uno tiene que enfrentarse a Lord Voldemort…

Staker no pareció sorprenderse por la mención del nombre del Voldemort ni por el comentario de Harry.

  • Sí. Estoy al tanto de sus batallas personales, señor Potter. El Director me ha informado que el año anterior usted dirigió un club de Defensa contra las Artes Oscuras… El Ejército de Dumbledore creo que era su nombre, ¿no es así?

  • Sí, - concedió Harry-, pero no era un club, sino más bien un grupo de estudio. La profesora Umbridge no nos estaba enseñando nada útil y varios alumnos me pidieron que…

  • Señor Potter – lo interrumpió Staker alzando su mano para interrumpirlo - fui informado de la situación del año anterior por el director. Simplemente quería saber si usted está dispuesto a continuar con este club estudiantil, bajo mi supervisión, por supuesto. Sería útil que usted siguiera compartiendo su experiencia con sus compañeros.

  • Ehhh… Realmente no lo había pensado…

  • Según me han informado el desempeño sobresaliente de los alumnos que integraron el Ejército de Dumbledore salvó muchas vidas. Esa es la clase de formación que el director me ha pedido que imparta a los alumnos.

  • Bueno, siendo así, creo que sí – repuso Harry confundido.

  • Bien. Sabía que podrría confiar en usted. Sólo una cosa más, Potterr. El Director me ha pedido que busque un nombre más apropiado para grupo. ¿Le parrece bien “Club de Defensa Personal”?

Harry asintió.

  • Bien. Puede retirarse. Colocaré en los tablones de anuncios el aviso para que los alumnos puedan inscribirse.

Harry salió de la mazmorra y se encontró con Ron que lo esperaba unos metros más allá.

  • ¿Qué pasó?

  • Staker me pidió que continué con el Ejército de Dumbledore.

  • ¡Genial! – exclamó Ron. Pero viendo la expresión de Harry preguntó-. ¿No te gusta la idea?

  • Sí… No… No lo sé… - expresó Harry- Creo que el hecho de hacerlo algo oficial le saca algo de gusto al asunto.


En la sala común, Harry puso al tanto a Hermione y a Ginny sobre la propuesta de Staker.

Las dos recibieron la idea con alegría.

  • Creo que es una idea estupenda, Harry – aprobó Ginny con una sonrisa -. Estoy segura de que después del ataque al Expreso de Hogwarts, todo el alumnado querrá formar parte del grupo.

  • Quizás Dumbledore nos permita seguir utilizando la Sala Multipropósito – agregó Hermione -. Había varios libros interesantes que no puede leer.

Ron miró a Harry haciendo un gesto de “¡cuándo no!”

Harry, sin embargo, parecía no estar muy convencido de la idea.

  • Dinos qué te molesta, Harry – dijo Ginny animándolo a hablar.

  • No lo sé. Es sólo una vaga sensación en el fondo de mi cerebro que me dice: “¡NO!”

  • ¡Ey chicos, vengan! –llamó Ron que estaba mirando a través de la ventana -. Miren.

Hagrid había salido de su cabaña. Se lo veía triste y cabizbajo.

Con paso lento se internó en el bosque prohibido con su ballesta al hombro acompañado por Fang.

  • Tenemos que hacerle una visita pronto – comentó Hermione.

  • Genial. De paso podremos preguntarle si sabe algo sobre el pergamino, ¿eh, Harry? – comentó Ron apresuradamente.

  • ¿Qué pergamino? – preguntaron Ginny y Hermione al unísono.

Harry fulminó a Ron con la mirada. Las orejas de de su amigo se pusieron muy coloradas, mientras balbuceaba palabra incoherentes.

  • Harry… tiene… quiero decir… oh…

  • Está bien, Ron – dijo Harry por fin como llegando a una resolución consigo mismo.

Poniéndose de pie subió al dormitorio y a los pocos minutos bajó con el pergamino en su mano. Ron se cuidó muy bien de comentar algo sobre el Libro de bebé de Harry.

Primero Ginny y luego Hermione los contemplaron con mucho cuidado.

  • ¿Dónde lo encontraste? – preguntó Hermione mientras lo observaba a través de la luz de una vela.

  • En la bóveda de Sirius – respondió Harry- Fui a darle un vistazo antes de venir a la escuela de verano.

  • Debes tener cuidado, Harry. Quizás se trate de algo relacionado con magia negra. Recuerda que los parientes de Sirius no eran precisamente magos ejemplares. Creo que Dumbledore debería verlo – concluyó Hermione.

  • ¡Oh, Harry ya se lo mostró a Dumbledore! Además no es de Sirius sino de la madre de Harry. Lo encontró dentro de su libro de bebé – interrumpió Ron atropelladamente contento de poder dejar mal parada a Hermione. Pero ni bien terminó la frase llevó la mano a su boca comprendiendo que había dicho demasiado.

  • Oh, muy bien,Ron – estalló Harry enfadado -. ¿Por qué en lugar de estudiar para auror no consideras la carrera de periodista? Harías buena pareja con Rita Skeeter.

Ron bajó la vista y no respondió nada, comprendiendo que por esta vez Harry estaba en su derecho de estar enojado con él.

  • Harry – dijo Ginny suavemente apoyando su mano en su hombro-. Somos tus amigos. Sea lo que sea puedes confiar en nosotros. Nosotros nunca haríamos algo que te molestara.

  • Salvo no saber mantener la bocota cerrada… - le espetó Harry con la vista aún fija en Ron.

  • Perdón… - musitó Ron avergonzado.

  • Aceptado, concedió Harry. Sólo que si algo de esto llegara a oídos de Malfoy…

  • Te entiendo. Te prometo que no volverá a pasar – afirmó Ron con el rostro compungido.

  • Ahora que han aclarado la situación entre ustedes podrían terminar de contarnos de qué se trata – pidió Hermione.

Harry se aclaró la garganta y le hizo un relato detallado desde el momento en que encontró el pergamino hasta el encuentro con Dumbledore.

  • ¿Y dices que Dumbledore no tenía idea de lo que significaba ni sobre la persona que figura al principio del escrito? – preguntó Hermione intrigada.

Harry asintió.

  • ¿Estás seguro de que no te estaba ocultando algo, Harry? Quizás el pergamino fuera un documento secreto de la Orden…

  • No lo creo – respondió Harry pensativo -. Dumbledore siempre ha sido sincero conmigo. Me ha ocultado cosas, pero nunca me ha mentido. Si hubiera descubierto algo creo que me lo hubiera dicho.

  • Creo que preguntarle a Hagrid es una buena idea – concluyó Ginny con un bostezo -. Él conoce toda clase de personas. Y ahora si me disculpan me voy a dormir. Desde lo del maleficio me cuesta mantener los ojos abiertos pasada cierta hora.

Todos asintieron y subieron a sus dormitorios.