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No puedo dejarte de Amar — capítulo 11
De esa noche había pasado un mes, en el cual tuve que encerrar al corazón, esperando que dejará de gritar el nombre de Jacob, pero cada vez que lo veía el dolor aumentaba, aunque tenía la decisión de enamorarme de Vladimir, de olvidarme de Jake con él.
Además estaba a quince días de mi boda, ya todo estaba arreglado, ya estaba la casa, de hecho no podríamos ir de Luna de miel, debido a nuestros trabajos, pero él lo había solucionado con un fin de semana a un spa, cerca de Forks.
En ese momento estaba terminando de escribir un artículo, sobre la época Navideña, y de cómo las personas les cambia el humor en esta fecha, no quería hacerlo, pero era mi trabajo así que tuve que hacer una investigación, de que era lo que preferían.
-Tiene una llamada, de su prometido - se escucho en el altavoz de mi oficina.
-Gracias, Maddi - en ese momento se escucho que la llamada había entrado - hola, amor.
-¿Qué hace la mujer más hermosa? - fue su respuesta.
-Termino el artículo de Navidad - respondí, rayando algunas cosas del borrador que tenía en el escritorio.
-Tengo que preguntarte algo - el tono de su voz se mostraba nervioso.
-Me estás asustando - le reproche.
-Sé que habíamos quedado de no tocar el tema de Jacob,- parecía querer sonar dulce, pero sabía que le molestaba - pero Elizabeth, ha venido a buscarme varias veces, y enserio amor, confío ciegamente en ti, pero esa mujer, cada vez habla peor de ti, y ya no lo soporto.
-¿Qué te ha dicho? - suavice mi voz.
-Ha tratado de meterme a la cabeza, que ustedes se han visto a nuestra espalda - esta vez, su voz fue ronca.
-Creo que debemos hablar en persona, - comente, tratando de callar mis instintos asesinos - así que en la noche, vamos a cenar.
-Muy bien - no parecía muy convencido - en el lugar de siempre, a las ocho.
-Te quiero - susurre, antes de colgar.
-Te amo - fue lo último que dijo.
Después de decir eso colgué, en verdad tenía que buscar una buena excusa, de porque le había ocultado mi relación con Jacob, pues hacía un mes, simplemente me había dicho, que lo que no había pasado en su año, no era su daño; y después me había besado. Ahora no sabía que excusa le iba a dar de porque no había dicho nada sobre Jake.
El día paso realmente rápido, en ese momento estaba sentada, frente a la ventana, esperando a que él llegará, para poder aclarar todo lo que había pasado, uno de los meseros se acerco, solo pedí un Cosmopolitan, pues necesitaba algo para calmar mis nervios.
Pase largo rato esperando, de hecho este era mi tercer Cosmopolitan, y aun no había llegado, había perdido la cuenta después de la hora y media, marque su número incontables veces, pero siempre me mandaba al buzón, y eso me angustiaba, pues Vladimir no era el tipo que no me contestara.
¿Qué tal si le había pasado algo malo? Ante aquel pensamiento, las manos me temblaron, me aterraba la idea de que algo malo le hubiera pasado.
-Tranquila, - me dije suavemente - él va a estar bien.
Él tenía que estar bien, observe mi reloj y marcaba las once, tres horas y ni siquiera una llamada, esto no era normal, pero pedí la cuenta, pues parecía que él no iba a venir. Solté un suspiro, cuando pague la cuenta y me levante de aquella mesa, sentía unas ganas incontrolables de llorar.
No podía creer, que me había dejado plantada, tome un taxi, pues aun no decidía a comprarme un auto, me dirigí a casa de mi padre, tal vez él tendría alguna noticia de Vladimir, o al menos eso era lo que deseaba pensar.
Cuando llegue, note que el auto de mi prometido, estaba delante de la casa de mi padre, pague al chofer y baje del auto, camine hacia la entrada, pero note que Vladimir, estaba dentro del coche. Arrugue la nariz, pues ahora la preocupación y desilusión se habían ido, ahora estaba molesta; toque la ventanilla de su lado, y él pareció salir de su estupor, bajo la ventanilla a prisa.
-¿Qué haces aquí? - mi voz fue ronca.
-Lamento no haber ido a la cena - susurro.
-¿Qué diablos pasa contigo?
- gruñí - primero me llamas diciendo, que quieres hablar conmigo, y después no te presentas en la cena, no entiendo.
-Pensaba ir - me aseguro - pe…
-¿Y eso a mí de que me sirve? - le espete - te estuve esperando como idiota, durante tres horas, y no llegaste, pero ni siquiera hubo una llamada o al menos un mensaje.
-Enserio lo siento - bajo del auto e intento abrazarme.
-Vete al infierno - en ese momento, un nudo se formo en mi garganta, debido al enojo.
-Emma - llamo suavemente.
-Púdrete - decía mientras caminaba, hacia la casa.
-Todo tiene una explicación,
- en ese momento, no deseaba escucharla - entiendo que estés enojada, pero no lo hice a propósito.
-Me importa un sorbete, - me giré hacia él, en verdad deseaba golpearlo, por todo lo que me había pasado por la cabeza cuando él no había llegado - no sabes, lo que pensé al no verte llegar - sentía las lágrimas a punto de salir - eres un desgraciado, estaba tan preocupada, mientras tú, tratabas de alejarte de mí.
-No fue así - se notaba desesperado - por favor, Emma…
-Ten tu maldito anillo, - enserio, estaba demasiado dolida - y olvídate de que nos casemos.
-Preciosa, - su voz trataba de tranquilizarme - no es lo que parece, y creo que tu reacción es demasiado.
-¿Demasiado? - eleve mi voz
- me dejaste plantada, y ni siquiera tuviste la decencia de llamarme, para decirme que no podías.
-Eso fue nuestra culpa - ante la voz, me giré y quede de frente a una mujer de unos cincuenta años, el cabello rubio y ojos miel.
-Señora Richardson - en ese momento la culpabilidad, de mi escena anterior - yo…
-Lo entendemos, Emma - me aseguro un hombre de cabello castaño, y los mismos ojos azules de Vladimir - Eleonor, solía hacerme peores escenas.
-Creo que lo mejor es darles un poco de privacidad - comento mi padre.
No hubo respuesta, solo los vi entrar a la casa, en ese momento no me sentía capaz de verlo a la cara, y menos después de haberme comportado como una chiquilla, pero había sido más fuerte que yo.
-Amor - susurro, mientras me tomaba de la cintura - lo la…
-Me comporte como una chiquilla - me giré hacia él, tratando de contener las lágrimas - y en verdad lo siento.
-Sé que debí llamarte, - me acaricio la mejilla - pero mis padres llegaron por sorpresa, que perdí mi teléfono, en cuanto los traje a casa de tu padre, estaba dispuesto a ir por ti, pero llegaste antes de que pudiera ir a buscarte.
-Me siento tan tonta - escondí mi rostro en su pecho - se me vinieron tantas cosas a la cabeza, y todas me lastimaban. Pensé que tal vez ya no ibas a querer casarte.
-Eso jamás, - tomo mi mano izquierda - eres la única mujer, con la que deseo pasar el resto de mi vida, - colocó el anillo que le había aventado hacía unos momentos - solo contigo quiero envejecer.
-Eres perfecto para mí, - acaricie su pecho, terminando con mis manos rodeando su cuello - pase lo que pase, no me dejes, porque no sé qué haría sin ti, - él me abrazo de la cintura
- eres mi cordura Vladimir, por lo que no te atrevas a separarte de mí.
-Tendría que morir, para que alejarme - ante aquello me estremecí.
-No lo vuelvas a repetir, - le pedí - quiero que mis hijos tengan los ojos azules, y el apellido Richardson, antes del Cullen.
-Yo quiero que saquen los ojos verdes - me beso la frente.
-Te amo - bese su barbilla.
-Yo más, - entrelazo nuestras manos - y es mejor que entremos, antes de que te resfríes.
Sonreí levemente, mientras caminaba a su lado, acababa de darme cuenta que, si lo amaba, de hecho al verlo, supe que no podría haber alguien mejor para mí que él, a pesar de todo deseaba pasar mi vida a su lado.
Eleonor y Jared Richardson
Les deseo un
Feliz y Prospero Año Nuevo
Capitulo dedicado a:
maryadorotaylor