Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← No puedo dejarte de Amar · de

No puedo dejarte de Amar — capítulo 6

En verdad odiaba estar viendo, como una de mis mejores amigas se probaba vestidos de novia, odiaba que fuera tan testaruda y no diera su brazo a torcer sobre que esto de su boda era una completa locura, pues era cierto que Vladimir era un hombre maravilloso, pero ella no lo amaba.

-Se le ve muy bien - repuso la mujer, que nos atendía.

-¿Qué dicen, chicas? - nos pregunto a Leah, Leyna y a mí.

-Te sienta bien - dijo secamente Leah, solo asentí a lo que había dicho.

-Luces preciosa - aseguro Ley, que era la única animada en todo esto.

-¿Tía? - se giró hacía Alice, que sonreía feliz de verla con el vestido.

-Sencillamente perfecta - le aseguro.

-¿Abue? - giró hacia Esme.

-Vas a ser una novia hermosa

  • le sonrió.

Ella sonrió, pero a pesar de todo, sus ojos no tenían ese brillo de ilusión y emoción, que había visto en Leyna y en Renata, que habían sido las dos chicas con las que había estado en su boda.

Además de eso de que todas las mujeres de a familia tuvieran que ayudarla a buscar el vestido, era bastante cansado, pues no se podían poner de acuerdo con lo que les gustaba, pues cada una opinaban diferente, fue por eso que Rosalie, Chelsea y Camille, habían decidido ir a comer, pues llevábamos más de cinco horas tratando de encontrar el vestido correcto.

-¿Entonces esté es el que les gusta? - pregunto, observándose en los espejos que estaban alrededor de ella.

-Parece hecho para ti - aseguro Alice.

Y era cierto, le lucía espectacular, de todos los que se había probado ese era el que más vida y belleza le daba, enserio le sentaba bastante bien, el único problema era el novio, pero esperaba que se diera cuenta de que estaba cometiendo una locura, pues lo que sentía por Vladimir no era tan fuerte como para casarse con él.

-Muy bien, - acepto Emma - este es el elegido.

-Bien - repuso la mujer que nos atendía - solo debemos tomarle las medidas, para que el vestido le quede perfecto.

Simplemente sonrió, mientras Leah y yo seguíamos molestas, por esto que estaba haciendo, decidí que lo mejor era salir, antes de que comenzará con lo mismo de siempre, y recibiera la misma respuesta, creo que lo mejor era salir del lugar, para darle un poco de tranquilidad a Emma.

Porque sabía que para ella también era cansado, escuchar que esa boda no era lo correcto, no sabía que era lo que tuviera en la mente, pero si debía ser molesto escuchar siempre lo mismo, y a pesar de todo seguir con lo mismo.

En cuanto llegué a la avenida, camine hacia un café que conocía bastante bien, pues varias veces había venido cuando era una adolescente, y también cuando venía de vacaciones. Ese lugar lo había conocido por Jake que me había llevado el día de mi cumpleaños número quince y desde ese día lo frecuentaba a menudo.

Había varias parejas, de hecho era muy frecuente que se viera como un lugar romántico, pues ahí iban los adolescentes con sus novios o novias, y pasaban largos ratos hablando de todo un poco, y unos tantos besos. Observar esas parejas me recordaba mi época de Colegio, en donde creías que podías comerte el mundo a puños.

Todo era mucho más sencillo en aquella época, al menos Emma y Jacob estaban como debía ser, pero ahora cada uno había hecho su vida y parecía que ninguno de los dos iba a dar su brazo a torcer, para que estuvieran juntos, como era lo correcto.

Me senté en una mesa en la esquina, viendo el paisaje que daba la avenida, con personas caminado por la acera con bolsos de sus compras, en ese momento observe que un hombre entraba al café, se me hizo conocido y cuando entro a mi campo de visión me di cuenta que era ni más ni menos que Jacob; le hice una seña con la mano y él un tanto confundido camino hacia mí.

-Renesmee - parecía sorprendido de verme - ¿Qué haces aquí?

-Recordaba viejos tiempos - sonreí levemente - ¿y tú?

-Vengo aquí, cuando tengo un mal día - se sentó frente a mí.

-¿Quieres contarme? - clave mi mirada en él.

Pero antes de que tuviera tiempo de contestarme, apareció la camarera, en cuanto pedí un moca y un pastel de chocolate, y Jake un americano, la joven se fue dejándonos de nuevo solos.

-¿Qué paso? - pregunte, al ver que no iba a abrir la boca.

-Todo - gruño.

-Sabes lo que dice Billy, es mejor sacar todo, antes de que nos haga daño - le sonreí levemente.

-Mi trabajo se ha vuelto tedioso, - su voz sonó ronca - no es como imagine cuando estudiaba, creí que yo iba a construir un nuevo automóvil, no que iba a estar solo copiando lo que ya está hecho.

-Con el tiempo - susurre.

-Quisiera pensar así, - sonrió amargamente - pero mi vida, dio un giro de 180º, que al principio me gustaba o al menos eso creí, pero ahora estoy cansado, todo me parece tan rutinario, tan aburrido.

-Hablas como si tuvieras sesenta años - me burle, aunque al ver sus ojos supe que lo decía enserio - ¿Dónde quedo el Jake bromista, que siempre veía lo mejor del mundo?

-No lo sé - se llevo las manos al cabello - y me asusta, no encontrarlo Ness.

-¿Cuándo fue la última vez que lo viste? - esperaba que con eso sonriera.

-Fue hace tanto, - su sonrisa fue fría y vacía de sentimientos - pero pensé que regresaría cuando nació Sarah, por unos momentos volvió.

-¿Y qué paso? - tome su mano.

-¿Qué paso? - repitió, como tratando de entender la pregunta - es tan sencilla la respuesta, y a la vez tan complicada.

Lo mire con la nariz arrugada, al no entender lo que quería decir, pero espere a que él continuara, aunque se vio un poco interrumpido por la mesera que nos traía lo que habíamos pedido, en cuanto se fue, observe que veía la taza como si fuera lo más importante.

-Soy tu mejor amiga - le recordé.

-¿Aun lo eres? - sus ojos negros se clavaron en los míos.

-Nunca he dejado de serlo - le sonreí de lado.

-Jamás le he dicho esto a nadie, - soltó un suspiro - pero siento que me estoy asfixiando con lo que guardo.

-Sácalo, - apreté su mano - no te voy a criticar, y mucho menos a juzgar.

-Mi vida no fue igual, desde que ella abordo el avión, - golpeteo la mesa, y sabía a quién se refería - creí que el tiempo se iría rápido, y que iba a olvidarla, que me enamoraría de nuevo; pero no fue así, por estúpido que parezca siempre esperé a que ella regresará y volviera a ser lo de antes - lo sabía, pero no lo dije - en el festejo de sus abuelos, estuve a punto de pedirle que regresáramos, pero entonces ella dijo que me había olvidado, no podía quedar como un estúpido diciendo que yo seguía soñando con ella.

-Emma suele decir idioteces,

  • repuse - y más cuando está nerviosa, ella creyó que después de cuatro años era lógico que tú la hubieras olvidado, fue por eso que dijo eso, pero le paso lo mismo, no dejo de pensar en ti.

-Pensé que si ella había logrado olvidarme, yo también podría - fingió no haberme escuchado - y entonces, llego a mi vida Elizabeth, con la cual comencé una relación, pero no era lo mismo, no era Emma, y odiaba tener que compararlas, porque siempre que lo hacía dolía.

-¿Por qué no terminaste con ella? - pues si la comparaba con Emma, era porque no la quería.

-Lo hice, - sonrió de lado - pero resulto que estaba embarazada, así que si no tenía a Emma, al menos habría alguien que me importará que sería mi Sarah, y cuando la tuve en mis brazos, regreso ese Jake alegre, pero cuando abrió sus ojos y en vez del verde que soñaba que mis hijos tuvieran fueron miel, mi mundo de nuevo se vino abajo, pues tenía una hija, pero no era de mi ojitos - abrí los ojos sorprendida, no podía creer aquello - adoro a mi hija, daría todo por ella, y no hay nadie por la cual la cambiaría. Y si no amo a Elizabeth, pero dentro de lo que cabe es una buena mujer.

-Emma, conoció a Vladimir al enterarse que te ibas a casar, - susurre - en cuanto regresamos a California, se la pasa llorando por días, se encerró por completo en el trabajo, y una noche después de mucho insistirle salimos a un bar y ahí lo conoció. Pero no lo ama, al menos no como te amo a ti.

-¿Qué estás tratando de decir? - clavo su mirada en mí.

-Aun te ama, - vi un brillo en su mirada - y solo tú puedes hacer, que deje esta locura de casarse.

-¿Qué puedo ofrecerle? - ante aquello sentí una leve opresión en el pecho - soy un hombre casado, con una hija, ¿le ofrezco que sea mi amante? - eso era cierto - cada uno ha hecho su vida, y es mejor así Nessie, que cada uno siga como hasta ahora.

No dije nada, pues era cierto ¿de qué servía que Emma lo amará, si no tenía nada que ofrecerle más que ser su amante? Eso no era para ella, así que a pesar de todo iba a apoyar su boda, tal vez después de todo ella podría ser feliz.

 Alice y Esme

Capitulo dedicado a:

Lu2000

maryadorotaylor