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No puedo dejarte de Amar — capítulo 9
Enserio debía ser masoquista, por haber aceptado, esa estúpida relación que no nos llevaría a ningún lado, solo tal vez a lastimarnos, mejor dicho sería lo único que lograríamos, pero eso a él no parecía importarle.
Y yo en vez de ser la razón, había aceptado ser su amante; pues no había otra palabra que me describiera, después de todo era un hombre casado, y no solo eso, sino que también tenía una hija.
-¿Qué diablos hiciste? - me reproche, mientras dejaba caer mi cabeza sobre mis brazos, que estaban sobre el escritorio.
-¿Te pasa algo? - ante la voz de Vladimir, quise que la tierra me tragará.
-Nada - levante el rostro, pero evite mirarlo.
-Siento que me escondes algo
- camino hacia mí.
-Estoy bien - trate de sonreír, pero no lo logré.
-No eres buena mintiendo, - me acaricio la mejilla - pero creo saber qué es lo que te tiene así.
Eleve una ceja confundida, aunque por dentro moría de miedo, de que pudiera haber descubierto, que me estaba viendo con Jacob, pero cuando lo vi girar mi silla, arrugue la nariz, pues no entendía que estaba haciendo.
-La primera vez que te pedí matrimonio, fue un poco rudo y sobre todo no hubo un anillo - eso era cierto, pues me lo había pedido después de que había salido del hospital, por una infección - pero no creí que para ti fuera necesario, pensé que lo importante era que te lo pidiera.
-¿Qué haces? - pregunte al ver que se hincaba.
-Sé que tampoco es la mejor forma, - susurro un poco agobiado - pero no soy esa clase de hombre romántico, que dice bajarte las estrellas, pues sé que es imposible, pero si puedo decirte que haré todo lo que esté en mis manos, para hacerte la mujer más feliz del mundo, no prometo que no habrá discusiones, pero intentare que no sean tan seguidas, tratare de comprenderte, apoyarte, darte la seguridad que necesites - sentía que estaba a nada de llorar por la culpabilidad - te amo, Emma y es por eso que a pesar de todo lo que pienso del anillo de compromiso.
<<Estoy aquí, hincado ante ti, no solo con el anillo en la mano, sino también con el corazón, - me mostro una caja de terciopelo azul, que contenía un anillo de oro blanco con un diamante blanco al centro - pidiéndote que te cases conmigo, tal vez no es la manera en que soñaste, tampoco voy a decir que sea el hombre correcto para ti, y a decir verdad espero que no llegue jamás, pues así podré tenerte a mi lado por siempre; solo puedo decirte que yo si te veo en mi futuro.
-Vladimir - susurre, no tenía palabras, de hecho el nudo de la culpabilidad apretaba mi garganta, dificultándome la respiración.
-Sé que ya me diste tu respuesta, - sonrió levemente - solo quería que este anillo, adornará tu dedo, y que con eso se dieran cuenta que en dos meses, tu y yo daremos el sí en el altar.
Era de lo peor y lo sabía, él me amaba y yo me estaba metiendo con Jacob Black, mientras mi prometido planeaba nuestra boda, me mordí el labio tratando de evitar llorar, pero los ojos me picaban con ansia, tratando de que dejará escapar las lágrimas de culpabilidad.
En cuanto deslizo el anillo en mi dedo anular, no logré controlar las lágrimas, ante aquello se levanto e hizo que yo hiciera lo mismo.
-No llores - me limpio las mejillas.
-Lo siento - me disculpe, abrazándome a él.
- No pasa nada - me aseguro besando mi cabello.
¿Por qué tenía que ser tan bueno? No lo merecía y lo sabía, y a pesar de saberlo, no era capaz de dejarlo, porque aunque pareciera absurdo, lo amaba; pero también amaba a Jacob, por más estúpido que resultará, no podía decidirme por uno, aunque no tendría porque hacerlo, después de todo el último ya había hecho que mi decisión fuera mucho más sencilla.
O al menos así debería hacer, pero la verdad es que yo estaba tan bien en California, sin este tipo de confusiones, estando completamente segura de que quería pasar mi vida al lado de Vladimir, y él amándome como lo hacía se le ocurrió que lo mejor sería vivir en Forks y eso complicaba más las cosas.
-¿Quieres ir a comer? - se separo suavemente de mí.
-Claro - sonreí de lado.
En ese momento había tomado la decisión, de alejarme de Jake, después de todo aun no había pasado nada, solo habían sido besos, y nadie tenía que enterarse, después de todo estaba decidida a formar una familia con Vladimir, y para lograrlo tenía que olvidarme de Jacob.
Salimos de mi oficina, y simplemente cruzamos la calle, pues enfrente de la revista, había un restaurante italiano, y me pareció que sería lo mejor, pues era su comida favorita, algo más que no tenían en común, pues Jake era feliz con una hamburguesa.
Nos sentamos en una mesa cerca de la ventana, clave mi mirada en él, era guapo, de hecho la mirada de la mesera me hizo ver que no era indiferente para la comunidad femenina, era un caballero y sobre todo me amaba, no debería ser complicado pasar mi vida a su lado.
-Amor - llamo, tomando mi mano - desde que te encontré, te siento ida, parece que no te agrada que este contigo.
-No digas tonterías, - le reproche - me encanta estar a tu lado, solo estoy preocupada por el trabajo.
-Pues en este tiempo que estés conmigo, tienes prohibido pensar en el trabajo - me beso castamente - pues quiero toda tu atención en mí.
-No prometo nada, engreído - le dije con una media sonrisa.
-Debes aceptar que me amas así - acerco su rostro al mío.
-Lamento interrumpir, - ante la voz de Jacob, por inercia me separe de golpe - pero tenía que venir a saludarlos.
-No te preocupes - repuso Vladimir con tranquilidad.
-¿Qué haces aquí? - creo que sonó más agresivo de lo normal.
-Vine a comer con mi esposa
- la tomo de la cintura, para que la pudiera ver.
-Elizabeth Blumer - se presento.
-Emma Cullen - sonreí de manera forzada, aunque en cuanto escucho mi nombre se tenso - y él es Vladimir Richardson, mi prometido.
-Un placer - respondió mi acompañante.
-Bueno nosotros vamos a…
-¿Por qué no comen con nosotros? - no podía ser que mi prometido siempre complicará más las cosas.
-No queremos incomodarlos - bueno al menos Elizabeth tampoco quería estar ahí.
-No, Lizzie - ante la sonrisa de Jacob, supe que lo estaba haciendo para molestarme - debemos ser educado y aceptar la propuesta de Vladimir, además así podríamos conocernos mejor, ¿no crees Emma?
-Sería un honor, que aceptarán - trate de que la sonrisa fuera natural.
Y todavía de haberse autoinvitado, tuvo el descaro de sentarse a mi lado, tome la mano de Vladimir, mientras él se había inclinado a besar a su esposa, debía mantener la cabeza fría o podía cometer alguna estupidez, y no deseaba presentar cargos por agresión, contra un imbécil.
-Emma no me ha hablado mucho de ti - se dirigió a Jacob - de hecho de todos sus amigos, fue al que menos menciono, y me intriga saber porque.
-Porque es un engreído de lo peor, - fue mi respuesta - y no quería aburrirte con las historias con él.
-Pensé que habían tenido una relación - repuso Elizabeth, aunque no pareció hacerlo de manera accidental, lo estaba haciendo a propósito.
-¡¿Qué?! - Vladimir clavo su mirada en mí, esperando una explicación.
-Fue hace demasiado tiempo - respondió Jake - éramos unos niños, así que no se le puede llamar relación.
-Exacto, - concorde - fue un juego.
-Eso no fue lo que me dijiste, - ante aquello desee golpearla - para Jake fuiste muy importante, de hecho llego a imaginar su vida contigo. De hecho encontré una carta muy interesante.
-¡Elizabeth! - gruño Jake.
-De hecho estaba firmada por Emma Cullen - ante aquello sentí que mi mundo se estaba derrumbando - le agradecías tu primera vez, que había sido más lindo de lo que esperabas, y le decías que deseabas que no solo fuera el primero sino el único que tomara tu cuerpo.
-¡Basta! - eleve la voz, y me levante de la silla.
-¿Dije algo que fuera mentira? - se hizo la desentendida.
-Disculpa a mi esposa, - Jake se levanto y la tomo del brazo - es demasiado celosa, y siempre hace este tipo de escenas, cuando siente peligro, pero nada de lo que dijo es cierto.
-¿Emma? - clavo su vista en mí.
Sin decir una palabra salí del lugar, pues tendría que dar muchas explicaciones, y en ese momento no deseaba darlas, solo quería desaparecer, olvidar que el amor de mi vida estaba casado, y también olvidar que mi prometido podría dejarme después de todo lo que acaba de escuchar.
Capitulo dedicado a:
maryadorotaylor