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Inuyasha: Viaje al pasado — capítulo 10
Seguramente la cara que se le había quedado después de pasar por esa oscuridad densa en la que se había visto envuelto era para ser recordada para la prosperidad. Aunque la verdad es que no le dio tiempo de que nadie le viese en ese primer momento de confusión, pues después de ver tal escena el asombro dejó paso a la furia. Había estado tan preocupado por ella, había deseado estar a su lado con tanta fuerza que al ver cumplido su deseo no pudo hacer más que estallar al ver como… "ese" la estaba… la estaba…
No pudo ni terminar de decir lo que había visto. Claro que ahora Kagome se había separado del joven y le estaba mirando directamente a los ojos a la espera de su reacción. Una que no tardó en absoluto en llegar. Sin pensar exactamente en lo que estaba haciendo y sin reconocer aún al sujeto con el que ella se había estado… besando, apartó a Kagome del abrazó posesivo en el que el demonio tenía todavía cogida a la joven y lo empujó lo más fuerte que había podido alejándolo de su lado. Kagome ya esperaba algo así, pues con Kouga también la apartaba de ese modo impidiendo que el joven siguiera a su lado. Por alguna razón caprichosa y egoísta que según la joven, Inuyasha tenía con ella, no le gustaba ni un pelo que otros demonios o humanos, preferentemente hombres, se acercaran a ella. Y su reacción cuando simplemente se acercaban solía ser algo parecida a esa, y la reacción que tenía el muchacho cuando además la besaban… bueno, en tal caso era precisamente lo que estaba haciendo en esos momentos.
-¡Maldito seas! ¡Ni te atrevas a volver a tocarla siquiera! -gritó totalmente fuera de sí mientras sacaba la espada de su lugar dispuesto a matarle. O lo habría hecho de no ser por Kagome.
-¡Espera! ¡No te precipites! ¡No es lo que crees! -dijo la joven intentando que el chico no matara o intentara matar al demonio que, al parecer, ni siquiera había reconocido. Inuyasha se giró aún furioso para encarar a Kagome.
-¿Que no es lo que creo? -gritó. -Me vas a decir que no te estabas… que no estabais… -Kagome no podía creerse que le importara tanto el hecho de que la hubiese visto besarse con otro hombre. Si bien sabía cómo se ponía con Kouga no entendía exactamente porque era que se comportaba de ese modo. Era como si su orgullo le dijese que no podía estar con ningún otro hombre, como si no pudiese hacer lo que ella quisiera. Y eso aunque en un primer momento la alagaba al saber que se ponía celoso por su causa, luego reflexionaba y se daba cuenta de que la ponía furiosa. Porque eran celos egoístas. Porque sabía que él nunca iba a estar con ella y él no le permitía tampoco estar sin él.
-¡Pues si! Si le estaba besando, ¿y qué? -dijo con el ceño fruncido, al parecer la parte que le decía que eran celos egoístas había ganado y la ira había surgido en ella. Inuyasha se quedó con la boca abierta para luego cerrarla y enfadarse todavía más.
-¿Como que y qué? ¡No puedes… no puedes besarte con otro hombre! -dijo apenas consciente de lo que decía. Pues sus palabras le habían dolido más de lo que estaba dispuesto a reconocer.
-¿Con otro hombre? ¿A entonces quieres decir que a quien tendría que besar es a ti? -dijo desafiando al mediodemonio, el cual se había quedado totalmente rojo al darse cuenta de que eso no era precisamente lo que había pensado decir. Aunque si era lo que realmente sentía.
-Bueno… yo… no quería decir… eso exactamente…
-¿A no? ¿Entonces qué pasa? ¿Qué más te da con quien me bese? -mientras abría y cerraba la boca intentando que algo saliese de ella sin mucho éxito, se dio cuenta de que se había metido en un buen lío sin siquiera proponérselo. Aún así, la imagen anterior seguía doliéndole y poniéndole totalmente furioso, así que decidió seguir la discusión por otro lado, intentando que la joven no siguiese a la defensiva y le hiciese decir más de lo que estaba dispuesto a confesarle.
-¿¡Tienes… tienes idea de lo… de lo preocupado que estaba por ti!? -y al parecer, también de lo difícil que le había sido decir esas palabras. -Y cuando… y cuando te encuentro te veo besándote con… con… -paró de mirar a una Kagome totalmente perpleja de sus palabras para mirar al hombre que había empujado y ahora ya estaba de pie mirando la escena totalmente desorientado. Al parecer, por lo que Inuyasha pudo ver, no tan hombre sino más bien un jovencito y a demás un demonio. Aunque no fue eso lo que más sorprendió a Inuyasha, pues al descubrir quién era realmente ese demonio no pudo más que poner una cara de total desconcierto. -… ¿Shesshomaru?
-Te pareces mucho a alguien que conozco… -dijo secamente. -Pero eso ahora no importa. ¿Es tuya esa mujer? -dijo mirándole directamente a los ojos. El rostro del medio demonio se camufló perfectamente con su traje al escuchar lo que el demonio le había dicho. ¿Qué si era suya? ¡Pues claro! El problema era que ella no lo sabía… y el no estaba dispuesto a decírselo…
-¿Que… que… si es… mía? -Inuyasha estaba en un verdadero aprieto pero por fortuna Kagome dejó de lado su vergüenza inicial para substituirla por una de ira.
-¿Cómo? -dijo ella saliendo de detrás del medio demonio y encarando a Shesshomaru. -Mira, me da igual como vayan estas cosas de los demonios… ¡Pero yo no soy de nadie! -Shesshoamru la miró sin inmutarse mientras escuchaba a la joven gritarle. Estaba claro que esa humana no era como las demás, y a pesar de que nunca había querido nada estaba claro que quería esa humana para él solo.
-Perfecto… -dijo con una sonrisa de medio lado. -En tal caso ya me encargare de que lo seas más adelante… -Kagome se extrañó ante esa frase y por esa razón no pudo evitar preguntar.
-¿Qué… qué sea qué? -dijo algo asustada. Al fin y al cabo Shesshomaru era Shesshomaru.
-Mía… claro… -dijo intentando acercarse de nuevo a ella. Pero esta vez no logró ni siquiera rozarla pues el medio demonio, que había permanecido en segundo plano totalmente pasmado por haberse encontrado con su hermano cuando era joven, le dio un fuerte puñetazo en la cara que logró apartarlo de golpe de la muchacha. Esta vez Kagome no se atrevió a decir absolutamente nada, el rostro de Inuyasha estaba totalmente colérico.
-¿Cómo te atreves a tocarme, hibrido? -dijo Shesshomaru cuando se giró de nuevo a encararle, pues el medio demonio volvía a estar de nuevo delante de la mujer que deseaba.
-¡Si vuelves… a tocarla te juro que no será eso lo único que te lleves! -dijo en un gruñido.
-La muchacha no ha dicho que este contigo, así que no es de tu propiedad. Puedo tenerla si me apetece. -dijo empezando enfadarse de verdad. -Pero si eso es lo que quieres… entonces te matare… -sin esperar Shesshomaru atacó. Kagome chillo al darse cuenta de lo que iba a ocurrir y al ver como empezaban a pelearse intento suavizar la situación como pudo.
-¡Dejarlo ya! -gritaba. Pero nadie la estaba escuchando. - ¡Inuyasha! -en ese instante el joven salió volando ante un fuerte golpe del demonio y quedó estampado contra la copa de un árbol. Aún así, no se detuvo, pues al poco ya estaba en pie dispuesto a seguir peleando.
-¿Inu…Inuyasha? -dijo Shesshomaru al oír a Kagome gritar. Ese desconcierto le dio ventaja a Inuyasha que ya había llegado donde él estaba y le había dado otro buen golpe que le hizo retroceder y aterrizar al suelo. Entonces sacó la espada y apuntó hacia donde estaba Shesshomaru. Kagome en un intento por no empeorar la situación se interpuso entre el objetivo de inuyasha y él.
-¡No! -dijo mientras extendía los brazos delante de Shesshomaru que seguía tendido en el suelo y que ahora la miraba perplejo. ¿Cuándo una humana había intentado… protegerle? Por su lado, Inuyasha también quedó perplejo, pero su estupor duró poco pues el hecho de que lo protegiese provocó que algo dentro de él se rompiera.
-¿Le… le defiendes? -dijo con un extraño matiz en sus ojos. Kagome no entendía su reacción, estaba claro que no podían matar a Shesshomaru. Si lo hacían… el futuro tal y como lo conocían tal vez no existiera.
-No podemos matarle… -dijo mirándole directamente a los ojos. -No puedes matarle.
-¿Que no puedo? Así que te ha gustado ¿eh? -dijo volviendo a ponerse furioso.
-¿Que me ha gustado? ¿Qué me ha gustado el que?
-¡Que te besara! ¡Por eso le defiendes!
-¿Cómo puedes decir eso? -dijo enfadada.
-¿Entonces no te ha gustado? -dijo Shesshomaru desde el suelo.
-¿Qué? No… ¿Si…? ¡No he dicho que no me gustara! -dijo a Shesshomaru algo roja.
-Entonces es cierto, te ha gustado… -dijo Inuyasha.
-¿Cómo? Espera… no…
-Pero acabas de decir… -dijo Shesshomaru desde detrás.
-¡Callaros los dos! -estalló Kagome. - ¡No puedes matarle y punto! -dijo a Inuyasha. - ¡Y tú! No vuelvas a besarme sin mi permiso, ¿entiendes? -dijo girándose hacia Shesshomaru.
-Entonces… provocaré que me los supliques. -dijo arrogantemente. Inuyasha volvió a interponerse con la espada en la mano, aunque Kagome se sujetó del brazo impidiéndole cualquier ataque.
-No me pares Kagome…Se está pasando… no voy a permitir que diga mas estupideces. -Kagome abrió la boca ante esa afirmación.
-¿Estupideces? ¡Pues para que lo sepas, idiota! ¡A las mujeres nos gusta que nos cortejen!
-¡A mí me da igual! ¡No me gusta que te diga esas cosas! Si alguien tiene que besarte ese voy a ser… -se calló en medio de la frase al darse cuenta de lo que había dicho. Realmente no había querido decir eso. Pero la frase, aunque no terminada, era evidente. Y Kagome se había ruborizado totalmente, al igual que él.