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Inuyasha: Viaje al pasado — capítulo 19
-¿Donde me llevas?
La voz masculina sonó por todo el bosque como única muestra de que había vida. No era un lugar que se podía decir romántico, ni adecuado para dar una vuelta, pero la joven que guiaba al muchacho por ese lugar no pretendía ninguna de las dos cosas.
-Sh… ahora lo veras. -dijo para silenciarlo.
Llevaban mucho rato andando sin rumbo, o al menos eso le parecía al medio demonio. Después de esa aventura y de que ella por fin se decidiera a aceptar lo que sentía por él, las cosas habían ido de maravilla. Habían encontrado muchos fragmentos de la esfera, y tenían pistas sobre Naraku. La fuerza del medio demonio había aumentado considerablemente, pues había logrado un ataque nuevo con Tessaiga. Habían pasado unas pocas semanas y todo parecía ir mucho mejor. Tal vez fuese porque Kagome, ahora, no se privaba absolutamente nada en demostrar lo que sentía por él. O tal vez la diferencia estaba en que él se lo permitía como si fuese algo totalmente normal. Pero fuese lo que fuese, todo parecía ir mejor después de ese pequeño viaje que habían hecho.
Por esa razón, no entendía porque le había hecho levantar del lugar donde estaban cenando tan tranquilamente para ir a dar una "vuelta" por el bosque. Y encima no había podido terminarse esas cosas tan buenas que preparaba la madre de Kagome cada vez que iba a su mundo.
-Ya hemos llegado. -dijo al fin.
No se había dado cuenta hasta ahora, pero unas luces habían empezado a aparecer en el cielo y se centraban, ahora, en el lugar donde habían llegado.
Inuyasha ensanchó los ojos hasta que pudo ver claramente como una silueta de una mujer se acercaba junto con las, ahora claras, serpientes caza almas.
Kikyo.
-Pero que…
-Hace unos días te mentí. -dijo Kagome sin mostrar ningún signo de arrepentimiento. Inuyasha la miró sin entender para luego dirigir una fugaz mirada a Kikyo, la cual estaba en frente de Kagome.
-¿Me… mentiste…?
-Te dije que tenía que volver a mi época un momento porque me había dejado algo… no fue así. -dijo.
-Le pareció verme cuando estaba cerca del árbol sagrado. Tu no pudiste percibirme porque había alzado una barrera a mi alrededor para poder… despedirme sola… -aclaró Kikyo sin mirar a ningún lado. Kagome sonrió a la mujer, hecho que sorprendió mucho a Inuyasha.
-Quería hablar con ella. Con nuestro viaje al pasado, me di cuenta de muchas cosas. Entre ellas que ella y yo no éramos tan distintas.
-¿Cómo? -Kagome sonrió y miró al joven a la cara mientras hablaba y rebelaba sus propósitos.
-Cuando era pequeña, quería que me perdonaras. Lo decía como si realmente fuese yo quien te había hecho todo aquello, como si no existiera una Kikyo o una Kagome. Cuando llegué aquí y supe de Kikyo, no quise compararme con ella porque todo el mundo lo hacía, y cuando supe que te amaba… sentí celos. Celos de alguien que había sido. Alguien que era.
-Tú no eres…
-Ni ella tampoco.
-Yo tampoco lo entendí cuando me lo dijo por primera vez. Pero ahora… creo que tiene razón. -Kagome la miró dándole las gracias y luego volvió a encarar a Inuyasha.
-Cuando era pequeña lo tenía muy claro. No existía ninguna Kikyo, porque solo existía yo. Yo y lo que había hecho en el presente y en el pasado y lo que haría en un futuro. Por eso, cuando recordé ese sentimiento, cuando recordé lo que había sido yo antes de la muerte de mi padre, supe que nada de los celos, de la envidia y la negación de compararme con Kikyo eran ciertas. Porque tanto ella como yo, compartíamos una misma alma.
-Como podéis ser tan distintas si sois… como tú dices, la misma alma? -dijo cruzándose de brazos.
-Porque yo olvidé esa parte de mí que en otra vida fui. Una parte de la personalidad de las personas se construye por los hechos y sucesos que te han pasado al largo de tu vida. Yo olvide mi vida pasada cuando mi padre murió, y nunca volverá porque Kikyo está aquí. Así que yo soy Kagome, y mi personalidad es a base de lo que me ha pasado en mi vida como Kagome. Pero antes del accidente, antes de que olvidara mi otra vida, también era Kagome, y también Kikyo.
-¿Hasta dónde quieres llegar Kagome? ¿Por qué me has traído aquí? -dijo cansado y mareado por tanta extraña explicación. Kagome siempre tendía a complicarlo todo, pero siempre tenía una buena razón para ello.
-Kagome vino a hablar conmigo antes de que decidiera morir de nuevo. -dijo Kikyo. Inuyasha la miró ensanchando los ojos algo sorprendido. -Me dijo que no lo hiciese.
-Le dijiste que no…
-No podía hacerlo, no de ese modo. -dijo Kagome.
Inuyasha sabía lo mucho que había sufrido ella por culpa de Kikyo, y ahora estaba diciendo no solo que en realidad tenían la misma alma y eran prácticamente la misma persona, sino que había impedido que Kikyo muriese.
-Quiere… Que volvamos a ser una misma alma.
-¡Cómo!
-Creía que debías saberlo… -dijo Kagome. -Lo he pensado mucho… y Kikyo no era así antes de morir. También le falta una parte. Una parte que yo tengo.
-Pero… antes tú eras así también. ¡No te falta nada!
-¡Si me falta! Siempre me ha faltado, solo que se mantenía dormida… -Inuyasha la miró preguntando silenciosamente. -Me faltaban los recuerdos… los recuerdos de mi padre, lo mucho que le quise. Los recuerdos de mis sueños, los sueños del pasado. Me faltaba una vida… una parte importante de mi personalidad. Esa parte dormida fue la que se quedó Kikyo cuando me robó el alma. Era mi parte triste, fría. Por eso era tan distinta.
-No quiero que tu…
-Pero ella necesita mi parte, mi parte feliz… por haberte encontrado…
Inuyasha no pudo evitar sonreír. Kagome era pura luz, no quería que nada la manchara, y menos sabiendo que Kikyo tenía esa parte oscura de Kagome. De ambas.
Aun así, quería que Kikyo descansara en paz, que fuese feliz.
-Kikyo me va a devolver el alma. Va a volver… donde siempre tuvo que estar. Porque nunca debimos ser dos. Siempre fuimos una.
Inuyasha se despidió de Kikyo después de haber aceptado lo que Kagome le había dicho. Era cierto, le tenía que devolver su alma, el alma que también era de ella. Lo que esta vez, sería una alma despierta y consciente. No sabía cuánto podía llegar a cambiar Kagome si esa alma entraba en su cuerpo y eso le asustaba. Kagome le había sonreído y le había dicho que si le había gustado la niña pequeña que vio en el pasado disculpándose ante el árbol sagrado, también le gustaría la mujer que ahora sería al recuperar esa pequeña parte de ella misma.
-No le hagas daño nunca, Inuyasha… -dijo Kikyo como despedida. Él negó con la cabeza completamente seguro de que eso jamás ocurriría. -Ella es mucho mejor de lo que nunca llegué a ser en mi otra vida… Y… aunque la odiaba la primera vez que aparecí aquí… debo reconocer que le debo mucho…
-Yo te debo mucho a ti también Kikyo… Gracias por todo lo que has hecho por nosotros… -Kikyo sonrió como muda respuesta.
El espectáculo fue impresionante. Las luces de una pequeña alma en el cuerpo de la mujer, dio vueltas por el bosque antes de meterse dentro de su legítima dueña. El impacto contra el cuerpo fue tan fuerte que Kagome tuvo que arrodillarse y respirar entrecortadamente, sintiendo en un segundo un millar de sensaciones. De mientras, el cuerpo de lo que antes había sido Kikyo, se desvaneció en un montón de huesos y barro.
Inuyasha se quedó observando lo que antes había sido Kikyo. Sin esperar mucho más, se agachó junto a Kagome al darse cuenta de su dificultad por respirar.
-¿Kagome… estas… estas bien? -dijo preocupado. Ella asintió con la cabeza para luego mirarle con dificultad.
-Mejor que nunca…
La sonrisa de la joven no había cambiado en absoluto. Ella seguía siendo la misma mujer que tanto amaba, solo que en su interior se encontraba totalmente completa. Una sola alma con un solo cuerpo.
La abrazó y la besó mientras la levantaba del suelo en volandas.
-Mira… -dijo Kagome al rato mirando hacia las colinas. -Está amaneciendo… -dijo con una sonrisa. - ¿No crees que es lo más bonito que has visto nunca?
-Si… -dijo con ternura. Pero cuando Kagome se giró para mirarlo vio que él la estaba observando y no había mirado al frente en ningún momento. Las mejillas de la joven se tiñeron de rojo y sonrió tontamente. -Y espero poder verlo, todos los amaneceres del resto de mi vida…
Y podían llegar a pasar muchas cosas al largo de su última aventura. Muchas de las situaciones serían arriesgadas, peligrosas y muy difíciles de superar.
Pero mientras Inuyasha miraba a la mujer que tenía al lado mirando el nuevo amanecer, se prometió que esta vez la mantendría a su lado para poder empezar el día viendo lo más bonito que había visto nunca.
La esperanza… de que podía ser feliz…
Fin
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Bueeeeno!!! pues aquí está el final ^^ espero que les haya gustado tanto como a mi escribirlo!! :) un beso a todos y gracias por leer!! :) el simple hecho de que lo hayáis leido ya me hace feliz!!^^ graciaaas!!! :)