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Historia 79215 — capítulo 20
Las conversaciones por lo bajo daban la impresión de no ser nada más que murmullos, susurros de conversaciones secretas, privadas, que no deseaban alguien más escuchara. Todas las conversaciones daban esa impresión. Todas menos las suyas. Ellos reían con estruendo, contagiando un par de sonrisas al resto de los presentes en su mesa. Los merodeadores y Lily reían. ¡Ja! que novedad.
Sus ojos verdes miraron a la mesa del director. Ausente. La enorme silla, destacaba entre el resto de las sillas, permanecía vacía: Dombludore no estaba. Una ausencia de la que la pelirroja desconocía causa alguna… y de la que la castaña a su lado estaba al tanto. Pero no había tiempo para preguntas. No había tiempo para vacilaciones.
Miro entonces a la castaña. Asintió.
Sacó su varita, bajo la mesa de los leones, y la movió, delicadamente mientras miraba a la enorme puerta de entrada. Las puertas se cerraron con estruendo y los profesores se pusieron de pie. Sus ojos marrones dedicaron una mirada de complicidad a la rubia en la mesa de al lado.
Alyssa metió la mano en su s bolsillos y tomo con fuerza lo que en su mano había. Lily hizo lo mismo, con Hermione a su lado imitando sus movimientos. Uno, dos…- contaron en susurros las tres- ¡TRES! Las bombas fétidas explotaron, desprendiendo un hedor horroroso en el Gran Comedor, cubriéndolo todo con una bruma espesa de color verdosa.
Hermione y Lily se echaron al suelo, cubriendo su boca con el antebrazo, con la rubia a su lado. Se arrastraron lejos de la mesa en la que les correspondía estar y se detuvieron frente a la puerta. McGonagall no lograba hacer desaparecer el olor fétido y la bruma verde, Hermione y Alyssa se lo impedían. La pelirroja se detuvo frente a la puerta, saco su varita, elevo sus manos al cielo Y cerró los ojos.
Un golpe sordo se escucho contra la puerta y las tres sonrieron. El olor fétido y la tonalidad verdosa en el aire despareció, los murmullos cesaron y todas las miradas se dirigieron a la puerta de entrada. La enorme puerta se abrió de golpe. Cientos de aves entraron sin previo aviso, revoloteando sobre las cabezas de los estudiantes sin rumbo alguno. Ellas salieron… y los gritos alarmantes comenzaron.
Los merodeadores se pusieron de pies, con las varitas en alto. Un par de aves volaron sobre sus cabezas y, riendo con burla, retiraron con el pico las varitas de sus manos. Los profesores salieron del Gran Comedor, algunos detrás del ave que había arrebatado de sus manos sus varitas, otros intentado hacer desparecer a las aves moviendo a diestra y siniestra sus varitas en el aire, y algunos otros… por mera cobardía.
-Debemos ir tras las varitas- Peter señalo a las aves que presurosas salían del lugar.
-¿Dónde están Lily y Hermione?- James miro los asientos vacios a su lado.
-¡Ayuda!- escucho a su pelirroja gritar.
Miro al resto de sus amigos una vez mas y los miro asentir. Corrieron hacia la salida con suma rapidez, intentando encontrar a la pelirroja y a la castaña. Intentando recuperar sus varitas. Esperaron escuchar otra llamada de auxilio pero nada sucedió. Se detuvieron, escuchando a alguien halar y alguien más gritando, pasos presurosos. Los estudiantes intentaban huir de las aves que los perseguían.
-¿Tu eres Cornamenta? Tienes cara de ser Cornamenta...- parloteaban las aves sin cesar, mirando burlonas desde el aire al estudiante al que le hablaban, pero cuando el estudiante decidía huir, el ave las seguía, moviendo sus alas con rapidez diciendo-: ¡Espera! ¡Debo darte un abrazo!
Peter, Remus y Sirius miraron al azabache a sus espaldas.
-Yo no sé nada, no me miren así.- Elevo los hombros.
-¡Peter, cuidado!- Remus apunto a algún punto sobre su cabeza.
-¡Gordo, gordo, gordo, gordo! ¡Ja, ja, ja! - una docena de aves tomaron al muchacho regordete porel uniforme y lo elevaron en vuelo junto con ellos. Riendo de manera burlona.
-¡Peter¡ ¡Déjenlo en paz!- Sirius corría detrás de las aves, sin ningún rastro de que Remus o James hicieran lo mismo. ¿Dónde rayos estaban esos dos?
-¡Canuto!- el azabache lo llamo desde el aire, sobre su escoba.- ¡Aquí tienes las tuya!
La escoba del oji-gris cayó en sus manos, subió a ella de inmediato y la carrera contra el volar de las parlanchinas aves dio inicio. Las divisaron de inmediato. Peter gritaba en señal de auxilio pero los estudiantes solo lo miraban un par de segundos y después volvían a lo que antes estaban haciendo. Los tres se acercaron al regordete, Sirius tomo su mano y Remus sus tobillos, junto con James.
-¡Te tenemos, Peter!
-¡Ayúdenme, por favor bájenme!- lloriqueaba como niño pequeño.
Las aves los miraron un par de segundos, volvieron la irada al regordete y rieron una ultima vez. Luego lo dejaron ir.
-Ya no es divertido, vamos- anunciaron marchándose.
Remus lo subió a su escoba. Sirius se acerco a él, tomando en cuenta el terror en la mirada de su migo, un terror exagerado que a él le parecía absurdo.
James rió. Y los tres volvieron sus miradas al azabache.
-Miren,- dijo entre risas, rodeando su estómago que había comenzado a dolerle.
Abajo, Aaron corría lo mas rápido que sus piernas les permitía, con una docena de aves tras de él. Los animales lo tomaron de la túnica y a picotazos se la retiraron. Zabini parecía estara punto de soltar en llanto. Una razón más para romper en estruendosas risas. Un par de aves se detuvieron frente al rostro del moreno y este se tropezó. Loa animales rompieron en risas sonoras.
-Ahora viene la parte divertida. ¡¿Quién quiere ver la ropa interior de Zabini?!- gritaron las aves.
Se lanzaron contra el moreno, contra corriente, y con el pico dejaron a la vista la ropa interior del moreno. Tomándolo aun de los calzoncillos lo elevaron en el aire. Zabini había roto en llanto, desesperado y cansado de haber tratado de evitar a las aves. Completamente humillado.
-¡¿Qué sucede Zabini?! Parece que un ave te pateo el trasero- Peter seburló y sus amigos le acompañaron con un par de carcajadas mas.
-¡Cuidado al frente, cuidado al frente!- graznaron las aves que hacia ellos se dirigían con rapidez. Golpearon sus escobas y los dejaron caer.
-Matare a esas aves- susurro el oji-gris.
-Yo te apoyo, Canuto- corroboro el azabache y Peter asintió.
Los animales rieron una vez más y ellos se pusieron de pie, temerosos por lo que aquellas risas anunciaban, ¿Qué harían ahora aquellos fastidiosos seres?
-Un regalito de parte de sus amigas…- cantaron todas a la vez desde el aire, con sacos colgando de sus patas.
-No… esperen…
-¡FUERA ABAJO!- los sacos cayeron sobre sus cabezas.
El contenido blanco que en ellos traían, se adhirió a su ropa como si de pegamento se tratara. Los animales rieron una vez mas y Sirius se puso de pie. Temió lo que aquello que cubría su cuerpo pudiera ser. Miro sobre sus cabeza, a las aves que burlonas los mirabanmientras reían satisfechas por la rabia que en el rostro de los merodeadores se denotaba. Esa fue la gota que derramo el vaso.
-¡Vengan aquí asquerosas aves!- corrió detrás de ellas, dando saltos intentando alcanzarlas.
-¡Canuto espera!- James corrió detrás de él- ¡son solo unas tontas aves!
-¡Robaron nuestras varitas! ¡Vengan aquí!
Para entonces ya habían salido del castillo, corriendo ahora hacia el lago Negro.
-¡Esperen, esperen!- Peter los hizo detenerse.- No es lo que creen, es chocolate.
-¿Qué?
-Es chocolate… blanco, un poco empalagoso pero es chocolate,- el regordete se lamia los dedos.
El resto temieron que su amigo no tuviera razón pero igual imitaron sus movimientos. Chocolate… blanco.
-¿Les gusto la sorpresa?
Dieron media vuelta. Lily y Alyssa permanecían al lado de la castaña, mientras ella sonreía de oreja a oreja.
-¿Ustedes lo hicieron?- Remus la vio asentir.
-¿Las aves?- james pregunto a su pelirroja y ella asintió.
-¿El ataque a Zabini?- Peter aun seguí sin poder creerlo.
-Todo. Pero fue idea de Hermione, casi todo.- Alyssa comenzó a acercarse a Remus. Les entrego sus varitas.
Sirius permanecía en silencio. Hermione temerosa se acerco al oji-gris y lo miro a los ojos.
-¿Molesto, Canuto?
Pero él no contesto. Tomo su varita y comenzó a caminar, alejándose de sus amigos. Los escucho protestar y a ella guardar silencio. Sonrió. Se detuvo.
-¿Sabes, Castaña?- presintió ella había vuelto a mirarlo- creo que, después de todo, me hace falta un baño.
Pero ninguno de los ahí presentes entendió. Dejo caer su varita al suelo y corrió de vuelta a la castaña.
-¡Sirius Black, ni siquiera lo pienses!- Hermione comenzó a retroceder.
Sonriendo burlonamente la tomo de la cintura, la cargo en brazos y corrió hacia el lago. La castaña pataleaba y gritaba, pidiendo ayuda a sus amigas, pero nadie parecía querer acercarse.
-¡Fuera abajo!- Grito él, dando un salto al agua.
-¡Sirius, NO!- alcanzo a decir antes de entrar al agua.
Sintió un par de cuerpos mas cayendo al agua y ella comenzó a nadar, luchando por salir hacia la superficie. El resto se les había unido, mas ellos lo habían hecho por gusto. Reían. Hermione nado hacia la orilla, maldiciendo al oji-gris que la había lanzado al agua. Apenas si había pisado tierra, enredo sus fuertes brazos a la cintura de la castaña y la hizo girar en el aire, por un momento ella rió, luego la bajo… y ella se cruzo de brazos.
-Ya estamos a mano… preciosa- susurro a su oído para luego depositar un corto beso en sus rosados labios.
-Creo que las clases quedan oficialmente suspendidas- Peter estaba a punto de festejar la suspensión de clases que, hasta donde había alcanzado a oír, McGonagall había anunciado.
-No le quedaba de otra- Alyssa estaba abrazada a Remus por la cintura.
-¡Miren al cielo!- un estudiante de primero apunto con el dedo al cielo.
Ellas sonrieron con complicidad. Los fuegos artificiales aparecieron de la nada, adornando el cielo de colores pasteles que no pertenecían al anochecer que había ya comenzado. Con la excepción del rojo y dorado. Las aves salieron del castillo, volando cada vez más alto, quizá intentando alcanzar las luces que no dejaban de aparecer. Desaparecieron luego de unos segundo, dejando pasos a mas luces todavía.
"FELIZ CUMPLEAÑOS CORNAMENTA" se leyó en el cielo, después de haber desaparecido las aves.
-Feliz cumpleaños, James- susurro Lily al oído del azabache con dulzura, quien la llevaba cargando en su espalda.
James le sonrió agradecido. La bajo con delicadeza y tomo su sonrojado rostro entre sus manos. La miro durante un par de segundos, admirando esa bella sonrisa dibujada en su rostro, como si fuera la última que pudiera admirar la belleza de aquella pelirroja que lo cautivaba día con día.
-Te amo, Lily Evans- susurro sobre sus labios… solo para que ella pudiera escucharlo, nadie más.
La pelirroja sonrió y correspondió gustosa al tacto de los labios del azabache.
-Te amo, James Potter… aunque seas un presuntuoso y fastidioso.
-No cambias nunca, ¿cierto?- murmuro tomando su mano.
Lily negó con la cabeza.
-¿Qué creen que les pase, cuando sepan quienes fueron las causantes de todo esto?- pregunto Peter, mirando al cielo, planteando en sus mentes una pregunta de la que no habían tenido la molestia en siquiera haber imaginado al planear su pequeña travesura.
*-*Quizá ni siquiera se den cuenta- Sirius miro a la castaña.
Las ultimas luces hicieron acto de presencia enel cielo, pero solo Peter las miraba el resto estaban demasiado ocupados mirando a los ojos de aquellas bellas damas que lo eran todo para ellos.
-¡Srta. Granger!¡Srta. Evans! ¡Srta. McElroy!- McGonagall las llamó.
Tres pares de ojos se abrieron desmesuradamente, aterrados. Una sonrisa traviesa se dibujo en el rostro de la castaña. Alyssa y Lily corrieron de inmediato, como si hubiera manera de huir del castigo que las estaría esperando.
-Tenias que abrir tu bocota, Black.- Le reprimió al oji-gris y él elevo los hombros.
Sirius sonrió. La castaña deposito un beso fugaz en sus labios y corrió tras sus amigas.
Los Merodeadores se miraron entre sí.
-¿Tan mala suerte tengo?- pregunto mirando a sus amigos.
-¿Quieres que te contestemos?-James se burlo.
Él negó con la cabeza y volvió la mirada hacia la cabellera castaña que había comenzado a alejarse. Y sonrió contento. ¿Qué tan mala suerte tenia, como para que aquella bella castaña se hubiera topado en su camino? Cargaría mil veces con aquella mala suerte sus amigos aseguraban él tenia, si eso lo mantenía al lado de su castaña.