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Historia 79215 — capítulo 21
El frio le provocó un cosquilleo y sintió de inmediato como el pasto acariciaba la planta de sus pies.
Corría por los pasillos sin poder creer lo que aquel pergamino le había revelado. Se había cansado ya, pero debía asegurarse de que lo que había visto no era solo un producto de su imaginación; necesitaba saber que no había visto aquel nombre solo por haberlo querido así.
Metió los pies al agua. El viento sopló, haciendo danzar su cabello. Cerró los ojos suspiró: estaba en Hogwarts, al que pertenecía en realidad, pero del que ya no se sentía parte.
Se detuvo… y la vio. La cabellera castaña y rizada que tanto extrañaba. Sonrió con el corazón agitado.
-¿Hermione?- escuchó que la llamaban.
Ella sonrió y se giro.
-Harry,- le saludó.
La castaña le sonrió al pasar a su lado. Dio un par de pasos, alejados de la orilla, y se refugió bajo el enorme árbol frente al lago. Se dejo caer hasta el suelo y Harry le acompaño en su comodidad. Hermione le vio sostener un viejo pergamino con manos temblorosas, uno que ella veía a menudo en manos de los Merodeadores. El mapa.
-No te habíamos visto en meses.
-Lo sé, Harry… y lo siento.
Callaron ambos entonces, dando la bienvenida a un silencio incómodo muy poco común entre ellos.
Harry miraba al lago. Y Hermione se mordía el labio, con la mirada dirigida hacia el suelo.
-¿Cómo esta Ron?
El azabache a su lado suspiró.
-Bien… supongo. Ha terminado con Lavander , se ha vuelto muy bueno en quidditch, se esfuerza con los estudios… ahora que no estás es más difícil hacerlo,- escucho a Hermione reír.- Y bueno, se la pasa el día… extrañándote, sacando suposiciones de cómo estarás, no lo se sólo piensa en ti.
El corazón de la castaña se oprimió.
-Parece que al fin… te ve de otra manera.
-¿Algo nuevo con Ginny?
-Ya no esta con Dean,- Harry sonrió,- tal vez al fin tenga una oportunidad.
-Me gustaría ver esta versión, no estoy dispuesta a ver la historia de cómo Lily y James se enamoran y perderme la tuya con Ginny.
Un par de risas aligeraron el apesadumbrado ambiente que entre ellos había.
-Sería distinto y menos divertido, porque Ginny y yo no peleamos.- Hizo una pequeña pausa, en que se dedico a ver a su amiga sonreír- ¿Cómo es… estar con ellos? ¿Cómo son?
-Es fantástico, no es como correr peligro cada día pero… es entretenido. Lily lo quiere mucho, a James, tardó en aceptarlo pero ese destello en sus ojos no apareció de la nada; es inteligente, amable y muy hermosa también. James, no te voy a mentir, insistió mucho en que Lily saliera con él pero, a pesar de sus insultos y rechazos, nunca la dejó sola; es como mirarte a ti, excepto los ojos.- Lo miró.- Son tan valientes como tú lo has sido, fuertes, dispuestos a dar todo por los suyos.
Pero el mirar verde de su amigo estaba dirigido al agua en calma del lago.
-¿Y Remus?
-No se niega a hacer nada, tiene miedo de que sus amigos le dejen solo por oponerse a sus travesuras, pero tiene un corazón de oro. Es muy amigo de Peter.
Harry se estremeció al escuchar su nombre, más aun por la manera cariñosa en que Hermione le había hecho mención. Hermione lo notó.
-Es noble, Pettigrew quiero decir; lo vieras en aquel entonces, no creerías lo que ha hecho. Sabe mucho acerca de artes oscuras, pero… eso era de esperarse. Es tan glotón como lo es Ronald, aunque prefiere mas las golosinas.
-Parece que tienes ya a quien ocupe el lugar mío y de Ron.
-Por supuesto que no.
Pero Hermione ya no siguió hablando. No quedaba nadie más. Claro, nadie además de…
-¿Qué hay de Sirius?- Harry la miró con atención, esperando ver cual era su reacción.
-Es… apuesto- se mordió el labio, nerviosa por haberlo reconocido frente a su mejor amigo.- Todo un Casanova. Es inteligente y, aunque no lo creas, le va bien en adivinación, así como en artes oscuras. El mejor perro que haya tenido.
Sonrió, mientras daba vueltas al la figurilla del perro negro que de su cadena colgaba.
Harry rió.
-A puesto a que ni siquiera nos recuerdas Ron y a mí cuando estas con él.
-Ni siquiera recuerdo mi nombre,- echó su cabeza hacia atrás, contra el tronco del árbol, y suspiró.- Si estoy con él soy… diferente; me siento mejor a su lado.
-Entonces, ¿a qué le temes?
-Al dolor,- reconoció con un nudo en la garganta.- Al volver yo aquí, él ya no estará y…- bufó.- Me he convencido de que el haber ido a Hogsmeade aquel día fue un error, que el estar en su época ha sido un gran error, pero…- dejó escapar una sonrisa-: es el mejor error que haya cometido. "él" lo hace el mejor.
Volvió su mirada castaña al cielo, a la luna y aquellas diminutas luces alrededor de ella, miró a sus pies descalzos y a los zapatos que en sus manos descansaban, y volvió a mirar al cielo ennegrecido.
Odiaba aquel silencio tan incomodo que no les rodeaba, un silencio del que, antes había agradecido nunca haber tenido que soportar, y ahora anhelaba hacerlo desaparecer. Odiaba aquel extraño silencio tanto como Harry, pero no sabía ya como hablar con su mejor amigo. No de la manera en que solía hacerlo.
-Ya no volveré, Harry.- Susurró y Harry la miró aterrada-: de "visita" quiero decir. Dombludore ha encontrado la manera de hacerme volver, sólo… hay que esperar.
Harry quería preguntar, pero el problema era que no sabía como le preguntaría.
-¿podrás hacerlo?- posó su mirada verde en la suya castaña- ¿Podrás salvarlos?
Hermione se mordió la lengua.
-No lo sé, se lo dije a Dombludore pero… es complicado
-Explícamelo.
-Si los salvo, si les advierto de Voldemort, no creo que…- no supo como continuar.
-¿Si les adviertes de Pettigrew?
-Harry, si los salvo, todo sería diferente, la guerra no sería igual; nunca tendrías la cicatriz y las ventajas que con ella tienes; sé que no es suficiente pero…- miraba a su azabache amigo y lo único que veía en sus ojos era molestias, molestias porque ella se negara a salvar lo que él mas amaba, pero en aquella larga historia había más de una persona involucrada.- Con ellos vivos, Harry, tu serás diferente; tu educación y quizá hasta tu actitud será diferente; quizá es seguro que conocerías a Ron pero yo…- una lagrima traicionera corrió por su mejilla**-** no tengo idea de lo que sucederá.
Harry recurrió a su última esperanza, a la persona que, estaba seguro, su amiga no se negaría a salvar.
-¿Qué hay de Sirius?
-Seria menos complicado…
-Creí que querías salvarlo, Hermione. Creí que estabas enamorada de él.
-Es cruel lo que me dices, pues hablas en mi contra pero no lo entiendes.- La voz se le quebró-: hace seis años, entre a tu vagón preguntando por una rana perdida, reconocí tu cicatriz y fue ahí cuando me senté con ustedes, cuando nuestra amistad comenzó. Si Lily y James viven, no tendrás jamás esa cicatriz y, sin esa cicatriz, yo no lograre reconocerte y todo lo que pasamos, nuestra amistad, simplemente… se perderá.
Agacho la mirada y Harry la abrazo por los hombros. Quizá ahora le entendía un poco. Ambos contenían las ganas de llorar, aferrados a aquel nudo en su garganta que les impedía hacer algo mas que permanecer en silencio.
Ron era su hermano, siempre le había considerado como tal, y aquella castaña, a la que ahora abrazaba en un intento de darle consuelo, era su hermana… su mejor amiga. Por mucho que ansiara crecer en un hogar en el que hubiera alguien a quien llamar "mamá y papá", no quería arriesgarse a perder a la pequeña familia que ahora tenia… no quería arriesgarse a perder a Hermione… ni a nadie mas… Lily y James no lo hubieran querido de esa manera.
-Si estuvieras en mi lugar, si tuvieras que elegir…- Hermione hablaba, con un deje de tristeza reflejado en su voz-- ¿Qué harías? ¿A quién salvarías?
Harry cerró los ojos. Sabía lo que la castaña quería escuchar, pero aun había alguien a quien podría salvar y no cambiarían las cosas, no de manera exagerada.
-Sirius, sálvalo a él y no tendrás que arriesgarte… no demasiado.
Hermione se aferro al pecho de su amigo con fuerza, con el corazón oprimido, un nudo en la garganta y los ojos anegados en lágrimas. Aquello era una tortura. Dejar las cosas como estaban, sabiendo ella como arreglarlas y no pudiendo hacerlo, le parecía una completa tortura.
Entonces, cerró ella también los ojos, esperando no tener que recordar nada de lo dicho ahí… frente al lago… al lado de su mejor amigo. El amigo que sólo le pedía una cosa. Algo que, por más que así lo deseara, ella no podría darle.
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Sintió una lagrima correr por su mejilla y como alguien, con entera suavidad y ternura, la hacia desaparecer con un solo roce de su mano.
Abrió Los ojos.
-Falta poco para terminar, no tienes porque llorar, Castaña.- Sirius rió y Hermione sonrió.
Los libros aun estaban regados por todo el suelo y los pergaminos permanecían aun en la mesita frente a la chimenea: el ensayo de pociones, era eso lo que estaban a punto de terminar.
El oji-gris acarició su mejilla, mirando a los ojos de su castaña con atención. La vio sonreír una vez más y luego la beso. Sus labios se tocaron con impaciencia, con la necesidad de saber y hacerle entender al otro lo que en realidad sentían; se unieron en un tocar que a Hermione le dio la respuesta.
Sirius se apartó de ella.
-Te quiero, Hermione.
Y ella sonrió.
-También te quiero, Sirius.
Lo salvaría, de eso no había duda, por más egoísta que ello pareciera.
Lo salvaría a él… y encontraría la manera de salvar al resto.