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Historia 79215 — capítulo 24

La fotografía en su mano temblaba. Ahí estaban todos: Remus, sentado a un lado del árbol, sonriendo como hacia cuando la lula llena se encontraba lejana; Lily y James discutían, al principio así había parecido, después habían mirado sonrientes a la cámara; Peter estaba de pie, recargado en el enorme tronco del árbol, sonriendo como niño travieso; Sirius descansaba a un lado de la pareja de tortolos, tenía la mirada agachada… porque al principio la había mirado a ella, y Hermione también lo había mirado a él.

Pareció que una lágrima resbalaba por su mejilla al ver a su oji-gris.

-¿Hermione?- escuchó que, lejanamente, la llamaban; un bufido irrumpió la habitación;- ¡Hermione!

Lily gritó y la gata blanca de Hermione, saltó de la cama, aterrada.

-¿Lo ves? Ya asuste a Niveus.

Hermione se puso en cuclillas y, con cuidado, tomó a Niveus en brazos. Le rascó la cabeza y la gata ronroneó. La castaña sonrió, con los ojos llenos de lágrimas.

Aquel sería su último día de estadía, el término de fin de cursos. ¿Cómo podría irse sin despedirse? Pero, de hacerlo… ¿Cómo se despediría sin que le preguntaran el porqué? No estaba preparada para irse; para despedirse de sus amigos; no había estado lista para despedirse de su oji-gris varias noches atrás. Pero ahí estaba, a fin de cuentas, mirando una fotografía suya con él a su lado, con un nudo en la garganta y el corazón oprimido. No había estado lista para eso… y no lo estaba aun.

-Herms, ¿qué te sucede?- Lily se acercó.

El nudo en su garganta le impidió hablar. Se ahogaba en su propio dolor, había sido así desde hacía ya varias noches atrás, se ahogaba… y eso la estaba consumiendo.

La pelirroja bufó exasperada, sabiendo que quizá la castaña no respondería a su pregunta, y fue a buscar sus zapatos.

-¡Lily!- Hermione la llamó y la pelirroja se giró.

Tenía que decirlo, sacar a la luz aquello que la consumía, y dejar de sufrir de una vez. ¿Había, acaso, mejor persona que su mejor amiga?

Su mirada estaba fija en el pelaje blanco e su mascota, en sus ojos increíblemente azules. Se llenó de valor y miró a los ojos verdes de su amiga.

-Tengo que decirte algo.

Por supuesto que no había nadie mejor que Lily.

La voz del profesor podía escucharla apenas; cerraba los ojos con fuerza, conteniendo las ganas de llorar, intentando disfrutar de su último día en Hogwarts. Todos sus músculos se habían tensado, estaba nerviosa, a punto de llorar e intentando sonreír.

Miró el asiento vació a su lado y borró de su mejilla la lagrima que por ella resbalaba.

-… los premios anuales de este año les dirigirán unas palabras, concluyendo así esta ceremonia.

Lily y James se pusieron de pie.

Hermione frunció el entrecejo y Peter rió.

-Hubo problemas con su torre y no se les permitió dormir ahí hasta que la hubieran restaurado,- comenzó a explicarle.- Para cuando eso sucedió, les pareció que sería mejor permanecer en donde estaban; además, como puedes ver, no les importaba mucho donde estuvieran… ya estaban juntos,¿no?

Lily, al lado de James, vaciló; miró el pergamino en sus manos, luego a James y volvió al pergamino. Negó con la cabeza.  Miró a Hermione entonces; y la castaña le sonrió.

-El camino que recorremos es duro e impredecible,- comenzó con seguridad-: pero eso ya lo sabemos. Lo que no sabemos es que no espera, lo que el destino nos tiene preparado; pues esa duda es el enigma con el que hemos decidido vivir, aunque nos quejemos. Hay siempre personas que se van de pronto… pero también hay personas que llegan de pronto, para hacer de tu día uno mejor.

Vio a James sonreír, mientras tomaba su mano. Y su mirada verde se fijo en la castaña de su amiga.

-De eso se trata Hogwarts: de amigos que se han de convertir en familia, de enemigos que después se harán amigos, o… simplemente, en enemigos que nunca dejaran de serlo.

Rieron todos al unísono y, riendo junto con ellos, la casa de Slytherin asintió.

-Hogwarts es una gran familia. Cuatro grandes magos se reunieron una vez,  decidiendo así, tomar las riendas de la magia. ¡Hagamos nosotros lo mismo que ellos! Tomemos EL control y forjemos nuestros caminos. Habrá batallas que nos impedirán el paso y esperaran a que nos detengamos, ¡pero no lo haremos!

Hermione sonreía.

Afuera las estrellas comenzaron a brillar y la luna se detuvo tras el enorme ventanal de la Sala Común, dejando entrar su luz plateada, sólo para cubrir a Lily como un enorme reflector.

-Es hora de poner a prueba lo que hemos aprendido; hora de demostrar que, sin importar cuantas veces caigamos, siempre nos volveremos a levantar; recordemos que, sin importar dónde o como, Hogwarts siempre tendrá sus puertas abiertas para nosotros, pues este ha sido nuestro castillo, el lugar en el que guardaremos infinitos recuerdos… Hogwarts es nuestro hogar.- Volvió la mirada a Hermione-: por los que se fueron, por los que nos acompañan hoy, por los que caminan de tu mano, por nuestros maestros… por aquellos que veremos en un futuro; por ellos mantengámonos de pie y sigamos adelante, sin detenernos hasta llegar a la cima. Vayan ahora y, de vez en cuando, miren atrás, recordando el lugar del que han venido; porque Hogwarts es nuestro… y nosotros de él.

El lugar estalló en vítores cuando Lily dio por terminado el discurso; la casa de los valientes se puso de pie orgullosa y el resto les siguió también. Las serpientes, incluso aplaudieron; porque en ese día, sólo por ese día, las diferencias se marcharían y un leve rastro de amistad se haría presente. Porque ese día, Hogwarts estaría unido.

Lily caminó de vuelta su asintió, cohibida, y le sonrió a la castaña. Hermione la abrazó con fuerza, intentando no llorar.

-¡¡SLYTHERIN!!- anunció Dombludore y la casa de las serpiente se puso de pie, aplaudiendo;- ¡¡HUFLEPUFF!!-     los vítores se escucharon aun más alto;- ¡¡RAVENCLAW!!- las águilas gritaron, saltaron… todo intentando ganar a los anteriores.- ¡¡GRYFFINDOR!!- Molestos silbidos llenaron el lugar, los gritos y aplausos llenos de entusiasmo se les unieron. - ¡DISFRUTENLO!

Elevó su varita al cielo; luces verdes, doradas, rojas, azules y amarillas adornaron el lugar, iluminándolo todo. Al final, en medio de todas esa luces, apareció el emblema de la escuela, elevando aun más el orgullo de los ahí presentes; recordándoles que no debían olvidar de donde venían. Pintando una sonrisa en cada uno de los rostros que hacia el cielo miraban, recordándoles que de Hogwarts su recuerdo nunca habría de ser borrado.

Lily reía mientras James la hacía girar.

Remus tomó la mano de Hermione y comenzaron a bailar: ella siguiendo sus pasos con torpeza. Le sonrió y la hizo girar de nuevo, Peter la detuvo y ella se dejó guiar por el regordete que con destreza  bailaba. James tiró de su mano, cuando habían bajado de ritmo, y, junto con Lily, las hizo girar.

Rió.

La música subió de ritmo. Y ella se detuvo. Tiraron de su mano con fuerza, pero cuidando que no se lastimara, y la hicieron girar una última vez. Chocó contra algo con fuerza. La calidez de su cuerpo la llenó y su perfume se filtró por su nariz como la droga más dulce que habría de existir. Hermione levantó la mirada. Miró a sus ojos grises, ocultos detrás de su cabello oscuro, y sonrió. Él rodeó su cintura, acercándola a su pecho.

-Hola, preciosa.- Susurró a su oído, sonriendo.

Sus ojos castaños se llenaron de lágrimas. Una logró escaparse y él la borró con delicadeza.

-No llores.

-Viniste,- susurró Hermione.

-No me perdonaría si te dejara sola.- Sirius acarició su mejilla y Hermione rió.

Giraron varias veces, alejándose del resto de los merodeadores; dos pasos, un giro; un paso y varios giros; después… sólo giraron. Le sostuvo la mirada sonrojada y Sirius rió. La música comenzó a detenerse. El último verso se pronunció con ternura y ellos se detuvieron;  la miró a los ojos un par de segundos y la besó.  La música paró, y ´Sirius se apartó un poco. Hermione sonrió.

-¡Phill!- el gritar de la castaña era apenas audible. Aquel que sostenía una cámara, se giró para mirarla-: ¿podrías salir un momento?

-Claro,- le sonrió.

-¡Cornamenta, Lily! Vengan acá; ¡Lunático, Colagusano! Ustedes también.

Le sonrieron a la castaña y luego la siguieron.

Al salir, el viento las hizo estremecer; tanto el vestido de la pelirroja y el de la castaña como sus cabellos, bailaron al compás de la fría brisa. Se detuvieron donde, Phill les había dicho, la luna y las estrellas se mostraban en todo su esplendor.

Lily y James se acomodaron a un lado, Hermione y Sirius del otro y Peter y Remus permanecieron en medio. La pelirroja abrazó a James, los que en el medio permanecían se abrazaron por los hombros, la castaña dejó descansar su brazo en el hombro de Sirius y  él rodeó su cintura, con la otra mano oculta en el bolsillo.

Phill estaba a punto de apretar el botón.

-¡¡Espera!!- James lo interrumpió; rodeó a Lily por la cintura y la tomó en brazos. La pelirroja estalló en carcajadas.- Ahora sí.

Phill rió, y apretó el botón.

La luz cegadora de la cámara les caló, obligándolos a cerrar los ojos un par de segundos. Phill se acercó a Hermione.

-Aquí tienes, Hermione.- Le entregó la fotografía.

-Gracias, Phill.- Besó su mejilla y lo dejó alejarse.- ¡¡Canuto!!- Le lanzó su cámara.

Sirius la tomó confundido.

-No quiero ni imaginarme donde la ocultabas.

-¡Cierra la boca! Ven.

Se acercó a Lily y a James. La abrazaron ambos sonrientes y ella les correspondió, sonriendo de la misma manera en que ellos lo hacían. Sirius tomó la foto.

-¡Cornamenta! Saldrás como bobo en la fotografía.- Repuso con burla el oji-gris.

-Cierra la boca, Canuto.- Lo golpeó.

Hermione se acercó a Remus y a Peter, ella los abrazó pero ellos ya tenían otros planes: la cargaron entre ambos, de la misma manera en que James había hecho con Lily. La luz blanquecina volvió a aparecer. Sus pies tocaron el suelo una vez más. Y Lily se acercó a la castaña, fingiendo molestia.

-Creo que merecemos una fotografía solas, ¿no crees?

Abrazó a Lily y ambas rieron. Tomó Sirius la fotografía y Hermione tomó la cámara una vez más.

-Por favor,- le entregó la cámara a Lily y se acercó a James y a Sirius.

Besaron, cada uno, ambas mejillas sonrosadas de la castaña y ella rió divertida. Lily apretó el botón sonriente; le lanzó la cámara a Sirius y tiró de James.

-Ven acá… preciosa.- Tiró de la cintura de su castaña y la acercó a él.

Miraron a la cámara y sonrieron.

La luz blanca los iluminó. Sirius la hizo dar media vuelta, de manera que quedaran frente a frente. Rodeó su cintura con ambos brazos y ella enredó sus dedos en el oscuro cabello de su oji-gris; unieron sus frentes y cerraron los ojos, escuchando la lenta respiración del otro sintiendo el latir acelerado de su corazón, oculto bajo su pecho. Sus ojos grises se abrieron y miraron con atención los labios de su castaña. Sonrió al ver como se mordía el labio nerviosa. Esperó a que ella abriera los ojos también… y posó sus labios sobre los de ella.

Un hormigueo recorrió su espina dorsal, sintió sus mejillas teñirse de color carmesí, los vellos de su piel se erizaron y sintió su corazón acelerarse.

Tembló.

Sería mucho más difícil de lo que habría creído.