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Historia 79215 — capítulo 28

Sudaba. Diminutas gotas perlaban su frente, haciendo aparecer en su rostro gestos de molestia; limpió su sudor y se acercó al horno. Sacó la tarta de manzana lista y salió de la cocina. Escuchó pasos apresurados descendiendo por las escaleras y risas. Venían en su dirección, lo sabía.

Una cabellera enmarañada bajo a toda prisa por las escaleras, corrió en su dirección y, riendo, agacho la cabeza para logras pasar por debajo de la tarta de manzana que ella traía en las manos; aquel que le seguía hizo lo mismo y ella tambaleó.

-¡Dejen de correr o los pondré a hacer la cena!- Molly Weasleysostuvo tarta con fuerza.

-¡Lo lamento, Molly!- se escuchó decir al oji-gris.

La Sra. Weasley negó con la cabeza.Arthur se acercó para ayudarle.

-Esos dos, pareces niños pequeños correteando por la casa,- escuchó a su esposo reír.

-Parece que hoy todos han vuelto a ser niños; déjalos…- corrigió sus palabras al verla fruncir el ceño-: sólo por hoy.

La vio sonreír y besó su mejilla más tranquilo.

La casa estaba atestada de gente. Parte de la Orden estaba ahí, el matrimonio Weasley y sus cuatro hijos menores con ellos, Harry Y Hermione, además de los recién llegados: James Potter y Sirius Black. Pero tanta gente había que en la casa no dejaban de escucharse risas provenientes de todas las salas. Ya no guardaba el silencio la casa de los Black, solamente albergaba alegría.

El mirar dorado de Remus divisó la cabellera rosa de Tonks, descansando en el sofá. Sonrió. Caminó hasta ella y cuando la escuchó reprimir a los gemelos Fred y George, besó su mejilla para calmar su mal genio. Nymphadora le sonrió.

En el suelo, James rio.

-Ese fue el día de mi cumpleaños; estábamos en séptimo grado. Ese día las clases fueron canceladas.

-¿Por qué?- preguntó Harry frente a él, viendo una foto en la que aparecían los merodeadores frente al lago, empapados de pies a cabeza.

-Una pequeña travesura.- Sonrió de lados.

Las pocas fotos que en posesión del Potter mayor estaban, descansaban por todo el suelo. Harry hurgaba en busca de fotografías que no hubiera visto ya. Encontraba una y James le contaba historia oculta detrás de ellas.

-Yo tengo pocas; Feles se quedó con la mayoría.

Harry levantó la mirada.

-¿Feles?

Las risas traviesas de los "niños" se escucharon de nuevo. La castaña irrumpió en la sala con una fotografía en la mano.

-Ya verás, Canuto, se lo mostrare a todos,- decía entre risas.

-Claro que no.- El oji-gris alegaba detrás de ella.

Hermione se ocultó detrás de Tonks -que ya estaba de pie- y Sirius se detuvo frente a ambas. Si la castaña daba un paso al lado, él la imitaba; ellos reían, pero elcabello de Tonks se había pintado de rojo.

-¡Bata ya! Largo de aquí, los dos.

Hermione rió y corrió de nuevo, rodeando el sofá; apunto de pisar la mano de Harry.

James la señaló con el dedo.

-Hermione; era un merodeador. Tu madre y Lunático la llamaron así; significa gato en latín.

Harry asintió.

Pasaron a su lado una vez más -Sirius y Hermione- y James hizo una mueca. Pasaban junto al sofá de nuevo, cuando Sirius tiró de la cintura de la castaña, atrayéndola hacia él; sus piernas se enredaron y se sintieron caer. Cayeron de golpe en el sofá, se giraron ambos y el ya no hubo más sofá en el cual cayeron; golpearon de lleno contra el suelo. Sirius gimió, al mismo tiempo que hacia una mueca y Hermione reía.

-Lo lamento, Sirius. ¿Estás bien?-Hermione paró de reír al ver que no contestaba; estando aun sobre él.

El oji-gris gimió una vez más, le arrebató a la castaña la fotografía de las manos y asintió, sonriendo de manera triunfal.

-Ahora sí,- besó sus labios de manera rápida y luego se puso de pie, empujándola a ella.

La castaña se sentó en el suelo, a un lado de los Potter, y se cruzó de brazos.

-¿Feles? Tú tienes fotografías del último año en Hogwarts,- James llamó su atención- ¿las traes contigo?

-Enseguida voy por ellas.- Se alejó corriendo, escaleras arriba.

-¿Hermione siempre fue ese otro nombre en el mapa del merodeador?- Harry miró a su padrino.

-Así es, pero yo nunca la llamé de esa manera.

-No, para Canuto siempre fue *SU Castaña,-*Remus sonrió.

-No hables, Lunático.

Notas agudas y ensordecedoras de un piano mal tocado se escucharon de repente; Ginny bufó y se acercó a Ron, quien sólo tecleaba el piano de manera fastidiosa.

-Deja eso, Ronald.- Golpeaba su pie derecho contra el suelo repetidamente, en un gesto de desesperación, pero, por más que le llamaba la atención, su hermano la ignoraba. Volvió la mirada a la sala, donde todos miraban molestos al pelirrojo, y sonrió; dejó caer ambas manos en hombros de su hermano y tiró de él. Rn cayó de espaldas al suelo, gritando y haciendo gestos. Las risas no faltaron.

-No vuelvas a tocar el piano, ¡JAMAS! ¿De acuerdo?- lo vio asentir y se alejó sonriendo.

-¡Aquí están!- Hermione apareció con una pequeña caja en la mano.

Se acercó a James y a Harry y dejó caer varias fotografías en el suelo. Sirius silbó, mientras la dejaba caer, y Hermione se lo reprimió con la mirada. Harry rebuscó entre las fotografías. Se encontraban en un árbol, los merodeadores, Lily y Alyssa; James y Lily estaban de pie frente al tronco, Remus estaba sentado en la rama más baja del árbol, sosteniendo a Alyssa de la cintura; Peter permanecíade pie, en una rama más arriba;Hermione estaba sentada, poco más arriba que el regordete, y Sirius sonreía detrás de ella, sujetando con fuerza la rama sobre su cabeza. Todos con une sonrisa pintada en el rostro.

-Ella es Alyssa, solía salir con Lunático.

-¿Ah si?- Tonks enarcó una ceja y Remus fingió demencia.

-Canuto tenía miedo de caer,- Hermione bufó y todos rieron.

-Eso no es cierto, tenía miedo de que tú cayeras.- Se defendió el oji-gris.

-No hay muchas fotos tuyas con mamá,- reconoció Harry mirando a su padre.

La castaña rebuscó en la caja; sacó una

fotografía que oculta se había quedado. Se la tendió al azabache.

-La guardé para ti, Harry- miró a James y le guiño un ojo-: te gustara escuchar la historia.

Harry tomó la fotografía y James sonrió al verla. -Nuestro primer beso. Fue en el baile de navidad, tu madre recién acababa de terminar una relación; para ser sinceros, me sorprendió que aceptara ir conmigo, claro que… Hermione me ayudó un poco.

Le sonrió a la castaña.

-Vestía de blanco, por lo que su cabello y sus ojos resaltaban aun más; lucia hermosa- suspiró y Harry sonrió; todos lo hicieron.- No habíamos estado solos ni un minuto, hasta ese momento; fue una de las últimas canciones. Recuerdo haberla visto sonrojarse cuando se percató de que quería besarla,- rió-: pero así era ella: atenta en clases pero despistada fuera del aula. Me prometí que nunca la dejaría ir, porque sabía que era ella la indicada. La pelirroja más bella que hubiera conocido jamás.

Guardó silencio. Y Harry miróGinny. No supo que mas decir, no sin que las lagrimas salieran de sus ojos, por lo que el resto de los ahí presentes no se atrevió a ponerle fin a aquella seriedad que de pronto había aparecido.

-¡La cena esta lista!- Molly les había hecho un favor.

Volvieron a la realidad, después de haberse imaginarse el escenario que James había descrito. Hermione se puso de pie y vio a Ron caminar con rapidez. Lo detuvo tomándolo del brazo.

-¿Una carrera?-propuso y el pelirrojo asintió.- Me darás tu tarta de manzana si gano.

-Tu igual,- Ron sonrió.

-¡Ahora!- se pusieron en marcha en cuanto Hermione hubo terminado la palabra, haciendo que Tonks hiciera muecas de desaprobación y Molly comenzara a gritar de nuevo.

-Bah, par de bobos que no son, ¿cierto George?- el pelirrojo llamó a su hermano.

-Compréndelo, los pobrecillos no son nosotros,- ambos sonrieron y luego desparecieron.

Sirius se puso de pie desganado, permaneciendo detrás de todos los ahí presentes. Remus y James se le acercaron.

-¿Qué sucede, Canuto? ¿Aun crees que ese pelirrojo te lleva la delantera?- Remus rió y James lo hizo junto con él.

-Búrlate todo lo que quieras, Lunático, pero me lleva ventaja… en cierta forma: la conoce mejor que yo y fue su primer amor, eso nunca se olvida.

-Ya te eligió una vez, lo hará de nuevo de tener que hacerlo, confía en mí.- James trato de levantarle el ánimo.

-¿En ti? ¡Cómo no! No confiaré en alguien que paso siete años tratando de conseguir una cita con UNA chica.

Fue el azabache quien ahora no pudo reír.

Hermione había ganado, por lo que Ron tuvo que cumplir su parte del trato. La larga mesa de los Black se llenó por primera vez en mucho tiempo; no de gente que le llevaba la contraria a todo aquel con el que compartía la mesa, sino de la más grande familia que hubieran visto los cuadros desolados de esa casa. Las risas inundaban el lugar; miradas enamoradas atravesaban la mesa de un extremo a otro; y, de vez en cuando, un oji-gris de cabello alborotado, sonreía con coquetería a su castaña, mientras le guiñaba un ojo; la castaña se sonrojaba al instante. Pero nada de lo ocurrido en aquella mesa había pasado desapercibido, no cuando se conocía la historia que todo en aquella mesa había tenido en un pasado, y tendrían en un futuro.

Veía sus manos. No podía hacer otra cosa. James hablaba y el resto lo escuchaba; Molly y Arthur ahora descansaban en el sofá, compartiendo anécdotas también. De vez en cuando, alguien además que ellos tomaba la palabra, compartiendo los escenarios más graciosos que alguna vez hubiesen presenciado. Pero ella no; ni él tampoco.

Descansaban en el suelo, a un lado de la chimenea. Ella sentada entre sus piernas y él a sus espaldas; sus dedos permanecían entrelazados, temerosos de apartarse de las manos del otro. Todos en la sala hablaban, sacando risas o llenando los ojos de lágrimas; pero ellos no les prestaban atención, porque ellos tenían, en aquel rincón, su propio mundo. Sirius le cantaba al oído toda canción que a la mente le llegara; Hermione sentía sus labios moverse sobre su oreja, deleitándose de cada una de sus palabras; sonriendo al escucharlo.

-¿Saben ya que es lo que ha sucedido?- Ginny habló.

Y todas las miradas se fijaron en el rincón en el que los tortolos descansaban.

Remus llamó a la castaña, pero ella aun no respondía a los llamados. Harry tocó su rodilla y ella lo miró.

-Ginny ha preguntado si ya saben que sucedió,- la puso al tanto.

-¿Qué sucedió con qué?- soltó la mano del oji-gris.

-Porque volvieron de esa manera,- miró a Sirius y a James.

Hermione elevo los hombros y se puso de pie.

-¿Quieres saberlo o no te importa?-Remus la miró de nuevo y Tonks lo golpeó.

La castaña lo miró con severidad, cruzó la estancia y se detuvo a un lado del pórtico de la entrada, cruzada de brazos.

-Explícanos por favor, Remus.

Posó su mirada dorada en la de sus amigos.

-El lugar en el que estaban atrapados fue hecho para hacerlos sufrir,- comenzó.- La magia que ahí habita les hace regresar a la época en que, según ustedes, ha sido la mejor de sus vidas; los hace volver a esos momentos como recordatorio de algo que tuvieron y perdieron, como recordatorio de una vida que han perdido yque ya no podrán recuperar.

Incluso Hermione, que molesta miraba al suelo, le escuchaba con atención.

-James, te casaste con Lily un par de años más tarde que haber salido de Hogwarts, siempre nos aseguraste que aquel había sido el mejor día de tu vida; que de poder hacerlo, volverías a ese momento, sólo para ver a tu pelirroja tan hermosa.- Miro al oji-gris-: siempre supimos lo mucho que querías volver a tu ultimo año en Hogwarts, sólo para conocerla de nuevo.- Su mirada reparó en Hermione.- Además… tu lo deseaste. ¿Qué pensabas en aquellos momentos, cuando estabas buscándolos, Hermione?

-Que Harry necesitaba a un padre, uno a quien contarle acerca de sus amores, alguien a quien pedirle consejos; alguien a quien también pudiera llamar "mejor amigo".- Pero ellos esperaban a escuchar el resto de la historia-: y sólo pensaba en el Sirius al que yo había conocido, el que tantas veces me había salvado; pensaba en que… debía salvarlo; que quería volver a verlo.

Sirius sonrió.

-Pero, ¿por qué no quedamos atrapados ahí?- James miró a su amigo.

-Te aferraste demasiado a esta vida, por Harry. Si no tendría padres, ¿Quién le diría que debía hacer con sus amoríos? ¿Quién le diría que debía ir a Gryffindor? Esa era tu tarea y no te permitiste abandonarla. Volvieron asi, porque su castigo fue volverse jovenes, porque Hermione asi lo deseo.

-¿Y yo, sabelotodo?- Sirius intentó hacerlos reír.

Y Remus miró a la castaña una vez más. -Por ella, te quedaste aquí por Hermione.

Todas las miradas volvieron a ella, pero nadie dijo nada más, ni siquiera ella.

-Lily,- susurró el azabache mayor- eso significa que ella está perdida también, debemos encontrarla.

Los murmullos se adueñaron del lugar, diciendo entre uno y el otro lo que debían hacer; alegando que la castaña podría arriesgarse una vez más. Hermione dejó escapar una lágrima, sólo eso se permitió, y negó con la cabeza.

-No,- apenas si fue un murmullo pero todos la escucharon-: cuando le dije quien era, me pidió le hiciera un favor- miró a James-: Lily me pidió que te salvará; aseguró que sería mejor que Harry tuviera un padre consejero y no una madre torpe. Dijo que se iría tranquila sabiendo que Harry no estaría solo. Se fue tranquila. Lo lamento, James.

Se apoyo en la pared, temiendo desplomarse en cualquier momento, mas disimulando.La estancia se quedó en silencio, preguntándose si darle el pésame a los Potter que miraban a la nada confundidos. ¿Cómo había sido que de pronto se habían marchado las risas y se había abierto paso el dolor? No era posible tal abominación.

-¡Guerra de almohadas!- saltaron desde el sofá los gemelos Weasley.

Golpearon ambos la cabeza de Tonks, dejando salir plumas de una tonalidad blanquecina. Tonks los miró molesta y después tomó una ella; la almohada iba en dirección de los pelirrojos, pero se estrelló contra el rostro de Remus. En el suelo, y desde la puerta, James y Hermione sonrieron.Tomaron todos la mejor almohada supondrían, tendría un mejor impacto y dieron inicio a la última batalla del día.

-¡Les di esas almohadas para que durmieran, no para jugar con ellas!- Molly gritaba de nuevo.

La castaña tomó en sus manos una almohada, atravesó la sala de una zancada y golpeó al oji-Gris y al azabache mayor. Sonrieron con complicidad, mirándose el uno al otro.

Las plumas volaron por los aires, cubriendo los ojos de aquellos que tenían la intención de dar un gran golpe; cubriendo el cabello de los que se detenían a mirar en donde se encontraba su siguiente víctima; sacando de nuevo enormes sonrisas de los que antes habían estado acongojados.

Se detuvo a mirar las docenas de plumas que sobre su cabeza, descendían desde el techo; se detuvo a mirar a aquellos que, como niños pequeño, jugaban con las almohadas, aun después de haber acabado con las plumas; a ver como aquello que se llamaban a si mismo ancianos volvían a ser niños; a contemplar a todos aquellos que reconocían no haber madurado lo suficiente; se detuvo a sonreír solamente.

Esquivo cada golpe que en su contra habían lanzado, cruzando la sala ilesa. Había logrado salir, cuando tiraron de su cintura y chocaron su espalda contra la pared.

-No puedes huir, Castaña.- Le dijo él al oído.

-¿Ah, no? Ya lo veremos,- la almohada cruzó el rostro de Sirius con fuerza, ocasionando que soltara a la castaña; Hermione salió corriendo,volviendo a entrar al campo de batalla.- ¡Tonks, Sirius te ha llamado Nymphadora!

El cabello de la mencionada se tornó rojo y su almohada se volvió en contra del oji-gris, que retrocedió confundido. Sonrió, negando con la cabeza. La vio subir las escaleras y corrió tras de ella, dejando caer la almohada al suelo. Corrió a grandes zancadas, solo para poder alcanzarla.

-¡Hermione!- le gritó a sólo pasos de ella- ¡Ven acá!- se la hecho al hombro y corrió aun más.

Hermione alcanzó a divisar la puerta en la que estaba grabado el nombre del oji-gris. Sirius la cerró tras de si y dejó caer a Hermione sobre la cama. Ella estallo en carcajadas.

-Estás loco, Sirius.

-Te dije que tenía otros planes para nosotros,- se dejo caer sobre ella.

Se adueño de sus labios al instante y la castaña le correspondió. Se apartó un poco y bajó hasta su cuello; subió a su rostro luego de un par de segundos; besó la comisura de sus labios, sus mejillas, siguiendo el camino hasta llegar a su oreja; mordió el lóbulo de su oreja y ella dejó escapar un suspiro.

-Espera, espera,- logró decir y él se apartó un poco.- No aquí.

-No te preocupes, los niños están jugando.- Rieron y volvió a sus labios.

-¿Qué sucederá si alguien entra?

-No importa, esta es mi casa.

Ella negó con la cabeza.

-Lamento informarle, Sr. Black, que le pertenece a su ahijado; se la heredó al morir, ¿lo olvida?

-Me da igual. Además…- deslizó su mano por debajo de su blusa y descendió hasta su vientre; la vio cerrar los ojos y la sintió temblar debajo suyo-: no me digas que no quieres hacer lo mismo, gatita.

Susurró la última palabra sobre su oreja, con coquetería. Hermione se sintió estremecer; lo miró sonriente y entrelazó sus dedos por detrás de su nuca.

-Cierra la boca,- le reprendió.

Lo atrajo hacia sí y se adueño de sus labios con fervor y necesidad.

Sirius tomó su varita, miró a la puerta y la agitó, sonriendo satisfecho.

El seguro de la puerta se escuchó entonces.

••••

Está un poco largo el cap. Lo sé… pero este es ya el penúltimo y no quería hacerlo más corto.

E siguiente es el final de esta historia L pero dejemos las despedidas para el próximo capítulo, ¿sí?

Por el momento, dejen sus comentarios… un beso & un abrazo

Ale_Malfoy Granger