Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Mira el pasado y verás el presente · de

Mira el pasado y verás el presente — capítulo 17

Aclaraciones: Ni Harry Potter ni los demás personajes ni los espacios me pertenecen, sino que

Pertenecen a J.K. Rowling.

Mira el pasado y verás el presente

"Si todo el año fuese fiesta, divertirse sería más aburrido que trabajar.**" (William Shakespeare)

"Vivir sola es como estar en una fiesta donde nadie te hace caso."(Marilyn Monroe)

X-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-X

Estaba sentada en la repisa de la ventana. Tenía la carta de Narcisa en la mano. Llevaba tres días en tensión constante, sus nervios estaban a flor de piel. No sabía que pensar y mucho menos que hacer.

Recordaba que si el sombrero en primer año la había puesto en Gryffindor era por algo, por tener coraje, lealtad, honor y por supuesto valor. Siempre se había jactado de tenerlo, pero ahora dudaba. Si el sombrero le había dejado elegir era porque algo había cambiado. Las características de Slytherin eran: aspiración a la grandeza y astucia. La verdad es que se había acostumbrado demasiado bien a ser una Black, pero no tenía serias aspiraciones. Astucia tenía y lo sabía, después de varios años con Ron y Harry se había tenido que disfrazar de Bellatrix Lestrange engañando a todos, había fingido con Dolores Umbridge que tenían algo escondido, había encubierto que practicaban defensa contra las artes oscuras, eso entre tantas otras cosas. Y hasta ahora estaba casi segura que a ella no le habían hecho algo parecido.

El problema era Draco Malfoy que no estaba segura. Hasta ahora creía que el chico la había consolado (eso seguía sin tener explicación) pero no estaba muy segura si había sido por ella o porque quería tener contacto de su época. Ella era la única que podía recordárselo ya que estar con unos padres que eran un poco más mayores no ayudaba. Pero y si le daba demasiadas vueltas y solo quería estar con ella por ella. En estos momentos ese pensamiento solo hacía que se sintiera cada vez menos Gryffindor. ¿Por qué le daba tantas vueltas? Por Ron. Él le había hecho tanto daño que ahora tenía miedo de sufrir. También era cierto que si tenía reticencias con Draco era porque él se las había ganado a pulso. Había visto todos los caprichos de chico en estos años, primero que si quería entrar en el equipo de Quidditch papa a comprar escobas, después que por ser un tonto orgulloso hizo que sentenciasen a muerte a un hipogrifo que solo le había arañado el brazo y así varios más. Además, ¿Cuándo perdió el asco por los hijos de muggles? Porque a ella no paraba de recordarle que era una asquerosa sangre sucia.

En resumen entre que no sabía si había sido la opción correcta sacar de su vida a cierto rubio y que no sabía que pensaba hacer Narcisa estaba al borde del colapso. Prefería volver a su tranquila vida con sus estudios y sus amigos, aunque estuviese Ron. No estaba a ser el centro de toda la atención y mucho menos a no tener las cosas claras.

Cuando sintió una mano en su hombro, se cayó de la repisa de la ventana. Miró hacia arriba y vio como Regulus le tendía una mano con una sonrisa. Se veía divertido por el susto que le dio.

-Podías haber llamado a la puerta. Casi me matas del susto- le recriminó Hermione con una sonrisa mientras se levantaba.

-He llamado a la puerta, pero no me hiciste ni caso. ¿En qué andabas pensando?-preguntó algo intrigado.

-En fin de año. Mira- le tendió la carta de Narcissa.

-La conozco lo suficiente como para saber que debes tener cuidado ya que hará todo lo que pueda.

-Por cierto, ¿a qué venías?- preguntó Hermione.

-Mi madre invitó a unos primos lejanos y quiere que los conozcas ya que no estarán en fin de año.

Al ver las intenciones de Hermione de querer bajar, el chico le sugirió:

-Será mejor que te cambies.

-¿Por?

Se miró y vio que todavía estaba en camisón.

-Bajo en cinco minutos- comentó mientras se iba a cambiar.

Se duchó rápidamente y se puso un vestido largo, de cuello vuelto y manga larga. Era de color verde ajustado hasta la cintura donde llevaba un cinturón, para después caer libremente. Se puso unos zapatos altas para no arrastrarlo mucho. Se dejó el pelo suelto.

Cuando llegó a la salita vio un matrimonio con dos niños. Uno tenía unos añitos y el otro tenía unos meses. También estaban Walburga, Regulus y Sirius. Se acercó y saludó, Walburga se levantó rápido.

-Cássidi, te presento a nuestros primos Rose y Arthur Wickman y sus hijos Víctor y el pequeño William.

Le dio dos besos a cada uno y se sentó al lado de Rose que tenía a su hijo pequeño en brazos. Ambos eran rubios al igual que sus hijos, los cuatro eran muy guapos. Hermione se fijó en el pequeño tenía unos grandes ojos azules y unos mofletes muy graciosos. Rose al ver como miraba a su hijo comentó:

-¿Quieres cogerlo?

-Me gustaría.

Lo cogió en brazos y vio que el niño empezaba a enfurruñarse, sabía que si no hacía algo pronto lloraría así que se levantó y comenzó a acunarlo. Miró a Walburga y vio que estaba con lágrimas en los ojos. Walburga al verse observada se dispuso a explicar porque se encontraba así.

-La última vez que vi a Cassiopeia, se encontraba aquí con Sirius en brazos como te encuentras ahora.

-Yo no me acuerdo- comentó Sirius.

-Tenías tres años, andabas corriendo por la casa hasta que te caíste. Como estabas llorando Cássidi te cogió en brazos.

Siguieron charlando un poco más, pero Hermione ya no les hacía caso. En su cabeza solo había una idea, ver cómo podía hacer que Sirius recordase lo que había sucedido. Cuando se fueron Hermione se quedó a hacerle unas preguntas a Walburga.

-¿Me podrías contar algo más de ese día?

Walburga suspiró y se sentó.

-Ese día había venido tu prometido y su familia para hablar de los detalles de la boda. A ti te daba todo igual, así que estábamos escogiendo las cosas yo y la madre de tu prometido, Anthonia Prewett. Cuando Sirius se cayó y tú te fuiste con él y tu prometido aprovechó para escaparse. Lo siguiente que recuerdo es que te buscamos para que despidieras a los invitados, pero no te encontramos. Es más, no te volvimos a ver.

-¿Había desaparecido algo?

-No, solo tú. Incluso tu varita estaba en tu habitación.

Hermione se preguntaba que había pasado. ¿Se había fugado? ¿La habían secuestrado? Era muy raro que una bruja de sangre pura dejase atrás su varita. ¿Qué tenía que ver Abraxas con todo esto?

X-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-X

Había pasado casi los dos últimos días buscando en la biblioteca de los Black, pero sin éxito. Necesitaba encontrar una poción que le ayudase a Sirius a recordar lo que en esa habitación había pasado. Sabía que en Hogwarts podría seguir buscando, pero la biblioteca de los Malfoy era muy amplia y había alguna esperanza de que la solución se encontrase ahí. El problema era que le había dicho a Draco que no quería buscar con él la manera de regresar a su tiempo.

No sabía cómo pedírselo. Pero lo peor no era eso sino que él aceptase ayudarla. Estúpido Malfoy. Siempre por el medio, no podía ser que siempre tuviese que acabar recurriendo a él. Pero quería, necesitaba volver a su época y eso estaba por encima de todo así que se tragaría su orgullo y hablaría con Malfoy. Estaba casi segura de que Narcissa propiciaría un encuentro entre ellos dos.

Hoy era 31 de diciembre y llevaba toda la mañana pensando qué decirle a Draco, pero siempre había algún detalle que no la convencía. Walburga se fijó en que estaba nerviosa, pensando que era por el baile. Así que cuando la estaba ayudando a preparar le comentó:

-Sirius ha hablado conmigo y creo que tiene razón.

-¿En qué?- preguntó Hermione sin saber nada.

-La presión por tu compromiso te está superando. Estás muy nerviosa y muchas veces pareces ida. Y lo peor es que apenas comes te estás quedando en los huesos. Para sacarte una palabra hace falta que te haga una pregunta directamente.

-Yo, no sé qué decir.

-No te preocupes, tu compromiso será anunciado en verano. Así tendrás tiempo de asimilarlo. No te preocupes todo saldrá bien.

-Gracias.

-De nada y ahora a prepararse.

Se sentó en frente del tocador y vio como Walburga con un toque de varita rizaba su pelo y le daba volumen. Cogió unos mechones de delante y los recogió en la parte de atrás sujetando el pelo con un precioso broche. Los ojos los llevaba ahumados de color negro resaltando sus ojos. Los labios los llevaba de tono nude. El vestido era de palabra de honor, era ajustado hasta la cintura donde tenía un cinturón que acababa en un lazo, para después caer con mucho volumen. Se puso unos zapatos negros muy altos.

Se levantó y se miró al espejo Walburga tenía razón, había adelgazado tanto que se le notaban demasiado los huesos de la clavícula, tenía los pómulos muy marcados y los brazos parecían huesos con piel.

Para evitar que la gente se diese de cuenta de su delgadez, Walburga le recomendó que se pusiera un enorme collar de esmeraldas. Eso haría que la gente se fijase en el collar y no se viese su clavícula.

Cuando bajó, ya habían llegado algunos invitados a los que escuetamente saludó. Para su sorpresa, vio como Lucius llegaba acompañado de Narcissa y Draco. Orion y Walburga se acercaron a saludar.

-Lucius, Narcissa que gusto veros. Bienvenido Scorpius- saludó Walburga.

Para nadie pasó por alto el tono de voz con que saludó a Draco. Orion, Regulus y Sirius le dieron la mano a los recién llegados y un beso a Narcissa. Cuando Sirius le dio la mano a Draco le comentó:

-Sin rencores- anunció el moreno.

-Toda tuya, no quiero restos- le contestó Draco en bajo para que nadie más lo escuchase. Pero Hermione lo escuchó y sintió una punzada de dolor en su pecho.

-Te tengo que contar una cosa- le dijo Narcissa mientras le daba un beso.

Lucius le dio un beso en la mano y Draco ni siquiera la miró, así que ella se quedó quieta. Si él no la pensaba saludar, ella no sería quien lo hiciese.

No hacían nada más que ignorarse. Menos mal que ahí estaba Narcissa.

-Cássidi, vente. Tengo algo que contarte.

Subieron a la biblioteca, entraron y Hermione para su sorpresa la vio vacía. Narcissa sonrió al ver a la chica buscando a alguien.

-Vamos al balcón.

El balcón era un pequeño saliente desde donde se veía la calle. Hermione abrió la puerta y entró. Antes de que pudiese hacer algo, la puerta se cerró.

-Tranquilos os sacaré dentro de un rato. No hagáis nada que yo no haría.

Narcissa había hecho varios hechizos para que no pudiesen salir, Draco había intentado de todo.

Hermione miró a su lado y vio a Draco Malfoy apoyado contra la pared con los brazos cruzados. Ninguno dijo nada, simplemente pequeñas miradas. Hermione se fijó en que por encima del traje llevaba la capa. Se arrepintió de no haber cogido la suya ya que empezaba a tener bastante frío.

-Toma- Draco le había puesto sobre los hombros su capa- con lo esmirriada que estás no tardarías mucho en morirte de frío.

-No la quiero, no le hace falta. No quiero nada tuyo- le dijo la chica enfadada mientras le tiraba la capa a la cara.

-Quieres, por una vez, dejar ese estúpido orgullo Gryffindor y coger la capa.

-No quiero que tengas que tirar tu capa porque toca a una asquerosa sangre sucia.

-Granger, deja la tontería y coge la capa- le dijo mientras le tendía la capa.

-No quiero.

-Ahora sí que pareces tú la niña malcriada. Intuyo que no estás comiendo bien, así que si no quieres tener un buen resfriado póntela.

-¿Qué te importa lo que me pase?- le sentó en el suelo y se abrazó los brazos.

Draco suspiró cansado.

-Vamos a dejar algo claro. Fuiste tú la que no hizo nada por evitar que rompieran el compromiso y fuiste tú también la que me dijo que me alejase de ti. Así que deja de comportarte como si tuvieras algo que reprocharme. Aquí él indignado debería ser yo, no tú.

-No te estoy reprochando nada dijo en apenas un susurro.

-Que sepas que das asco- le comentó Draco.

-Dime algo que no sepa, levas años con la misma cantinela- dijo con voz neutra.

-Me refería a lo delgada que estás. Se te notan los huesos- dijo con sinceridad.

-Y yo qué culpa tengo que esté de los nervios. Por Narcissa, por Walburga y, sobre todo por tu culpa- le dijo la chica.

-¿Por mi culpa? Si yo no he hecho nada- comentó escéptico- has sido tú la que ha hecho todo. Además te recuerdo que a quién se le murió el abuelo es a mí.

Hermione no dijo nada y siguieron por un largo rato en silencio. Draco cansado de verla tiritar le colocó la capa.

-Y ni se te ocurra despreciármela o te hechizaré para que no puedas sacártela nunca.

Hermione la aceptó sin decir nada más.

-Cuando desapareció Cassiopeia Black, Sirius se encontraba con ella- comentó Hermione.

-¿Cómo sabes eso?- preguntó interesado.

-Me lo dijo Walburga.

-¿Qué recuerda Black?

-Sirius no recuerda nada ya que tenía tres años. Estuve pensando en que debe de haber una poción para hacer que recuerde.

-¿Encontraste algo?- preguntó el chico.

-No. Espero que en Hogwarts encuentre algo- comentó esperanzada la chica.

-Miraré en la biblioteca de los Malfoy.

-Bien, si encuentras algo avísame- le pidió Hermione.

-¿Pensé que querías que cada uno buscase por su lado?

-Y así es, yo aquí y tú en tu casa.

-No me refería a eso- comentó serio el chico.

-Sigo sin querer tener contacto contigo, pero supongo que así tengo más posibilidades de volver a casa. ¿Descubriste algo sobre Abraxas?

-Poca cosa, nada importante. Granger, ¿por qué decidiste no tener contacto conmigo?

-Prefiero no hablar de eso- le dijo la chica escondiendo la cabeza.

-¿Por qué?

-Malfoy te he dicho que no quiero hablar de eso.

Draco la cogió por el brazo y la levantó.

-Quiero que me expliques por qué no quieres tener contacto conmigo y por qué te pongo de los nervios.

-No lo voy a hacer- le dijo la chica mirándolo a los ojos.

A pesar de llevar unos tacones muy altos, apenas le llegaba a los ojos del chico.

-¿Por qué no me lo quieres decir?- preguntó en un tono más suave, como un susurro.

Hermione apartó la cara, no podía seguir mirándolo a los ojos. Él le cogió la cara y la giró. Draco apoyó su frente en la de la chica.

-Dímelo- parecía más una súplica que una orden.

-Porque tengo miedo a que me hagas daño.

Draco se apartó y la miró a los ojos sorprendido. Se habría esperado cualquier tontería, pero jamás eso. ¿Cómo era posible que le tuviese miedo? ¿No la había defendido y protegido?

-¿Por qué tienes miedo de eso? Jamás te pondría una mano encima, ni a ti ni a ninguna chica.

-Eso lo sé- Hermione seguía sin mirarlo.

-¿Entonces?

-Por mucho que finjamos, jamás seremos ni amigos ni nada. Cuando volvamos a nuestra época yo seguiré siendo la sucia sangre sucia y tú el sangre pura que me lo recuerda.

-Granger, pensé que habíamos dejado eso atrás.

-Lo dejarías tú, yo no.

Draco se pasó una mano por el pelo.

-¿De verdad crees que cuando volvamos te trataré como antes? Pensé que me conocías un poco.

Al ver que Hermione n decía nada continuó.

  • Ya no me importa que seas hija de muggles. En estos meses me he acostumbrado a ti y por nada del mundo te perdería.

-¿Me los prometes?- preguntó con lágrimas en los ojos.

-¿El qué exactamente?

-Que no te vas a a alejar de mí y mucho menos por ser hija de…

-Te prometo -le cortó el chico- que tendrás que aguantarme por el resto de tus días.

Hermione le miró a los ojos y vio que era sincero. Le dio un fuerte abrazo, colgándose de su cuello. Draco también la abrazó. Al ver que temblaba un poco el chico se soltó y se agachó a coger la capa que la chica había a tirado cuando se abrazó. Se la puso y cuando la miró a la cara, vio que estaba llorando.

-¿Por qué lloras?- preguntó extrañado.

-No te lo digo.

-Granger- le dijo mirándola a los ojos.

-Está bien, es por la presión acumulada.

-Mira que sois raros los Gryffindors.

Y la volvió a abrazar. Draco le había dicho que ya no le importaba que fuera una hija de muggles. Ya no tenía miedo de perderlo. Su compañía se había vuelto indispensable. Puede que nunca llegaran a ser pareja, pero sabía que era sincero, jamás le dejaría crearse falsas esperanzas como ocurrió con Ron.

De repente escucharon las campanadas del reloj de la biblioteca.

-Feliz año huroncito.

-Feliz año flacucha. Cuando lleguemos a Hogwarts le voy a decir a los elfos que no te dejen levantar de la mesa hasta que te acabes la comida

Sin esperarlo, Narcissa había abierto la puerta y estaba mirando como estaban abrazados.

-Cássidi corre, Walburga no para de preguntar por ti.

Hermione le dio la capa al chico y salió corriendo.

-¿A dónde crees que vas tú?- le preguntó Narcissa al chico que parecía que iba a seguir a la chica- tienes mucho que contarme.

Draco suspiró.

-Ya somos amigos.

-¿Sólo amigos? Que soso eres- le comentó Narcissa intentándose hacer la indignada.

-Es lo que ella quiere.

-Eres un Malfoy y los Malfoy consiguen todo lo que quieren.

Narcissa dicho eso bajó las escaleras y escuchó como Walburga hablaba con Cássidi.

-¿Dónde estabas te perdiste las campanadas?

-Estaba en el baño- se excusó la chica.

-¿Has estado llorando?- preguntó al verle los ojos un poco rojos.

-No, es solo que estoy un poco cansada.

-Estos jóvenes que poco aguante tienen- comentó Narcissa- vamos a tomar un poco de champagne ya verás como se va el cansancio.

A pesar de la mirada de Walburga, Narcissa coió de la mano a la chica y se la llevó. Cuando estaban tomando una copa, llegó Scorpius.

-Robert, vena sacar una foto. Sonreir.

Había empujado a Hermione contra los brazos de Draco. El chico la cogió y se sonrieron, justo en ese momento escucharon como se fundía la bombilla de la lámpara.

-Tomad chicos.

Robert le tendió a Hermione una foto en la que salían los dos abrazados, mirándose y sonriendo. Hermione rápidamente le escondió la foto en la capa de Draco para que Walburga no la viera.

-Granger no es que me importe que me metas mano, pero creo deberías controlarte ya que nos están mirando. A no ser que te guste hacerlo en sitios públicos, ¿te gusta?

Por respuesta llevó una patada en la espinilla. Ya que pasaba Walburga cerca. Para que Walburga no sospechara, Hermione pasó el resto de la noche con Sirius y con Regulus.

-Deberías tener cuidado. No quiero que salgas lastimada- le dijo Sirius.

-Tranquilo que no saldré lastimada. Esta vez tengo las cosas muy claras- Y por si acaso me sé un par de hechizos para dejarle sin descendencia.

X-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-X

Los tres miembros de la familia Malfoy se aparecieron en su casa.

-Espero que os lo halláis pasado bien- comentó Lucius.

-Hacía tiempo que no me divertía tanto- comentó Narcissa- y aún puede mejorar- le guiñó el ojo a Lucius.

-Esas son cosas que no quiero escuchar y mucho menos imaginar- comentó Draco.

-Estoy segura a que ya te lo has imaginado con Cássidi- le dijo divertida Narcissa.

-Si no convirtió ya, las fantasías en realidad- puntualizó Lucius.

-Muy graciosos. Me voy a dormir- se despidió Draco ya que no le hacía mucha gracia hablar de esas cosas con sus padres.

-Si tienes problemas de impotencia, hay soluciones, solo tienes que pedir ayuda- le comentó Narcissa cuando estaba subiendo las escaleras.

Draco de la impresión casi se cae. Se giró y le hizo ver que estaba enfadado.

-Para tu información, no soy virgen y hasta la fecha ninguna se ha quejado de mis dotes como amante.

-Puede que fueran tímidas para decirte la verdad- comentó divertido Lucius. Le estaba pillando el gustillo de meterse con el chico.

-Te aseguro que eran de todo menos tímidas- comentó Draco para irse definitivamente a su habitación.

Cuando llegó se sacó al capa y noto que había algo en su bolsillo. Vio que era la foto que les habían sacado. A pesar del pelo liso y sus facciones, prefería a la verdadera Granger, esa chica que no se preocupaba por su vestimenta, aquella que tenía todo el pelo revuelto como si fuese un nido. Al recordarlo soltó una carcajada. Se había preguntado varias veces él y sus compañeros de casa que especie de pájaro era el que anidaba en ese nido. A él le gustaba pensar que era de cigüeña. Se desvistió y se metió en la cama con una sonrisilla.

¡Besitos y hasta pronto!