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Mira el pasado y verás el presente — capítulo 18
Aclaraciones: Ni Harry Potter, ni los demás personajes, ni los espacios me pertenecen, sino que son propiedad de J.K. Rowling.
Mira el pasado y verás el presente
"**"
"Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino."
Al final haré un Sirius-Hermione, se aceptan ideas xD. Tenía pensado en que fuese en la época de los merodeadores. Gracias por vuestras votaciones.
Para este capítulo recomiendo la canción de Jessie J- Domino.
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Habían pasado siete días desde el baile. De Draco no sabía nada, pero esperaba que estuviera buscando una forma de hacerle recordar la noche que desapareció Cassiopeia a Sirius. Ella aún seguía buscando en la biblioteca de los Black.
-Cássidi, te traje algo de comer- le dijo Regulus.
-Gracias- le dijo Hermione al ver la deliciosa pinta de las tortitas.
-Voy con mi padre al Callejón Diagon, ¿quieres que te traiga algo?
-Bueno, necesito información sobre un trabajo que estoy haciendo. Si me pudieses traer algún libro relacionado te lo agradecería.
-Claro- le dijo con una sonrisa- ¿de qué quieres información?
-De pociones o hechizos que ayuden a recordar cosas del pasado, de cuando éramos niños.
-No será para ti, ¿no?
-¿A qué te refieres?- le preguntó un poco inquieta.
-Si estás intentando recordar el pasado, quiero que lo dejes estar. Es peligroso- le dijo cauteloso.
-Si es lo que te preocupa, descuida. Es para un trabajo voluntario.
-¿Y de qué asignatura?-le preguntó receloso.
-¿Cómo dices?- preguntó confusa.
-Si es de encantamientos o pociones, sabremos si es una poción o un hechizo.
-Es de Defensa Contra las Artes Oscuras- dijo rápidamente.
Regulus no dijo nada, pero se le veía poco convencido. Se despidió y se fue. Orion tenía que resolver unos asuntos relacionados con el Ministerio y de paso recoger unas cosas de Walburga. Mientras Regulus recorrió el Callejón Diagon sin tener suerte. Pero de todas formas le compró un libro relacionado con los recuerdos.
Cuando llegaron, Sirius se encontraba haciéndole compañía a Hermione. Regulus le entregó el libro, que estaba envuelto en papel por lo que no se sabía que era.
-¿Qué pretendes? ¿Quieres qué ella forme parte de esa panda de chorlitos?- le dijo de malos modos.
Regulus le dirigió una mirada cargada de resentimiento.
-¿Qué sabrás tú?- Le dijo con voz neutra.
-Conozco perfectamente a los de tu clase, a todos esos Slytherin engreídos que se creen mejor que nadie.
-Déjame decirte que no conoces, ni a los Slytherin y mucho menos me conoces a mí- le espetó.
-Te conozco perfectamente, me he criado contigo.
-Hemos crecido juntos, pero desde que te fuiste a Hogwarts te volviste un arrogante que se creía tan por encima de los demás que te olvidaste de mí. Te centraste en tus amigos y te olvidaste de tu hermano.
-Sé que eres un Slytherin que venera a un asesino y que por eso ya no te considero como tal-le dijo Sirius.
Hermione veía como ambos hermanos se enfrentaban, sabía que tenían mucho rencor acumulado. Pensó que podrían arreglar muchas cosas, pero vio como la situación estaba tomando un rumbo distinto.
-Es mejor que no os digáis cosas de las que os podáis arrepentir.
-Cássidi, con todos mis respetos. Es mejor que no te metas- le pidió Regulus.
-Que se meta lo que quiera, tú no eres nadie para decirle que hacer y que no.
-No le estoy ordenando nada- se defendió Regulus.
-Bueno, ya basta. Sois hermanos, por Merlin, comportaos como tal- les gritó Hermione.
-Desde que entró en Slytherin, dejó de ser mi hermano-le dijo Sirius- es igual que toda mi asquerosa familia. Los únicos que valen la pena son los que ya no forman parte de ella.
-Pues vete con ellos, nadie te está reteniendo aquí- le dijo Regulus.
-Si me quedo aquí, es por Cássidi.
-No te engañes a ti mismo, si estás aquí es por ella porque estás enamorado de ella y porque sabes que esta es la única forma de estar cerca. De otra manera, sabes que ella se irá alejando de ti. Así como hiciste tú conmigo- le dijo Regulus.
Las palabras de su hermano hicieron mella en él. Sabía que ella jamás lo querría como él la amaba, pero escucharlo le había roto algo dentro. A pesar de saberlo, no quería dejarla ir, pero sabía que pronto se alejaría y por lo menos quería estar todo el tiempo posible junta a ella. Para ello había vuelto a casa, para eso se había tragado su orgullo, para ello se había arrastrado y disculpado delante de sus padres, para eso había hecho que su madre rompiera el matrimonio de la chica.
Hermione estaba sorprendida, sabía que el chico sentía algo por ella, pero no que llegase a estar enamorado. Ahora que lo pensaba, sus actos debían afectar al futuro. Si Sirius no había encontrado a alguien, podía ser debido a ella. Jamás quiso hacerle daño, simplemente sucedió. Ella ni siquiera llegó a pensar que el Casanova de Hogwarts se iba enamorar de ella.
-Sirius, si estás aquí por mí en contra de tus deseos deberías irte- le dijo suavemente Hermione.
La verdad es que quería que volviera a la casa de James, así tenía que ser, así era su futuro.
Sirius se giró hacia ella con lacara descompuesta. No entendía como podía decirle eso, todo lo que había hecho era por ella y así se lo agradecía. El chico estaba dolido, le dirigió una última mirada y se fue sin decir nada. No lo necesitaba, estaba todo muy claro.
Hermione tuvo el impulso de ir tras él, pero sabía que para que Sirius se olvidase de ella era mejor dejarlo todo así. Sabía que acabaría odiándola, pero era necesario. Tenía que volver, a ser él. Un Gryffindor,que defendería a sus amigos por encima de todo, que odiaba a los mortífagos y sentía asco por los Slytherin.
Cuando salió de la habitación Regulus se acercó a ella y le puso cariñosamente una mano en el hombro.
-Es mejor así, cada uno debe estar donde corresponde.
-¿Por qué lo dices?- le preguntó Hermione extrañada.
-Somos Slytherin, siempre en las sombras. Él es un Gryffindor, una estrella tan radiante como el Sol. Somos como somos, él jamás lo entenderá, ni aprobará. Así debe ser.
Hermione se quedó muy sorprendida por las palabras del chico. ¿Sabría ya que papel jugarían ambosen la vida?No lo creía. Pero, ¿sabría Regulus que Sirius y él harían grandes cosas? Puede que sí o que no. Regulus tenía verdadera admiración por su hermano por lo que no le sorprendía pensar que Regulus tenía grandes esperanzas en Sirius. En cierta forma tenía razón, Sirius era alguien importante para el futuro, al igual que Regulus. Este último demostró una gran valentía al revelarse contra Voldemort y robarle el horrocruxe.
Después de la cena los tres chicos se dirigieron a sus habitaciones a acabar de preparar sus baúles, ya que a la mañana siguiente volverían a Hogwarts.Hermione pensaba en que Sirius no había dicho palabra, ni siquiera la había mirado. Hermione sentía pena, pero era hora de que hiciera lo correcto y dejase el pasado lo más parecido a como lo conocía.
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A la mañana siguiente, Walburga la vino a despertar y le escogió la ropa. Hermione ni siquiera lo miró se lo puso a pesar de su insistencia Walburga consiguió hacerle un recogido. Cogió una bufando y unos guantes y bajó. Kreacher, había bajado los baúles y ahora se disponía a enviarlos a la estación a la par que Walburga con sus hijos y Hermione se aparecía en la estación. Se despidieron Regulus y Hermione, Sirius se quedó un poco más con ella. Orion no había podido venir.
Después de diez minutos Sirius se alejaba con una pequeña sonrisa en la cara y Walburga se desaparecía roja de furia.
Hermione vio como Sirius se metía en el tren y Hermione salió de su compartimento a ver como estaba. Sirius se paró, pero rápidamente siguió su camino.
-Ya le he dicho a mi madre que me iba definitivamente de casa y que renegaba de ellos. Ya no me involucraré más en tu vida- le dijo cuando pasaba a su lado.
Hermione no dijo nada, simplemente lo vio alejarse. Se metió en su vagón donde estaba Regulus leyendo un libro. Al poco llegó Severus. Después de un rato los chicos se disculparon por dejarla sola ya que tenían que ir al vagón de los prefectos. Tan pronto la cerró la puerta esta se volvió a abrir. Al principio creyó que era Regulus que se había olvidado algo pero al ver que no entraba, sacó la vista de su libro para mirar a Draco que estaba apoyado en el marco, tenía una expresión neutra. Al ver que la chica lo miraba entró y cerró la puerta.
Hermione iba a decirle algo, pero se contuvo. Ya que el rubio no le había mandado una mísera carta durante todo este tiempo, ella no iba a ser quien diese el primer paso. Además, había sido él quien vino a su compartimento, pues que hablase él primero.
-¿No tienes nada que decirme?- le preguntó de malos modos.
-¿Y tú a mí?- le preguntó sin levantar la mirada del libro.
-¿No sabes que es de mala educación contestar con una pregunta?
-¿No sabes que es de mala educación entrar antes de llamar a la puerta?
A Draco le estaba empezando a crispar los nervios. Primero no había tenido noticias de ella en varios días a pesar de que él llevaba siete días metido entre libros, segundo no había venido a buscarlo en el tren a pesar de que él había venido bastante antes para buscar un vagón para los dos, tercero había aguantado a una Narcisa quejicas que no quería irse sin saludar ala chica, cuarto desde que entró solo le dirigió una rápida mirada, ni lo había saludado.
En resumen, ella era orgullosa y él más.
-Granger, he estado siete días buscando entre los libros de mi familia, así que no me toques las narices. ¿Por qué no me has venido a buscar?
-Porque no todo gira a tu alrededor hay más cosas- le dijo la chica fingiendo seguir con su lectura.
-¿No andarías cambiando el pasado otra vez?- le preguntó enfadado el rubio.
Hermione dejó el libro y se puso de pie lentamente. Le miró alos ojos. Draco pudo notar que estaba enfadada.
-No lo he cambiado pero he estado ocupada pensando en cómo hacer que no nazcas, así todo sería más fácil.
Intentó salir de compartimento, pero Draco la agarró del brazo y la sentó en el asiento. Hermione había pagado con él, el fastidio que tenía por haber dejado que Sirius se alejase de ella. Pero eso el rubio no lo sabía.
-Para estar en Gryffindor eres una cobarde. Si quieres que desaparezca hazlo tú solita, no metas a terceros. Vamos, coge tu varita y lánzame una maldición.
La cogió por las muñecas, la levantó y cogió su propia varita y se la puso a la chica en la mano, cogió su mano e hizo que esta le apuntase al corazón.
-Venga, di las palabras mágicas y desapareceré de tu vida- le soltó las muñecas para zarandearla por los hombros.
Hermione desvió la mirada y bajó la varita.
-¿Qué pasa Granger? ¿Eres una cobarde?
-No lo soy- le gritó.
-¿Pues a qué esperas? Mátame. ¿O es que lo único para lo que tienes valor es para hacer que el Ministerio sentencie a gente al beso del dementor?
Eso había sido pasarse de la raya, Hermione había declarado en algún juicio, pero lo único que hizo fue contar exactamente lo que había pasado. Había sido una narradora imparcial. Hermione se giró. No taba como las lágrimas se agolpaban en sus ojos y salían. No quería que Draco la viera.
-Yo no tengo culpa de lo que esa gente hizo- se defendió, intentando que no se le notase le voz quebrada.
-Pero sí tuviste que ver con su sentencia.
-Yo solo dije lo que pasó.
-Eres tan responsable como Ministro que los sentenció.Tú también eres culpable de que se quedasen sin alma, algo peor que la muerte.
-Eso no es cierto- Hermione le estaba golpeando en el pecho al chico.
No quería, ni podía seguir escuchando eso. Ella no era culpable de decir lo que habían hecho, es más si la hubiesen dejado estar a solas con ella la hubiesen matado. Eran mortífagos, magos oscuros que había y torturado a multitud de personas. Eso era decisión de ellos, ella no tenía culpa.
Draco la dejó que lo golpease. A fin de cuentas, apenas notaba esos pequeños golpes.
-Eres un cabrón- le dijo la chica mirándole a los ojos.
-Y tú una sabelotodo- no había notado que le chica seguía llorando.
-Estúpido egocéntrico.
-Amargada.
-Mortífago- golpe bajo.
-Sangre sucia.
Hermione le acababa de dar una bofetada.
-¿Eso es lo que quieres?-le preguntó el chico que se tocaba la cara dolorida.
Le agarró la cara y le dio un beso. Al principio Hermione se resistió, pero después le correspondía con la misma intensidad. No era un beso deseado sino un acto en el que descargaban todo su enfado y dolor. Draco introdujo su lengua y Hermione pronto lo siguió, ninguno quería quedarse atrás.
Para el rubio no era suficiente, no se daba deshecho de su rabia. Comenzó a recorrerle el cuerpo. Le sacó el abrigo a la chica, ella le sacó la capa y la chaqueta del traje. La agarró por la cadera y la sentó en la repisa de la ventana, le separó las piernas y se acercó a darle otro beso. Comenzó a recorrerle las piernas, cuando llegó a las medias tiró de ellas. Poco le importó que estuviesen unidas al liguero, tiró hasta sacárselas, rompiéndolas por el camino.Hermione subió las manos al pelo del chico, que lo despeinó todo. Le comenzósoltar los botones pero harta, al ver que tardaba mucho la abrió de un tirón haciendo que varios botones cayesen al suelo.
Draco llevó sus manos a la cara de la chica, quería profundizar más el beso si eso era posible. Subió las manos a la cabeza y le soltó el pelo. Draco bajó sus manos y comenzó a tocarle los senos a la chica, Hermione soltó un gemido y le rodeó con las piernas la cadera y lo atrajo más. Pudo notar como el chico estaba excitado. Hermione sin saber muy bien porqué comenzó a mover sus caderas hacia el chico.
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-No entiendo a que viene hacer eso para unir a las casas- le decía Regulus a su compañera prefecta.
Snape había ido en la dirección contraria.
-Pues yo lo veo buena idea- entró en un vagón- vamos a llegar pronto a Hogwarts, poneos los uniformes.
-Poneos los- cerró rápidamente la puerta con un portazo.
Regulus no pudo seguir ya que acababa de entrar en el vagón donde estaba Cássidi, aunque ahora no se encontraba sola.
-¿Qué pasa?- le preguntó la Slytherin a verlo rojo.
-Nada, tenemos que seguir.
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El portazo hizo que Hermione empujase a Draco. Él la miró como si no lo comprendiera. Se volvió a acercar, pero ella se alejó. Hermione le dio la espalda y se puso a intentar arreglar su pelo.
-¿Ahora qué pasa?- le preguntó ofuscado.
-Esto no estuvo bien- lo dijo mientras se ponía roja.
-Se como arreglarlo, ven y lo acabamos- le dijo al oído cuando acabó le mordió el lóbulo.
-Aléjate de mí- le dijo Hermione que se echó a llorar.
Draco intentó abrazarla, pero ella no le dejó. Hermione no quería que le hiciera daño, ahora sabía que estaba completamente enamorada del chico. Por lo que no quería ser una más a la que llevar a su cama. Menos aún quería que recordar toda su vida que le había dado su virginidad. Había estado a punto, si no llega a ser porque alguien entró. Eso poco le importaba.
En lo único que podía pensar era en como el rubio. Todavía recordaba como su piel ardía por donde pasaba el rubio.
-Granger, ¿qué pasa?- le preguntó suavemente, el enfado se había ido- y no me digas que nada porque esto ya tiene pasado entre nosotros.
Hermione no dijo nada, tenía la cabeza bajada. Se había sentado y se estaba sacando sus medias todas rotas. Draco se arrodilló y le levantócon delicadeza la cara. Estaba llorando. Esta vez la abrazó y ella se dejó. Ahí fue cuando rompió a llorar de verdad. Cuando se calmó, Draco se sentó a su lado y le volvió a preguntar que ocurría.
-Son cosas mías- le dijo tranquilamente.
-Eso no me sirve.
-Va a ser todo lo que tener- Hermione se levantó y cogió su uniforme dispuesta a ir al baño a cambiarse.
Draco se levantó y se puso delante.
-Por si no lo notaste, me importas tú y todo lo que tenga que ver contigo. Así que vas a decírmelo por las buenas o por las malas.
-Está bien. Lo que pasa es que me estoy enamorando de un engreído y egoísta que sé que en el futuro me hará daño.
Pasó por el lado del chico y se fue. Draco no volvió a verla hasta el banquete. Aunque, mejor así ya que tendría muchas cosas en las que pensar. Pensó en que se había enamorado de él, pero en Año Nuevo le había prometido que nunca se alejaría de su lado, ¿así que por qué le haría daño en un futuro? No tenía respuesta para él. El único para el que tenía respuesta era para Sirius Black. En un futuro él estaría muerto. De la furia que sintió hizo rechinar los dientes.
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Cuando llegó al Gran Comedor, se dirigió inconscientemente a la mesa de Gryffindor, pero rápidamente cambió su destino hacia la mesa de Slytherin. Solo Draco que había estado muy atento a la chica se había dado cuenta de ese detalle. El problema es que pensó que fuera porque estaba buscandoa Sirius. A penas probó bocado durante la cena.
Hermione se sentó al lado de Regulus, este al verla se puso rojo. Snape estaba enfrente.
-¿Por qué no me esperasteis para venir contigo?- le preguntó Hermione tranquilamente.
-A mí lo único que me dijo es que estabas bien acompañada- le dijo Severus.
Hermione rápidamente sintió como no solo sus mejillas sino toda la cara tomaba tonalidades muy fuertes de rojo.
-Creo que intuyo algo- comentó divertido Severus.
Cuando acabó la cena, Dumbledore llamó la atención de los alumnos.
-Este año ha habido una serie de desafortunados acontecimientos, por lo que creo que todos deberíamos acercarnos más. Me han llegado varias peticiones de un baile de San Valentín, pero creo que será mejor un baile de disfraces, así no seréis Gryffindor, ni Hufflepaff, ni Raveclaw, ni Slytherin. Seréis quienes queráis. Y por supuesto el día de San Valentín dejaré ir a los alumnos de tercer año y superiores, ir a Hogsmeade.
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Hermione se puso el camisón y se metió en cama. Cuando empezaba a quedarse dormida. Alguien encendió la luz. Hermione se incorporó sorprendida.
-¡Malfoy! Pero, ¿qué haces?- le gritó la chica.
-Vine a decirte que eres una cobarde. Después de todo lo que pasó no sé como no puedes vivir el momento, tú mejor que nadie debes saber que la vida es corta. Aunque Black muera en un futuro próximo, deberías dejarte llevar y disfrutar del tiempo que podáis estar juntos.
Hermione estaba conla boca abierta, entre que estaba medio adormilada y que Draco le había dicho todo eso de carrerilla.
-¿Qué vas a hacer?
-Malfoy, no sé que tienes en la cabeza, pero Regulus y yo solo somos amigos.
-No me refería a él, hablaba de su hermano.
Hermione cada vez entendía menos.
-No sé, de que va esto. Pero no estoy enamorada de ningún Black. ¿Aclara eso tus dudas?
-Entonces, ¿de quién?
-De ti, idiota-le gritó Hermione.- Y ahora fuera de mi habitación.
Draco, estaba tan sorprendido que se dejó empujar. Después, legó a su habitación, se desvistió y se metió en cama. Después de un rato salió de su asombro. Se levantó y entró en la habitación de la chica y le encendió la luz.
-¿Otra vez? ¿Ahora quéquieres Malfoy? Le preguntó la chica enfadada.
Draco la agarró por las manos y la levanto de la cama. La agarró por los brazos y la miró alos ojos.
-A ti. Te quiero a ti.
-Malfoy, no me des falsas esperanzas- le dijo la chica mientras le apartaba la mirada.
-Granger, no sé que va a pasar, pero lo que sea que pase quiero que sea contigo. ¿Aún no lo entiendes? Después de lo que pasó en el tren ¿todavía dudas de que no me gustas o de que no quiero estar contigo?
-Malfoy, aquí soy una Black. Soy una Slytherin. ¿Qué pasará cuando volvamos? ¿Todavía querrás estar conmigo?- le preguntó apenada.
-¿Qué más necesitas para confiar en mí? Por Merlin, he besado, he dormido y casi me acuesto con una hija de muggles. ¿Qué más necesitas? Granger, no eres una más.No sé como decírtelo. No esperes que entre gritándote que te amo, con un gran ramo de flores y bombones porque no es mi estilo.
-Las palabras se las lleva el aire- pensó acordándose de todo lo que había pasado estos años entre ellos.
-Pues olvida todo lo que te he dicho todos estos años. Perdona lo que hice y comienza desde cero conmigo. ¿Dame una oportunidad?
-¿Para qué quieres una nueva oportunidad?
-¿Cómo que para qué? -estaba totalmente confundido.
-Ya te considero mi amigo. ¿Para qué quieres una nueva oportunidad?- le preguntó Hermione como si nada.
-Para que me veas como una persona con la que poder contar siempre, que siempre estaré ahí para ti, que te daré siempre todo mi apoyo y que por encima de todo te respetaré.
-¿En serio?- preguntó todavía estupefacta.
-Bueno, como me enfades igual suelto un poco la lengua. Pero intentaré portarme bien.
-Está bien. Pero ahora déjame dormir- le dijo la chica.
-¿No me vas a dejar dormir contigo?- le dedicó una sonrisa muy sensual.
-Primero tienes mucho que demostrar.
-Que aburrida eres. Pero por lo menos me darás un beso, ¿no?
-Vale.
Hermione se acercó a dárselo. Pero él fue más rápido y cogiéndola por el cuello y por la espalda y le dio media vuelta dejándola inclinada. Draco se inclinó y le dio un suave beso, íntimo, tierno. Parecía un beso de película. Draco la cogió en brazos y la dejó con delicadeza en su cama.
-Sueña conmigo- le dijo el chico.
-Será con los angelitos- le comentó la chica divertida.
-Pues lo dicho, sueña conmigo las veces que quieras.
Le guiñó el ojo y se fue.
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A la mañana siguiente los temas de conversación eran el baile y el partido de Quidditch entre Gryffindor y Slytherin. Y así los siguientes días.
Lo peor fue que la rivalidad entre las dos casas fue a más. Tanto que un Slytherin acabó en la enfermería. Hermione tan pronto se enteró de que estaba en la enfermería se dirigió ahí.Entró y se dirigió hacia el accidentado.
-Regulus, ¿cómo te encuentras?
-Bien, lo que pasa es que no podré asistir.
-¿Qué ocurrió?-preguntó preocupada.
-Aún no lo sé bien.Sé que estaban discutiendo en clase, pero solo me enteré de una gran explosión y cuando me desperté aquí tenía varios brazos de varios tipos. Pero me faltaban los míos- se rió divertido.
Después de estar hablando un poco con el chico se fue a clases. Se sentó al lado de Draco.
-Deberías tener cuidado- le dijo Hermione a Draco.
-Tranquila, todos los Gryffindor sois iguales.
-Entonces, ¿por qué no besas a Harry?- le preguntó
-Granger, no me refería a eso. ¡Que asco! Aunque casi prefiero al niño que vivió que a la comadreja.
-Malfoy- le regañó la chica intentando contener una pequeña sonrisilla.
Cuando el día del partido llegó, los ánimos estaban muy caldeados. La tensión se podía cortar con un cuchillo. Hermione jamás había visto esa rivalidad en su tiempo. Le deseó suerte a Draco y se dirigió al campo de Quidditch. Se dirigió a las gradas.
El partido acababa de comenzar y Slytherin tenía la quaffle y se dirigía rápidamentehacia los aros. Draco y James se dirigieron a lo alto del campo para no interferir y tener más campo de visión para la pequeña snitch.
Sirius, se encargaba de que ninguna bludger le diese a ninguno de sus compañeros. Se centraba en eso. El problema era que los Slytherin usaban un vacio de las normas para hacer que las bludger que les llagaban a sus compañeros las mandasen al contrario. Ellos fingían que no sabía a dónde las mandaban y así no se les podía penalizar.
Slyhterin volvía a marcar, iban ganando 90-10. La cosa se estaba poniendo caliente. Dos cazadoras cogieron la quaffle y se la iban pasando evitando que les robasen la quaffle. Así fácilmente recuperaron puntos. Iban empatados. Los Slytherin se enfadaron y decidieron ir a por ellas, a una de ellas la derribaron con una bludger. De la otra se encargaron dos Slytherin, cada uno se puso a un lado de la chica y la guiaron hacia una de las torres, la chica no puso hacer nada y chocó. Los dos Slytherin volaron en direcciones perpendiculares y se zafaron. Slytherin volvía a tener ventaja, iban 200- 100. Con 50 puntos más conseguiría la ventaja suficiente como para ganar el partido aunque no consiguiesen la snitch. El partido se volvía más duro para los Gryffindor, su guardián estaba herido de un brazo y apenas lo podía mover y Sirius acababa de rozarle la cabeza la budger. Ahora solo Sirius hacía de funciones de golpeador ya que el otro se puso de refuerzo a la única cazadora que quedaba. Con una quaffle más Slytherin tendría la ventaja suficiente.
Draco vio la snitch y se precipitó al vacío. James lo siguió. Hermione se levantó de su asiento, quería ver como Draco atrapaba la snitch. El problema era que eso no iba a suceder. Lo siguiente Hermione lo vio a cámara lenta.
Draco descendía a toda velocidad con James detrás. La snitch se encontraba a escasos centímetros del suelo. Una bludger se dirigió hacia Sirius, estela lazó lejos con toda su fuerza. El problema fue que con el bate le dio a Draco en la cabeza. La bludger le dio al cazador de Slytherin provocando que este no marcase. James por su parte atrapó la snitch, dándole la victoria a Gryffindor por 10 puntos. James no se había dado de cuenta de lo que le pasó a Draco. Si el chico no hubiese atrapado la snitch, Draco hubiese caído encima de ella.
La caída del rubio fue decelerada por Dumbledore. El problema fue el golpe en la cabeza. Sangraba mucho. Hermione bajó corriendo, apartando a varios alumnos a su paso. Al llegar, se arrodilló y le apartó el pelo de la cara al chico. Tenía una gran brecha en la cabeza. Estaba segura que tenía el cráneo fracturado. Pronto llegaron la joven madame Pomfreyy varios profesores más. Alguien la agarró por los hombros y la apartó.
-Albus, este chico está muy mal- comentó madame Pomfrey de camino al castillo.
¡Besitos y hasta pronto!