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Mira el pasado y verás el presente — capítulo 19

Aclaraciones: Ni Harry Potter, ni los demás personajes, ni los espacios me pertenecen, sino que son propiedad de J.K. Rowling.

Mira el pasado y verás el presente

"La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente."

François Mauriac

"Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, cuanto más quiero a la humanidad en general, menos cariño me inspiran las personas en particular."

Fiodor Dostoievki

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Madame Pomfrey, acababa de poner a Draco en una de las camas de la enfermería. Estaba pálido con la cara ensangrentada. Las ojeras se le empezaban a notar, tenía un aspecto muy demacrado. Hermione estaba aterrada, nunca había visto a nadie así, ni siquiera a Harry. Parecía que la vida se le iba. No podía perder a nadie más.

Dumbledore, McGonagallySlughorn se encontraban apartados de la cama, no querían obstaculizar. Los alumnos se agolpaban a la entrada. Había alumnos de todas las casas hasta de Gryffindor. Los Slytherin estaban preocupados por la salud de Draco, los Ravenclaw y Hufflepuff solo querían saber del estado del chico, estaban simplemente interesados. Y los Gryffindor tenían algo de preocupación pero por las represalias contra uno de sus alumnos.

Hermione iba a entrar pero alguien la sujeto por detrás y no la dejó entrar.Iba a revolverse para que la soltase, pero no lo consiguió. Quería verle, quería tocarle, quería escucharle aunque fuese hablar mal de los hijos de muggles, lo quería y lo quería vivo. Lo necesitaba. Él había rellenado un vacío que había dentro de ella y ya nada volvería a llenarlo de la misma manera.

-Todos fuera, dejarnos trabajar- gritó madame Maxwell echando a todos fuera.

Tanto los alumnos como los profesores salieron de la enfermería. Dejando trabajar, tanto madame Pomfrey como madame Maxwell andaban de un lado a otro con pociones y ungüentos.

-Ya habéis escuchado a madame Maxvell, todos a vuestras salas comunes- comentó la profesora McGonagall.

-Señor Snape, creo que debería prepararle a la señorita Black una de sus milagrosas infusiones le recomendó el profesor Slughorn.

Hermione aún seguía conmocionada, no se daba de cuenta de que de sus ojos salían lagrimones. Estaba temblando de pies a cabeza. Estaba muy preocupada por Malfoy. No podía perderlo ahora, no podía quedarse sin él, lo necesitaba. Cada vez que pensaba en eso se ponía peor, comenzaba a faltarle el aire.

-Cássidi, ven vamos.

Hermione no prestó atención simplemente se dejó llevar. Ni se enteró cuando llegaron a la sala común. Pero por lo menos había parado de llorar.

-Cássidi, tómate esto- le tendió una taza Severus quién la había traído.

Varios jugadores del equipo de Quidditch acababan de entrar. Se veían bastante molestos, furiosos. Iban hablando entre ellos.

-No me lo puedo creer- decía McFear, que tenía los puños apretados.

Madame Pomfrey le había dado una poción para la zona dolorida, donde le había dado la bludger de Sirius.

-Ni yo- comentaba uno de los cazadores.

-Al final, ¿cómo quedó el partido?- les preguntó un compañero de su casa. Debía ser de primer curso.

-Perdimos- comentó un miembro del equipo.

-¡Eso es injusto!- gritó otro Slytherin, de los últimos cursos.

-Y todo por culpa de Black- comentó el golpeador.

-¡Explícate!- pidieron varios alumnos.

-Black no solo le dio con el bate a Malfoy, sino que además le dio con la bludger a McFear evitando que este marcara. Si hubiese marcado hubiésemos empatado- explicó el capitán.

-Pero eso hay que anularlo. Cuando alguien es herido se para el partido y no solo no se paró sino que aún por encima ganan los Gryffindor-explicó un alumno de último año.

-Ya lo hemos intentado y no se puede- comentó resignado uno de los jugadores.

Así, siguieron discutiendo por un largo rato. Hasta que los ánimos se caldearon demasiado.

Con tantos comentarios ni Severus sabía quién estaba hablando.

-Y ni siquiera se disculparon-gritaba uno.

-Esto no puede seguir. Los merodeadores no pueden salirse siempre con la suya.

-Es hora de hacérselo pagar.

-No podrán contra todos los Slytherin.

Ya era muytarde y Severus quería que Hermione se fuese a dormir. A pesar de todo, tenía mucho mejor aspecto aunque no había conseguido que hablase. Se conformó con meterla en cama, aunque con ropa. Le preocupaba dejarla sola, pero estaba seguro que ella lo prefería. Debía descansar que nadie la agobiase. De madrugada Hermione se despertó. Sin siquiera ponerse los zapatos se fue en dirección a la enfermería. La luz de la luna llena le daba la luz necesaria para no perderse. Notar el frío en los pies hacía que su mente se despejase. Cuando llegó, puso la mano en el pomo. Tardó un rato en decidirse. No estaba preparada para encontrarse a Draco en las peores condiciones. Levantó la mirada y respiró hondo. Antes de entrar, vio un perro negro al final del pasillo. Se quedó mirándolo a los ojos. Sabía que era Sirius. Sabía que estaba preocupado por el rubio. Pero a pesar de ello no pudo dedicarle una mirada de profundo odio.

Entró y se dirigió a la cama donde habían dejado al rubio unas horas antes. A pesar de que le limpiaron la sangre, seguía teniendo un aspecto terrible. Tenía una mano fuera de las mantas, Hermione sin dudarlo la cogió entre las suyas. Estaba muy fría, eso la hizo estremecerse. No podía significar que estaba muerto, cogió valor y le dio un suave beso en la frente. Ahí ya tenía mayor temperaturacosa que la tranquilizó.

-Malfoy, a pesar de que seas un malcriado, narcisista yracista no mereces acabar de esta manera - le dijo mientras le tenía agarrada la mano.- Malfoy, me he acostumbrado a nuestras peleas verbales, a tus tonterías y ñoñerías de niño pequeño. Pero ya no me imagino la vida sin ti, eres muy especial para mí, tanto que-su voz comenzó a temblar.

-Para despertar a tu príncipe tienesquedarle un beso en los labios, no insultarlo- le dijo el chico sin abrir los ojos.

-Eres un idiota- le dijo la chica mientras lo abrazaba con lágrimas en los ojos- no sabes lo mal que lo pasé.

-Granger, tranquila- el chico suavemente.

Leabrazaba con fuerza, como si en cualquier momento fuera a desaparecer y la dejase sola. Notó como Hermione estaba llorando y como se convulsionaba. Le pasó un brazo por el pelo y con el otro la abrazó por la espalda. Le sorprendió bastante la reacción de la chica, pero por otro lado le gustaba que se preocupase tanto por él. No quería que sufriera, ya no, y mucho menos que fuese por su culpa. Pero eso significaba que era importante, importante para ella. No es que no lo supiera, pero las palabras se las podía llevar el viento. Al fin y al cabo lo que importan son los hechos.

-Granger, tranquila. ¿Por qué lloras?

Le cogió delicadamente la cara y la hizo salir del escondite en el que se había convertido el hombro del chico. La miró y bien que tenía los ojos rojos e hinchados, no solo de ahora sino de antes. Aparte de eso, le llamaba la atención su labio inferior que no paraba de temblar. Llevaba el pelo revuelto, como si se acabase de levantar. El uniforme no parecía estar en mucho mejor estado, la camisa y la falda estaban arrugadas y mal colocadas. Le sorprendía que no lo llevase en perfecto estado con su corbata como siempre, pero a Draco le pareció adorable. Le recordó a una niña pequeña.

-Porque, porque- apenas daba habado. Seguía estando muy alterada.

-Tranquila, relájate. Respira. Por cierto, aún me debes un beso- le dijo el chico guiñándole un ojo- sino para otra no despierto.

Draco se refería a que para otra vez se queda durmiendo hasta que no le dé su beso, uno como el de la Bella Durmiente. Pero Hermione se lo tomó a mal, pensando que se refería a que se moriría y no despertaría. Pensar en eso la hizo alterarse más, las lágrimas salían con más rapidez y temblaba de pies a cabeza.

-No-no-no me-me vuelvas a decir-decir eso- apenas podía hablar.

-Tranquila, estoy bien. No me voy a morir- tan pronto como lo dijo se arrepintió ya que la chica se puso aún peor- Granger, por favor para.

-No-no-no puedo.

-Me duele verte en ese estado. Tienes que tranquilizarte. Ven- la atrajo hacia su pecho.

De esa forma, la obligó a tumbarse en su cama con él. La abrazó fuertemente contra su pecho, poco a poco, las convulsiones fueron a menos, pero aún no paraba de llorar.

-Granger, una vez te prometí que no me iba a despegar de ti y un asqueroso Gryffindor no lo va a conseguir - los segundos antes de que Sirius le diera Draco lo había visto todo a cámara lenta aunque no lo había podido evitar. Al ver a la chica, añadió- no todos son así, pero…

-Son solo los de tu familia, ¿no?- le dijo divertida.

Draco le sonrió y le limpió alguna lágrima que seguía saliendo.

-¿Cómo quedó el partido?- preguntó intrigado ya que se acababa de despertar.

-Perdimos.

-Sabía que esta vez ganábamos- dijo orgulloso de sí mismo.

  • Parece que Madame Pomfrey aún tiene que aprender- susurró- Malfoy, Gryffindor ganó y Slytherin perdió.

-A ver que me entere, ¿a qué casa perteneces?- preguntó sin entenderla.

-Pues depende del día. Ayer era de Ravenclaw y hoy me apetecía ser de Hufflepuff.

Draco subió una de sus cejas indicándole su escepticismo.

-Malfoy, en este tiempo soy de Slytherin, en mi tiempo de Gryffindor. A pesar de las rivalidades entre las dos casas, cada una tiene puntos buenos y malos.

En los labios del rubio se formó una pequeña sonrisa.

-¿Por qué no se anuló?

-Porque James no se dio cuenta que Sirius te había dado. Fueron unos segundos de diferencia- le relató la chica.

-Ya veo- dijo apesadumbrado.

-Ya tendrás tiempo de ganarles- le alentó- pero antes tienes que hacer algo.

-¿A qué te refieres?- preguntó Draco.

-Verás,Sirius no solo te dio con el bate sino que en ese movimiento le dio a una bludger que le dio a McFear haciendo que no marcase y por consiguiente no empataseis. Los ánimos no solo están caldeados sino que se quieren vengar todos juntos de lo que todos estos años les han hecho los merodeadores.

-Yo no voy a hacer nada.

-No lo entiendes, sino hacemos algo va a ser una verdad batalla campal-le dijo preocupada.

-Verás, los Slytherin no suelen tener todos los mismos objetivos y en caso de tenerlos se pisan y matan entre ellos. No sabes lo raro que es que todos trabajen juntos por algo que quieren todos y no por coacción. Y yo pienso participar.

-Pero, no ves que nos van a sacar puntos y os vana castigar.

-Granger, es un precio que estoy dispuestoa pagar. Black me ha fastidiado todo lo que ha querido, ahora es tiempo de devolvérsela.

-No lo hagas. Se os puede ir de las manos. No quiero que hagas algo de lo que luego te puedas arrepentir.

-Tranquila, si me arrepiento de algo solo tengo que estar a tu lado para olvidarlo- le dijo con una sonrisa muy sexy.

-No sé cuantas te funcionará ese numerito, pero a i no me convences.

-¿Ni un poquito?- preguntó como si fuese un niño pequeño.

-Puede que un poquito, pero no lo suficiente- le dijo divertida.

Hermione sin poder evitarlo bostezó.

-Debería irte a descansar- le aconsejó el chico.

-No te preocupes, no tengo sueño.

-Debes de estar cansada, ¿por qué no duermes un poco y mañana vienes a verme?

-De verdad que estoy bien- insistió la chica.

-Pues entonces piensa en que este conserje se levanta muy temprano y como te pille, no solo estarás castigada sino que perderemos puntos. Y sabiendo lo que va a ocurrir no creo que quieras perderlos- le dijo con tono severo.

-Está bien mañana a primera hora vendré a verte.

-Está bien pero sin beso no te atiendo. Tenlo en cuenta- le dijo guiñando el ojo.

Hermione antes de irse le dio un pequeño beso en los labios. No quería hacerle daño. A pesar de todo aún tenía un lado de la cara algo hinchado. Se fue a la sala común y tan pronto llegó a su cama se tiró encima y tal y como estaba se quedó dormida.

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A la misma hora, en otra parte del castillo concretamente en la habitación de cierta torre, s encontraba tres chicos despiertos y uno dormido.

-Sirius, tienes que tranquilizarte. Ya sabes lo que dijo la profesora McGonagall- le decía Remus.

-Sí, saldrá de esta. Pero, ¿qué hubiera pasado si no fuese así?

-Canuto, no te mortifiques por algo que no pasó. Ni a Malfoyni a McFear les pasó nada. Mejor ve pensando en la broma que le vamos a hacer a ese rubito.

-Cornamenta, aún no salió de la enfermería y ¿ya lo quieres mandar de vuelta?- le preguntó escéptico Remus.

-No es eso, solo que cuando salga seguro que se quiere vengar. Así que hay que estar preparado.

-James, ¿cómo te puedes preocupar ahora de eso?- le preguntó un afligido Sirius.

-Ya te lo he dicho, no fue culpa tuya, en el Quidditch suelen pasar estas cosas. ¿Cuántos huesos nos tenemos roto?

-No puedes comparar, nuestras vidas nunca han estado en peligro.

-Está bien que te arrepientas de tus actos Sirius, pero tampoco te tienes porqué machacar tanto. Fue un accidente, tú no quisiste hacerlo. Aunque como sigas así voy a pensar que fue a propósito.

-Remus- le pidió Sirius que no bromease.

-¿Por qué no vas mañana a hacerle una visita? Seguro que después sales mejor.

-Tienes razón James, mañana iré a disculparme.

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A la mañana siguiente, Hermione se despertó muy temprano, había dormido muy poco, pero eso no le importaba. Se metió como un rayo en la ducha y se puso un vestido de color blanco de manga larga, medias y botas altas de color negro. Se puso la capa y una bufanda y salió directa a la enfermería.

Draco se despertó al escuchar unos ruidos. Afinó el oído y escuchó como estaban discutiendo dos personas.

-Lo lamento, señorita Black pero no puede pasar. Está dormido y necesita descansar- le decía Madame Maxwell.

-Prometo no hacer ruido, ni despertarle. Solo quiero verlo- le decía calmadamente Hermione.

-Estoy despierto- comentó Draco.

Al escucharlo, las dos mujeres se dirigieron a verlo. Madame Maxwell se puso a reconocer el estado del chico. Cuando acabó le dio un par de pociones. Antes la insistencia de Hermione y Draco le concedió cinco minutos.

-¿Cómo te encuentras hoy?

-Bien, con la poción que me dio ya no me duele la cabeza- le sonrió- por cierto, ya que no me trajiste flores, me tendrás que dar un beso para compensarme.

Hermione se acercó y le dio un suave beso en los labios. Draco le agarró la cara para que no se separara. Pero al estar convaleciente Hermione no tuvo problemas en separarse. El chico como repuesta hizo un ruido de descontento. Hermione se rió.

-Cuando estés recuperado- le dijo Hermione.

-Pues ve pensando como compensarlo.

-No te preocupes que tengo tiempo. Hasta que Madame Maxwellte de alta, pasará mucho tiempo- le comentó divertida.

-Ya será para menos- le dijo el chico.

-Te lo digo por experiencia. La de veces que Harry ha estado en la enfermería.

Draco se quedó pensando. Esperaba salir pronto, no quería perderse lo que tenían en manos los Slytherin.

-Malfoy, ¿por qué jugaste como buscador? Es decir, te habían seleccionado como golpeador- Hermione llevaba tiempo pensando en eso.

-Porque al capitán le pareció que no era malo del todo y quiso sorprender a los Gryffindor, al final fui yo el sorprendido- le dijo divertido.

En ese momento la puerta se abrió y entró Sirius que se dirigió hacia la cama del rubio. Hermione lo miró y vio que tenía ojeras, estaba despeinado (cuando siempre tenía el pelo perfecto) y llevaba el uniforme arrugado y mal colocado. Pero lo que más le llamó la atención fueron sus ojos que normalmente infundían vida ahora estaban apagados. Se le notaba que estaba afectado.

-¿Qué haces tú aquí?- le increpó Draco- ¿vienes a acabar lo que empezaste?

-Solo quería disculparme. Nunca fue mi intención hacerte daño.

-¿Ya acabaste?-preguntó Draco de malos modos- si es así, vete.

-No seas así- le pidió Hermione a Draco.

-Nunca me ha gustado y menos después de lo que me hizo. No tengo porqué aguantarlo.

-Yo solo quería que lo tuvieses presente. Recupérate- le dijo el chico antes de irse.

-Has sido muy duro, se le veía bastante triste.

-Granger, no necesito de su disculpa, ya que no me sacarán de aquí.

-Ya se acabó el tiempo. El paciente tiene que descansar- le dijo Madame Maxwell mientras la dirigía hasta la salida.

Hermione se dirigió hacia sala común donde estaban todos los Slytherin reunidos. Hermione cogió un libro y bajó a la sala. Quería escuchar lo que decían.

-A ver, ¿más ideas?- decía el capitán de Quiditch quién había tomado el mando.

-Yo vuelvo a apoyar la idea de dejarlos sin varitas en el medio del lago.

-Pero vamos, a ver. No ves que puede ser peligroso.

-No, si los dejamos en una buena balsa.

-Con hacer una barca en buenas condiciones ya está.

-Pero ¿cómo vamos a hacerla para toda la casa de los Gryffindor?

-Vamos a estar toda la vida haciéndola.

-Con echarle un conjuro para agrandarla ya está- comentó Severus cansado de tanta tontería.

Regulus sonrió sabiendo que ahora le iban a empezar a preguntarle cada dos por tres.

-Bien, ahora. ¿Cómo hacemos para llevar a todos a esa barca?- le preguntó el capitán con retintín.

-Hay una sala donde hemos hecho alguna fiesta con vistas al lago- comentó un niño de segundo tímidamente.

-¿Qué pretendes lanzarlos por la ventana?- le preguntó uno.

-Lo que el chico intentó decir es que los engañamos para ir a esa sala con una fiesta o con lo que sea y después los podemos sacar por la ventana- volvió a decir Severus.

-Vale, ya tenemos una idea. ¿Más?

-Hay un hechizo para que te sigan los animales- comentó una chica tímidamente.

-Buena idea, que les persigan una manada de hipogrifos.

-¿No sería mejor algo más sucio?- preguntó una niña de primero.

-Cuenta- dijo un chico con interés.

-Los pájaros son muy sucios. Hacen sus necesidades donde les da la gana y sueltan muchas plumas.

-Anotada, siguiente.

Así continuaron mucho más tiempo.Hermione después de la tercera broma dejó de atender. Era todo lo mismo. Cuando acabaron, Hermione se dirigió a hablar con Severus.

-Severus, cuando vayan a hacer una broma hay que avisar a Lily. No podemos dejar que salga perjudicada.

-Por supuesto, por eso no te preocupes. Ya miraremos una forma de que le pase nada cuando llegue el momento.

-¿Cómo está Malfoy?- preguntó Regulus.

-Ya está mejor. Se recupera sin problemas. Sirius, fue hoy a la mañana a pedirle disculpas por lo ocurrido. Parecía sincero.

-Mi hermano no es malo, es simplemente insensato. Por cierto, estuvimos buscando esa poción de la que nos hablaste.

-¿Encontrasteis algo?- preguntó esperanzada.

-Algo así, pero parece ser que está en un libro de la sección prohibida- le comentó Severus.

-Verás, en el libro La poción idealde Thorins mencionaba algo de una poción llamada Los recuerdos eternos- comentó Severus- parece ser que su uso es raro. Por decirlo de alguna manera.

-¿No especificaron nada más?- preguntó Hermione.

-Miramos en varios libros más pero no encontramos ninguna referencia más-dijo Regulus- ya sabes lo que opino en cuanto a que intentes recordar lo que te pasó.

-L o sé, pero tengo que recordar- le mintió Hermione.-Bueno, dentro de dos semanas hay una fiesta de Slughorn, ¿no?

-¿Piensas preguntarle a él?- preguntó Regulus.

-Claro, sé como se le puede pedir algo así- comentó Hermione recordando lo que Slughorn le había contado a Riddle. Si a él le había contado eso ¿por qué a ella no le hablaría de esa poción? ¿Por qué no le daría la autorización para entrar en la sección prohibida?

-¿Cassiopeia Black?- preguntó una chica de su curso- esta carta es para ti.

La cogió y vio que era de Walburga, así que se fue a su habitación a leerla. Se sentó en su cama y la abrió.

Querida Cássidi,

Me complace decirte que hay varios pretendientes pidiendo tu mano. Por supuesto, todos de buenas familias. He hablado con sus familias y les he comunicado que la última opción l tienes tú, así que todos ellos te pedirán ir contigo al baile de San Valentín. Escoge bien.

Por cierto, tu vestido te espera en Hogsmeade, solo tienen que hacer un par de arreglillos. También los complementos, ya tienes todo escogido.

Walburga Black

No se lo podía creer, ya volvía a querer buscarle prometido. A esa mujer solo le importaba relacionarse bien. Estaba segura que Malfoy iría con ella y si no iría con Regulus. Bajo ningún concepto iría con nadie más. Ya odiaba bastante el tener que ir a un baile de ese tipo como para tener que aguantar a un baboso y pesado Slytherin.

Ahora tenía que centrase en que Slughorn le hablase de esa poción sino quería quedarse toda la vida en ese tiempo. Tenía que descubrir que le había sucedido a Cassiopeia Black ya que era la única pista que tenían.

De repente una idea surcó su mente. Salió disparada a la enfermería con una gran duda. Era de noche, tenía que tener cuidado de que nadie la descubriera. Se metió en la enfermería y despertó al rubio.

-Granger, ¿qué haces aquí?

-Malfoy, Abraxas te dijo que te parecías a él, ¿no?

-Sí, me dijo que le recordaba a él cuando era joven. ¿Qué ocurre?

Le preguntó el chico al ver su cara descompuesta.

-Si Abraxas le regaló esa caja de música a Cassiopeia fue porque ella debía de significar mucho para él.

-¿A dónde quieres llegar?- preguntó medio dormido.

-A que estaban enamorados, pero por circunstancias nunca pudieron estar juntos. Algo así como nosotros.

-¿Insinúas que estamos viviendo su romance?

-¿Cuando nació tu abuelo?- preguntó la chica ignorando la pregunta de la chica.

-No lo sé. ¿A dónde quieres llegar?

-Era más mayor que Walburga y Cassiopeia era más pequeña que ella. Walburga me quiere prometer, así que con Abraxas tuvo que ser igual. Por lo que él estaría casado cuando se enamoró de Cassiopeia.

-¿Y?

-¿No se te ocurre nada?

Draco negó con la cabeza.

-Pudieron haberla matado por eso. Por eso hay que conseguir los últimos recuerdos de Sirius. Si la mataron seguramente él lo presenció todo.

¡Besitos y hasta pronto!