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Mira el pasado y verás el presente — capítulo 20

Aclaraciones: Ni Harry Potter, ni los demás personajes, ni los espacios me pertenecen, sino que son propiedad de J.K. Rowling.

Mira el pasado y verás el presente

"Cuanto más atrás se puede ver, más adelante se verá."

Winston Churchill

"Deberíamos conocer lo que nos confunde de aquellos con los que vivimos y a los que queremos."

Norman Maclean

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-Es una opción- comentó Draco- pudo haber estado enamorada de otro.

-¿Cómo explicas que el grabado este a nombre de Abraxas?- le preguntó Hermione que intentaba defender su idea.

-Pudo haberles ayudado en su romance- le contestó Draco.

-¿Por qué haría tal cosa?

-Yo lo hice-comentó Draco- le puse esas palabras a la dichosa caja. Y lo hice por ti.

-Te recuerdo que lo hiciste por los dos. Tú también quieres volver a casa- le dijo Hermione que empezaba a perder la paciencia.

-Granger si tenemos la apariencia de Abraxas Malfoy y de Cassiopaia Black es por algo. ¿Se te ocurre una idea mejor que la mía?-preguntó Hermione elevando la voz.

-Cualquier cosa es mejor idea que esa.

-¿No sé por qué te cuesta tanto creer que tu abuelo la quiso? No sería la primera persona que una vez casado se enamora de otra persona.

-No es eso. Joder Granger, no ves que no quiero ni pensar que estamos reviviendo un antiguo romance.

-¿Qué problema hay con eso?- preguntó Hermione.

-No me gusta que nadie me obligue a nada y menos una estúpida caja.

-Nadie te ha obligado a nada Malfoy.

-¿De verdad piensas que llegamos a esta época con esta apariencia y vivimos esto por un casual?

-No es eso, es solo que no ha habido nada que nos haya obligado a besaros ni a pasar esas noches juntos.

-Si nos obligaron a estar aquí con estas pintas, ¿a qué no nos pueden forzar?- le gritó el chico incorporándose en la cama.

Hermione se quedó callada. Sus dudas volvieron a azotarla. ¿Y si estaban obligando a Draco a que la quiera? ¿Y si por eso ha cambiado su actitud? Si en los siete años que estuvieron en Hogwarts jamás se llevaron ni por asomo bien, ¿por qué se habría enamorado de repente de ella? Es cierto que vivieron varias cosas juntos, pero en eso siete años tuvieron varios encontronazos y varios encuentros y nunca profesó ni siquiera un pequeño atisbo de humanidad hacia ella.

Se sentó en una silla cercana. Draco al verla así, se relajó.

-Granger, por eso no quiero creer que mi abuelo estuviese enamorado de ella.

-¿Qué sientes por mí?- le preguntó sin mirarle a los ojos.

-Soy Draco Malfoy a mí nadie me obliga a nada.

-¿No es eso lo que te pregunté?-preguntó sin levantar la vista del suelo.

-No estoy muy seguro, no quiero ponerle un nombre. Pero como ya te dije; no quiero que te alejes de mí. Eso tenlo muy claro.

-Pero, si no hubiésemos venido…

-No te hubiese conocido como realmente eres- le cortó Draco- Granger este año con la caída del Señor Tenebroso me he dado cuenta de muchas cosas y he cambiado-después de una pequeña pausa, añadió.- He madurado lo suficiente como para saber que quiero y deseo compartir mi vida contigo.

Hermione levantó la cabeza y le miró a los ojos. Con solo una mirada sabía que era realmente sincero. Para ella eso que había dicho significaba más que una declaración de amor eterno. La chica se acercó y se inclinó a rozarle los labios. Antes de que llegase a profundizar el roce, Draco la abrazó fuertemente. Hermione se tumbó a su lado, estuvieron compartiendo besos, caricias y abrazos toda la noche. Cuando comenzaron a ver los rayos del sol se despidieron.

-Granger, hoy no vengas. Necesitas descansar y dormir.

-Nunca te he hecho caso, no voy a empezar ahora. Vendré a la hora de comer.

-Eres una cabezona. Pero te advierto que como adelgaces algo más, te voy a encerrar en las cocinas hasta que solo puedas salir de lado.

Hermione puso cara de susto. Conociendo a los elfos domésticos, decir que estaba hambrienta significaba comida para medio colegio. Y estaba segura que Draco cumpliría eso de que la obligaría a comer hasta que se pusiera tan gorda que no cogiese de frente por la puerta.

-Está bien, traeré la comida y verás con tus propios ojos cómo como. Hasta pronto.

Le dio un beso rápido y se fue.

Se duchó, se cambió de ropa y se fue al Gran Salón. Necesitaba una buena taza de café si quería aguantar despierta dos horas de Pociones y otra de Runas. Era una de las primeras en llegar. Poco a poco los alumnos comenzaron a llegar, pero ninguno de Gryffindor. A Hermione le pareció curioso, pero no le dio importancia. Si todos eran como Harry y Ron… con diez minutos antes de la clase les llegaba, en tres minutos llegaban, en cinco desayunaban y en dos llegaban a clase.

Recogió sus cosas y se dirigió al aula de pociones. A pesar de llegar bastante antes Lily se encontraba ya allí.

-Buenos días, Lily- la saludó Hermione- ¿qué haces aquí tan temprano?

-Buenos días. Severus me avisó de la broma y no quería que mis compañeros notasen que soy la única persona normal.

-Lamento no haberte avisado, pero no sabía de la broma- se excusó Hermione.

-No te preocupes por eso.

-¿A qué te referías con normal? ¿Qué les ha pasado?- preguntó Hermione curiosa.

-Pues verás, por lo poco que he podido ver depende de la persona. A algunos les salieron cuernos, a otros colas, a otros pezuñas…

-Debe parecer un zoológico- se rió Hermione.

-¿Cómo sabes que un zoológico?- preguntó Lily.

-Me gustan los animales- se excusó Hermione.

Severus se acercaba a ellas.

-Algunos son animales casi completos- se carcajeó el chico.

-¿A qué te refieres?- preguntó Lily.

-Verás, cuanto más intenten revocar el hechizo más partes de animales le aparecerán- aclaró Severus.

-Gracias por avisarme- le dijo sinceramente Lily.

-¿Y en que animales se convertían?- preguntó Hermione divertida.

-Cerdos, vacas, caballos, cabras, etc. Lo animales más escandalosos- comentó Severus- ¿os imagináis a Potter con manchas blanca y cuernos?

Los tres comenzaron a reírse. En ese momento llegaron los merodeadores que se enfadaron al verlos. Lily no solo no era parte de la broma sino que se estaba riendo con dos Slytherin, siendo uno de ellos Quejicus.

-¿Lily qué haces con ellos?-preguntó James en un tono calmado.

-Nada en especial.

-No es que no me alegre. Pero, ¿por qué no estás afectada?

-Eso no es tu incumbencia Potter- le dijo Severus.

Mientras estaban hablando llegaron el resto de los alumnos y el profesor Slughorn les mandó pasar.

-Buenos días a todos, hoy realizaremos una poción complicada ya que cualquier cosa que hagáis fuera de las instrucciones que hay en la pizarra conllevará a un resultado insospechado. Así no debéis equivocaros con las cantidades o con las instrucciones-comentó el profesor.

Hermione miró hacia el lado de la clase donde se sentaban los Gryffindor y pudo ver, como los más cautos solo tenían cuernos u orejas de animales. Pero había algunos como el caso de Sirius que parecía casi toda un vaca, tenía cuernos, pezuñas en lugar de pies, orejas grandes, manchas blancas y negras y hasta un rabo. En el caso de James, lo mismo solo que él se convertía en cabra. Peter tenía un hocico de cerdo y Remus tenía orejas de burro.

-Estáis muy favorecidos- comentó Hassember, capitán del equipo de Quidditch.

-Cállate Hassember- le dijo Sirius apretando los dientes.

-Yo que pensaba que te gustaba que te alabasen tus atributos.

-Me gustan los míos naturales.

-¿Seguro que no te gusta tu nuevo rabo, Black?- le preguntó con malicia.

Como respuesta los Slytherin se echaron todos a reír.

-Señores, dejen eso para después y concéntrense en sus pociones- les comentó el profesor Slughorn.

-Bueno, Hassember, al menos yo tengo algo de lo que presumir. A no ser que te deje mi rabo de vaca tú de rabo jamás podrás presumir- le espetó Sirius.

-¿De qué te vas?- le inquirió enfadado por haber herido su orgullo.

-¿Qué pasa? ¿Te molesta oír la verdad?- se rió el moreno.

-No, me molestan las mentiras,tramposo- se defendió el capitán.

-¿A quién le llamas tramposo?- le increpó. Si no fuera por James le hubiese saltado a ala yugular.

-A ti, por tu culpa Malfoy está en la enfermería. Un poco más y lo matas- le espetó el Slytherin.

-Vuelve a decir que no fue accidental y te rompo los dientes.

-Sirius no ves que así le haces un favor a ese cara de culo de hipogrifo- le dijo James.

Este fue el turno para los Gryffindor para reírse.

-A mí por lo menos no me pusieron los cuernos, no como a vosotros- les dijo a los dos leones.

-Porque nadie quiere salir contigo- le dijo Remus.

-Yo por lo menos no tengo las orejas de lo que soy-le espetó otro Slytherin.

-No, no te hacen falta ya que se te nota a leguas lo que eres-le dijo Remus sin alterar su tono de voz.

En ese momento la poción de Peter explotó y los Gryffindor pensaron que fueran los Slytherin y sacaron las varitas. Los Slytherin por su parte vieron lo que le pasó a lo poción de Peter y les lanzaron varios ingredientes extra a sus pociones. Debido a eso, unos calderos comenzaron a explotar y de otros salía una sustancia viscosa.

Del caldero de Peter salió una sustancia que lo dejó rosita a juego con su morro de cerdo. El de James explotó poniéndole el pelo más de punta. Del de Sirius la sustancia olía muy mal, Remus pudo evitar que le cayese algo en su caldero. Mientras el profesor Slughorn intentaba arreglar las pociones los Gryffindor contraatacaron con varios hechizos y los Slytherin los siguieron haciendo que las pocas pociones que quedaban sin ser estropeadas sufrieran grandes cambios.

El profesor al ver la situación paralizó a algunos de los alumnos. Severus se había resguardado en el armario de los ingredientes. Lily a pesar de haberse salvaguardado la poción pestilente de Sirius llegó a su altura.

Resultado final de la batalla:

-Lily, Sirius, y otro Gryffindor oliendo a huevos podridos.

-James, Hassember y cuatro alumnos más chamuscados y con los pelos de punta.

-El resto de los alumnos de colores.

El profesor Slughorn limpió la estancia y les mandó volver a sus asientos. El profesor de Pociones solía ser una persona bastante paciente, pero esto le había sobrepasado y se le veía realmente ofuscado.

-¿Se puede saber qué clase de comportamiento es este? Os recuerdo que no sois alumnos de primero, aunque por el comportamiento que he visto se podría decir que sois más pequeños. Debido a que la profesora McGonagall es la jefa de Gryffindor hablaré con ella antes de decir vuestro castigo. Aunque os aseguro que tendréis un castigo ejemplar. Ahora marchaos- dijo enfadado.

A la salida de clase Lily se acercó a Hermione y le pidió que le cogiese apuntes que ella se iba a la enfermería. En la clase de Runas Antiguas había pocos alumnos, pero hoy aún eran menos. Cuando acabó la clase se fue corriendo al Gran Comedor cogió algo de comida y se fue.

Había tantos alumnos en la enfermería que Madame Maxvell solo le dejó ver a Draco cinco minutos, los suficientes para que la viera comer. Lo peor sería que no podría ir por la noche.

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Por culpa de las bromas de los Gryffindor y en especial por las de los Slytherin la enfermería estaba llena a cada poco y no podía pasar mucho tiempo con Draco. Lo bueno fue que pronto pasaron las dos semanas que estuvo en la enfermería y Hermione fue a buscarle.

-¿Ya está todo listo?- preguntó Hermione.

-Sí, no sabes las ganas que tengo de irme-le dijo el chico que se dirigía hacia la salida.

-Señor Malfoy, recuerde que tiene que venir cada dos días- le dijo Madame Maxvell.

Cogió a Hermione del brazo y la guió a la salida, ya no aguantaba más en ese sitio.

-Sí, sí- le dijo antes de cerrar la puerta.

-Por ese tono supongo que tendré que obligarte a que vengas dentro de dos días- le dijo Hermione divertida- hoy es la fiesta de Slughorn, tengo que ir. Pero volveré pronto.

-¿Quieres que te acompañe?- se ofreció el chico.

-Es mejor que te quedes reposando.

-Por Merlin Granger, no te parece que he guardado reposo suficiente para toda mi vida.

-Está bien, pero será solo un rato.

-Bueno, ahora tienes algo pendiente- le dijo Draco con una pose sexy. Mientras la acorralaba contra la pared.

-No corras tanto- le dijo Hermione apartándole la mano para pasar y seguir el camino hacia la sala común.

-Cuando lleguemos a tu habitación ya verás.

-De eso nada, vamos a la tuya- le dijo Hermione.

-Perfecto- se rió.

Cuando Draco llegó a la sala común los compañeros que estaban en ella lo recibieron con vítores. Los compañeros se acercaron a darle palmaditas y a contarle las nuevas. Hermione después de esperarle media hora se fue a su habitación. El chico la vio irse y fue detrás. Se metió en su habitación y por el túnel que comunicaba las dos habitaciones llegó a donde la chica.

Hermione estaba tirada en su cama boca abajo leyendo un libro. Draco se dio de cuenta de que ella no se había percatado de su presencia. Así que se acercó silenciosamente y le buscó las cosquillas. Hermione del susto gritó tan fuerte que se escuchó en todo el colegio y sus alrededores.

-Malfoy te voy a matar- le dijo Hermione entrecortadamente mientras se sujetaba en pecho.

-Venga, Granger no ha sido para tanto, casi me dejas sordo- le dijo graciosamente.

Si las miradas matasen Draco estaría fulminado en el suelo.

-Ven que te calmo- le dijo el chico sentándose a su lado.

Draco la abrazó y la atrajo hacia sí. Hermione apoyó su cabeza en su pecho y se dejó querer. Elevó la cabeza y le dio un tierno y dulce beso. Se giró y continuó con su beso, jugueteó con su labio inferior. Draco le pasó sus dedos por su suave pelo y le profundizó el beso. Cuando necesitaron separarse para coger aire, Draco intercambio postura y se puso encima de ella. Descendió de sus labios a su cuello donde le dejó un sendero de besos, al llegar a su oreja mordió su lóbulo. Hermione soltó un suspiro de placer contenido. Volvió a seguir con sus besos, por su cuello hasta que la camisa le comenzó a molestar. Le desató la corbata y se la sacó y antes de desabrocharle la camisa le pidió permiso a la chica. Esta con una simple mirada le dio el beneplácito.

Draco se quedó observando a la chica, Hermione aprovechó para hacerle lo mismo que le había hecho él a ella. Se recreó tocando cada músculo de su torso, después siguió pasando por sus hombros hasta sus brazos sacándole la camisa. Draco se sentó y le dio la mano a Hermione para que se sentase sobre sus piernas, el problema fue que con la otra mano se tuvo que apoyar en la cama ya que se mareó. Aunque intentó escondérselo a la chica, Hermione se dio de cuenta.

-Es mejor dejarlo.

-Granger, estoy bien.

-Si quieres ir mañana a la fiesta de Slughorn, será mejor que descanses.

-Sé que a ti también te apetece.

-Sí, pero ahora es mejor que descanses- le dijo Hermione poniéndose la camisa.

-¿No será que cualquier excusa te sirve? -Le preguntó de malos modos.

-¿De qué hablas?- le preguntó sin saber a qué se refería.

-Cualquier cosa te sirve para no acostarte conmigo. ¿Se puede saber qué es lo que te repugna de mí?

-Malfoy, tú me gustas, pero…

Se levantó de la cama.

-¿Quieres esperar a que recuperemos nuestros cuerpos? -Le preguntó el chico comprendiéndolo de repente.

-He visto como hace un momento te recreabas en mi cuerpo y te recuerdo que mi cuerpo real es bastante diferente.

  • Te voy a ser franco, me he acostado con chicas infinitamente más guapas que el cuerpo que tienes y cómo ves, te prefiero a ti.

-¿Te importa esperar?- dijo un tanto triste.

-Claro que no-le dijo el chico abrazándola- ahora vente a dormir conmigo.

-Voy por mi camisón.

-No te vayas, te dejo yo cualquier cosa o si lo prefieres puedes dormir desnuda- le dijo con cara de niño bueno.

-Muy gracioso.

Hermione se puso una camiseta del chico y durmió abrazada a él.

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Hermione estaba de pie delante del armario sin saber que ponerse. Se había probado unos diez vestidos y ninguno le gustaba. Resignada volvió a mirar en el armario y para su sorpresa en el fondo encontró un precioso vestido de color negro. Era de palabra de honor hasta la cintura era toda de pedrería, en la cintura tenía un cinturón de raso con forma de lazo. Del cinturón para abajo era una falda con un poco de vuelo de seda y por encima con varias tres capas de gasa de varios tonos. Le llegaba hasta las rodillas. Se puso unos zapatos negro muy altos con un clutch rígido. Para acabar de completar el conjunto se puso unos pendientes pequeños a juego con una gargantilla y una pulsera.

Bajó las escaleras y vio como Draco llevaba un traje negro con camisa negra sin corbata. El pelo lo tenía peinado con la raya al medio y totalmente engominado. Tenía las manos en los bolsillos. No sabía muy bien porqué, no sabía si era su porte, el traje, el peinado o el momento, pero en ese momento le pareció el hombre más guapo del mundo.

Por la cara del chico el debió pensar lo mismo de ella. La esperó al final de las escaleras y le ofreció el brazo. Así fueron a la fiesta de Slughorn. Draco había insistido en que llegasen cinco minutos tardes. Cuando entraron por la puerta todos se giraron a verles, a Hermione le costaba ser el centro de todas las miradas, pero después de todos los bailes a los que había ya había perdido parte de esa vergüenza. Draco a llevó directamente a junto del profesor.

-Me alegra que hayáis venido- les dijo Slughorn.

-No podíamos faltar, profesor- le dijo Hermione.

-Me alegro, hoy han venido varios ex alumnos. Os los tengo que presentar.

Hermione vio como le presentaban a gente que sabía que llegaría a ser importante por sus logros o por su cargo. Cuando Slughorn se quedó solo Hermione se le acercó.

-Profesor, quería hacerle una consulta- le dijo la chica con su mejor sonrisa.

-Claro, señorita Black.

-Verá esto solo se lo podría preguntar a usted ya que no conozco a ninguna persona que sepa más sobre pociones- mintió la chica.-Como debe saber he perdido mi memoria y he encontrado un libro La poción idealde Thorins donde he visto alguna poción que me podría ayudar.

-La comprendo señorita, ¿qué pociones son esas?- le dijo el profesor con el pecho hinchado de orgullo.

-Hay una poción en particular que me ha llamado la atención, pero no he podido averiguar nada más que el nombre Los recuerdos eternos.

-Tiene que desechar esa idea. Esa poción es demasiado peligrosa. Verá, cuando tome esa poción todos los recuerdos que almacena en su memoria a largo plazo sino absolutamente todos los recuerdos de pequeño pasaran a su memoria a corto plazo. Eso podría hacer que tus neuronas sufriesen un colapso. Por lo que provocaría la pérdida de memoria y de otras capacidades mentales ya que varias zonas del cerebro se atrofian.

-Lo comprendo, pero es que he buscado por toda la biblioteca y esa era mi mejor opción.

-¿Por toda? Vaya que mala suerte.

-Bueno, en la sección prohibida aún no he mirado. Igual ahí habría alguna solución- se hizo la inocente.

-Ahí hay cosas muy peligrosas señorita.

-Pero profesor, si me supervisa seguramente que pueda encontrar una solución rápidamente. Con su permiso podría buscar en la sección prohibida.

-Eso es peligroso.

-Pero con su ayuda estaría más segura, sino por mi cuenta podría encontrarme con una poción como de la que estábamos hablando.

-Está bien, le daré un autorización, pero a cambio me informará de cualquier cosa que encuentre.

-Por supuesto- le aseguró con la mejor cara de niña buena posible.

-Ahora tengo que ir a saludar a más invitados. Mañana ven a mi despacho a buscar la autorización.

-Por supuesto.

Draco fue a verla.

-¿Cómo fue la cosa? -le preguntó el chico.

-Bien, mañana me dará el permiso. Ahora vámonos.

-¿Tan pronto?

-Te recuerdo que estás convaleciente y que ayer hasta te mareaste- le recordó Hermione.

-Hoy estoy bien.

-Mira, no me enfades y tira para la cama- le dijo Hermione fingiendo estar enfadada.

-Bueno, si me lo dices así- le dijo con picardía.

-¡Malfoy!

-Es culpa de tu vestido- le dijo al oído el chico.

-Tira, anda tira si no quieres que te mande a la enfermería de nuevo.

-Bueno, si me lo dices así…- dijo el chico.

Cuando llegaron a la sala común Hermione se quiso ir a su habitación pero Draco la cogió por la cintura y la arrastró a su habitación.

-Malfoy, suéltame- le dijo la chica risueña.

-Si yo la hago por tu bien, no quiero que pases frío- le dijo sensualmente.

-Está bien, pero que conste que lo hago para que no te pase nada. No vaya a ser que tengas otro mareo- se rió la chica.

Al final volvieron a dormir juntitos.

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Habían pasado varios días y era 14 de febrero, lo que suponía toda una revolución en el colegio. Primero porque por el día podían ir a Hogsmeade todo el día y por la noche tenían un baile de disfraces.

Hermione se encontraba con los tres chicos desayunando.

-¿Chicos que vais a hacer hoy?- preguntó interesada.

-Yo tengo que acabar un trabajo- dije Snape.

Regulus le dedicó una mirada de odio ya que esa era la excusa que pensaba poner él.

-Y he quedado con una chica- le dijo el moreno.

-¿Quién es? ¿La conocemos?- preguntó nuevamente.

-Es de Ravenclaw, viene conmigo a Pociones.

-¿Y tú Malfoy?

-Tengo que hablar con el capitán de Quidditch.

-¿Todo el día?

-Sí ya que Regulus no puede ir.

Regulus y Severus se miraron y sonrieron sabiendo que su excusa era la más original.

-¿Y tú?- preguntó Severus.

-Tengo que ir a probarme el vestido para esta noche. Después supongo que volveré rápido para prepararme para esta noche. Bueno, me voy. Nos vemos más tarde.

Cuando ya nos les podía escuchar Severus expresó los pensamientos de los otros chicos.

-Que poco ha faltado para que nos pillase.

Ambos chicos asintieron.

¡Besitos y hasta pronto!