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Mira el pasado y verás el presente — capítulo 21
Aclaraciones: Ni Harry Potter, ni los demás personajes, ni los espacios me pertenecen, sino que son propiedad de J.K. Rowling.
"La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía."
Proverbio árabe
"*El verdadero paraíso no está en el cielo, sino en la boca de la mujer amada."*Théophile Gautier
Mira el pasado y verás el presente
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Ya que los chicos no quisieron acompañarla. Hermione se dirigía sola a Madame Malkin. La habían inaugurado hace poco, debido a lo bien que iba la tienda que tenían en el Callejón Diagon. Era muy parecida a la otra, de madera con una gran vidriera. En el escaparate había un par de disfraces, aunque nada comparado con el que le había encargado Walburga para ella. Acabó rápidamente ya que el vestido estaba perfectamente hecho a medida, solo hubo que ajustarlo a los zapatos que se iba a poner esa noche. Le enviaron el vestido a Hogwarts.
Cuando acabó se dirigió a comprar pergaminos y tinta. Cuando salió escuchó unos gritos caminó en esa dirección y vio a unos encapuchados que iban dejando un reguero de destrucción a su paso. Quemaban las casas y comercios y atacaban a todo aquel que se les ponía por delante. Hermione sacó la varita dispuesta a acabar con ese abuso. Pero alguien la agarró por los brazos y la arrastró fuera de la vista de los mortífagos.
-Tienes que irte- le dijo Snape mientras se sacaba la máscara.
-Pero toda esa gente morirá- le dijo con dolor.
-No te preocupes ahora por eso, el ministerio llegará en cualquier momento. Ahora vete.
Hermione en contra de lo que le decía su corazón, le hizo caso a la mete y se fue. Si Severus le había dicho que se fuera era por algo. Antes de irse pudo ver como lanzaban maldiciones a diestro y siniestro sin siquiera saber a quién. Si se metía por el medio la masacrarían ya que era una contra unos veinte mortífagos. Lo único que pudo hacer un pequeño hechizo de protección, que consistía en crear una barrera que hacía que todo lo que se viese a través de ella se deformase. Así una parte del pueblo estaría a salvo.
Hermione se alejó fuera del rango de ataque. Pero desde donde se encontraba veía todo y no estaba muy lejos por si tenía que intervenir. Cuando vio que llegaron los aurores se fue al colegio ya que poco podía hacer.
Cuando llegó a la sala común buscó a Regulus y a Severus, pero no estaban por ninguna parte. Le preguntó a un par de compañeros y tampoco los habían visto desde la mañana. Dejó sus cosas en su habitación y cogió un libro para esperarlos en la sala común. El problema fue que a falta de una media hora para el baile aún no habían llegado. Subió a su habitación, se duchó rápidamente y en tiempo record se peinó, maquilló y vistió. A pesar de haber sido todo un poco apresurado estaba muy guapa.
Llevaba un vestido de color blanco de tela con bordados. Tenía un gran escote. Una franja de delante tenía un bordado con detalles brillantes y por los lados tenía volantes y en centro arriba un lazo. Por encima del codo las mangas cogían volumen e iban creciendo de delante a atrás. A partir de la cintura el vestido cogía volumen. También tenía detallitos. Los zapatos eran muy altos de color blanco con un pequeño detalle en brillantes por delante. Los pendientes eran de oro blanco con brillantes, prefirió dejar el cuello sin nada. El pelo lo llevaba muy rizado con mucho volumen recogido en lo alto dejando un mechón en el hombro. A juego llevaba un antifaz de color blanco con brillantes plateados en los bordes.
Cuando acabó, bajó a la sala común y vio que Draco no estaba así que fue a su habitación. El chico estaba acabando de ponerse la corbata.
-Granger, si quieres verme desnudo solo tienes que decírmelo.
-Malfoy, habíamos quedado hace cinco minutos y no aparecías.
-Estar más perfecto de lo normal, merece su tiempo. Ya está, vámonos.
Se dirigieron hacia el baile. Draco llevaba un traje negro con corbata, camisa, zapatos y capa del mismo color. La capa por dentro era de color verde, por lo que a caminar quedaba muy bien. El pelo lo llevaba despeinado.
-¿Te enteraste del ataque?- le preguntó Hermione.
-Sí, me extraña que no suspendieran este ridículo baile.
-Yo creo que fue para no que no cundiese el pánico. ¿No crees que si suspendiese el baile la gente se preocuparía más de lo necesario?
-Sí, pero eso no significa que no sea ridículo y superfluo.
-No hace falta que vayamos-le dijo Hermione.
-Tenemos que ir. Si Walburga no te ve en el baile a saber que hará.
-¿Cómo lo sabes?- le preguntó Hermione.
-Narcissa- se rió.
Hermione también se rió.
Llegaron al baile, estaba demasiado decorado para su gusto. En la opinión de Hermione estaba sobre decorado por magos ya que había adornos muggles raramente juntos.
Muchos de ellos se giraban a verlos. Hermione iba de blanco que combinaba perfectamente con su piel y resaltaba su pelo, Draco por el contrario iba todo de negro resaltando sus rasgos. Hacían una perfecta pareja.
-Granger, ¿por qué no vas a por algo de beber? Voy a hablar un momento con ellos- le dijo señalando con la cabeza a varios Slytherin.
-Vale- le dijo Hermione un tanto desconfiada. A saber de que tenían que hablar.
Se acercó a por algo de beber. A su lago estaba una preciosa pelirroja con un vestido largo de terciopelo verde con bordes dorados, de mangas anchas. Estaba casi segura de que era su amiga, pero el antifaz dorado le impedía estar segura.
-¿Lily?- preguntó Hermione.
-¿Cássidi?
-Estás preciosa- dijeron ambas a la vez.
-¿Con quién has venido?- le preguntó Hermione.
-Con James- dijo en un susurro.
-Me alegro que le dieras una verdadera oportunidad- le dijo sinceramente Hermione.
-Espero que todo vaya bien- dijo Lily.
-No te preocupes. Ahí te viene tu Merlín, Morgana- le dijo Hermione dándole un pequeño empujoncito hacia James que se dirigía hacia ellas.
-¿Ahora haces de celestina?- le preguntó Draco al oído, provocando que la chica diese un pequeño salto- hay que ver que con que facilidad te asustas.
-Tú me asustas- le dijo mientras se giraba.
-¿Desde cuándo?
-Desde que te comportas como una serpiente- le dijo con una sonrisa.
Draco se acercó más, puso sus manos en su cintura y le dio un suave beso. Cuando rompió el contacto apoyó su frente en la de ella. Hermione notó que tenía los ojos cerrados fuertemente y el ceño fruncido, había algo raro.
-¿Ocurre algo?- se atrevió a indagar.
-No, vamos a bailar.
Le ofreció el brazo y Hermione lo aceptó. Estuvieron bailando un buen rato, hasta que de repente la música pasó y en un lago de la pared apareció la proyección dos chicos un Gryffindor y un Slytherin.
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Veinte minutos….
-Snape, tienes que hacer que mi hermano se tome esto.
-¿Qué es?- le preguntó el chico un poco receloso.
-Parte de la broma, Mandy va a encargarse de distraerlo- le señaló a la chica.
Iba con un vestido de pirata, lo que más llamaba a la atención era su espectacular escote. Aunque también hay que decir que la funda de su espada parecía tener más tela que todo su vestido junto. Por supuesto, el sujeto no pudo apartar la vista de cierto escote.
-Ya está hecho. Ahora me voy- dijo Severus.
-¿A la sala común?
-Sí.
De camino escuchó como alguien lo seguía. Intentaba darle esquinazo, pero no lo conseguía. Se desorientó un momento y al final acabó en un pasillo sin salida. Se dio la vuelta y ahí estaba…
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Mientras en el gran salón, los profesores intentaban revertir el hechizo, pero sin éxito. Dumbledore al igual que sus alumnos estaba muy atento a los acontecimientos.
-¿Black? ¿Qué coño haces aquí?- preguntó uno de los chicos.
-No te hagas el sorprendido. Bien sabías que te seguía- cada vez se iba acercando más.
-No sabía que eras tú.
-No me lo creo, fuiste tú quien me guió hasta aquí-estaba a tres metros.
Severus se había alejado todo lo que podía del chico hasta que la pared le impidió avanzar más.
-Black.
-Llámame Sirius, que ya tenemos confianza- le dijo el chico con una de sus sonrisas sensuales.
-Tú y yo no tenemos nada- le dijo espantado ante esa afirmación.
-Llevamos años, compartiendo infinidad de cosas, de momentos, de…
-De nada- le cortó el Slytherin- yo no he compartido nada contigo.
-No te preocupes, a partir de hoy empezaremos a compartirlo todo.
Estaba a menos de un metro. Severus no sabía porque, pero no se podía mover. Estaba seguro que eso había sido cosa de sus compañeros de Slytherin. No tenía que haber confiado en Regulus, para o próxima vez que le él mimos la poción a su hermano. En menudos embrollos se veía metido. Ahora no le estaba pareciendo tan bonito esa unión de su casa, si ya era peligroso enfrentarse a un Slytherin, un montón de ellos era el fin del mundo.
Estaba tan abstraído en lo que les diría a sus compañeros de casa, que no se dio de cuenta cuando Sirius comenzó a tocarle la cara. El problema fue que no lo vio venir y…
Muchos gritos se comenzaron a escuchar por toda la sala.
-¡Sirius Black es gay!
-¡Están liados!
-¡Se besaron!
Y así comenzó una oleada de rumores y cotilleos que se tardarían en olvidar.
-Será mejor que nos vayamos- le dijo Hermione- tienes que descansar.
-Sí, será mejor irnos.
A Hermione le volvió a parecer extraña la actitud del chico, pero no dijo nada. Durante el camino a la sala común ninguno dijo nada.
-Granger, estoy algo cansado. Así que prefiero dormir solo.
-Lo comprendo.
Draco le dio, un beso en la cabeza y se metió en su habitación. Eso sí que había sido extraño, intranquila se fue a dormir. Aunque no lo consiguió. Debía de ser muy tarde cuando escuchó como Draco entraba en su habitación y rápidamente se introducía en la cama y la abrazaba. Notó como su espalda se mojaba, no sabía si era debido a que el rubio estaba mojado o a que estaba llorando. Se dio la vuelta para mirarlo a los ojos, pero tan pronto como se giró Draco le sujetó las muñecas cada una a un lado de la cabeza y la besó. Sintió como ese beso era diferente. No había cariño ni amor ni deseo. Parecía que descargaba su furia contra sus labios. Cada beso era más furioso que el anterior. Comenzaba a hacerle daño, pero era incapaz de detenerlo. Le soltó las muñecas para comenzar a recorrer su cuerpo. Hermione sabía que algo no andaba bien y no tenía ni idea de que hacer. Simplemente lo abrazó y se dejó llevar. Le pasó los brazos alrededor del cuello y lo abrazó con fuerza, quería que supiera que estaba ahí para él.
Draco al notar los brazos de la chica, pareció darse cuenta de lo que estaba haciendo y paró. Se separó, confuso se pasó una mano por la cara y notó que había agua no sabía de dónde habían salido. Se sentó en la cama y notó que su ropa también estaba mojada. Se giró a ver a Hermione y vio que tenía los labios hinchados y de que en uno de ellos salía sangre. Estaba seguro que se lo había hecho él. Ella intentó acariciarlo, pero él le apartó la mano.
-¿Por qué no me detuviste?
-Porque no quería.
-¿Eres masoquista, mira como tienes los labios?
-¿Qué te pasa?-preguntó dulcemente.
-Nada.
-Draco, puedes confiar en mí.
Era la primera vez que lo llamaba por su nombre. Se levantó dispuesto a marcharse.
-No te vayas- le pidió la chica.-Te conozco bien, sé que algo anda mal. No estás solo, me tienes a mí.
-Lo sé.
-No me dejes sola.
-Lo siento.
Se había ido. Se levantó de la cama y corrió a la habitación del chico, poco le importaba que la viesen en camisón. Entró y la vio vacía, miro en el baño y tampoco estaba. Sin poder evitarlo, una gran tristeza y preocupación comenzaron a invadirla. Se apoyó en la puerta y se dejó caer. Se abrazó la las piernas y comenzó a llorar.
Después de unos segundos corrió a su habitación y miró la hora que era. Era temprano, pero sabía que hoy Lily tenía que hacer revisión por la mañana y sabía que lo haría cuanto antes mejor.
-Regulus, Severus, ¿qué hacéis?- les preguntó al verlos en la sala común preparados para salir.
-Ahora no tenemos tiempo, pero te lo explicaremos todo cuando volvamos- dijo Regulus.
-Ahora deberías preocuparte por Malfoy- le dijo Severus antes de que dijese algo más.
-¿Qué ocurre?
-Nos tenemos que ir, ayúdale.
Corrió a la sala común de Gryffindor. Cuando estaba a punto de lanzarle una maldición a la Señora Gorda, salió Lily por el retrato.
-Lily, tienes que ayudarme.
Miró a Hermione y vio su lamentable estado. Tenía el pelo revuelto, los labios hinchados, sangraba de uno de ellos y llevaba un delgado camisón de lino.
-¿En qué puedo ayudarte?- le dijo mientras la agarraba por los hombros.
-Necesito que James me deje su mapa.
-Ahora vuelvo.
Lily entró y subió corriendo a la habitación de los chicos. Entró sin llamar y despertó a James zarandeándolo.
-James, despierta. Despierta, te necesito.
-Liy, ¿qué ocurre?- le preguntó James sorprendido.
-Necesito tu mapa.
-¿Qué mapa?- preguntó sin creerse que ella supiese del mapa.
-No lo sé, Cássidi lo necesita. Vamos, es importante.
James se levantó y Lily se puso colorada.
-Ponte algo.
-James, ¿qué ocurre?
-Luego te cuento- le dijo a Remus.
-Ya está. Vamos- cogió un pergamino y bajaron.
-Lily, nos puedes dejar un momento solos- le dijo James antes de que saliese por el retrato.
-Claro.
Cuando Hermione vio a James se acercó rápidamente. Le cogió el pergamino y le puso su varita encima.
-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.
-¿Cómo…?
-James, es largo de contar. Pero por favor confía en mí.
-Está bien.
Hermione seguía buscando hasta que encontró un motita que ponía "Scorpius Malfoy". Se encontraba en los terrenos cerca del Sauce Boxeador.
-Te lo agradezco.
E devolvió el mapa y se fue corriendo a toda velocidad. Iba saltando las escaleras de tres en tres, pero en un descuido no se acordó del escalón falso y se cayó de bruces. Se lastimó la mano derecha y el codo izquierdo que amortiguaron la caída. Las rodillas se las raspó bastante y ahora estaban sangrando. El camisón que era largo se había desgarrado con la caída. Se levantó como pudo y siguió su camino.
Cuando salió a los terrenos, vio que comenzaba a llover. Podía sentir en sus pies la hierba húmeda, no se había puesto nada en los pies. Pronto lo vio, corrió hacia a él. Vio como se agachaba a coger algo del suelo, Hermione se lanzó y se abrazó a su espalda. Él se dio rápidamente la vuelta y la miró sorprendido. La chica se fijó en que lo que lo que había en el suelo era un balón deshinchado. Seguramente un translador.
-¿Qué haces aquí? -le preguntó sorprendido.
-Viene a por ti. Sé que ocurre algo malo.
-Granger, no es asunto tuyo.
Hermione le cogió de la cara y le dijo mirando a los ojos.
-¿Cómo que no es asunto mío? Crees que no sé qué estuviste en el ataque a Hogsmeade. Y a pesar de saberlo estoy aquí por ti. No quiero que cometas el mismo error dos veces.
-No sé el tiempo que estaremos aquí. No podemos ponernos en contra de todos. Además no haría nada que no hubiese hecho. Dentro de poco tendré que irme.
-No te voy a dejar- se abrazó a él.
-Queda un minuto.
-Sé que te he dicho cosas muy duras, pero ya no tienes que demostrar nada- le dijo Hermione sinceramente- solo queda un pequeño detalle para poder usar la poción.
-Adiós Granger.
Le dijo cuando se iba a agachar Hermione lo empujó haciéndolo caer al suelo. Lo cogió la varita y mandó el translador al lago.
-¿Qué has hecho?- le dijo el chico mientras la agarraba por los hombros.
-Cuidar de ti.
-No tienes ni idea de lo que has hecho- la volvía agarrar de los hombros, tenía la cara muy cerca.
Hermione le agarró la cara y le dio beso. Draco enfadado, descargó su frustración en el beso. La cogió por el cuello y la atrajo hacia sí profundizando el beso. Hermione le siguió el juego e introdujo su lengua. Recorrió toda su boca. Draco se iba a separar para coger aire y Hermione como venganza le mordió fuertemente el labio hasta hacerle sangre.
-¿Eres vengativa?
-No, así no te sentirás culpable.
En ese momento comenzó a llover, pero poco les importaba. Hermione introdujo sus manos en su pelo y tiró de él hacia ella besándolo con fogosidad. Draco se dejó hacer, estaba disfrutando. Mientras se dedicó a recorrer el cuerpo de la chica, sus brazos, su espalda, su cintura, bajó a su culo y lo agarró. Hermione dio un gritito de sorpresa. También aprovechó para recorrer el cuerpo del chico. Con la lluvia la camisa del chico se le pegaba al cuerpo perfectamente, notaba perfectamente todos los músculos de su pecho.
-Ven conmigo- le dijo la chica le dijo la chica entre jadeos.
Lo cogió de la mano y lo llevó al interior del Bosque Prohibido. Draco no sabía a dónde lo llevaba, pero se dejó guiar. Después de cinco minutos llegaron a un claro donde había riachuelo con una pequeña cascada. Se dio la vuelta y comenzó a besarle de nuevo, el chico se separó como pudo.
-Granger, si sigues así no voy a poder contenerme.
-¿Quién te ha dicho que quiero que pares?- le preguntó divertida.
-¿No querías esperar a tener nuestros cuerpos?- inquirió desconcertado.
-Así era, pero ahora ya no me importa. Ahora lo que quiero es estar en tus brazos- le dijo mientras lo agarraba de la corbata.
-Tus deseos son órdenes.
Hermione lo besó tranquilamente, pero él lo volvió rápidamente apasionado. Volvía a recorrer su cuerpo, bajó hasta su culo. Lo agarró fuertemente y la levantó. La llevó hasta un árbol y la apoyó. Le sacó su capa. Hermione estaba cada vez más excitada, ahora se encontraba besando y mordiendo todo lo que encontraba, desde su oreja hasta su clavícula pasando por su cuello. Draco aprovechó la situación para recorrer las piernas de la chica. Viendo que la ropa comenzaba a estorbar, le sacó la corbata y le desabrochó la camisa. El chico pensaba igual, así que la bajó. Estaban frente a frente, Hermione le sacó la camisa y siguió con sus pantalones.
-No te apresures- le susurró al oído.
Se aprovechó de su posición para poder ver con detenimiento a la chica. Con la lluvia su camisón se había mojado tanto que le notaba que solo llevaba un pequeño cullote. Tenía un precioso cuerpo. También se fijó en los senos de la chica, veía como sus pezones estaban erectos. La imagen de la chica sumada a todo lo anterior hizo que se excitara aún más. Hermione se dio de cuenta al mirar el bulto que tenía en los pantalones. Cogió la capa del chico y la colocó en el suelo. Ante la atenta mirada del chico, se bajó los tirantes del camisón y lo dejó caer. Se tapó el pecho y se tumbó en la capa.
-Todavía estás a tiempo. Si me tumbo a tu lado, no puedo asegurarte nada.
-No necesito que me asegures nada, sino que vengas a mi lado.
Draco se tumbó encima de la chica. Le mordió el lóbulo, bajó a su cuello, lo mordió y besó hasta dejarle una pequeña marca sonrosada. Siguió por su clavícula hasta sus pechos, lo besó suavemente el pezón. Hermione le colocó sus manos en su pelo. Cuando Draco comenzó a succionarlo hasta, tiró de su pelo debido al placer que le causaba. Cambió de pecho, pero no dejó al otro solo sino que comenzó a acariciarlo con la mano.
Siguió bajando hasta llegar a su ombligo, donde se entretuvo un poco provocando que el bello de chica se erizara. Pasó su mano por debajo de la cintura de la chica elevándola un poco para así sacarle la última prenda que le quedaba. Hermione se rió extasiada de deseo. Pero no se imaginaba que las sensaciones acababan de comenzar. Draco bajó hasta que su cabeza quedó entre las piernas de la chica. Hermione sintió cómo él recorría toda su intimidad para después introducir su lengua dentro de ella.
Hermione estaba sintiendo más placer del que nunca hubiese imaginado. Eran como descargas eléctricas por todo su cuerpo, arqueó su espalda y Draco supo que había tenido un orgasmo.
Estaba toda sudada, pero a pesar de todo, sentía como su cuerpo pedía algo más aunque no sabía el qué. Draco se levantó y se desnudó para después volver a la posición anterior. Hermione quiso hacer algo parecido por él así que llevó una de sus manos a su erecto miembro, pero Draco se lo impidió.
-Ya no puedo contenerme más- le dijo con voz ronca al oído.
-No lo hagas.
Draco se introdujo lentamente dentro de ella, hasta notar un pequeña barrera. A pesar de todo su deseo, supo contenerse.
-Hermione, te va a doler. Relájate- le dijo suavemente al oído.
Rompió la barrera que había y notó como Hermione se contraía de dolor y soltaba una pequeña lágrima. Le dio un suave beso en los labios mientras seguía moviéndose para intentar reducir el dolor de la chica. Cuando consiguió relajarse, Draco fue libre para moverse con total libertad. Comenzó lentamente, pero pronto comenzó a moverse rápidamente. La respiración de ambos comenzó a acelerarse, para dar paso a los gemidos. Hermione sintió un placer aún mayor que antes, había tenido otro orgasmo esta sensación no era nada comparado con nada que hubiese sentido antes. Se agarró tan fuertemente a la espalda del chico que le dejó las marcas de sus uñas. Pero a él poco la importó ya que estaba llegando a su clímax. Cuando acabaron, se abrazaron. Draco la tapó con su camisa lo que pudo.
-Draco, te quiero- le dijo Hermione que tenía su cabeza en el pecho del chico.
-Yo también. Será mejor volver.
Draco se puso sus bóxer y su pantalón. Hermione se levantó, pero trastabilló, Draco la cogió antes de que cayese.
-¿Te encuentras bien?
-Sí, solo que parecía que tenía las piernas como mantequilla.
-¿Quieres esperar un poco?
-No, ya estoy bien.
Se puso su camisón, Draco su camisa. Cogió su capa y se la puso a la chica. De regreso, el chico la llevaba sujeta por la cintura.
Al llegar a su sala común, vieron que no había ningún alumno levantado. La llevó a su habitación. Al llegar, Hermione dejó la capa y se fue al baño y Draco se puso la parte de abajo del pijama. El chico se fijó en la capa y vio unas manchas de sangre. Sin pensarlo, entró al baño.-¿Qué haces?- le preguntó la chica ya que se encontraba casi desnuda.
-Prepararte un baño.
Abrió los grifos de la bañera, cuando estuvo el agua perfecta. Desnudó a la chica y la metió en la bañera. Cogió una esponja y la limpió suavemente. Cuando ya había acabado, Hermione tiró de él y lo metió en la ducha con ella.
-¿No me digas que te quedaste con ganas?- se rió.
-Sí, de repetir.
A pesar de estar toda dolorida, se moría por volver a sentir las manos de Draco por todo su cuerpo. Y Draco no la defraudó, la volvió a poseer.
¡Besitos y hasta pronto!