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Mira el pasado y verás el presente — capítulo 22
Aclaraciones: Ni Harry Potter, ni los demás personajes, ni los espacios me pertenecen, sino que son propiedad de J.K. Rowling.
"El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente."
Gustave Flaubert
" Señor, quisiera saber quien fue el loco que inventó el beso."
Jonathan Swift
Ante todo, tenéis que perdonar que tardase tanto en actualizar. No es que no quisiera sino que no pude. Entre que ando con exámenes y buscando trabajo, no tuve tiempo para nada. Hasta mis amigos me preguntan ya si sigo viva después de tanto tiempo.
La próxima semana acabo los exámenes y entonces me pondré como loca a escribir todo lo que tengo atrasado.
Para bien o para mal, este fic se acaba así que seguir leyendo el fic un poco más. Pronto empezaré a publicar otros fics.
Mira el pasado y verás el presente
Llevaban toda la mañana en cama, era la cuarta vez que habían hecho el amor. Hermione se sentía como nunca. Draco estaba tumbado boca arriba y la atrajo hacia él apoyándola en su hombro.
-¿Todavía quieres más?
-Bueno, te dejaré descansar cinco minutos.
Ambos nos reímos.
-¿Te arrepientes?- preguntó Draco serio.
-¿De qué exactamente?
-De haberte acostado conmigo. ¿De no haber esperado?
-No- Hermione le acarició la cara- me gustas y te quiero. Es más que suficiente.
-¿Segura? No te he prometido nada.
-Ni yo a ti- le dijo Hermione mientras lo abrazaba-por cierto, tienes que contarme que fue lo que sucedió ayer.
-Primero voy a buscar algo de comer.
Mientras Draco se fue, Hermione se vistió. Se puso un vestido con bastante escote y ajustado de manga larga que le llegaba hasta la rodilla. Era de color negro. Extrañamente se sentía muy segura, muy mujer, se sentía única y especial. Estaba tan absorta mirándose en el espejo que no se enteró cuando llegó el chico. Dejó la comida en la mesa y se acercó a ella sin que lo viese.
-¿Por qué te has puesto ese vestido?
Hermione dio un respingo.
-No me iba a quedar toda la vida desnuda.
-Pues has hecho muy mala elección, ya que me dan unas enormes ganas de sacártelo.
-No seas exagerado.
Draco la abrazó por detrás y comenzó a besarle el cuello.
-Creo que voy a pasar directamente al postre.
-No digas tonterías y ponte a comer que tienes algo que contarme.
-Está bien. ¿Por dónde quieres que empiece?- le preguntó mientras se ponía a comer.
-Por el desayuno de ayer, donde me mentisteis los tres.
-Teníamos que hacerlo por tu bien.
-Si te hubiésemos dicho lo que iba a pasar habrías intentado detenernos.
-¿El ataque a Hogsmeade?
-Sí, el Señor Tenebroso nos impuso realizar satisfactoriamente esa misión para formar parte de su círculo de mortífagos.
-¿Te han visto la marca?
-Sé como ocultarla.
-Cuéntame más-le pidió Hermione.
-Nos pondrían la marca si montábamos un buen escándalo en Hogsmeade.
-Destruir todo a vuestro alrededor y atacar a gente inocente. ¿Pasasteis todos la prueba?
-Así es, aunque algunos dudaron un poco. Eso me hace pensar que anda necesitado de gente.
-¿Crees que tomarán medidas contra ti?- preguntó Hermione preocupada.
-No lo sé. Supongo que Lucius intercederá por mí ante los mortífagos, pero su enfado será descomunal.
-Pero Narcisa te ayudará, ¿no?
-Lucius es su marido, ante sus ojos solo soy un recién llegado.
-Tenemos que darnos prisa con una solución para la poción que encontré.
-Lo sé. Pero hay que tener en cuenta que igual a Black no le parece muy buena idea.
-Cassiopeia era su tía, supongo que querrá descubrir lo que le sucedió.
-No estoy tan seguro.
-¿Qué pasa cuando te ponen la marca?- le preguntó Hermione dubitativa.
-No te preocupes por Regulus y Severus, estarán bien. Estarán un cansados, doloridos y raros, pero solo tienes que darles tiempo.
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A la hora de la cena decidieron que ya era hora de salir de la habitación. Cuando llegaron al Gran Salón había un gran bullicio. Hermione había visto el día después de una gran baile como al que asistió en cuarto curso y no había sido para tanto. Después de llevar un rato comiendo Hermione se fijó en que todos dirigían miradas a Sirius.
-¿Qué ocurre?- le preguntó a la chica que tenía al lado.
-¿No te has enterado del beso?
-¿Qué beso?
-El que le dio Sirius Black a Severus Snape.
-¿Cómo dices?
Hermione se quedó con la boca abierta, Draco por su parte no pudo esconder una pequeña sonrisa.
-Resulta que durante el baile apareció en uno de los muros del salón una proyección. Se veía en grande como Black persiguió a Snape por varios pasillos hasta que lo acorralo y lo besó. Incluso Dumbledore intentó detener esa proyección y no pudo y todo el salón vio el beso- le comentó Regulus.
-¿Por qué iba a besar Sirius a Severus?- preguntó Hermione...
-Por una poción que yo le puse en bebida una poción.
-Regulus, ¿cómo estás?
-Por ahora bien, aunque si las miradas matasen mi hermano ya me hubiese matado.
-¿Por qué le echaste esa poción en la bebida?- le preguntó Hermione.
-Porque Severus es la persona que más odia mi hermano. No fue idea mía.
-Eres un cabrón- le dijo Severus mientras se sentaba a su lado.
-Piensa que ahora no tendrás problemas con los Gryffindor ya que todos los Slytherin te protegerán- le dijo Regulus.
-Si me quieres proteger, lánzame un obliviate.
-No seas tan exagerado- le dijo Regulus.
-¿Cómo no lo voy a ser? ¡Me ha besado Sirius Black y lo ha visto todo el colegio!
-Si te sirve de algo, eres parte de la fantasía de muchas chicas y chicos-le dijo Draco.
-No, no me sirve. Esto es un asco- dijo Severus.
Hermione dirigió su mirada a Sirius y lo vio muy enfadado. Nunca lo había visto así. Ni siquiera hablaba con sus amigos a pesar de que James y los demás hacían de todo para que se distrajera. Cansado y fastidiado se levantó. Hermione se despidió de los chicos y se fue tras Sirius.
Después de correr un buen rato, lo alcanzó. Se dirigía a la torre de de Gryffindor a gran velocidad.
-Sirius- lo llamó. Como no le hizo ni caso. Lo llamó más fuerte hasta que se giró.
-¿Qué quieres? Tú también te vienes a burlar.
-No, yo- ahora que lo tenía a unos metros no se atrevía a contarle sus intenciones.
-No tengo todo el día.
-He encontrado una poción que me puede ayudar a recordar que ocurrió el día que desaparecí.
-Me alegro por ti, ahora me voy.
-Te necesito, tú eres el que se tiene que tomar la poción.
-¿Por qué crees que me voy a tomar esa poción?- le dijo el chico mientras se cruzaba de brazos.
-Porque necesito saber que ocurrió- le pidió Hermione.
-¿Crees que me voy a fiar de ti?
-Remus podría vigilar la preparación de la poción.
-No lo sé, ya lo veremos.
-Por favor, es importante.
Sin nada más se fue y Hermione se dirigió a la sala común de Slytherin.
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Al poco de llegar Sirius a su habitación, James, Remus y Peter le acompañaron. Sirius se encontraba sentado en su cama pensativo.
-Sirius, tienes que olvidarlo- le dijo James.
-En una semana la gente se habrá olvidado de todo- le aseguraba Remus.
-No es eso. Cassiopeia me ha pedido que me tome una poción que me permitirá recordar lo que ocurrió el día que desapareció.
-¿Y qué piensas hacer?- le preguntó Remus.
-¿Cómo que qué piensa hacer?- le preguntó James- seguro que es otra trampa de los Slytherin.
-James…- le intentó decir al Remus.
-Nada Remus, ahora lo que necesitamos es planear una venganza contra esas víboras- dijo James.
-Yo no quiero saber nada. Me voy a hacer mi ronda -le dijo Remus al salir.
-Se me está ocurriendo qué hacer en la próxima luna llena -dijo Sirius por lo bajito.
-¿Qué has dicho?- le preguntó James.
-Ya te lo contaré.
James por su parte, decidió que no era una buena idea contarles en ese momento que Cássidi conocía la existencia del mapa de los merodeadores.
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Los siguientes días pasaron muy rápido para Hermione. Tanto ella como Draco, Severus y Regulus habían estado buscando día y noche en la biblioteca una solución. Lo que no sabían Regulus y Severus era porque tenían tanta prisa los chicos por conseguir una solución.
Extrañamente tanto Hermione como Draco habían comenzado a sentir cosas raras en su cuerpo y a ver visiones. Primero comenzó Hermione, iba por el pasillo de vuelta a su sala común cuando vio flases veía el mismo pasillo pero con otra gente, persona que no conocía. El pasillo en sí se veía distinto, con otra luz, como si fuese otro día, una estación distinta. Fue corriendo al baño y vio como sus ojos volvían a tener su color original, el color miel que le recordaba quien realmente era. A Draco le ocurrió durante un entrenamiento de Quidditch, iba a por la quaffle cuando de repente vio una bludger hacia él. Pensó que no la esquivara, pero no sintió nada. Lo raro fue que no estaban entrenando con bludger. Se entretuvo en las duchas y cuando salió estaba solo y menos mal ya que de repente sintió en el estómago un golpe tan fuerte como si una bludger le diera con fuerza. Se miró al espejo y vio como en el sitio donde había recibido el golpe había una cicatriz, no era suya ni sabía cómo le había aparecido.
Lo más llamativo fue cuando después de diez minutos en clase con McGonagall, ante la sorpresa de ambos apareció el profesor Dumbledore mucho más joven dando clase de Transformación. Esta vez la visión fue conjunta y más larga de lo normal. Su clase era exactamente igual y nadie parecía percatarse de lo ocurrido, ni siquiera su profesor. Nadie se hubiese dado cuenta de su presencia si Hermione no se hubiese girado y al ver el joven Tom Riddle no se hubiese levantado de su asiento y con la varita en mano le comenzase a lanzar maldiciones de un alto nivel. Draco corrió tras ella y la agarró por los brazos. Al parpadear se encontraron nuevamente en el 1975 siendo Scorpius Malfoy y Cassiopeia Black.
Más tarde se enteraron de que Hermione se había levantado y había atacado a las copas que iban a usar para la clase del día. McGonagall ante la inexplicable respuesta de la chica mando a ambos al despacho del director ya que Draco tampoco supo explicar que pasó.
Ahora se encontraban los dos sentados frente a Dumbledore.
-¿Queréis un caramelo?
-No- dijo Draco secamente. Hermione lo miró de malos modos.
-No, gracias- dijo intentando sonreír.
-Bueno, pues entonces iré al grano- el semblante del director había cambiado- lo que habéis hecho ha traído consecuencias. No solo estáis cambiando las cosas en este tiempo sino en otros.
-Pero nosotros no hemos hecho nada, no hemos pedido estar aquí- dijo Hermione.
-Lo supuse por la cara que os vi al llegar. Pero debéis entender lo que significa que estéis aquí. Por tu apariencia intuyo que tiene algo que ver con la desaparecida Cassiopeia Black, ¿o me equivoco?
Se levantó de su asiento y cogió un pequeño frasco.
-Esto es la solución a vuestro problema, también necesitareis un pensadero- dijo Dumbledore.
-¿Qué es esto?-preguntó Malfoy.
-Esto le ayudará al señor Black a desprenderse de sus recuerdos en un pensadero.
-¿Cómo sabe…?-intentó preguntar Hermione, pero a medio camino supo que era una pregunta estúpida.
Dumbledore le respondió con una sonrisa.
-Tendréis que esperar a que pase la luna llena para poder usarla. Aunque convencer al señor Black os llevará ese tiempo como mínimo. Así que no os retengo más.
Hermione y Draco salieron de su despacho y se dirigieron a su sala común donde pronto llegaron.
-A ver Granger, ¿qué propones?
-No sé, ya se lo pedí. Si le dijésemos que tenemos el permiso de Dumbledore.
-Sino sé un par de hechizos que…
-Nada de eso Draco. No podemos obligarlo, intentaré que entre en razón.
-Si no conseguimos pronto que nos ayude, a saber que puede ocurrir. No tengo tiempo como para andarme con delicadezas, haré todo lo que haga falta para volver a mi época de una sola pieza.
Hermione no dijo nada, pero sabía que no tenían tiempo suficiente como para andarse con delicadeza. Así que decidió ir a hablar con Sirius ahora mismo, antes de que Draco perdiese la paciencia.
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A pesar de ser viernes Severus se encontraba en su habitación, tenía que entregar una redacción el lunes así que estaba dándole un último vistazo. A pesar de intentarlo había algo que no se podía sacar de la cabeza. Hacía dos días había escuchado a Sirius Black hablar con Peter Pettigrew de lo que harían hoy.
Sirius se encontraba detrás de una estatua, cuando vio a Peter lo cogió del brazo y lo ocultó con él. Severus de escondió en el marco de una de las puertas. Para desgracia de Severus, aunque no lo vieran, Sirius tenía cierto mapa que le decía donde se encontraba exactamente.
-¿Qué quieres?- le preguntó Peter.
-¿Cómo es eso de que no vas a venir el viernes a nuestra cita?
-Teno una cita con una chica de Hufflepuff.
-Peter, el viernes no puedes quedar con Daiana.
-¿Por qué?
-Acuérdate que te necesitamos junto al Sauce Boxeador para que nos ayudes con nuestro pequeño problema peludo.
Al parecer tenían un "pequeño problema peludo". Al principio no le dio importancia ya que no quería meterse en ningún asunto que tuviese que ver con Black. Pero era una buena oportunidad de dejar a los merodeadores como lo que eran, una basura que tenía asuntos oscuros que ocultar.
Decidió que iría a ver que se traían entre manos, decidió no avisar a los demás porque había algo que no le olía bien. Echaría un vistazo y si hiciese falta avisaría a los demás Slytherin. Cogió su capa y se fue a esperarlos. Se escondió en unos setos cerca del Sauce Boxeador. Cerca de media noche, apareció una rata que hizo que el árbol se parase en seco. Después vio como Potter y Black se introducían con calma y confianza dentro del árbol por un pequeño hueco entre sus raíces. Severus al verlos desparecer, los siguió rápidamente. Cuando estaba a punto de llegar al hueco, el Sauce comenzó a moverse y a lanzarle golpes con las ramas. Por suerte, no fue nada grave.
Cuando se metió por el hueco un tobogán lo llevó a un pasillo con varis puertas, se dirigió a la única que tenía luz. Se acercó y escuchó unas voces.
-Peter, si quieres puedes irte.
-James, hoy lunático más que nunca. No se pudo tomar la poción y está muy inquieto.
-Siento que se me rompiese- dijo Peter.
-No te preocupes- dijo James- para eso estamos nosotros aquí.
-Pues vamos.
Después de escuchar eso, Severus abrió la puerta y se encontró con un ciervo, un perro, una rata y para su sorpresa un lobo. Antes de que reaccionase, el lobo se quiso abalanzar sobre él. Pero el ciervo se interpuso. Severus echó a correr por donde había venido, pero Remus pronto se deshizo de sus amigos y saltó encima del Slytherin. Antes de que pasase nada, James estaba sacando de encima Remus con sus cuernos.
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Hermione de camino a la torre de Gryffindor vio por una ventana la luna llena así que decidió ir a los terrenos. Sabía que con la poción que le mandaba todos los meses a Remus, no habría ningún peligro.
Tenía pensado esperar a que saliese Sirius y en su forma de perro amenazarlo con revelar que es un animago y si eso no funciona, amenazar con contar el secreto de Remus. Con esa convicción se encaminó al Sauce Boxeador cundo vio como salía Severus disparado. Estaba todo manchado de barro y tenía la ropa hecha pedazos y tenía algún rasguño. Este la cogió de la mano y tiró de ella para alejarla del sitio.
Hermione miró a sus espaldas y vio a Remus convertido el lobo salir por el hueco del árbol. Se soltó de Severus y conjuró unas cuerdas para detener a Remus.
-¿Qué haces? Tenemos que huir- le gritó Severus- ¡nos va a matar!
-No te preocupes- dijo Hermione.
Como no estaba segura de que eso lo detuviese mucho tiempo, también conjuró unas cadenas. Al ver así a Remus, James y Sirius, todavía convertidos en animales lo llevaron a la casa de los gritos, donde quedó encerrado.
Mientras Hermione intentaba calmar a Severus apareció McGonagall corriendo. La profesora no sabía qué hacer, vio por un lado una rata correr como loca de una lado a otro, después un ciervo y un perro que parecía que se iban a pegar, también escuchaba los ruidos producidos por Remus Lupin, Severus estaba intentando tirar de Hermione para que se fuesen, McGonagall le pareció escuchar que se fuesen fuera del país. Al ver que Hermione era la única que mantenía la calma, le pidió que se llevase a Severus a la enfermaría mientras que ella se encargaba de esos tres individuos.
La señora Pomfrey al ver el estado del chico le dio varias pociones para que se tranquilizase, pero la enfermera al ver el estado del chico decidió que era mejor que se durmiese. Les costó bastante que Severus se tomase la poción para dormir. Después de media hora el chico se encontraba durmiendo tranquilamente ya que la poción le hacía dormir sin sueños.
Cuando salía de la enfermería y vio a Sirius recordó la broma que le había contado Remus en su época. Le había contado que casi matan a Severus por una broma de Sirius. Sabía que Sirius se querría vengar de Severus por el beso, pero esto traspasaba todo lo razonable.
Al salir lo vio, Sirius venía con sus andares de rey. Hermione no lo pudo evitar y le dio una sonora bofetada.
-¿Estás loca?
-¿Qué si estoy loca? ¿Es todo lo que se te ocurre decir después de lo que le has hecho a Severus?
-Yo no le he hecho nada. Además, está de una pieza y no se convertirá en un hombre lobo. Se lo merecía- se defendió el chico mientras se acariciaba la mejilla.
-No, no se lo merecía, él no fue quién te gastó la broma. Ya estoy harta de que le eches la culpa de todo, si tu vida es un asco no lo pagues con él. No eres más que un chulo, egocéntrico y mimado estúpido. Eres tan egocéntrico que no ves más allá de tus narices. Severus es un buen chico al igual que tu hermano. Pero tu visión no ve más allá de Gryffindor y Slytherin. Condenas a nuestra casa por ser egoístas y mirar solo por nuestro beneficio, pero eso es justo lo que tú haces. Solo te preocupas por tu diversión, no siquiera pensaste en cómo se hubiese sentido Remus si hubiese mordido a Severus.
Te imaginas aunque sea ligeramente ¿lo que le hubiese supuesto para él todo esto? Eres tan egoísta que ni te lo replanteaste. Por Merlín, la vida de Remus se hubiese desmoronado y a ti no te hubiese importado ya que tu venganza se hubiese llevado a cabo. Pero a ti no te importan las personas que quieres. Como tu hermano, quien se desvive por ti. Siempre te ha querido y te ha admirado pero eso a ti no te ha importado.
-Mi hermano nunca se ha preocupado por mí. Cuando me fui de casa no se molestó en mandarme una lechuza y en Hogwarts no me dirigió ni una palabra.
-¿Sabes por qué no lo hizo? No te apoyó porque no tiene el valor que tienes tú, tú solo pensabas en tu bien, él también pensó en tus padres. Tus padres sufrieron mucho con tu marcha y tu hermano no quería que pasasen por lo mismo dos veces. Por ello aceptó el peso de la familia Black. Desde pequeño siempre te admiró y antes de entrar al colegio tú eras todo su mundo, siempre detrás de ti. Cuando te fuiste a Hogwarts él se quedó solo ya que nunca fue muy bueno haciendo amistades pero no se entristeció ya que sabía que para el año iba a estar contigo. Durante el verano estuvo atento a todo lo que le contaste que habías hecho en el colegio y estuvo deseoso de ir para poder estar contigo. Cuando empezó el nuevo curso y Regulus acabo en Slytherin tú te alejaste. Además de eso siempre estabas con sus amigos y nunca tenías tiempo para él y estar en casas rivales no ayudaba. Os fuisteis distanciando hasta convertiros en totales desconocidos.
-No fue culpa mía. Yo sí que me preocupé por él.
-Tú no te preocupas por nadie. Se supone que somos familia y ni siquiera cuando te pido ayuda me haces ni caso. Quiero saber lo que le pasó a Cassiopeia Black y tiene gracia que tenga yo más ganes de saberlo que tú que se supone que eres su sobrino. Nunca pensé que diría algo así, pero me das asco.
Hermione se dio la vuelta para irse y de frente estaba el director.
-Profesor Dumbledore, yo…- se intentó disculpar Hermione.
-Ya que la señorita Black le ha dicho más de lo que yo le pensaba decir. Creo que solo queda hablar de su castigo. Vamos a mi despacho señor Black. Debería intentar descansar señorita Black, buenas noches.
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Tan pronto como entró en su cuarto, un rubio la abordó.
-¿Y bien Granger? ¿Lo conseguiste?- le preguntó Draco mientras la sujetaba por los hombros.
-No lo creo.
-Entonces tendré que usar mis métodos -dijo con un tono amenazante.
-No, mañana si no nos ayuda le amenazaré con decirle al ministerio que es un animago.
-Por si acaso, amenázale también con que también desvelarás el secreto de sus amigos.
-Estoy muy cansada.
-Lo hablaremos mañana- le dijo Draco mientras le desabrochaba la corbata.
-Draco.
Cuando le sacó la corbata, le desabrochó los primeros botones de la camisa y le besó el cuello. Siguió desabrochándole los botones y siguió besando la piel que quedaba al descubierto. Hasta que le sacó la camisa por completo.
-Draco- dijo con voz gutural Hermione- es mejor que pares.
-Dame cinco minutos y ya verás como cambias de opinión.
Le acarició la cara y descendió suavemente tocándole el cuello, el hombro la clavícula. Al pasar por el medio del pecho, Hermione se estremeció como la primera vez que la tocó. Siguió recorriendo su vientre hasta llegar a su falda, que pronto estuvo en el suelo. Hermione no se quiso quedar quieta, lo empujó y lo sentó en la cama. Se sentó a horcajadas sobre él y comenzó a sacarle la camisa.
-Como sigas así, no voy a poder contenerme -le dijo Draco refiriendo al contacto de la chica con su entrepierna. Hermione al escucharlo se sonrojó.
Le sacó delicadamente la camisa rozándole suavemente con la yema dedos todo el torso. Draco no pudo aguantarse más la cogió por el culo levantándola para volver a dejarla en la cama y él encima de ella.
Se dieron un apasionante beso. Al abrir los ojos, se encontraron en una de las habitaciones de la casa de los gritos. Con desagrado se vistieron y salieron a ver. Ante ellos estaban Severus Snape que intentaba huir de Remus que estaba convertido en hombre lobo y James y Sirius intentando retenerlo mientras Peter convertido en rata daba vueltas en círculos. El problema fue que Remus pronto se dio de cuenta de su presencia e intentó ir tras ellos. Draco cogió a Hermione y se metieron de nuevo en la habitación. Cuando Remus iba a tumbar la puerta volvieron a la habitación de Hemione.
-Eso fue lo que le preparó Sirius a Severus-le dijo Hermione- por eso me olvidé de decirle lo de la poción.
-Mañana iré yo. Ahora será mejor dormir.
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Besitos y hasta pronto