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Mira el pasado y verás el presente — capítulo 23

Aclaraciones: Ni Harry Potter, ni los demás personajes, ni los espacios me pertenecen, sino que son propiedad de J.K. Rowling.

"Si la justicia existe, tiene que ser para todos; nadie puede quedar excluido, de lo contrario ya no sería justicia."

Paul Auster

"La espiral de la violencia sólo la frena el milagro del perdón."

Juan Pablo II

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Hermione había cogido un hábito desde que hacía unos días. Por la mañana al despertarse tenía que abrazar a Draco, normalmente este la tenía abrazada. Hermione se dio la vuelta a abrazar a cierto rubio, pero no lo encontró. Abrió los ojos y solo pudo vislumbrar una nota.

Te espero en el despacho del viejo loco.

Ten todo listo.

D.M.

Después de leer esa carta un nerviosismo se le instauró en el cuerpo. Tenía miedo de que algo saliera mal, Sirius era un pilar importante tanto en su vida como en la del mundo. El problema era que cuanto más tiempo pasasen en este tiempo más problemas con el tiempo habría. Eso de viajar a otras épocas, era muy peligroso. Sobretodo sino no sabes dónde, ni cuando, ni con quién vas a aparecer.

Se vistió rápidamente, cogió lo necesario y se fue al despacho de Dumbledore. Era temprano y no había muchos alumnos, en cuanto estuvo sola entró en el despacho de Dumbledore. Como le había dicho el director, ese día no estaban ni él ni su fénix. Colocó el pensadero en el centro de la sala y se sentó a esperar la llegada de Draco.

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Draco por su parte se dirigió a la sala común de Gryffindor a buscar a Sirius. Como la Dama Gorda no le dejó pasar, se apoyó en la pared y espero a que saliese algún alumno. Cuando salió un chico, se le acercó.

-Eh, tú. Dile a Black que salga.

-Tengo prisa- le contestó el chico, por la apariencia Draco supuso que sería de cuarto.

Draco se interpuso en su camino, cuando el chico intentó seguir su camino.

-Si no quieres pasar lo que queda de curso en la enfermería, llámalo.

Draco había puesto su peor cara, el chico tardó unos segundo en sopesar la amenaza, pero al final se dio la vuelta y entró. Al poco, apareció Sirius por la puerta.

-¿Qué quieres?-le preguntó de malos modos cuando salió de la sala común.

-Tienes que ir al despacho de Dumbledore- le dijo Draco.

-¿Por qué? Estoy castigado todo lo que me queda de colegio- le dijo Sirius intentando pasar de largo.

-Porque quiero saber qué pasó con Cassiopeia- le dijo Draco mientras lo agarraba del brazo.

Sirius lo miró a los ojos y se soltó bruscamente de él.

-Ya le dije a Cássidi que no lo iba a hacer y no he cambiado de opinión- le dijo Sirius mirándole fijamente a los ojos.

-Ella pensó que lo harías por amor a tu familia, pero yo conozco otros métodos.

-¿Piensas hechizarme?- le preguntó el moreno mientras sacaba la varita del bolsillo.

-No, no mereces el esfuerzo. Si no quieres que el Ministerio de Magia sepa que tú y tus dos amiguitos son animagos ilegales…

Lo dejó en el aire, James, Remus y Peter acababan de salir y escucharon la amenaza. Ambos se quedaron estupefactos.

-¿Qué vamos a hacer? ¡Nos ha descubierto!- gritó el chico correteando de un lado a otro.

-Peter, cállate- le dijo Remus.

-Hay formas de engañar a los magos del Ministerio- le dijo James a Draco.

-Puede ser, pero ¿qué pasará cuando se sepa que Lupin es un hombre lobo?- les dijo Draco.

-¿Cómo lo sabes?- le preguntó Sirius.

-Hay que ser muy tonto para no darse cuenta. Esos paseos de media noche no son precisamente precavidos-contestó Draco- tengo prisa, así que vamos.

-Sirius no irá- dijo Remus.

-Es vuestra decisión. Pero en quince minutos habrá un grupo de magos del Ministerio. Y mañana una congregación de padres quejándose de que sus hijos estudien con un hombre lobo.

-Iré- dijo Sirius.

-Pero nosotros vamos con vosotros- dijo James.

Draco asintió ligeramente la cabeza. Se dio media vuelta y con los Gryffindor a su espalda se dirigieron al despacho. Cuando llegaron Hermione ya tenía todo listo.

-¿Qué tengo que hacer?- le preguntó el chico sin siquiera saludar.

-Tienes que tomarte esta poción. En cuanto te la tomes comenzarán a volver a tu consciente una infinidad de recuerdos. Para eso necesitamos el pensadero, todos estos recuerdos que generes los traspasaremos ahí.

-Nosotros ayudaremos- dijo James.

-Sí- dijo Remus.

-Petigrew no-dijo Hermione- hay que ser muy precisos. Si empezásemos a sacarle recuerdos antes de que se tomase la poción podríamos borrarle la memoria y si tardamos demasiado su mente se saturaría y podría quedarse tonto.

-No sé que será peor- murmuró el moreno.

Sirius se colocó al lado del pensadero, James y Remus se pusieron enfrente de él. Hermione y Draco por detrás, de esta forma los cuatro lo rodeaban.

-Si le pasa algo a mi amigo, vosotros pagareis las consecuencias- dijo Remus.

En cuanto cayó la primera gota en la boca de Sirius, sintió como un montón de recuerdos pasaban por sus ojos. Suspiró aliviado ya que debían estar haciéndolo bien ya que solo notaba como pasaban por sus ojos. Al principio se fijaba, veía con mucha claridad todo lo que había pasado los últimos días. Después se cansó y solo veía sombras.

No sabían cuanto tiempo estuvieron haciéndolo, pero en cuanto acabaron los recuerdos de Sirius, Hermione se dejó caer de rodillas. Los demás también estaban cansados, Remus estaba sonrojado y James tenía un ligero rastro de gotas de sudor. Draco y Sirius parecían los que estaban menos cansados. Peter se encontraba durmiendo.

Draco se dirigió al pensadero a buscar el recuerdo. Después de unos minutos lo encontró.

-¿Te sientes con fuerzas de verlo?- le preguntó Draco a Hermione.

-Sí- Hermione se levantó y sin esperar a los demás se introdujeron en el recuerdo. Los demás pronto los siguieron. Incluido Sirius.

Al introducirse un torbellino los envolvió transportándolos a la habitación de Sirius. Estaba bastante cambiada, en lugar de una cama había una cuna, el lugar de la lámpara que tenía había una con juguetes colgando, las cortinas eran diferentes, como eso varias cosas más.

En la habitación se encontraba una mujer de espaldas con un elegante vestido negro y pelo recogido. Hermione notó como su respiración se aceleraba, aunque nada comparado con lo que sintió cuando ella se dio la vuelta. Se quedó sin respiración, era como verse en un espejo.

Draco vio el estado en que se encontraba Hermione. Se acercó a ella y la abrazó. La chica con el contacto se tranquilizo.

La mujer le cantaba una nana al niño que tenía en sus brazos.

-Sirius, es hora de dormir- le dijo mientras lo dejaba en la cuna.

Pero el moreno se agarró a uno de sus dedos.

-Tan joven y con tantas ganas de fiesta. Venga a dormir, ya trasnochaste demasiado, si tu madre se entera que te malcrío se enfadará.

Sirius se debía de estar quedando dormido porque se veía todo un poco borroso. En el momento en que la Cassiopeia iba a salir de la sala, un hombre vestido con un traje muy elegante entró.

-Cygnus, hermano. ¿Qué ocurre?

-Menudo descaro tienes.

No vio muy bien como pasó, pero Cassiopeia se acababa de golpear contra el armario. Sirius debió de despertar ya que ahora veía nítidamente como Cygnus la cogía del pelo y le levantaba la cara.

-¿Crees que no me iba a enterar?

-No sé de que hablas- decía ella con lágrimas en los ojos.

-Entonces, ¿no te piensas fugar con Abraxas y dejar a tu familia en ridículo?

-Tienes que entenderlo, yo lo amo.

Cygnus la cogió más fuerte por el pelo hasta levantarla. Cogió una cajita que encontró en la mesita de la chica. Se agachó hasta su oído y le susurró:

-Si lo que querías era estar presente en la vida de Abraxas lo estarás, lo verás todos los días de su vida, lo escucharás, conocerás sus pensamientos pero él jamás sabrá nada de ti. No te verá, no te escuchará, ya que para él estarás muerta.

-¿Qué vas a hacer?- preguntó Cassiopeia con un gran miedo en su mirada.

-Verás, soy la mano derecha del Señor Oscuro. Eso tiene ciertas ventajas. Verás, conozco grandes secretos del poder del Señor Oscuro, entre ellos el de su inmortalidad. Puedes dividir tu alma en siete partes, con lo cual tendrías siete vidas. Pero el precio que tienes que pagar es una muerte por cada trozo de alma que desprendes. Sabes, lo he visto. Lo que no sé es que pasaría si no haces un sacrificio.

Lo siguiente que ocurrió para Hermione pasó a cámara lenta. Vio como Cygnus sacaba la varita de su bolsillo, pronunciaba unas palabras y una luz negra golpeaba a Cassiopeia en el pecho. Todos se taparon los ojos ya que la luz los cegó. Lo siguiente que vieron fue como Cygnus cogía la cajita de música.

-Querida hermana, seguro que me estás escuchando. Esto te pasa por intentar dejarnos en ridículo. Ahora verás la vida de la gente, pero no podrás vivir la tuya. Verás como tu amado Abraxas sigue su vida sin ti.

Dejo la caja en la mesita y antes de irse miró a Sirius. Hermione notó como fingía que dormía, Cygnus lo ignoró y regresó a la fiesta.

Un torbellino como el que los introduzco, lo sacó del recuerdo.

Hermione se acercó al oído del rubio.

-Draco, ¿qué hacemos ahora?-

-Dumbledore se encargará de ello- dijo Draco- ahora vámonos, tenemos que pensar en cómo solucionar todo esto.

Peter estaba despierto, ante el desconcierto de sus amigos, se sentó a su lado. Mientras Draco y Hermione salieron del despacho dejándolos atrás.

Caminaron en silencio todo el camino, ambos tenían mucho en que pensar.

-Tenemos que decírselo al Ministerio- dijo Hermione tan pronto como llegaron a la habitación.

-No podemos, ¿tú sabes lo que significaría? El Seños Oscuro vendría por nosotros.

-Entonces, ¿qué vamos a hacer?

-Joder Granger, ¡cállate! Así no hay quien pueda pensar- le dijo el rubio de malos modos.

Hermione se dirigió a la puerta y se fue cerrándola de un portazo. Tenía tantas cosas en la cabeza que parecía que iba a reventar. Necesitaba aclarar sus pensamientos y si Draco no la ayudaba tendría que buscar otra manera o se volvería loca.

Se dirigió a la torre de astronomía. Allí había alguien más. Un chico moreno se encontraba apoyado en el balcón observando las estrellas.

-¿Regulus?

-Cássidi, ¿qué ocurre?

Hermione sin poder evitarlo se arrojó a sus brazos llorando.

-¿Qué pasó? Tranquila- le dijo el chico mientras acariciaba su cabeza.

-Es que ya sé que le pasó a Cassiopeia- a causa de su llanto lo dijo entre hipos.

-¿Quieres contármelo?

Hermione asintió. Le contó todo con todo tipo de detalles. Hermione en ese momento no se dio cuenta, pero Regulus prestó especial atención a la parte donde Cygnus habló de la división del alma. Hermione sabía perfectamente que se refería a los horrocruxes pero evitó decir el nombre.

-Había pensado en ir a denunciarlo a los magos del Ministerio- dijo Hermione.

-No creo que sea lo más correcto.

-Yo creo que debería tener un juicio justo- dijo Hermione seria, ya que tenía plena fe en la ley.

-El problema de ese recuerdo es que tiene demasiada información. Si cayese en malas manos o fuese de dominio público supondría todo un revuelo. Lo primero, para el Ministerio no existe ningún mago tan poderoso que pueda suponer un peligro para este sistema. Lo segundo, no creo que Rosier tenga un juicio justo. Al no tenerlo la gente se enfadará con el Ministerio y eso hará que se creen mayores diferencias entre los sangre pura y los demás magos.

-Pero no podemos dejar que se vaya de rositas- dijo Hermione.

-Los sangre pura siempre solucionan los problemas ellos mismos. Así que no te preocupes, sé cómo le harán pagar por lo que hizo.

-Gracias- le dijo de todo corazón. No podía entender como le podía haber hecho algo tan terrible su propio hermano.

-De nada, después de todo era mi tía.

-¿Qué piensas hacer?- le preguntó Hermione interesada.

-Hoy no es el momento, en otra ocasión te lo contaré.

Los merodeadores, se encontraban intentando procesar todo lo ocurrido. Los recuerdos de Sirius eran demasiados para meterlos en cualquier recipiente que tuviesen a mano. Mañana se desharían de ellos.

James se acercó a Sirius y lo ayudó a poner de pie.

-Estoy bien- dijo el moreno- solo estoy un poco cansado.

-Mañana tenemos mucho de lo que hablar- dijo James.

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Al día siguiente Hermione le contó lo sucedido con Regulus a Malfoy.

-No me lo creer. ¿Cómo se te ocurre contarle eso?

-Regulus le dará el cambiazo a uno de los horrocruxes de Voldemort sin que este se entere.

-¿De qué hablas?- le preguntó confuso.

-Verás, la noche en que murió Dumbledore, él y Harry fueron a un lugar donde Voldemort tenía oculto uno de sus horrocruxes. Para llegar al horrocruxe, Dumbledore tuvo que beberse una poción que contenía la vasija donde se encontraba el guardapelo. Una vez que sacó el guardapelo se volvió a llenar. Cuando vimos el interior del guardapelo había una nota dirigida a Voldemort en la que le decía que moriría antes de que descubriese lo que había hecho y que destruiría su horrocruxe para que cuando se enfrentase a su igual fuese mortal. Por último, puso sus iniciales R.A.B.

-¿Me estás diciendo que al contarle lo que dijo Rosier hará que robe el guardapelo? ¿Te das de cuenta de lo que has hecho?

-Sí, por mi culpa morirán dos buenas persona por un mismo guardapelo. Lo sé y tengo un gran pesar por ello. Pero la historia es la historia. Tanto Regulus como Severus o Sirius serán grandes héroes en silencio, solo conocido por unos pocos. Sin ellos, el mundo no sería como es hoy. No tienes ni idea de las lágrimas que he llorado por saber lo que va a pasar y no poder evitarlo. Pero, no puedo soy demasiado egoísta como para arriesgarme a que la gente que me importa sea diferente de cómo la conocí.

-¿De verdad crees que voy a sentir lástima por ti?

-No te estoy pidiendo lástima, sino que me comprendas. Si no, ¿explícame por qué no hiciste nada por cambiar lo que le pasó a tu abuelo o por evitar en lo que se está convirtiendo tu padre?

-No hables de mi familia- le dijo furioso.

-Eso te pasa por dudar de mi cordura. Recuerda para otra vez que menos cordura tienen algunos miembros de tu familia- le dijo a mala fe, quería hacerle daño quería que sintiera todo el dolor que había sentido ella durante todo este tiempo.

-Estoy hasta los mismísimos de que siempre te acabes metiendo con mi familia. Conozco de primera mano a mi familia, no necesito que me recuerdes sus locuras y desvaríos.

-Yo también conozco el curso de la historia, conozco lo que la podría cambiar. Por eso no necesito que me recuerdes lo que podría o no cambiar.

Draco la miró, le lanzó una mirada a Hermione que no supo describir. Después de eso se fue.

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-Canuto, ¿qué vamos a hacer?- le preguntó Remus.

Los cuatro amigos se encontraban en su habitación.

-Nada, ya hice bastante. Eran ellos los que querían saber que ocurrió, ahora que lo resuelvan.

-Creo que deberíamos hacer algo- opinó James.

-Yo no voy a mover un solo dedo- dijo el moreno. Se levantó de su cama y se fue a desayunar.

-Voy a hablar con ellos a ver que planean hacer- le dijo James a Remus.

Antes de entrar en clase, James se acercó a Hermione.

-¿Podemos hablar un segundo?

-Claro- ambos se apartaron del grupo.

-¿Qué piensas hacer?

-Regulus tiene un plan- dijo Hermione.

-¿Necesitáis ayuda?

-Aún no conozco los detalles, pero si necesitamos ayuda te avisaré-le dijo Hermione con una sonrisa.

-De acuerdo- le devolvió la sonrisa.

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Cuando acabaron las clases, tanto ella como Draco regresaron a su sala común. Cuando vieron a Regulus se acercaron a él.

-¿Cuándo vas a hacer algo?- le preguntó Draco.

-Mañana tengo una reunión con los mortífagos- dijo con tranquilidad-¿te tengo que dar más datos?

-Avísame cuando regreses.

-No soy tu sirviente. Pero si quieres no me importará contarte lo ocurrido.

Después de lo dicho se fue.

-Podrías intentar ser más amable- le dijo Hermione.

-Tú me gastas toda la amabilidad-le contestó.

Ante eso, ambos se miraron y comenzaron a reírse. Hermione le dio un abrazo y un gran beso.

-Creo que será mejor ir a la habitación- Hermione se rió.

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Regulus, se levantó temprano y salió a los jardines. Se puso la capa y la máscara de mortífago y cogió el traslador. Cuando llegó, se encontró con un círculo de mortífagos a su alrededor.

-Señor Black, me alegra ver que ha decidido explicar su mensaje- le dijo Voldemort en persona- ahora sino te importa, cuéntame.

No sabía que tenía su voz, pero consiguió erizarle los pelos.

-He escuchado un rumor que me ha conducido hasta Cygnus Rosier. El hijo de Cygnus me contó sin conocimiento que su padre conoce el secreto de su inmortalidad y que por ello podría hacer que dejase de serlo en cualquier momento.

-¿Por qué nos tendríamos que fiar?- preguntó uno de ellos.

-¿Dónde escuchaste eso?- preguntó calmadamente Voldemort.

-En Hogwarts. Parece ser que algo le comento a su hijo- comentó Regulus.

-Entonces, ¿será mejor traer a su hijo?- sugirió uno de ellos.

-Es demasiado tonto como para llegar a entender lo que ha dicho- dijo Regulus con mucha calma.

-Me temo que eso es cosa de familia- dijo Voldemort- me haré cargo de los dos Rosier. Pero, ¿qué quieres tú con eso?

Regulus supo que su vida dependía de su contestación y así actuó.

-Quiero servirte- dijo rápidamente.

-Me alegra escuchar eso ya que me has sido de gran utilidad. Eso suponiendo que lo que me has dicho sea verdad. No te preocupes que pronto lo sabremos.

Tan pronto como lo dijo, Cygnus Rosier apareció. Estaba golpeado, sudado y con la ropa toda descolocada. A pesar de que intentaba estar sereno, en sus ojos se notaba un gran nerviosismo.

-Yo no he dicho nada- le dijo Cygnus a Voldemort.

-Sabes Cygnus, soy muy bueno en legeremancia. Pero me gustar usar otros métodos. ¡Crucio!

Cygnus, cayó de rodillas debido al dolor. A pesar de todo no gritó de dolor.

-Como has podido comprobar mi poder es superior. ¿Me lo vas a contar?

-No he hecho nada.

Después de cinco hechizos, Cygnus se había desmayado. Voldemort por ello no lo dejó descansar.

-Enervate. Verás querido Cygnus, el señor Black dudo que se haya inventado esta historia, ya que sus ojos me lo dicen todo. Así que puedo seguir con esta tortura todo el día, todo depende de ti.

-No he hecho nada.

-Verás, si ahora entrase en tu mente y viese que me has mentido, no solo tú lo pagarías sino tu mujer y tu estúpido hijo.

La cara de Cygnus cambió radicalmente, el miedo se apoderó de él. Eso le llamó la atención a Regulus ya que después de lo que le hizo a su hermana ahora se preocupaba por su mujer y por su hijo.

-A la única persona que se lo comenté, no puede hablar.

Ante la mirada de Voldemort, prosiguió.

-Señor, mi hermana es la única persona que conocía eso. Pero no se tiene que preocupar.

-Hasta donde yo sé, apareció una chica muy parecida a tu hermana. ¿Cómo no sé que pueda ser su hija?

-Mi señor, hace unos años yo me encargué de ella encerrando su alma en una caja.

-¿Cómo lo hiciste?- preguntó Voldemort con los ojos entrecerrados.

-De la misma forma que le vi hacer a usted, solo que esta vez no hubo muertes.

Vi como Voldemort cogió su varita y le lanzó un rayo verde con el que cayó fulminado al momento. Después de eso se acercó a Regulus.

-Desde este momento eres parte de mi círculo más cercano de mortífagos, pero ya sabes lo que les pasa a los que me traicionan. Ahora regresa a Hogwarts.

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Hermione y Draco se encontraban en la sala común esperando a que regresase Regulus, aunque ambos tenían libros en la mano, ninguno estaba leyendo. Estaban demasiado nerviosos.

Regulus llegó a la sala común muy intranquilo. Estaba temblando. Hermione lo cogió del brazo y lo llevó a su habitación, Draco los seguía de cerca. Regulus se sentó en la cama de Hermione y ocultó su cara entre sus manos.

-¿Qué pasó? -le preguntó tranquilamente el rubio.

-Lo siento tanto, no pensé que iba a acabar así- dijo el chico al borde de un ataque de nervios.

-Regulus, tranquilo. Cálmate y ya nos contarás- Hermione se sentó a su lado y lo abrazó.

Después de unos minutos su respiración se tranquilizó y levantó su cabeza.

-El Señor Oscuro mató a mi tío.

-¿Qué pasó?- le preguntó Hermione.

-Le dije que mi primo me contó sin tener consciencia de que su padre podía volver mortal al Señor Oscuro. Debido a ello lo torturó y cuando lo amenazó con matar a su familia, confesó. Entonces lo mató.

-Tranquilo, no fue culpa tuya sino de Rosier- dijo Draco.

-La culpa es mía por contártelo- comentó Hermione.

-No es culpa nuestra, se merecía todo lo que pasó-dijo Draco- ahora descansa.

Regulus asintió y se fue. Tan pronto como cerró la puerta, cogió a Hermione por los hombros.

-No es culpa tuya, no te martirices. ¿Me has entendido?- le preguntó mientras la sacudía ligeramente.

-Sí- dijo mientras intentaba contener las lágrimas.

Draco la abrazó fuertemente contra su pecho y le acarició la cabeza.

-Tranquila.

-No puedo, ¿por qué no volvemos a casa?-preguntó Hermione.

-No lo sé, pero por hoy creo que han sido demasiadas cosas.

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