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La cuna de los Herederos — capítulo 17

XVII- El dolor del deber.

-Draco… ¿Te ocurre algo… conmigo? -La suave voz de la joven Lovegood rompe el tenso silencio que se había formado entre Harry, Draco y Luna en la sala común.

Draco gira la cabeza. Acaba de llegar al salón de Gryffindor y ha notado claramente cómo sus amigos se callaban en cuanto ha entrado. ¿Acaso Harry también lo sabía?

Los ojos del rubio examinan atentamente los de Luna Lovegood con un aire distante. No ha estado realmente seguro de si lo que dijo Hermione es cierto pero… ¿A quién debe creer?

Ha pasado casi una semana y desde entonces no ha discutido con Hermione. Claro que cuando estaban juntos, sus bocas estaban ocupadas en otra cosa en lugar de hablar y reprocharse…

-Luna… -comienza mientras una nube de confusión planea sobre su plateada cabeza. -Tengo que irme.

Al final siente otra vez esa cobardía que lo ha abordado cada vez que en esos días Luna se le ha acercado y él cruelmente la ha ignorado.

Cuando da los primeros pasos hacia las escaleras siente el firme brazo de Harry asiéndolo y tras un vistazo a la llorosa Luna que se acurruca junto a su amigo, se deshace de la sujeción y se encamina hasta el dormitorio.

Siente sus labios acariciar lentamente su cuello y le deja. Tras unos instantes de sentirse en las nubes, Hermione acaba atrayendo el rostro de Draco hasta ella y se besan perezosamente sobre la cama.

-¿Te encuentras bien?

Draco se tiende junto a Hermione y la mira a los ojos. ¿Cómo ha podido vivir sin esos ojos todos los días de su vida?

-Sí, es… no es nada.

Baja la cabeza y se tumba completamente, escondiendo el rostro de ella para evitar que pueda adivinar algo más y sus ojos vuelven a encontrarse.

-Es por lo de Lunátic… es por Lovegood. ¿Verdad? Sé que piensas que no me interesa lo más mínimo, pero me gustaría ayudarte. No me gusta ver cómo cada día… Puedo ayudarte ¿vale?

Esas palabras logran conmover un poco a Draco y como ya ha hecho infinidad de veces esa semana y experimentando la misma sensación de infinita felicidad, acaricia el mentón de la chica para terminar posando sus labios en los de ella.

-¿Sabes que me gustas mucho, Hermione Granger?

Ella siente una pequeña llama que se enciende en su interior y no puede evitar devolverle el beso con la misma pasión que él pero a la vez un vacío sordo controla su corazón.

¿Gustar?

Se separa un segundo de Draco para poder despejarse del pensamiento que la está atacando. Y a la vez se ríe por su ingenuidad. Su estúpida mente había esperado que el mensaje hubiera sido. "¿Sabes que te quiero, Hermione Granger?

-Draco. Draco ven aquí.

Malfoy se despide de Hermione con un sobrio "adiós" en mitad de los pasillos que conducen al gran comedor. Su relación no es pública, pero tampoco se esconden para pasear juntos de vez en cuando y los besos… los besos pueden esperar hasta llegar a su habitación en Hufflepuff.

-Hola Harry.

Los ojos verdes de Potter relucen con… ¿Furia?

Draco se extraña de ver al jovial Harry enfadado si no ha habido ningún problema con… el Señor Tenebroso… ¿O sí?

-¿Ocurre algo, Harry? ¿Has tenido alguna visión o…?

-No, Draco, pero me hubiera gustado que lo que he visto estos días sólo hubiera sido una visión. ¿Se puede saber qué te pasa? ¿Por qué demonios has comenzado a tratar así a Luna? No tienes ningún derecho a…

-No tampoco tienes ningún derecho a venir a replicarme como si fuera un niño.

-Entonces no te comportes como tal.

El rubio chasquea la lengua, molesto.

-¿Has terminado el sermón ya, Potter?

-¿Qué ocurre? -Harry lo mira fijamente, intentando enterderlo. -¿Por qué te comportas así? No quiero meterme en lo que no me importa, pero desde que estás con Granger te comportas…

-Si de verdad no quieres meterte dónde no te llaman. -escupe Draco realmente enfadado. -Simplemente no lo hagas.

Y empujando ligeramente a Harry se encamina hasta la mesa de Gryffindor rumiando aún su furia.

-Es lo que he oído. Seguro que ahora están enfadados.

Hermione frunce el ceño. ¿Y si es verdad? ¿Y si realmente ahora Harry y Draco se han enfadado por su culpa? ¿Y si ella lo está cambiando, lo está volviendo… Slytherin?

No, no puede ser. Draco es una buena persona, no podría convertirse en aprendiz de Salazar ni en mil años. Puede que tenga algo más de carácter que la mayoría de Gryffindor, pero aun asísigue siendo justo y fiel a sus amigos… aunque no estén en el mejor momento posible.

-¿Preocupada, Granger?

-Métete en tu vida, Zabinni. En vez de cotillear a Potter y a Dra… Malfoy, podías invertir tu tiempo en olvidarme y desenamorarte de mí.

Una risa socarrona se escapa de los labios de Blaise.

-Vas a torturarme con eso todo el resto de mi vida. ¿Verdad?

-Por supuesto. Se lo contaré a tus hijos como historia de Navidad.

Blaise se ríe ante los comentarios de la chica Hermione hace un pequeño esfuerzo por hacer lo mismo, pero el resultado no es el esperado por ninguno y al final la chica acaba mirando al suelo cabizbajamente.

Unos segundos dolorosamente pesados pasan sobre los dos Slytherins.

-Te has enamorado… ¿Verdad? -Lo dice en un susurro. Como si el chico supiera que es lo que debería preguntar a su amiga, pero aun así no se atreviera.

Hermione imaginaba que él podría decirle algo así pero definitivamente no está preparada para oírlo. Toma aire pesadamente y tras un par de intentos infructuosos por decir algo que desmienta lo que Zabinni ha afirmado más que preguntado, termina por irse de la sala.

¿Se ha enamorado? ¿Es eso cierto? A Hermione le gustaba mucho más cómo sonaba cuando no intentaba ponerle nombre a sus sentimientos por Draco y cuando ni siquiera soñaba con que unas miserables palabras pronunciadas por él y supuestamente agradables podían hacer daño.

La Gran Princesa de Slytherin en ese momento siente una gran opresión en el pecho. Comienza a pensar que Draco no puede ver en ella nada aparte de una cara y un cuerpo. Comienza a hacerse a la idea de que tras haberle maltratado a él y a todos los demás hijos de muggles de Hogwarts, se merece un trato así por parte de él. ¿Y si ella ya ha perdido su oportunidad de ser feliz al haber hecho todo lo incorrecto que puede hacerse en diecisiete años?

Se lleva la mano al cabello y por el camino encuentra algo demasiado húmedo en su rostro. Así que finalmente incluso su cuerpo se ha rendido ante su corazón…

Comienza a caminar lentamente hasta su habitación mientras en su mente intenta hallar una solución para ser feliz… y curiosamente la felicidad de Draco se encuentra completamente dentro de su propia felicidad.

Algo en la ventana capta su atención. Una figura negra.

Sin pensarlo dos veces se gira empuñando su varita y un suspiro de alivio sale por sus labios. Es la lechuza de su padre: Más grande que ninguna que pueda haber en Hogwarts, con unas suaves plumas negras salpicadas de motitas rojas y lo más curioso, adornada con unos increíbles ojos grises.

Como siempre, un escalofrío atraviesa el cuerpo de la joven mientras se acerca al animal y recoge la carta que éste lleva colgada. Rápidamente se aparta, evitando la picadura inminente que por poco se produce.

En cuanto sus dedos rozan el papel siente un cosquilleo en el antebrazo… poco a poco el cosquilleo se convierte en un escozor que lentamente aumenta ahí donde ella tiene su marca…

Abre la carta mientras vigila que nadie la vea.

Él te requiere. Ahora.

Tras otro doloroso vistazo a la nota en la que la delicada y cuidada letra de su padre le envía ese mensaje que ella esperaba no recibir… nunca.

Tras despejar completamente sus mejillas de ese asqueroso síntoma muggle llamado lágrimas, Hermione guarda la carta en su túnica y como la Granger que es, finge que nada ha sucedido. 

Hola a todooos! ¿Qué os parece? Está la cosa seria ehh T_T Bueno, quería deciros que en el anterior capítulo dije que faltaban 4 caps y me equivoqué, tengo problemas para aprobat matemáticas xD. Faltan dos capítulos más. ¿Qué ocurrirá a partir de ahora?

Seguid leyendo y lo veréis :)