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En la sala de Menesteres: Leyendo nuestro futuro — capítulo 25
— ¿De verdad, ya se terminó? —preguntó Lily, aún sin asimilarlo por completo— Es algo extraño…
—Bueno, ¿y qué esperamos para comenzar con el siguiente? —murmuró James, ligeramente impaciente. Y, como si la sala quisiera responder su pregunta, una nota muy parecida a la que habían adquirido al final de la Piedra Filosofal apareció frente al profesor Dumbledore.
¡Muy bien! Terminaron ya con el segundo libro de esta historia. Ahora comenzarán con el tercero. Quiero advertirles que este libro podría causar emociones muy fuertes en algunos de ustedes, por lo que les recordaré que no pueden salir de la sala , a menos que alguien se los indique. También recuerden que cuando la primera nota fue presentada ante ustedes, se les impuso algunas condiciones. Una de ellas era " No juzgar de manera apresurada" , es muy importante que tengan presente eso. También me gustaría entregarles un pequeño obsequio, principalmente para James, Lily, Frank y Alice. Lo que sucede es que a partir de este libro, la apariencia y también el humor de sus hijos van a cambiar, así que adjuntada a esta nota, están tres fotos. Hay dos niños y una niña, ellos son Harry, Neville y Lily, con la apariencia que tuvieron de once a doce años.
Ahora, tengo un mensaje específicamente para ti, Remus.
Supongo que recuerdas tu "pequeño problema peludo", ¿no? Pues bien, quizá te hayas preguntado qué pasaría en tu caso, a lo que te recordaré que el tiempo no transcurre de la misma manera en la sala y en el exterior, así que no tienes de qué preocuparte. No corres ningún tipo de riesgo mientras estés adentro.
Disfruten la lectura.
P.D. Un consejo: les recomiendo que no utilicen su tiempo tratando de averiguar mi identidad, porque no la sabrán.
—Eso fue interesante—comentó James, frunciendo ligeramente el entrecejo. ¿Cómo sabía él o la persona que mandaba los libros, el apodo que él solía usar para la licantropía de Remus?
Y hablando de Remus, el miraba más que extrañado la nota. ¿Quién la habría enviado? Suspiró. Sería mejor obedecer y no insistir con saber quién había escrito la nota. Seguramente se enteraría más adelante.
— ¿Podemos ver las fotos? —pidió Alice tímidamente, queriendo ver a su hijo con esa edad.
—A mi también me gustaría verlas…—comentó Lily, con ansias. Una cosa era escuchar la descripción de sus hijos, y otra era verlos en una fotografía…
El profesor Dumbledore tomó las fotos, y las pasó a las respectivas parejas.
La primera que llegó a Lily fue la de Harry. Sonrió al verlo, y sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas. Era igual a James. Tenía el mismo cabello alborotado y rebelde. La única diferencia eran los ojos (verdes como los de ella), y la cicatriz que el muchacho tenía en la frente. Aparentemente era una fotografía muggle, porque no se movía.
James, tenía en sus manos la otra foto, que era la de su hija. Sintió como las comisuras de sus labios se levantaban para formar una sonrisa. Parecía una muñeca de esas que le encantaban a su esposa. ¿Cómo era que se llamaba el material con el que las hacían los muggles…? Porceltana , o algo así… ¡Porcelana! Eso era. Era increíblemente parecida a su madre cuando ella tenía once años. Se podían notar algunas diferencias como el cabello. Y sus ojos eran ligeramente más grandes que los de su mamá, aunque del mismo color esmeralda.
Un segundo después esas dos fotos estuvieron en manos de Sirius y de Remus, cada uno con la foto de su respectivo ahijado.
En las manos de Alice, estaba la foto de su único hijo. Y Frank la miraba también, por encima del hombro de su esposa. Era increíble. El niño que se miraba en esa fotografía era muy parecido a su madre. Tenía la misma cara redonda, y mostraba una amabilidad y un poco te timidez casi natural. Su cabello era negro, y tenía unas mejías ligeramente sonrosadas.
—Bueno, antes que nada, creo que deberíamos ir a comer, ¿no creen? —comentó Lily, secándose las lágrimas después de haber examinado minuciosamente la foto de su hija.
Todos estuvieron de acuerdo con ir a tomar una merienda, que estuvo lista en un instante, preparada por los elfos domésticos.
El tema principal de conversaciones durante la comida, era el saber de qué se trataría el siguiente libro. Aunque, para ser honestos, nadie había hecho una sugerencia exacta.
Finalmente, todos se sentaron alrededor de la mesa, y Gideon tomó un libro que, raramente, ya se encontraba allí.
—El libro se llama "Harry y Lily Potter, y el Prisionero deAzkaban**"**
— ¿Prisionero de Azkaban? —repitió Lily, estupefacta. Tenía que ser un chiste— ¿Primero la Piedra, luego la Cámara, y ahora un prisionero de Azkaban? ¿Qué sigue? ¿Dragones?
Nadie supo que decirle. Lo único que todos habían comprendido, es que aquél sería un año muy interesante.
**—El nombre del capítulo, es "***Lechuzas mensajeras"*Gideon comenzó la lectura, que inició con una frase de Harry, que indicaba que estaba haciendo deberes, y que aparentemente era medianoche.
— ¿Qué hace haciendo tareas a media noche? —inquirió Sirius, alzando las cejas, pero su pregunta fue contestada un segundo después, y la explicación era muy simple: los Dursley.
— ¡No entiendo cómo pudieron encerrar los libros y todo lo demás en la alacena! —Estalló Lily enojada— ¡Claro, como a ellos no les interesa si hacen o no los deberes…!
—Mírale el lado positivo, cariño—le dijo James, sin poder disimular su orgullo—, al menos los chicos pudieron forzar el candado y sacar sus cosas…
—Y ahora están trabajando a altas horas de la noche cuando se supone que deberían de estar durmiendo—replicó Lily, sin ceder en su enfado.
Un momento después, escucharon por qué los Dursley estaban enfadados con los muchachos, de nuevo.
— ¡No puedo creer que Ron llamó por el feléteno y contestó Vernon! —Rió Sirius, sin poder evitarlo — ¡Eso es muy mala suerte!
—Teléfono, Sirius—le corrigió Remus—, y quizá no hubiera sido tanto problema si Ron no hubiera gritado, o si, por lo menos, no hubiera mencionado Hogwarts… O mejor aún, si no hubiera dicho que era amigo de los chicos.
—¡AQUÍ NO VIVEN NINGÚNOS HARRY O LILY POTTER! —gritó tío Vernon—. ¡NO SÉ DE QUÉ COLEGIO ME HABLA! ¡NO VUELVA A LLAMAR AQUÍ! ¡NO SE ACERQUE A MI FAMILIA!
—Esto va a ponerse feo…—comentó Marlene, negando con la cabeza.
—Me dijiste que le habías enseñado a usar el teléfono—le susurró Lily a Harry, aún disimulando que no había entendido que era Ron quien había llamado.
—Le expliqué a su padre como hacerlo—le recordó Harry—, y lo hizo muy bien…, sin contar los gritos, claro.
Y, por supuesto, lo que siguió después a eso fueron gritos de Vernon, que aparentemente estaba muy indignado por el simple hecho de haber recibido una llamada telefónica. Escucharon como de pronto, los pensamientos de Harry cambiaban de curso.
Era la una de la mañana. Harry se sobresaltó: hacía una hora que había cumplido años y no se había dado cuenta.
—Eso no debería de ser así—gruñó Lily, mientras ponía los ojos en blanco—, ellos deberían de recordar su cumpleaños.
Tampoco se había dado cuenta de que al sobresaltarse, había despertado a su hermana, que dormía plácidamente en la misma cama que él.
— ¿Se pude saber—comenzó ella—, qué estás haciendo despierto a estas horas? —Le echó una ojeada al reloj— ¿Es una broma, cierto? ¡Dios, Harry! ¡Es la una de la mañana!
—Lo siento—susurró el—, estaba terminando mi tarea de historia. Por cierto—le sonrió en la oscuridad—, feliz cumpleaños, Lily.
Eso la sorprendió un poco. No había recordado que era su cumpleaños…
—Otra que no recuerda su cumpleaños—gruñó Lily, mientras sacudía la cabeza—, eso tiene que cambiar…
—Feliz cumpleaños para ti también, Harry—murmuró Lily en la oscuridad, devolviéndole la sonrisa, para luego soltar un bostezo amplio—. Ahora, obedezcamos a la madre naturaleza y vuelve a dormirte. No me recuerdes que yo también tengo que hacer tarea…
Sin embargo, las ganas de dormir que tenía la muchacha se vieron interrumpidas en el momento en el que llegaban a su habitación varias lechuzas, entre ellas, Hedwig.
—Al menos si recibirán felicitaciones de cumpleaños—dijo James con una sonrisa.
El merodeador había acertado, algunas de las lechuzas traían felicitaciones. Una de ellas era Errol, la lechuza de los Weasley, que aparentemente iba con un recorte de periódico, y dos chivatoscopios de bolsillo.
— ¡Es fantástico que pudiéramos ganar un premio en el profeta, y que lo usáramos para ir a ver a Bill! —exclamó Molly contenta, después de que Gideon leyera lo que decía el recorte.
—Se lo merecen—les dijo Frank con una sonrisa—, ¡es estupendo que hayan ganado!
—Y muchas gracias por los chivatoscopios que Ron les envió a los muchachos—murmuró Lily, sonriéndole a los Weasley—. Ah, y felicidades por lo de Percy—añadió, después de que uno de los gemelos pelirrojos de la habitación leyera que al chico Weasley le habían nombrado Premio Anual.
**Y luego escucharon el regalo que Hermione le había enviado a Harry, que resultó ser ni más ni menos que un "****EQUIPO DE MANTENIMIENTO DE ESCOBAS VOLADORAS.",**que además tenía un manual sobre cómo usar todos los utensilios.
— ¡Ostras, Hermione! —murmuró Harry, abriendo el estuche.
— ¡Genial! —Exclamó James, con los ojos brillándole de la emoción— ¡Debe de tener los utensilios más nuevos para el mantenimiento de las escobas!
— ¡Ese sí que es un gran regalo!
Mientras tanto, Lily abría un paquete que tenía todo el aspecto de ser un libro. Pero antes, decidió mejor leer la nota que traía.
Querida Lily:
¡Feliz cumpleaños! En la carta que le envié a Harry le conté como había hecho para mandarles sus regalos. ¡Tienen una lechuza muy inteligente! Ron me contó lo de la llamada de teléfono, procura no ser imprudente y trata de no contestar de manera grosera a tus tíos, así te evitarás muchos problemas. ¡Espero que te guste tu regalo! Recuerdo que una noche me contaste que no sabías cocinar y que te gustaría aprender, así que quizá esto te sirva.
Un beso de,
Hermione
— ¿Cocinar? —Inquirió Sirius, tratando de ocultar un poco un tono de burla en la voz— Creo que la pequeña heredó las habilidades culinarias de su padre…—hizo una pausa, para sonreír—, eso quiere decir, que entre más alejada esté de una cocina, cuchillos, y otras cosas así, será mucho mejor.
James puso los ojos en blanco, pero sonrió. No sabía por qué, estaba de buen humor en aquél momento.
— ¿Un manual de cocina? —Inquirió Harry, mientras miraba como su hermana desenvolvía su paquete— Lily, tú no sabes cocinar…—aquello era quedarse corto, Lily era un peligro en la cocina—, ¿Cómo vas a usarlo?
—El que no sepa cocinar, no quiere decir que no pueda aprender—replicó ella, mientras le fruncía el ceño y se cruzaba de brazos. Le había gustado mucho su regalo—, además, no soy tan mala en eso…—eso era mentira, así que decidió que lo mejor sería cambiar de tema—. ¿Qué son esos dos paquetes? —Tomó uno, y se dio cuenta de que era de Hagrid, entonces, cuando se dispuso a abrirlo, pasó algo que la sorprendió— ¡Ay! —exclamó, cuando notó que… ¿era un libro? ¡El libro le estaba mordiendo la mano!
— ¿Un libro que muerde? —Repitió Sirius, extrañado— ¿De dónde sacaste eso, Hagrid?
—No tengo ni idea, Sirius—reconoció el guardabosques, que se notaba emocionado ante la perspectiva de aquél libro.
—Muchas gracias por haberte acordado de ellos, Hagrid—murmuró Lily agradecida con el semigigante, ignorando que el libro había mordido a su hija, y concentrándose en que el hombre les había enviando un regalo a los dos jóvenes.
Escucharon como Harry le ayudaba a su hermana a soltarse del libro, y minutos después, ataban a los dos paquetes, (suponían que eran lo mismo), con un cinturón.
Un segundo después, escucharon que las últimas dos cartas eran las que se acostumbraban a recibir por la profesora McGonagall, pero incluían algo más: un permiso para ir a Hogsmeade.
— ¡Estupendo! —Exclamó Sirius, emocionado— ¡Se divertirán mucho allí!
— ¡Recuerdo todas las cosas que nosotros hacíamos allí! —rió James, meneando la cabeza— ¡Especialmente cuando íbamos a Zonko!
—Solo hay un problema—suspiró Lily, haciendo que todos voltearan a verla, sorprendidos—, el permiso para ir—explicó—: será muy difícil que Petunia o que Vernon lo firmen.
Ahora todos comprendieron el por qué la mueca de la mujer, y sintieron una oleada de desprecio hacia los Dursley.
—Pero, ¡no pueden negarles el permiso! —Exclamó James, pasmado— ¡No pueden!
— ¡No ir a Hogsmeade es un crimen! —le apoyó Sirius— ¡Sería injusto que no les firmaran el permiso!
—Bueno, ahora—murmuró Lily, mientras doblaba su permiso y lo dejaba en la mesa de noche—, que ya hemos pasado suficiente tiempo despiertos, —volvió a mirar el despertador—, las dos de la mañana—bufó, incrédula—. Bueno, como decía, ya nos desvelamos bastante—se acercó a Harry, le dio un beso en la mejía, para luego sonreírle—. Feliz cumpleaños, hermanito—se volteó, se metió en su cama y se cubrió con las sábanas, para luego quedarse profundamente dormida en cuestión de minutos.
—Feliz cumpleaños, Lily—susurró Harry, sin saber por qué se sentía contento, por primera vez en su vida, de que fuera su cumpleaños.
—Fin del capítulo—anunció Gideon, sonriendo.
— ¿Tan rápido? —Inquirió Alice, extrañada— Fue un capítulo muy corto…
—Bien, entonces será mejor que sigamos leyendo, ¿no? —terció Sirius, que no sabía por qué, estaba bastante interesado en continuar con ese libro.
—Me alegra que comenzaran bien el día de sus cumpleaños comience bien—sonrió Lily, mientras miraba con adoración su abultado vientre.
—Ahora es mi turno de leer—comentó Fabian, mientras tomaba el libro—. El capítulo se llama "El error de tía Marge"
— ¿Marge? —Repitió James— ¿Dónde he escuchado ese nombre antes?
—En el primer libro—le respondió Remus, haciendo una pequeña mueca—. Tengo entendido que Marge es…
—La hermana de Vernon—completó Lily, frunciendo los labios en señal de exasperación—, y la verdad es que a mí, en lo personal, no me cae nada bien.
El capítulo comenzó, contando como los hermanos Potter bajaban a desayunar, y se encontraban con los Dursley, que estaban viendo un noticiero muy importante. Era sobre un criminal que aparentemente había escapado hace poco de una prisión.
«Tenemos que advertir a los telespectadores de que Black va armado y es muy peligroso.»
— ¿Escuché bien? —Preguntó Sirius, desconcertado— ¿Dijo "Black" ?
—Sí, sí escuchaste bien, Canuto—confirmó Remus—, pero no debes de inquietarte, en el mundo muggle hay muchas personas con ese apellido.
—Remus tiene razón—le apoyó Lily—, además, si tiene que ser un muggle, ya que salió en el noticiero que Vernon y Petunia están viendo.
Continuaron escuchando como Vernon criticaba al recluso de la televisión, para después oír como Petunia le daba la razón en todo. La lectura siguió, hasta que Vernon hizo un comentario que explicó por qué Marge estaría en ese capítulo.
—Tengo que marcharme. El tren de Marge llega a las diez.
—Eso quiere decir que no será un verano muy agradable—sentenció Sirius, sabiendo que si esa mujer no le agradaba a Lily era por algo.
Y, como era de esperarse, ni a Harry ni a Lily les hizo bien escuchar esa noticia. Escucharon todos, indignados, lo desagradable que había sido esa mujer con los muchachos.
—Digna hermana de Vernon—musitó Lily, con desprecio.
También oyeron como los hermanos Potter miraban incrédulos a Vernon y como Harry le preguntaba sobre eso.
—Marge pasará aquí una semana —gruñó tío Vernon—. Y ya que hablamos de esto quiero dejar claras algunas cosas antes de ir a recogerla.
—No saben cuánto odio a Vernon cuando se pone en ese plan de "soy el jefe, y por eso puedo amenazarte" —gruñó Lily, molesta con su cuñado.
—Primero —gruñó tío Vernon—, usará un lenguaje educado cuando se dirijan a tía Marge.
—Sí, claro, solo porque él se los pida, los chicos serán educados…—masculló James, sintiendo como el desagrado hacia el esposo de su cuñada se hacía más fuerte conforme pasaban los libros.
—De acuerdo —contestó Harry—, si ella lo usa también conmigo.
— ¡Bien dicho, Harry! —Saltó Sirius orgulloso— ¡Ja! ¡Trágate esa, Vernon!
—Yo no lo haré—aseguró Lily, mirando a su tío con resentimiento—. No voy a utilizar un lenguaje educado, porque no pienso hablarle.
— ¡Las respuestas de mis hijos son geniales! —rió James contento. Le gustaba que sus hijos no se dejaran manejar por Vernon Dursley.
—Segundo —prosiguió el tío Vernon, como si no hubiera oído nada—: como Marge no sabe nada de su anormalidad, no quiero ninguna exhibición extraña mientras esté aquí. Compórtense, ¿entendido?
—Sí, y supongo que Marge se comportará también, ¿no? —gruñó Lily— Mis hijos no necesitan que les digan que deben comportarse, ellos sí tienen la capacidad de ser educados, a diferencia tuya, Vernon.
—Me comportaré si ella se comporta —contestó Harry apretando los dientes.
— ¡Perfecto, Harry! —lo felicitó Marlene— ¡No dejes que ese muggle te intimide!
—Yo no me comportaré—replicó Lily, evitando mirar a su tío—, simplemente la ignoraré—esa mujer había lastimado su ego demasiadas veces como para que ella se comportara amable.
—Creo que Harry y Lily ya son todos unos adolecentes—comentó Alice, mientras se imaginaba que, después de todo, era de esperarse que fuera molesto pasar con los Dursley veranos enteros.
—Estoy de acuerdo—murmuró Molly—, pero me alegro por ellos, así no dejarán que ni esa tal Marge, ni sus tíos los hagan sentir mal.
—Y tercero —siguió tío Vernon—: le hemos dicho a Marge que acuden al Centro de Seguridad San Bruto para Delincuentes Juveniles Incurables.
— ¡¿Qué?! —exclamaron muchos en la sala, completamente indignados.
— ¿Un lugar para delincuentes? —Exclamó Lily, sin poder creerlo— ¡Un lugar para delincuentes! ¡Incurables, además! ¡Si que estás loco, Vernon! ¡Loco!
— ¿Qué tiene esa Morsa en la cabeza? —Estalló James enojado— ¡Mis hijos no tienen ni un pelo de delincuentes juveniles!
—Es un gran, e indeseable idiota—gruñó Sirius, deseando, de nuevo, saber dónde diablos estaban él y Remus en aquél libro.
— ¿Qué? —gritaron Harry y Lily al unísono, estupefactos.
—Es una completa ridiculez que a Vernon se le ocurriera eso…—masculló Remus, frunciendo el entrecejo con desagrado.
—Y eso es lo que dirán ustedes, si no quieres tener problemas —soltó tío Vernon.
—Detesto con todas mis fuerzas cuando comienza a amenazar—masculló Lily, mientras respiraba de manera entrecortada. Ese hombre no tenía ningún derecho de amenazar a sus hijos. Ninguno.
Escucharon como Harry y Lily se quedaban solos un minuto, mientras Vernon se despedía de Petunia.
Entonces notaron como Harry tenía una idea.
—Si vas a pedirle algo, ¿te molestaría hablar también por mí? —susurró Lily, adivinando que a Harry se le había ocurrido algo— No estoy de ánimos para ser amable con nadie que no seas tú.
Naturalmente Harry aceptó, y fue a hablar con Vernon antes de que saliera de la casa, diciéndole que a los de tercero les daban permiso para visitar el pueblo, y que necesitaba que firmara los permisos de Lily y de él mismo.
— ¿Y por qué habría de hacerlo? —preguntó tío Vernon con desdén.
—Porque si no lo haces, superarás tu propio nivel de mezquindad, querida morsa—musitó Sirius, pensando que si él pudiera estar allí, Harry ni siquiera hubiera tenido que pedirle que firmara el permiso, el lo habría hecho a penas la autorización tocara su mano.
—Bueno —repuso Harry—, será difícil simular ante tía Marge que voy a ese Centro... ¿cómo se llamaba?
— ¡Buena táctica, hijo! —Rió James, mientras sacudía la cabeza, emocionado— Harry definitivamente está creciendo. Y es obvio que su inteligencia también está aumentando, aunque ya era todo un genio desde antes de que comenzáramos a leerlo.
—Quizás funcione—admitió Lily—, pero me preocupa que Vernon reaccione mal…
Y, como la mujer lo había predicho, Vernon se mostró aterrorizado, y exclamó al nombre del instituto a gritos.
—Ajá —dijo Harry tranquilo—. Es demasiado largo para recordarlo. Tendré que decirlo de manera convincente, ¿no? ¿Qué pasaría si me equivocara?
—Seguramente a nuestros estimados Dursley les daría un infarto…
—Sabes que no lo está diciendo en serio, Canuto.
—No arruines la diversión del momento, Remus—se quejó Sirius, negando con la cabeza—. ¡Estamos viendo como Harry se comporta como un digno ahijado de su guapo padrino!
—Te lo haría recordar a golpes —rugió tío Vernon.
—¡Atrévete a ponerle un solo dedo encima a cualquiera de mis hijos, y te juro que desearás no haberme conocido nunca! —bramó James, que de pronto se había puesto furioso. Nadie tenía ningún derecho o autoridad para golpear a sus hijos. Y si aquél idiota se atrevía si quiera a insinuar que podría comenzar a hacerlo, él se encargaría de que se arrepintiera durante toda su miserable vida.
—¡Yo iré contigo si se te ocurre hacerle algo a ese imbécil! —aseguró Sirius, completamente indignado y molesto ante la idea de que alguien pudiera lastimar así a su ahijado.
Lily se puso de pie de golpe, y se apresuró a ponerse junto a Harry. Una cosa era exasperar a tío Vernon, y escuchar sus múltiples quejas, pero otra cosa era comenzar a amenazar de esa manera. Sin embargo, Harry no retrocedió, y pareció no asustarse cuando le respondió:
—Eso no le hará olvidar a tía Marge lo que yo le haya dicho.
Finalmente, y antes de que el resto de personas en la sala siguieran insultando a Vernon Dursley, escucharon como el tipo parecía reconsiderar mejor las cosas, y como Harry aseguraba que si los permisos eran firmados, él y su hermana actuarían como muggles durante toda la estancia de la que ellos conocían como "tía Marge".
—Eso será aburrido—gruñó Fabian, mientras oían como los muchachos enviaban a Hedwig y a Errol a la casa de Ron, para comenzar a interpretar sus papeles de gente muggle normal.
Siguieron leyendo detalles que no consiguieron mayores comentarios de los presentes, hasta que escucharon como, por fin, la hermana de Vernon llegaba a la casa.
—¿Dónde está mi Dudders? —rugió tía Marge—. ¿Dónde está mi sobrinito querido?
—Y aquí comienza la semana de la desgracia.
—Qué positivo eres, Sirius. Me sorprende tu buen humor ante las situaciones adversas.
—¿Qué quieres que diga, pelirroja? ¿" Aquí empieza la esperada, ansiada y deseada visita de la hermana de la morsa" ? —Sirius soltó una risa ante su propia sugerencia, pensando que no se escuchaba nada mal— No puedes negar que, si de por sí ya es desagradable soportar a tres Dursley, soportar a una más será horrible.
Y, aunque Lily hubiera preferido comerse uno de sus brazos antes de admitirlo, Sirius había tenido toda la razón. ¡Vaya que la visita de Marge había resultado horrible desde el primer instante! Ella y su perro, un bulldog llamado Ripper, hacían que la vida en Privet Drive se escuchara deprimente.
Ni bien se había instalado, había comenzado a hacer comentarios desagradables sobre los hermanos Potter, y había asegurado que en el lugar donde estudiaban, (el cual ella creía que era aquél instituto para delincuentes), no los reprendían con suficiente fuerza.
—Esa mujer es… desagradable—murmuró Alice con una mueca.
—Sí que lo es—la apoyó Remus, que sentía unas enormes ganas de ir a esa casa, y sacar a su ahijada y a Harry lo más apresuradamente posible de allí.
Sin embargo, y con mucha exasperación, continuaron escuchando los comentarios de la hermana de Vernon, a quién Sirius había calificado como "muje-hombre" en el momento de escuchar su descripción.
— ¡Es en serio! —Exclamó Canuto, escandalizado— ¿Cómo puede existir una mujer… así? ¡Asustaría incluso a mi madre! ¡Y vaya que a ella no la asustaban muchas cosas!
—No debes culparte por cómo ha salido el chico, Vernon —dijo tía Marge el tercer día, a la hora de la comida—. Si está podrido por dentro, no hay nada que hacer. **( —¿Podrido? —exclamó Lily, furiosa— ¡Ve quién habla de estar podrido por dentro!)**En cuanto a esta—señaló a Lily con la cabeza—, está muy desnutrida. Y es extremadamente fea. No sé como conseguirá casarse así, larguirucha y floja como es… ¡Además que no habla! Seguramente es demasiado tonta como para entablar una conversación descante…
— ¿Fea? —Repitió Sirius, estupefacto— ¿Dijo "fea" ? ¿Quién fue la persona que le enseñó los adjetivos a esta mujer? ¿Filch o alguien como él? ¿Acaso no se ha visto en un espejo?
—Y además, dijo que mi hija era tonta—complementó Lily, que se notaba claramente enojada— Como si ella fuera todo un cerebro… ¡Como detesto a esa mujer!
— ¡Fea! —exclamó Lily, furiosa, una vez que ella y Harry se quedaron solos en su habitación— ¡Me dijo fea! ¡Fea, floja y desnutrida! Tonta, además… —bufó, molesta— No es que yo me crea ninguna divinidad del cielo o algo por el estilo—aseguró, mientras se paseaba por la habitación echando chispas—, pero ¿fea? ¡Por favor! Comparada con ella, yo soy Miss Universo…
— ¿Miss Uni… qué? —inquirió James, sin haber comprendido lo último que su hija había dicho.
—Miss Universo, James—le dijo Lily, sonriendo por la comparación hecha en el libro—. Es un certamen de belleza donde se escoge a la mujer más hermosa del universo.
— ¿En serio? —Exclamó Sirius, interesado— ¿E invitan a mujeres de otros planetas o algo así?
—Por supuesto que no, Sirius—rió Lily, mientras ponía los ojos en blanco—, es solo un título que se les da, no es que inviten a mujeres de otros planetas.
Después de eso, escucharon como, finalmente, llegaba el último día de la visita de Marge. Aunque, a pesar de ser el último día, fue igual de desagradable que todos los demás, e incluso peor. Todo comenzó cuando la mujer se puso a tomar demasiado brandy.
—¡Aaah! —dijo tía Marge **—**Una comilona estupenda, Petunia. Por las noches me contento con cualquier frito. Me gusta ver a un buen mozo —prosiguió guiñándole el ojo a Dudley—. Serás un hombre de buen tamaño, Dudders, como tu padre. ( — ¿Con eso se refiere a que será un sobre-desarrollado con un humor desagradable? —preguntó James, mientras ponía los ojos en blanco)... En cuanto a éste...
—Maldición—gruñó Marlene—. Va a comenzar a meterse con Harry.
Todos habían comenzado a darse cuenta de que los hermanos Potter se habían propuesto pensar en destinas cosas cuando Marge comenzara a hacer comentarios despectivos sobre ellos. Harry se concentraba en su manual de quidditch, y Lily en su libro de cocina.
—Éste no tiene buena planta, ha salido pequeñajo…
— ¡Mi hijo no es ningún "pequeñajo" ! —gruñó James, ofendido. ¿Es que aquella mujer no podía mantenerse callada? ¡La estatura de su hijo no tenía nada de malo!
Escucharon como Harry comenzaba a concentrarse en su lectura sobre quidditch para no reaccionar mal.
—Como decía el otro día, todo se hereda. La mala sangre prevalece. No digo nada contra tu familia, Petunia. Pero tu hermana era la oveja negra. ( — ¡Que alguien le tape la boca a esa mujer! —exclamó James, que ahora sí estaba molesto. Es arpía no tenía derecho a meterse con su esposa). Y se escapó con un gandul. Aquí tenemos el resultado.
— ¡James no es nada de eso! —Saltó Lily, enojada— ¡Sería mejor que ella y su perro se regresaran por donde llegaron y dejaran en paz a mis hijos de una vez por todas!
— ¡Al parecer ni a esa mujer ni a su hermano les enseñaron el significado de la palabra "respeto" ! —gruñó Remus, indignado.
La lectura continuó, y como si esta quisiera que los presentes en la sala se indignaran, la conversación de la hermana de Vernon siguió en sintonía con el matrimonio Potter. Aquella aborrecible mujer pareció encantada cuando le dijeron que James estaba "desempleado", en el momento en el que ella había preguntado por su ocupación.
— ¡Lo que me imaginaba! —dijo**—**Un inútil, un vago y un gorrón que...
— ¡James no es nada de eso! —Exclamó Sirius, con desprecio hacia esa mujer— ¡Nada!
— ¡Odio a Marge! —Masculló Lily, furiosa— ¡La odio! ¡Es peor que tres Vernon juntos!
Todos en la sala opinaban exactamente igual. Y nadie se preocupó en disimularlo.
Lily tuvo que cerrar los ojos y morderse la lengua para no decirle a esa mujer lo que se merecía.
— ¡No sé cómo soportan tanto! —aseguró Frank, negando con la cabeza— ¡Yo me habría vuelto loco viviendo con esa gente!
Pero a pesar de que oyeron que Lily no había enfrentado a Marge, Harry no pudo conseguir lo mismo.
—No era nada de eso —interrumpió.
A James se le hizo un nudo en la garganta en el momento en el que escuchó como su hijo lo defendía con esas simples palabras. A pesar de que en el libro aparentemente nunca habían tenido ningún tipo de contacto, para el significaba mucho.
Oyeron como Vernon mandaba a los muchachos a la cama, seguramente nervioso por la reacción que cualquiera de los dos pudiera llegar a tener.
—¡Después de todo lo que esa mujer ha dicho, nadie podría culparlos si alguno de los dos le gritara lo que se merece! —opinó Edgar, que se había molestado mucho por los comentarios tan repulsivos de aquella mujer.
.—No, Vernon —dijo tía Marge—. Sigue, muchacho, sigue. Conque estás orgulloso de tus padres, ¿eh? Van y se matan en un accidente de coche... borrachos, me imagino...
— ¡No puede tocar ese tema como si fuera cualquier cosa! —Gritó Sirius, furioso— ¡Es algo completamente…! ¡Aggh! ¡No puede opinar sobre eso cuando no tiene idea…!
—Es una completa falta de educación que hable sobre eso—le apoyó McGonagall, indignada. Hablar así sobre la muerte de dos personas que habían sido excelentes en vida era algo completamente irrespetuoso.
Lily, miró a aquella mujer directamente por primera vez desde que había llegado, y lo hizo con odio. La odiaba,no comprendía cómo podía expresarse así de sus padres… Estaba tan enojada que ni siquiera pudo despegar los labios para hablar, pero sintió como Harry, que estaba a su lado, se ponía de pie.
—No murieron en ningún accidente de coche —notó que su hermano estaba tan furioso como ella en el momento en el que oyó esas palabras.
—Creo que hasta aquí llegó la paciencia de los muchachos—comentó Hagrid, que entendía perfectamente que no debía resultar fácil estar en una situación así.
—Ten cuidado con lo que digas, Harry—susurró Lily, que sabía que su hijo se parecía a ella, y eso quería decir que no podría controlarse mucho más. No quería que ninguno de sus hijos se metiera en problemas.
— ¡Murieron en un accidente de coche! —gritó tía Marge, inflándose de ira—. Eres un niño insolente, desagradecido y...
— ¡Mire señora—gritó Lily, mientras se ponía de pie también. Había soportado que esa mujer insultara a sus padres, pero no pensaba permitir que ofendiera a Harry—, usted no tiene ni la menor idea de lo que está hablando! ¡¿Cómo se atreve a decir que mis padres murieron «borrachos» en un accidente de coche?! ¿Se ha dado cuenta de cuantas copas se ha tragado a lo largo de la noche? ¡Es usted una maleducada, insolente, que no puede respetar la memoria de dos personas que ya no pueden defenderse! ¡Harry y yo no tenemos por qué aguantar sus insultos! ¡Ya hemos tenido suficiente de usted, de su animal y de sus desagradables comentarios, así que, por favor, cierre su maldita boca…!
—Creo que resucitaste y te apoderaste de la Pequeña, Pelirroja…
—Haz el favor de callarte, Black—pidió Lily, que estaba realmente sorprendida de la reacción de su hija. Al igual que James.
A pesar de que la mayor parte de ese capítulo había sido muy desagradable, el matrimonio Potter pudo notar que era la primera vez que sus hijos hablaban directamente de ellos, aunque fuera para defenderlos. Se sentía extraño.
Parecía que Lily hubiera estado a punto de seguir con sus reclamos, pero se detuvo en seco cuando notó que algo le estaba ocurriendo a tía Marge. Había comenzado a adquirir un extraño tono en su piel. Le estaban apareciendo manchas de color negro por todos lados, y le habían comenzado a sobresalir una especie de… orejas, extrañas en la cabeza.
Harry, que estaba igual de furioso, también retrocedió un paso cuando tía Marge comenzó a hincharse, casi al mismo tiempo en el que su piel se decoloraba.
Todos estaban sorprendidos en aquél momento. Tanto, que el enojo que muchos habían experimentado por culpa de la hermana de Vernon había comenzado a desaparecer.
—Eso es magia accidental…—murmuró Remus, como si alguien hubiera formulado la pregunta en voz alta.
Escucharon como Marge se inflaba como un globo, y también se elevaba como uno. Sin contar que las manchas negras y las orejas de la cabeza le habían conferido un "aspecto de vaca".
—No puedo creer que… —Lily se había quedado sin palabras. No sabía cómo expresarse en aquél momento.
— ¡A mí me parece increíble! —exclamó Sirius, saliendo de la sorpresa, para dibujar una sonrisa en su rostro— ¡Esa vieja arpía se lo merecía!
Escucharon como Harry subía a toda prisa a su habitación, y cogía sus cosas y las de su hermana para luego bajar. También oyeron que Lily se había quedado paralizada a causa de la estupefacción, y por supuesto, los Dursley tampoco habían reaccionado bien.
Luego, escucharon como Harry llevaba las cosas que traía a la puerta, y regresaba a la alacena, pero Vernon se interponía en su camino.
—¡VEN AQUÍ! —bramó—. ¡REGRESA Y ARREGLA LO QUE HAS HECHO!
—¡Marge se lo tenía más que merecido! —bramó James, saliendo en defensa de su hijo, pensando que seguramente él había sido quien la había inflado. James no pudo evitar sobresaltarse en el momento en el que escuchó como Harry sacaba la varita.
—Tía Marge se lo merecía —dijo Harry jadeando—. Se merecía lo que le ha pasado. No te acerques.
Sirius comprendía en ese momento como se sentía su ahijado, y también comprendió como seguramente debería de estar sintiéndose la Pequeña.
Lily notó que tío Vernon no iba a obedecer la orden de su hermano, y también que parecía dispuesto a abalanzarse sobre él.
— ¡Aléjate! —Exclamó la muchacha, arreglándolas para sacar su varita también, mientras salía de su aturdimiento— ¡Aléjate!—repitió, mientras se ponía al lado de Harry, y tomaba su baúl. Había comprendido qué era lo que su hermano pretendía.
A pesar de que Ariana había comprendido lo que Harry pretendía, Lily no había asimilado todo lo que estaba ocurriendo, hasta que escuchó las últimas palabras que su hijo decía en ese capítulo.
—Nos vamos —dijo Harry, diciendo lo que su hermana pensaba—. Ya hemos tenido bastante.
Lo último que todos escucharon, era como los dos muchachos salían de la casa y caminaban apresuradamente por la calle oscura. Era increíble lo que había sucedido. Habían hecho magia accidental, y de paso habían huido de casa de los Dursley.
Fabian se aclaró la garganta, incómodo, para llamar la atención de los presentes que claramente querían escuchar más.
—Allí se termina el capítulo.
Ustedes y yo esperamos esto por mucho tiempo. Y aquí comenzamos. Este fue el primer capítulo que habla sobre El Prisionero de Azkaban. Como sucedió con el anterior, no es mi capítulo favorito de la historia, pero espero haber alcanzado sus expectativas :D
Este es un libro que, al ser leído, revela muchas cosas importantes para las personas de "la sala" así que, por ende, tienen que haber reacciones lo más reales posibles. Es todo un reto para mí comenzar con esto, y espero que me cuenten qué les parece todo lo que escribo desde ya, hasta los siguientes capítulos que seguiré.
Ahora que ya he dicho mi discurso de comienzo de libro (xD) tengo que anunciarles algo que no me hace nada feliz :l Verán, surgió algo en mi vida personal que reducirá mis horas en la computadora (que ya de por si son pocas), así que ya no podré seguir actualizando tan hermosamente rápido como hasta ahora, (un capítulo por día). Aclaro que esto no quiere decir de ninguna manera , que me tardaré semanas y semanas y semanas en traerles un nuevo capítulo. Tardaré un poco más, pero no demasiado. A menos que ocurra algo que no me deje escribir o que los extraterrestres me secuestren. Y las dos cosas son igual de probablesJQue se note el sarcasmo**
Ahora que ya les comuniqué eso, quiero agradecerles por sus comentarios :'D Ya los contesté todos. ¡Espero que me den señales de vida en este capítulo también!
Si encuentran algún error o algo, por favor háganmelo saber ¿sí? Y si tienen dudas también.
Ahora, les tengo un pequeño regalo (?) xD ¿Recuerdan que al principio del capítulo hubieron unas fotos adjuntas a la nota de el/la misteriosa/o persona que envió los libros? Bueno, supongo que pueden imaginarse como son Harry y Neville, pero me gustaría que vieran a Lily A.JEn esta imagen ella parece niña en una parte, y adolecente en otra. Por cierto, si la describí como "una muñeca de porcelana" fue porque la foto de Lily A. niña, es una muñeca de porcelana (o eso creo yo), así que imagínensela así, pero sin tanta perfección.
No sé si la imagen se mira bien, así que por favor díganme, y también cuéntenme qué opinan de ella ;)
¡Nos leemos pronto! ¡Travesura Realizada!
P.D. Cuando puse en la nota misteriosa que no sabrían la identidad de quién mandó los libros, me temo que también me refería a ustedes xD No puedo decir quién los mandó risa malvada nada convincente ¡Hasta el próximo capítulo!