Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← En la sala de Menesteres: Leyendo nuestro futuro · de

En la sala de Menesteres: Leyendo nuestro futuro — capítulo 26

—No puedo creer que se hayan ido…—dijo Lily preocupada—. Es de noche, y algo podría pasarles…

—Comprendo que te preocupe, pero no puedes culparlos por haberse ido, Pelirroja—murmuró Sirius, que había experimentado exactamente lo mismo que ese par de hermanos.

—Creo que deberíamos seguir con la lectura—terció Remus, que estaba igual de nervioso que Lily—, aunque los Dursley hayan sido extremadamente desagradables, tampoco podemos olvidar que no es seguro que anden solos en las calles a plena noche…

—Es mi turno de leer—comentó Molly, mientras su hermano le pasaba el libro—, y el capítulo se llama, "El autobús noctámbulo"

—¡Oh! —exclamó Lily, sintiendo como el alivio surgía dentro de ella— Eso quiere decir que al menos no estarán mucho tiempo en la calle.

— ¡Harry! —Gritó Lily, mientras lo seguía en la oscura calle— ¡Espérame!

Por fin, su hermano se había detenido y se había dejado caer sobre un muro bajo de lo que Lily reconoció como la calle Magnolia. Harry jadeaba, y ella pudo notar que seguía tan furioso como cuando habían salido del número cuatro de Privet Drive.

—Cualquiera estaría mucho más que furioso—dijo James, comprendiendo cómo se sentía su hijo. Él habría reaccionado exactamente igual.

Sin embargo, conforme siguieron leyendo, se dieron cuenta de que el enojo de Harry era rápidamente reemplazado por el pánico. Y no se lo podían reprochar, era una situación bastante complicada en la que se hallaban metidos los dos muchachos.

—Harry…—comenzó Lily, mientras se sentaba junto a él— ¿Estás bien?

— ¿Qué si estoy bien? —Preguntó él, volviendo a usar un tono molesto— ¡Obviamente no estoy bien, Lily! ¡Estamos metidos en un grave problema! Usamos magia, eso quiere decir que seguramente estamos expulsados yno sabemos qué le sucedió a tía Marge… ¿Pueden detenernos por haberla inflado?

James sonrió, recordando que su esposa adquiría el mismo carácter que Harry cuando se veía en algún problema.

—Claro que no van a mandarlos a Azkaban por haber inflado a la hermana de Vernon—rió Sirius, pensando que la simple idea era graciosa.

—Se te olvida que yo la convertí en una mujer-vaca—añadió Lily en voz baja, haciendo que Harry volviera a exclamar todos los problemas en los que estaban.

— ¡No tenemos dinero muggle! ¿Qué vamos a hacer ahora? No podemos regresar con los Dursley, ni queremos hacerlo, pero si ya no podemos ir a Hogwarts, entonces…

—Mi querido ahijado se parece mucho a ti, Evans…

— ¡Cállate, Black! —Gruñó Lily, perdiendo la cuenta de cuántas veces había utilizado esas dos palabras— ¡Harry tiene razón de estar preocupado! ¡Es de noche, están solos, hicieron magia y no tienen dinero!

— ¡Harry! ¡Basta! —exclamó Lily, mirándolo enojada— Mira, estoy asustada, ¿sí? —admitió, mientras se ponía de pie, y comenzaba a caminar lentamente de un lado a otro— Y si sigues diciendo todos los problemas que tenemos… —exhaló aire durante un segundo— Cálmate, ¿está bien? —En ese momento la joven tuvo una idea. Volvió la vista a su hermano, y trató de sonreírle— ¿Quieres que te de una bofetada?

— ¿Por qué dijo eso? —preguntó Sirius, desconcertado. No había comprendido lo que la que él se imaginaba como una Evans en miniatura había querido decir.

— ¿Qué? —preguntó Harry, claramente desconcertado.

—Una bofetada—repitió Lily—. Es que una vez vi una película donde una chica entraba en pánico y se ponía histérica—explicó, notando que Harry aún seguía desconcertado—, bueno, lo que pasó es que llegó otra chica y ¡zas! —Movió una mano, simulando que golpeaba a alguien invisible—, no sé si funcione, pero puedo intentar, si quieres…

Harry no respondió, simplemente se limitó a seguir caminando por la oscura calle, alrededor de su baúl.

En aquél momento, mientras escuchaban los pensamientos de el joven Potter, todos pudieron notar que, al igual que su hermana, él estaba asustado.

—Era un chiste—comentó Lily, después de un minuto de silencio**—.**Mira Harry, tranquilízate, ya encontrarnos una forma de arreglar las cosas…

—Silencio—la cortó el, levantándose y aparentemente fijando su vista en algo.

Lily se asustó un poco en el momento en el que escuchó que su hijo había comenzado a tener la vaga sensación de que alguien los estaba observando. ¿Estaría alguien allí, cerca de sus hijos? Esperaba que no… El hecho de que estuvieran solos allí la ponía muy nerviosa.

Lily lo miró ofendida durante un momento, pero entonces notó que era lo que su hermano veía. Parecía que había algo…

—¡Lumos!—susurró Harry. Entonces Lily pudo verlo bien. Era algo enorme, y sus ojos... Pudo distinguir unos ojos color gris… (Eso desconcertó a todos un poco, y entonces Remus y James fijaron su vista en Sirius, que parecía igual de desconcertado que sus dos amigos. ¿Sería posible…?)

Pero antes de que pudiera hacer algo, sintió como algo la tomaba de la mano y jalaba de ella, haciendo que perdiera el equilibrio.

Escucharon como Harry, que había retrocedido y tropezado con su baúl, había jalado a Lily, y los dos habían quedado tendidos en el suelo, cuando de pronto apareció una extraña luz cegadora que no podía ser otra que la del…

— ¡El autobús noctámbulo! —exclamó Lily, horrorizada, con miedo de que semejante transporte le pasara encima a sus hijos— ¡Va a atropellarlos!

Afortunadamente, el enorme autobús no atropelló a ninguno de los dos muchachos. Un segundo después oyeron como un muchacho llamado Stan Shunpike les informaba todo sobre el autobús.

—Solo espero que salgan pronto de allí…—comentó Alice, mientras oía como los dos jóvenes se cubrían lo más posible sus respectivas cicatrices, y daban nombres falsos.

— ¡Neville Longbottom y Hermione Granger! —rió Sirius, sin saber muy bien por qué le resultaba divertida toda esa situación. Sin embargo, adquirió un semblante ligeramente más serio en el momento en el que escuchó como Harry seguía observando el lugar en donde había visto a la silueta de lo que fuera que lo asustó.

—Había algo grande y negro —explicó Harry—. Como un perro enorme...

Sirius no pudo dejar de preguntarse si podría ser él aquél perro enorme del que su ahijado estaba hablando.

Siguieron escuchando como los muchachos se acomodaban en el autobús, como el conductor se presentaba con ellos, y como los chicos decían que querían ir al callejón Diagon. Un segundo después, escucharon como Stan se ponía a leer el periódico.

— ¡Ese hombre! —dijo Harry—. ¡Salió en el telediario de los muggles!

—Es Sirius Black —asintió Stan—. Por supuesto que ha sali­do en el telediario muggle.

Lo que siguió a esa frase fue un silencio profundo. Nadie dijo nada durante unos segundos, y el más callado de todos, fue, de manera inusual, Sirius.

Así que cuando escuchó el apellido "Black" en el noticiero de los muggles sí estaban hablando de él.

—Black…—susurró McGonagall, con los ojos muy abiertos— ¿Qué demonios fue lo que hizo?

— ¿Yo? —Inquirió Canuto, con un extraño tono de voz— ¡Nada! O, bueno, aún… ¡No…No lo sé!

Sirius no sabía cómo sentirse en el momento en el que escuchó como Harry tomaba el recorte y comenzaba a leer.

Pero si antes de que su ahijado leyera el artículo él había estado desconcertado, no fue nada en comparación con lo que pasó por su mente un segundo después.

El Ministerio de Magia confirmó ayer que Sirius Black, tal vez el más malvado recluso que haya al­bergado la fortaleza de Azkaban, aún no ha sido capturado…

James también estaba callado, y realmente sorprendido. ¿Recluso malvado? ¿Azkaban? ¿Cómo era posible? ¿Qué había sucedido para que Sirius terminara en Azkaban?

Remus también se encontraba haciendo las mismas divagaciones, pero por más que se esforzaba en encontrar una explicación, le parecía que no existía ninguna.

Otra de las personas que se encontraba estupefacta, era Moody. ¿Cómo podía ser? Azkaban era una prisión desesperadamente segura. Nadie, por más hábil y temerario que fura, había conseguido jamás burlarla.

—El prisionero de Azkaban…—susurró Sirius, abriendo mucho los ojos. Era él. El libro trataba, en parte, de él. ¿Por qué había estado en Azkaban? ¿Qué era lo que lo había llevado a eso? — El primer recluso fugado…

— ¿Cómo demonios conseguiste escaparte de allí, Sirius? —inquirió James, sin saber que otra pregunta formular.

—La pregunta es ¿cómo demonios terminaste en Azkaban, Sirius? —murmuró Remus, con la voz ligeramente entrecortada.

Sin embargo, eso no fue lo peor. El artículo seguía, y la última oración que tenía fue la que hizo que todos quedaran mucho más que estupefactos.

…la comunidad mágica vive con miedo de que se repita la matanza que se produjo hace doce años, cuando Black mató a trece personas con un solo hechizo.

—Yo…—susurró Sirius, negando efusivamente con la cabeza, presa del horror— Trece personas… Azkaban… —miró a James, y a Remus en busca de ayuda, no podía creerlo— Doce años… Trece personas…

Parecía que Sirius estaba poniéndose histérico en aquél momento.

James, que estaba tan conmocionado como si le hubieran dicho que el que había matado a todas esas personas era él, y que tampoco sabía qué hacer, miró a Lily en busca de ayuda.

— ¿Le doy una bofetada? —preguntó, nervioso, recordando vagamente a su hija.

—No seas estúpido, James—le espetó Remus, saliendo de su trance— Sirius…—el hombre parecía estar fuera de sí, y Remus, por primera vez, no supo que decir.

— ¿Qué les parece si esperamos a que todo esto se aclare? —sugirió Lily, hablando por primera vez. Su voz estaba pausada, y pretendía sonar tranquila— Sirius—el mencionado, que seguía negando efusivamente con la cabeza, a penas la miró— Sirius—repitió, consiguiendo que el merodeador le prestara atención—, no sabemos qué fue lo que pasó, pero esto no puede hacerte… sentir—buscó la palabra adecuada durante un segundo— mal. Tranquilízate.

—Lily tiene razón—intervino el profesor Dumbledore, mirando directamente a los ojos del joven mago que se encontraba pasmado en su asiento—, aún no sabemos nada, y deben recordar las condiciones que se nos pusieron antes de llegar aquí y comenzar a leer—ahora se dirigió a todos—, "no juzgar a nadie de manera apresurada" —recitó, haciendo énfasis en cada palabra—. Continuemos con la lectura y lo que tengamos que saber, lo sabremos.

Sin que nadie hiciera ningún comentario más, la lectura continuó.

Lily tomó la página que su hermano le pasaba, y enfocó la vista en la fotografía que traía. El hombre que aparecía allí, parecía estar casimuerto… a excepción de sus ojos. Lily no sabía por qué, pero aquellos ojos tristes le parecían extrañamente familiares.

Sirius se estremeció, imaginándose el aspecto que debía tener después de doce años encerrado en Azkaban. Seguramente estaría irreconocible… Volvió a estremecerse. No quería pensar en eso, pero las imágenes llegaban a su mente sin que él pudiera evitarlo.

— ¿Mató a trece personas —preguntó Harry—, con un hechizo?

— ¿Cómo es eso posible? —Preguntó Sirius, sin dirigirse a nadie en particular— ¿Cómo pude…? Trece personas… Con un hechizo…

—Sí. Delante de testigos y a plena luz del día.

— ¿Testigos? —balbuceó Sirius, desesperado. Testigos. Lo habían visto cometer trece asesinatos, con un solo hechizo… Sin darse cuenta, comenzó a respirar apresuradamente de nuevo.

—Canuto, si no te tranquilizas, voy a golpearte—aseguró James, mirando a su compañero directamente a los ojos—. Respira profundo, y serénate, ¿está bien? —Cornamenta comprendía que su mejor amigo no la estaba pasando nada bien. De hecho, casi podía sentir el terror que se encontraba en sus ojos, y supo, de alguna manera, que era lo que tenía que decir—. Mira, Sirius, sé que esto no es fácil, pero recuerda que si estamos aquí es por algo, y hayas o no cometido eso—todos supieron que se refería a los asesinatos—, nadie aquí va a juzgarte, y podremos cambiar lo que sea que no esté bien. Confío en ti, amigo.

Sirius agradeció de sobre manera esas palabras. Sabía que estaba comportándose como un auténtico idiota. Como una mezcla de Lockhart y Snape… Bueno, no. Tampoco era para tanto, pero sabía que no estaba siendo "razonable" o "adulto" en otras palabras. Sin embargo, le era difícil bromear y hacer comentarios completamente fuera de lugar cuando le decían que era un monstruo que había asesinado a trece personas. Tampoco era sencillo imaginarse a sí mismo encerrado en una celda, con dementores por todos lados, perdiendo, no solo su aspecto, sino que también cada buen recuerdo que conservaba.

Los comentarios de Stan y del conductor del autobús noctámbulo continuaron, al igual que las divagaciones de los dos hermanos Potter. Sirius estuvo entre esas divagaciones, claro, pero no de manera trascendental. Simplemente estaban preguntándose si el haber convertido a Marge en una mujer vaca-globo sería suficiente infracción como para terminar en Azkaban.

Al final, terminaron escuchando como Cornelius Fudge recibía a los muchachos en el Caldero Chorreante, como los llamaba por sus verdaderos nombres, y como conversaba amablemente con ellos, dejándolos a los dos muy desconcertados. Aparentemente ni Harry ni Lily tendrían ningún tipo de castigo por lo de Marge (que ya estaba bien), y solo tendrían que decidir en dónde pasar las últimas semanas de vacaciones. Todo parecía normal, hasta que Harry demostró que era hijo de Lily Evans diciendo las siguientes preguntas.

— ¿Y nuestro castigo?—interrumpió Harry.

Lily parpadeó, queriendo taparle la boca a su hermano con una de sus manos.

—Es increíble que hasta en eso se parezca a ti—comentó James, dirigiéndose a su esposa, contento de tener una oportunidad de cambiar de tema en la sala.

— ¿A qué te refieres? —inquirió Lily, alzando las cejas.

—Lo que James quiere decir, es que eres tan correcta que el hecho de que no te castiguen cuando creas que te lo mereces te resulta impactante—señaló Sirius, decidido a ser el mismo de siempre, y a seguir interrumpiendo felizmente en todo momento.

De no haber sido porque la pelirroja embarazada estaba contenta de que Sirius tratara de no preocuparse demasiado, seguramente le hubiera tirado una almohada encima.

Finalmente, y gracias al cielo, Fudge aseguró que no castigaría a ninguno de los hermanos.

—Hay algo extraño allí…—comentó Frank, frunciendo ligeramente el entrecejo— ¿Por qué no van a reprenderlos? Quiero decir, es genial que no lo hagan, pero… ¿Por qué no lo hacen?

Nadie supo exactamente como contestar esa pregunta, así que decidieron seguir leyendo. Lo que siguió a continuación fue simple: los muchachos se despidieron de Fudge, y fueron a la única habitación que estaba libre, en donde se encontraron con Hedwig.

— ¿No te parece extraño que no nos hayan castigado o algo así? —preguntó Harry, mientras se sentaba en una cama que estaba en la habitación.

A Lily también le parecía ligeramente desconcertante. Después de todo, el comportamiento del Ministerio no era normal en aquél momento, sin contar que era aún menos común que el Ministro de Magia se encargara de simples casos de uso de Magia en menores.

— ¿Extraño? —Repitió Lily, pensando detenidamente las cosas durante un segundo— Si, un poco, pero… ¿Qué más da? ¡No estamos expulsados, y no iremos a Azkaban! ¡Lo mejor de todo es que no le daré gusto a tía Marge! —Comenzó a reírse animadamente, mientras Harry la miraba desconcertado— ¿No recuerdas que el segundo día que estuvo en Privet Drive dijo que algún día yo sería perseguida por la justicia? (James sonrió, sin saber por qué esa idea lo divertía)—Bufó, incrédula durante un segundo— Bien, creo que ya es hora de dormir…—se levantó, y le dio un beso en la mejía a su hermano— Buenas noches, Harry.

—Al menos ya están en un lugar seguro—suspiró Lily, mientras escuchaba como su hija se acostaba y se quedaba profundamente dormida.

Harry sonrió, y sacudió la cabeza.

—Ha sido una noche muy rara, Hedwig—dijo bostezando. Se desplomó sobre la almohada y se quedó dormido.

Sirius sonrió, con algo de esfuerzo, imaginándose la escena. ¡Cómo le hubiera gustado estar allí con Harry! Y, por supuesto, con Lily también. Al menos ahora entendía por qué no había aparecido antes en el libro: había estado en Azkaban.

¡Nuevo capítulo! :D Antes que nada, quiero decirles que este capítulo va dedicado para Oo__Rosalie__oOy para. ¡Gracias por sus comentarios en el capítulo pasado, chicas! Los leí y me hicieron muy feliz, pero por azares del destino, Potterfics no me dejó contestarlos ):

¿Saben? Me costó bastante escribir este capítulo. La verdad es que cuando lo escribí traté de imaginarme como me sentiría yo si me dijeran "mira, chica, en el futuro matarás trece personas y pasaras doce años en la cárcel" y esto fue lo que salió.

Espero haber alcanzado sus expectativas :D

Por cierto, este capítulo iban a ser dos del libro original, pero decidí mejor subir este solito, lo siento por eso.

Ah, y otra cosa: ¿recuerdan las fotos del capítulo pasado? Bueno, sé que la de adolecente no tiene los ojos precisamente verdes, pero la mujer que aparece allí los tiene azules, que es lo más parecido que encontré. Sobre el cabello, ella lo tiene negro, pero por cuestiones de la luz en la foto parece castaño ¿no? Bueno, ustedes imagínensela como esta descrita, ¿les parece? :D

También me gustaría agradecerles por sus buenos deseos :') Pero mi pequeño problema no-peludo (alguien lo denominó así en uno de los comentarios del capítulo anterior, y me encantóxD) no es nada grave :D Solo un pequeño inconveniente que no me dejará estar tanto tiempo como yo quisiera en la computadora.

Ahora, y como tengo la sensación de que este capítulo quedará muy corto, les tengo un obsequio (?)

Adelanto del próximo capítulo**:**Lily Ariana conocerá a Sirius.

¿Lo leyeron? ¿Sí? Está bien, pero ¡shh! Es un secreto :D Por favor, no me pregunten sobre esto porque, como dije, lo leerán en el siguiente capítulo (: Cualquier otra duda, ¡bienvenida sea!

Creo que ya dije todo lo que debía, así que…

¡Travesura Realizada! ¡Nos leemos pronto!