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Los chicos de enfrente — capítulo 33

Lo siento, hoy no voy a poder nombraros a todas si quiero subir el capítulo, y quiero hacerlo porque os lo merecéis, no quiero dejaros sin capítulo y me tengo que ir a clase, luego no vuelvo a casa, por lo tanto, lo subo rapidito y solo nombraré a las que acertaron, que la verdad es que fueron pocas jeje

(supuse que ir del asco significaba perder jejej)

y bueno, hoy pasará algo importante, ya veréis. A leer!

Por fin el gran día del partido había llegado. Los vecinos se aglutinaban en la puerta del edificio. Aunque no se había apuntado a jugar prácticamente nadie, todos los vecinos querían ver el gran partido.

-buenos días señoritas décimo B - saludó Robert, el portero, que se acercaba a las tres con unos equipos en la mano - me dijo el señor presidente que jugareis hoy, yo también formo parte del equipo.

-vaya Robert, no sabía que eras bueno jugando al Futbol - dijo Ginny intentando que la gente no las empujara. Los chicos habían ido a pedir al presidente la dirección del campo.

-no soy muy bueno - dijo, y se acercó un poco más, como hacía siempre que soltaba un cotilleo - el presidente me obligó a apuntarme porque no habían suficientes jugadores - susurró.

-será y no quería que nosotras nos apuntáramos - dijo Ginny apretando los puños.

Era normal que no se hubiera apuntado mucha gente, la mayoría de pisos eran de gente de mediana edad o bastante mayores, solo habían unas cuantas parejas y un piso compartido de dos amigos como el de ellos.

-parece ser - susurró de nuevo - que solo dos comunidades de vecinos nos hemos apuntado al campeonato.

-¡eso es genial! - dijo Luna dando saltitos - eso quiere decir que estamos en la final. Nunca creí que llegaríamos tan lejos

Los otros tres rieron ante el entusiasmo de Luna. En ese momento llegaron los chicos.

-¿Qué es tan divertido? - preguntó Draco cogiendo a Hermione de la cintura y mirando a Robert desafiante, como marcando su territorio.

-¡estamos en la final Theo! - gritó Luna pegando un salto y agarrándose a él tal cual mono.

-eso es genial Luna - dijo el chico abrazándola de vuelta - pero

-¿porqué? - acabó Blaise la frase de su amigo.

-solo dos comunidades nos hemos apuntado al campeonato - le contestó Ginny.

Blaise no pudo evitar sonreír ¿puede que al fin su plan comenzara a dar frutos? Por lo menos ya le hablaba.

-¡queridos vecinos! - intentaba hacerse oír el presidente entre la multitud - podemos comenzar a salir hacia el campo, nos veremos allí en una hora.

-muy bien, estos son los equipos - dijo Robert repartiendo la ropa que llevaba en las manos.

-¿quien más juega? - preguntó Hermione.

-el hijo del cuarto A, el del sexto A y los gays del noveno B.

-¿Por qué dices que Alan y Cody son gays? - le preguntó Ginny sonriendo ante un nuevo cotilleo.

-bueno dos tíos que viven juntos ¡blanco y en botella!

-ayy que mente tan cerrada, ¡anda tira! - le dijo Hermione y Robert se alejó sonriendo. -bien, vamos, he aparcado el coche aquí al lado - la castaña había pedido prestado a su padre el todoterreno de ocho plazas para poder llegar sin dificultades al campo.

-vaya, que trasto tan impresionante - dijo Blaise subiendo al coche - nunca había montado en uno de estos.

-no sabía que conducías uno de estos - dijo Draco sentándose en el asiento del copiloto, mientras Hermione se sentaba en el asiento del conductor y metía la llave en el contacto.

-me saqué el carnet cuando acabé en Hogwarts.

-¿hay que tener un carnet para llevar esto? - preguntó Blaise, que había descubierto el botón que subía y bajaba las ventanillas.

-sí, hay que hacer unos exámenes. - Hermione apretó el embrague y puso la marcha, pronto el coche comenzó a moverse.

-sabe llevar esta monstruosidad y luego le da miedo montar en escoba ¿ilógico verdad? - dijo Ginny desde el asiento trasero.

La castaña sonrió y puso la radio para que no siguieran con el tema de las escobas, pues lo que le daba miedo no era conducir la escoba, sino las alturas.

-quiero sacarme el carnet de coche - sentenció Blaise cuando bajaron y se dirigían al campo.

-yo también quiero hacerlo - dijo Draco - ha sido impresionante. Los muggles tienen cosas interesantes.

Llegaron al campo y el presidente les hizo señas desde uno de los vestuarios. Los seis se acercaron.

-solo tenemos un vestuario chicas, normalmente aquí solo juegan hombres así que

-no importa - dijo Theo - nosotros hacemos guardia en la puerta hasta que terminéis.

Luna dio un beso a su novio antes de entrar seguida de las demás. Pronto comenzaron a llegar todos los vecinos. Tres chicos caminaron hacia ellos.

-lo siento, no podéis entrar todavía, se están cambiando las chicas.

-entonces ¿es cierto que las del décimo también juegan? - preguntó el más joven, de unos dieciocho años.

-¿algún problema? - dijo Draco desafiante.

-oye pues a mí me parece genial - dijo otro de ellos - osea el que las mujeres reivindiquen sus derechos, ya sabéis.

-para mí, que sí que son gays - susurró Blaise en el oído de Draco, y ambos rieron.

-va a ser un partido muy peculiar - dijo Theo.

Seis magos que no han jugado a ese deporte en su vida y dos gays que parecían mucho más delicados que las chicas. Esperemos que por lo menos los otros dos tengan algo de idea, ya que el portero ya había dicho que no jugaba muy bien.

Ya todos se encontraban en sus posiciones dentro del campo. Alan, que había salido capitán por sorteo le daba la mano al capitán del equipo contrario, en el cual todos eran hombres y habían podido escuchar sus risas burlonas cuando las chicas habían salido al campo.

Con el pitido del árbitro, el partido comenzó con la posesión del balón del equipo contrario. Lo único que tenían claro la mayoría de nuestros chicos era que tenían que colarle el balónal "guardián" de la portería contraria.

El equipo contrario se acercaba peligrosamente a la portería de nuestro equipo, en el cual el portero era Theo. Blaise consiguió interceptar el balón y, avanzando unos cuantos pasos con él, se la pasó a Hermione que estaba libre. La castaña tuvo que pasarla corriendo porque se le acercaban dos jugadores del equipo contrario, pero calculó mal la patada y resbaló con el balón cayendo de espaldas al suelo. Draco corrió hacia ella para ayudarla a levantarse.

-¿estás bien? - preguntó mientras se escuchaban las risas del equipo contrario y de las gradas. Hermione se puso roja y Draco asesino con la mirada a todo el que pudo.

-estoy bien - dijo la chica ya de pie.

El juego continuaba y Robert tenía la pelota.

-aquí - gritó Ginny que estaba sola y el portero del edificio se la pasó.

Ginny la pasó a Luna que estaba cerca de la portería.

-pásala - gritó alguien y Luna le pasó el balón a esa persona, solo que esa persona era un jugador del equipo contrario.

De nuevo las risas no tardaron en oírse.

-¡Luna! - le riño Ginny - es un jugador del equipo contrario ¿es que no lo ves?

-pero me pidió que se la pasara - se excusó la rubia. Ginny se frotó la cara con exasperación y siguió corriendo.

-no te enfades pelirroja ¿o es que estás con la regla? - le dijo uno de los chicos del equipo contrario que pasaba por su lado.

Ginny le miró con odio mientras sus compañeros cercanos que habían oído el comentario reían, algunos incluso agarrándose las costillas. Blaise, que también había oído el comentario, pasó corriendo por el lado del chico que había dicho eso a la pelirroja y le dio un golpe en el hombro con el suyo propio.

-eh, ¡cuidado! - le grito el chico, pero el moreno solo siguió corriendo para recuperar el balón que ahora tenía el equipo contrario.

-Yo os veo más de animadoras - gritó otro cuando Hermione intentó quitarle el balón. El chico se deshizo de ella fácilmente.

-¡sí! - dijo otro - ¿dónde os habéis dejado los pompones?

Las risas iban y venían alrededor de las chicas y Draco y Blaise cada vez estaban más agresivos, por lo que solo conseguían hacer faltas a favor del equipo contrario.

Uno de los chicos chutó el balón con fuerza hacía Luna, haciendo que esta cayera al suelo agarrando su mano. El árbitro pitó falta, pues parecía que el chico había chutado hacia ella adrede.

-vaya, espero no haberte roto una uña - dijo burlón.

Theo salió de la portería corriendo hacia el chico que había tirado a su Luna y lo cogió por el cuello de la camiseta. Draco y Blaise fueron a cubrirle, pero pronto el árbitro los había separado. Hermione y Ginny ayudaban a su amiga a levantarse.

-¿te ha hecho daño? - preguntó Ginny.

-un poco, pero estoy bien.

Le tocaba a Luna tirar un penalti. Era ella sola contra el portero, que reía burlonamente.

-vamos cariño, tu puedes - le gritó Theo desde el otro lado del campo.

Luna dio unos pasos hacia atrás. Era la oportunidad de darles en las narices a esos chicos con un 1-0. La rubia chutó, pero chutó tan despacito, que la pelota rodó unos metros y no llegó siquiera a la portería. El portero se tiró al suelo riéndose y agarrando sus costillas, al igual que hacían muchos de sus compañeros, rodando por el césped muertos de risa.

-supongo que no querías hacer daño a nadie, ¿verdad cariño?

  • dijo Ginny con la voz demasiado dulce, señal de que estaba muy enfadada.

-es que a mí me dolió

El portero del equipo contrarió chuto el balón, mandándolo prácticamente al campo contrario y dándole la posesión del balón a su equipo. Ginny corrió hacia esa zona, tras ella lo hizo Blaise, mientras Draco ya intentaba arrebatar el balón al jugador que lo tenía, el cual chutó acertándole a Ginny en el pecho. La pelirroja se cogió los pechos dejándose caer al suelo, pues era una zona sensible de las mujeres y le dolía.

-es que no se puede venir con todo eso a jugar un partido de futbol - dijo un jugador cercano refiriéndose a los pechos de Ginny, los cual está todavía sujetaba - ¿quieres que te los sujete para que puedas ver el balón? - sus compañeros rieron - y también te puedo dar otro par de pelotas si tanto te gusta jugar, ya sabes a lo que me refiero - dijo el chico moviendo las caderas adelante y atrás.

Ginny le miró con odio desde el suelo pensando en todas las maldiciones que le lanzaría si tuviera su varita, pero pronto dejó de hacerlo, pues un torbellino moreno había pasado por delante suya y había tumbado al chico de un puñetazo.

-haber si te vas a quedar sin esas pelotas de las que tanto presumes imbécil - le gritó Blaise.

El chico le miró con odio desde el suelo y poniéndole la zancadilla le tiró al suelo lanzándose encima de él y acertándole un puñetazo en la mandíbula. Desde ese momento los puñetazos, los golpes, las patadas y los rodillazos fueron lo único que se veía mientras se oía a la gente gritar en las gradas, al árbitro pitar mientras corría hacia ellos y a los compañeros intentando separarles. Ginny, que estaba más cerca, había intentado ayudar a Blaise, pero la habían sacado de allí a empujones. Al final, entre todos consiguieron separarlos y los expulsaron a ambos.

Blaise caminó furioso y con la cara ensangrentada hacia los vestuarios. Ginny miró a sus amigas preocupada, ellas ya caminaban hacia ella para ver si estaba bien, pero la pelirroja corrió tras de Blaise. Entró en los vestuarios al tiempo que el chico pateaba una de las puertas de las duchas.

-Blaise - susurró Ginny bajito, pero suficiente para que el moreno se girara buscando su voz.

-¿estás bien? - preguntó el chico, parecía que el simple hecho de verla le había tranquilizado por completo.

-me duelen un poco los pechos - dijo llevando sus manos al lugar afectado mientras el chico le seguía con la mirada - el malnacido tuvo puntería - Ginny caminó hacia el botiquín que había en una pared.

-si hubiera tenido mi varita lo habría matado, el muy

-no digas eso - le interrumpió Ginny cogiendo su mano y guiándolo hasta uno de los bancos, donde se sentó con él - no serías capaz de matar ni a una mosca.

-creo que olvidas que he sido un mortífago, soy capaz de muchas cosas las cuales ni imaginas - dijo mientras veía a la chica abrir un bote con un líquido anaranjado y ponerlo sobre una gasa.

-es cierto, eres capaz de hacer cualquier cosa - dijo ella acercando el algodón a su ceja, que era la herida que más fea se veía - por proteger a la gente que quieres, pero no creo que eso tenga algo que ver con el hecho de que fueras un mortífago. - El chico la observó agradecido por esas palabras - ¿te hago daño?

-si - Ginny paró un momento y le miró a los ojos. Supo que no se refería al dolor de la herida, sino al dolor que sentía en el corazón, el que ella le producía al no aceptarle.

-¿Por qué no olvidas ya aquello que dijiste? Podríamos ser amigos de nuevo - dijo concentrándose ahora en su labio.

-no puedo olvidar que te amo Ginny - dijo Blaise alargando su mano hasta rozar con sus dedos la mejilla de la chica. Ella cerró los ojos dejándose llevar por el suave contacto y por lo que le hacía sentir.

"no caigas en la tentación después de tanto luchar, Ginny" dijo una voz en la cabeza de la pelirroja haciendo que esta se alejara y se levantara de su lado.

-solo puedo ofrecerte mi amistad Blaise

-no puedo aceptar tu amistad, porque sé que puedes darme mucho más. Te quiero a ti. - dijo el chico levantándose también.

-lo siento, pero eso no es cierto, no puedo darte nada más - dijo caminando hacia la puerta.

-¿estás segura de eso? ¿Es tu última palabra?

-así es - dijo desde la puerta - por cierto gracias por lo de ahí fuera - y salió de nuevo al campo.

Los chicos se sentaron en el coche del padre de Hermione derrotados. Con dos jugadores menos y con lo malos que eran, era normal que hubieran perdido.

-bueno ha sido divertido, aunque me rompí una uña - dijo Luna mirando su mano y haciendo reír al resto.

-a mi no me ha parecido divertido - dijo Ginny, estaba bastante malhumorada.

-iremos a san Mungo a que te miren los pechos. Es una zona muy sensible y fue un golpe fuerte - dijo Hermione mientras arrancaba el coche.

-¿Por qué siempre acabamos hablando de mis pechos? - preguntó enfurruñada.

Blaise solo miraba ausente por la ventanilla. Parecía que se planteaba algo seriamente, y era verdad. En esos momentos estaba decidiendo algo sumamente importante.

-en una semana más de vuelta al trabajo - comentó Theo con aire aburrido.

-no sé porque trabajáis, tenéis todo el dinero del mundo - dijo Luna encogiéndose de hombros.

-no tenemos todo el dinero del mundo - se defendió Theo - además, que haríamos durante todo el día, sería muy aburrido. Trabajar es interesante. - Luna le sonrió

-hablando de trabajo - habló por primera vez Blaise en todo el trayecto mientras Hermione aparcaba el coche - no regresaré al ministerio. Me han ofrecido un trabajo en nueva York. Voy a aceptarlo.

Hermione pegó un acelerón sin darse cuenta, pegando al coche que tenía detrás y haciendo que saltara la alarma. Draco sacó su varita, molesto, y conjuró un hechizo silenciador.

-¿Qué? - preguntó el rubio sin creer lo que oía. Blaise abrió la puerta sin esperar que el coche estuviera bien aparcado y bajó, caminando hacia el edificio. Draco también bajo del coche y lo siguió. - no puedes estar hablando en serio. No puedes irte a Nueva York - gritó Draco enfadándose y caminando tras él.

El moreno comenzó a subir las escaleras, no quería llamar al ascensor.

-ya está decidido, Draco.

-¿es por ella verdad? ¿por Ginny?

-¿y qué pasa si es así? - dijo el moreno sin voltearse ni dejar de subir escaleras mientras el rubio hablaba a su espalda.

-vas a huir entonces. Eres un cobarde ¿Por qué no luchas?

-no puedo obligar a nadie a que me quiera - dijo el otro subiendo cada vez más rápido - y ella ya ha decidido. No podré olvidarla si sigo aquí.

-pues nos mudaremos, no tendrás que verla - intentó Draco.

-la seguiría viendo en el ministerio. Lo siento Draco, pero necesito marcharme.

Ya habían llegado al decimo piso y Blaise buscaba las llaves en su bolsillo.

-¿pero a nueva York? ¿y qué pasa conmigo? ¿y con Theo? ¿vas a dejarnos? - gritó Draco enfurecido de que pretendiera abandonarlo.

-tenéis a las chicas y os tenéis a vosotros - el moreno ya metía las llaves en la cerradura cuando Draco le cogió por el hombro para darle la vuelta.

-siempre hemos estado juntos Blaise, desde que éramos unos niños - el rubio sentía una opresión en su garganta y sus ojos le quemaban. Se sentía estúpido, enfadado e infantil, pero no quería que su amigo se fuera - no me puedes dejar no me puedes dejar solo

Draco jamás creyó ver lo que vio en ese momento. Una lágrima escapó de los ojos de su amigo y rodó por su mejilla.

-lo siento tío - dijo Blaise abrazando a su amigo, que le devolvió el abrazo fuerte - entiéndeme por favor.

Draco se sintió estúpido al notar que las lágrimas querían salir de sus ojos, pero los apretó fuertemente para que esto no ocurriera. Los chicos notaron como unos brazos los rodeaban a ambos.

-no te vayas Blaise - pidió Theo.

-lo siento - volvió a susurrar Blaise con la voz quebrada y escondido entre sus amigos.

Ginny, que observaba la escena con sus amigas, se metió en casa, pues se sentía culpable.

Los tres amigos se soltaron y Blaise y las dos chicas se miraron. Luna rompió a llorar corriendo a los brazos del moreno.

-no quiero que te vayas - le dijo.

-yo tampoco - dijo Hermione haciéndose un hueco con lágrimas en los ojos. Se habían acostumbrado a Blaise, se había convertido en un gran amigo y le echarían de menos.

-os visitaré a menudo. No os daréis ni cuenta de que no estoy.

-eso no es cierto - dijo Luna, sincera como siempre, pues todos sabían que no se verían en una temporada, ya que verlos a ellos, implicaba ver también a Ginny, y Blaise había decidido olvidarla para poder seguir con su vida. Era la primera vez que se enamoraba, por lo que no sabía cuánto le costaría.

-me gustaría irme a dormir chicas, estoy cansado - dijo Blaise pidiéndoles que lo dejaran libre. Las chicas le soltaron y el moreno entró en su casa.

-voy a ver a Ginny - dijo Luna secándose las lagrimas y dando un rápido beso a su novio. Theo también entró en casa dejando solos a Draco y Hermione.

-lo siento Draco - el rubio asintió y la castaña lo abrazó dándole su apoyo - se que te afecta más que a ninguno.

-es mi mejor amigo. No recuerdo un solo día de mi vida en el que él no estuviera cerca, no puedo imaginarme sin él

-no te preocupes, en una semana pueden cambiar muchas cosas ¿no?

Se quedaron en silencio un rato más, hasta que cada uno se fue a dormir a su casa.

¿Cómo reaccionará Draco el resto de días hasta la partida de Blaise? ¿permanecerá enfadado con él hasta que se de cuenta de lo que está haciendo? ¿o pasará todo el tiempo junto a él animándole? Hoy tengo prisa así que no hay mucho donde elegir.

Besos!