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Historia 81462 — capítulo 2

Aquella niña estaba en su cama, a punto de despertarse, como cada mañana. Se levantó y se vistió el uniforme de la escuela, se le hacía tarde como siempre. Todo iba bien hasta ese momento, pues notó un comportamiento extraño en su madre, su padre y sus hermanos. Todos estaban llorando, sin razón aparente.

-¿Qué ha pasado aqui?- preguntó algo enojada por ser la única que no sabía lo que sucedía. Ninguno respondió.

-Que alguien me diga qué pasó. ¿Por qué no me dicen?

Silencio otra vez.

Los llantos no cesaron, así que hizo de nuevo la misma pregunta y obtuvo la misma respuesta.

No entendía nada.

¿Por qué todos han de estar llorando?¿Por qué nadie contestaba a sus imploros?

¿Existía alguna razón por la que nadie le hiciese caso?¿Qué pudo haber pasado?

¿Alguien habría muerto?¿Sus padres habrían perdido el trabajo?

¿Recibirían alguna llamada extorsionista?¿Que era lo tan grave que a todos hacía llorar?

Ella no sabía.

Pero también se puso a llorar.

Pensó que tal vez no responderían a sus aclamos por estar todos muy devastados.

Gritó en ese momento "MAMÁ!" y aún así no le respondió.

Estaba asustada y volvió a gritar, pero esta vez dijo "Dios mío, ven por mi", pero con una sinceridad tan espontánea.

En ese momento dejó de ver a su familia llorar, pero aunque suene bueno, para ella no lo era, pues una luz y una oscuridad tan inmensas inundaron todo lo que sus ojos llegaban a ver.

Lo que veía no podía decir que era muy hermoso pero si la tranqulizaba, pues una silueta, de un hombre, le extendía los brazos y aquella estaba al centro. ¿Qué querría decir eso?

No sabía.

Tener miedo o tener voluntad.

Tener confusión o una razón.

Tener un sufrir o tener paz.

Tener tristeza o una felicidad.

¿Qué había en aquel momento?

No sabía.

Pensó que tal vez estaba en un sueño, uno de esos que son tan reales que no quieres salir de ellos pero por alguna extraña razón no te parecen y quieres salir. Quiso despertar, pero no lo logró. Es ahí donde entró en pánico.

"Ven" escuchó con una voz estremecedora y tan impotente como el trueno.

Ella no sabía que es lo que debía contestar.

"Ven" repitió aquella voz.

Ella quería salir de ese extraño sueño.

No podía.

"Ven" de nuevo esa voz le habló. Y ella sintió una necesidad de hacer lo que le pedía; más que por miedo, lo sintió por amor.

No sabía por qué. Por qué sentía aquello y por qué no salía del sueño.

Gritó "Misericordia, Dios mío". Lo gritó porque tenía miedo.Y en ese instante regresó a la realidad y despertó.

Una serie de sentimientos encontrados la confundían. ¿Qué habría sido ese sueño horrible pero tan grato a la vez?

No sabía.

Pero confundida escuchó otra vez esa voz que tanto anheló: "Lo que tanto querías se te ha concedido".

Más confusión.

"Hija, mía".

Entonces comprendió. Esa no era su realidad o al menos no la que compartía con sus seres queridos.

Se alegro sin razón aparente.

Y supo entonces que estaba muerta para ellos.