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Historia 81462 — capítulo 4
Me llamo Rita y mi vida ha sido un poco aburrida, pero se las narraré porque en parte es demasiado interesante, espero le sirva de ayuda a quien se atreva a leer esto deseando no crear un escándalo en sus interiores. Mis más gratos deseos para ustedes y vivan la vida con libertad, no con libertinaje...
Era yo hace 17 años una niña de 15 años. Tenía un novio que me quería mucho y yo a él lo quería mucho; el amor era 100% correspondido. Raúl -mi novio- era un muchacho de 17 años que, a decir verdad, no era muy atractivo fisicamente, pero tenía algunos atributos que me gustaban, que mejor no mencionaré. Lo que me enamoró de él es que era poeta, cantaba y un buen atleta, además de inteligente; sabía lo que quería, era muy maduro y me daba muy buenos consejos; siempre era muy respetuoso, amable y atento, no solo conmigo, con todos; era una persona que se preocupaba por los demás y muy caritativo. Mejor novio no pude haber tenido.
Llevábamos una relación bastante amorosa y armoniosa, nos respetábamos mutuamente, una que otra vez nos empezábamos a tocar: la espalda, las piernas, el vientre, etc...
Un día llegué a su casa muy contenta porque me la pasaría ahí toda la tarde -para entonces ya llevábamos un año y tres meses de novios- su hermano y su madre se encontraban allí pero al cabo de media hora, aproximadamente, se retiraron porque tenían asuntos que atender.
Raúl y yo nos quedamos solos, y ya sabran que pudo haber pasado. Bueno, no pasó eso, pero sí nos estuvimos besándo muy calurosamente, hasta que llegó mi madre por mí y tuve que retirarme. Pero el deseo se había quedado retenido, seguramente, la próxima vez sí sucedería.
A la siguiente semana sucedió casi lo mismo, sólo que esta vez en mi casa. Era viernes. Mis padres se habían ido y no regresarían hasta el domingo por la tarde; no pregunten que hacían porque yo tampoco lo recuerdo. Y mi único hermano era universitario y estaba fuera de la ciudad. El caso es que Raúl le dijo a sus padres que iría a una fiesta en la ciudad vecina, así que -según él- se quedaría a dormir a casa de unos amigos. Nada de eso era cierto, como ya lo sabrán, él se quedaría conmigo TODA la noche, y saben lo que eso significa.
Nuestra pasión empezó en el corredor que da de la sala al pasillo que va hacia mi recámara. Nos comenzamos a besar hasta que llegamos a mi cuarto (por "desgracia" la puerta estaba cerrada), abrí la puerta dejándolo de besar y, rápidamente, nos acostamos en la cama. Estabamos ansiosos de hacerlo y no lo pensamos ni dos veces, creo que ni siquiera lo pensamos. El caso es que me hizo el amor no sé cuántas veces esa noche. Terminamos dormidos pegados nuestros cuerpos desnudos, era la noche más maravillosa que pude haber tenido en mis dieciséis años.
Al amanecer desperté y él no estaba conmigo, lo primero que pensé es que estaba en cualquier otra parte de la casa, pero estaba demasiado silenciosa como para que pudiera estar por ahí, así que me levanté envuelta en las sábanas -quería decirle que lo amaba-, lo busqué y no lo encontré, entonces entendí que había huido. No podía aceptarlo porque el me amaba; no pudo haberme hecho esto. Luego recordé que no habíamos usado protección y me quise morir en ese momento porque además estaba en mis días fértiles. Era seguro que estaba embarazada.
Olvidé lo sucedido y olvidé a Raúl. Le dije a mi madre lo que había pasado, ella me entendió. Le dije que quería abortar porque yo no podría vivir con un niño a tan temprana edad. Ella me dijo que esa era mi desición. Me sorprendí por su respuesta. Mi madre era defensora de la vida y no me dijo nada de nada, entonces empecé a preocuparme. ¿Qué debía hacer? ¿Abortar sería un deseo prohibido?
Ahora a mis 32 años tengo un hijo de 15 años que me ama y yo lo amo. Es un muchacho bastante aplicado a la escuela y muy responsable de sus acciones. Sí cambié de opinión. Pero se preguntarán qué me hizo cambiar. Bueno, es otra historia larga pero aquí se las resumo.
El día en que le confesé a mi madre lo de mi embarazo ella también me confesó algo.
-Tu eres producto de una violación- había dicho mi madre y yo me quedé en shock -y no me violó un hombre ni dos. Iba caminando muy de noche por las peligrosas calles de la ciudad a mis 23 años, regresando de trabajar tomaría un taxi a casa. Fuero cinco o seis hombres los que me apuñalaron y luego violaron- hizo una pausa -me encontraron semidesnuda en un callejón. Hubiera podido abortarte, pero pensé en que tal vez hubieras sido una mujer u hombre exitoso. No lo hice. Al principio no te quería porque eras hija de un malechor. Ni siquiera sé de quién eres hija. Tu padre adoptivo se casó conmigo sabiendo que estaba embarazada de tí y te quiso como si fueras su hija, así que también quise quererte. Y ahora tu quieres abortar sabiendo que tu hijo- señaló mi panza -es producto de amor. Hija, yo creo que puedes salir adelante con él o ella. Pero tu tienes que decidir si lo abortas o no. Yo decidí no abortarte...- fueron las últimas palabras que me dijo sobre el asunto y no se metió más.
Yo no podía creer lo que me dijo, pero era cierto. Toda mi familia lo sabía y no dudé en preguntarselos al principio me enojé con todos porque nadie me había dicho nada, me decían que estaba en mi derecho de enojarme, pero luego comprendí que eran ellos quienes debían estar enojados conmigo. Me disculpé y decidí no abortar a mi hijo, que por cierto se parece mucho a su padre.
Y otra cosa: Raúl no escapó, realmente me amaba y me ayudó a salir adelante. Terminé mis estudios victoriosamente. Cuando estuvimos en edad nos casamos. Estoy muy contenta por tener una familia, y sí, tuvimos cuatro hijos más, dos de ellos son gemelos y todos son hermosos.
Han pasado ya 15 años desde que creí que mi vida se había destruido. Pensar que debía odiar a Raúl por huir al principio hubiera cambiado mi vida y estaría amargada. Ahora puedo decir que sí se puede salir adelante y no todos los hombres son unos desgraciados; claro que yo tuve la fortuna de encontar a un verdadero hombre que me ama. Mujeres no dejen de buscar porque realmente el hombre de tus sueños existe.
Se preguntaran cual es la clave de mi exito. Fue el perdón. Me perdoné por querer abortar, perdoné a Raúl por "huir" y a mi familia por no haberme dicho producto de qué soy, y sí, también perdoné a mi padre biológico por haber violado a mi madre y a los demás hombres que lo hicieron.
Muchachos y muchachas no todo en la vida es diversión. Tengan cuidado porque si en los ratos de diversión se pasan un poquito sus vidas pueden quedar destruidas. Aunque ahora saben que no todo es destrucción. Tú decides destruir tu vida o aprovechar todo lo que te suceda para construirla. No todo en este mundo nace de algo negativo. La voluntad es la llave del éxito.
El amor existe y de eso estoy segura. Porque del amor todo se mueve. Porque el amor es Dios.
Nota: Historia basada en hechos reales.