Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Albus Potter y el Libro de los Muertos (I) · de

Albus Potter y el Libro de los Muertos (I) — capítulo 10

10 Lo que ocurrió en Halloween

   La llegada del otoño trajo a Hogwarts la primera ola helada del año, acompañada de la caída de las hojas de los árboles y unos atardeceres rojos como una manzana que se disfrutaban bastante. Las clases iban bastante bien para Albus, Rose y Scorpius, que cada vez parecía más apegado a los otros dos; resultaba extraño considerando que su padre había sido un Slytherin intolerante hacia las otras casas del colegio. Albus aún no le tenía plena confianza, pero aún así había seguido el consejo de su prima de darle una oportunidad. Al menos su compañía resultaba agradable.    Se acercaba la celebración de Halloween en el colegio, y todos estaban ansiosos porque la fiesta del Gran Comedor se llevara finalmente a cabo. La mañana del treinta de octubre Albus y Rose iban caminando hacia el aula de pociones cuando se toparon con James.   -¿Necesitas algo? -le preguntó su hermano un poco extrañado.   -He notado que últimamente se juntan con Malfoy -soltó de sopetón, y Rose alzó una ceja inquisitiva.   -Bueno, si, en realidad sí -admitió la pelirroja -. Pero no lo juzgues sin conocerlo. Es buena onda.   -A mi me parece que no -le espetó James; -en cualquier momento pondrá veneno en su jugo de calabaza y dirá que había caducado.   -No seas tonto -dijo Albus riendo -. Es un buen chico, no como fue su padre con el nuestro. Además, si te sirve de algo saberlo, yo tampoco le tengo completa confianza aún.   -Sí, él nos salvó de Filch una noche que… -y su prima se quedó callada, recordando que aquella aventura nocturna por el colegio era secreta.   -¿De Filch? ¿Están en primer año y ya han desafiado la paciencia de Filch? ¡Sabía que algún día seguirían mis pasos chicos! Son geniales. Ah, por cierto, mañana algunos amigos y yo organizaremos una excursión a los terrenos que rodean Hogwarts. Será divertido, para si quieren ir. Pueden llevar a quien quieran.    Y dicho ello, les guiñó un ojo y se retiró por el pasillo.   -Está chiflado -musitó Albus y su prima rió, caminando hacia la mazmorra dos.    La clase de Pociones de aquella mañana resultó divertida, pues debido a la celebración del Halloween, el profesor Daith Steer le permitió a la clase hacer una poción especial que en realidad era una especie de golosina muy rica con sabor a mora. Al final de la clase, todos tenían una especie de hilos de algodón de azúcar violeta revoloteándoles por el cabello, pero se habían divertido mucho.   -Oí que tu hermano hará una excursión de Halloween más allá de los terrenos -comentó entonces Christian Bennet, mientras los estudiantes iban caminando por el pasillo de las mazmorras hacia el vestíbulo -, ¿irás?   -Justo me lo ha dicho antes de Pociones -repuso Albus -, sería divertido. Quizás inclusive lo rapte un hombre lobo, o algo.   -No digas eso -le espetó Rose -. Deberías agradecerle que nos haya invitado. Sería divertida una excursión antes de la fiesta en el Gran Comedor.   -Ve tú a saber que prepara. Tal vez sea un picnic con sándwiches de tripas o algo así. Es su estilo.   -Tienes suerte de que el tío George no le venda artículos de broma más.   -Eso crees tú.   -Hola chicos -era Scorpius, que salió apresurado de las mazmorras tras ellos -, ¿van a almorzar?   -Sí, ¿vienes con nosotros? -inquirió Rose.   -Claro -aceptó.    Y Albus, Rose, Scorpius y Christian se dirigieron hacia el Gran Comedor, listos para probar un buen bocado tras el azucarado algodón que habían preparado en Pociones.

   La llegada del Halloween a Hogwarts trajo consigo una serie de aromas muy agradables que provenían del Gran Comedor y que se extendían por los pasillos como la humedad; olía a caramelo derretido, chocolate con almendras, regaliz caliente, calabaza y pastel de nueces. Rose revisaba sus anotaciones de Transformaciones en la sala común de Gryffindor, mientras que Albus estaba encantado con el Ipod de su prima.   -Me gusta esta cosa -comentó moviendo los pies al ritmo de la música -. Le diré a mi padre que me regale uno de cumpleaños.   -A veces estás tan desconectado del mundo muggle… -comentó ella.   -¡Ah! Están aquí -era James, que bajaba de los dormitorios con unas gafas de sol puestas -, ¿irán a la excursión?   -Si estás seguro de que no nos darás de comer a un oso hambriento, entonces sí.   -No les haré nada -explicó el muchacho -, solamente es una excursión pre-celebración. Asaremos malvaviscos y contaremos historias de terror, y cosas así.   -Suena bien -dijo Rose -, ¿podemos invitar a Scorpius?   -Erm…   -Por favor. De verdad es simpático.   -De acuerdo. Pero no me haré responsable si los hecha al lago negro o los empuja por una ladera.    Albus y su prima se sonrieron mutuamente y James atravesó el cuadro de la Dama Gorda murmurando algo por lo bajo.

   La excursión se llevaría a cabo justo antes de la celebración de Halloween en el Gran Comedor, de forma que apenas dieron las seis de la tarde, Albus, Rose y Scorpius salieron del castillo y se dirigieron hacia los límites de los terrenos; las colinas que rodeaban a Hogwarts estaban cubiertas de árboles de todo tipo que subían y bajaban intrincadamente, adornados con largas cintas plateadas que eran ríos que corrían desde el lago negro. Los muchachos se encontraron con James y tres de sus amigos al borde de un río, que discurría entre altas rocas y arbustos.   -Ah, han llegado -comentó James, echando una ojeada a Scorpius con desconfianza -, me da gusto que se animaran.   -Te pasará algo grave si llegas a tratar de asustarnos -le amenazó su hermano.   -No les haremos nada. Ahora vengan…    Caminaron zigzagueando por entre altos robles y pinos que proyectaban una luz anaranjada que provenía del sol chocando contra las hojas rojas y amarillas del otoño. Resultaba un lugar muy tranquilo y agradable, aunque quizás demasiado silencioso.   -Podemos estar aquí… -comentó uno de los amigos de James, señalando un claro en el bosque con un largo árbol derribado en el centro.   -Perfecto -comentó el muchacho, agachándose para juntar ramas y hojas secas -¡Incendio!    Una pequeña hoguera se creó entonces, danzando lentamente con el aire que lo rozaba. Todos se sentaron alrededor de la fogata sobre rocas planas y sobre el tronco derribado, mientras sacaban malvaviscos y los extendían hacia el resto. Tal vez no era tan mala idea como había pensado Albus… Pero entonces un sonido de ramas crujiendo tronó a algunos metros de ellos. Todos voltearon sobresaltados hacia el lugar del que había provenido aquel sonido, pero no había nada.   -Seguramente ha sido un animal -comentó Rose un poco insegura.   -Si… Un animal -asintió Scorpius quitando la costra quemada de su malvavisco.   -Bueno, ¿quién quiere comenzar con las historias de terror? -preguntó James.    Al final fue uno de sus amigos fue el primero que narró una historia, que hablaba de un pueblo antiguo cercano a Hogwarts en dónde habían sido registrados sucesos muy extraños y espeluznantes; al final de la narración, todos se sentían ligeramente nerviosos en medio de aquel silencio tan pronunciado. Luego de otro par de historias de miedo, el cielo se tiñó finalmente de azul oscuro salpicado de estrellas, así que los muchachos encendieron sus varitas mágicas, atentos a cada pequeño sonido que se escuchaba a su alrededor. Los búhos, grillos y otros bichos ya comenzaban a oírse entre la hojarasca.    Un viento helado se filtró por entre los árboles y sacudió el fuego levemente, poniéndoles la carne de gallina a todos.   -Se ha puesto un poco frío -musitó Rose abrazándose las rodillas    Todos se quedaron en silencio, y repentinamente se escuchó nuevamente un grupo de ramitas crujiendo, como si alguien las hubiera pisado; todos se miraron directamente, esperando alguna reacción.   -Espero que sea un venado -comentó Albus buscando en la oscuridad. Y entonces divisó entre los troncos una alta figura oscura, que se perdió entre la neblina y la oscuridad -, ¿han visto eso…?   -No te hagas el listo, Al. No nos asustarás -repuso James, aunque no pudo evitar echar un vistazo hacia donde miraba su hermano.   -De verdad he visto algo… Una silueta o algo así.   -Creo que mejor deberíamos irnos ya -apuntó Thomas, uno de los amigos de James que miraba su reloj de pulsera -, pronto comenzará la celebración en el castillo.   -Sí, pienso que mejor nos vamos -asintieron el resto.    Y entonces Albus lo volvió a ver, y esta vez estuvo seguro; a unos diez metros de distancia de ellos, había pasado un ser encapuchado, una simple silueta oscura que se había perdido entre la vegetación con su capa negra ondeando al viento.   -De verdad hay alguien ahí -dijo en un susurro tembloroso.   -Tal vez nos quieran asustar.   -Iré a ver -declaró James poniéndose de pie -, no pasa nada. Seguro que solo tratan de molestarnos.   -No James…    Pero para cuando lo dijo, el muchacho ya se encontraba caminando hacia los árboles en los que se había visto aquella sombra; sus pasos resonaron sobre el suelo lleno de maleza y pasados algunos segundos, también él se perdió de vista.   -¡Vuelve James! -exclamó su hermano, notando que el otro no regresaba.   -¿James? -lo llamó Rose. Pasaron un par de minutos, pero el joven no regresaba… Todos se pusieron nerviosos.   -James, no es gracioso… ¡Vuelve ya! -le exigió Albus, asomándose entre los árboles sin conseguir ver nada. Estaba demasiado oscuro.    Alzó su varita mágica y la apuntó hacia la vegetación, pero no consiguió encontrar a su hermano.   -¡Si estás tratando de asustarnos ya lo conseguiste! Sal ya…    Nuevamente no hubo respuesta. Pronto todos se encontraron exclamando el nombre del mayor de los Potter sin éxito alguno, mirando en los alrededores, pero no encontraban pista alguna. Buscaron inclusive las huellas del chico, pero se dieron cuenta de que estas se perdían en cierto punto, como si de pronto lo hubieran levantado del suelo.   -Algo está mal -declaró Albus luego de pasado un tiempo de búsqueda -. Creo que alguien se ha llevado a James…

Hola a todos! Cómo están? Bien, este es el nuevo capítulo, el decimo de la historia, y espero que les haya gustado, y claro, que dejen sus comentarios que me animan realmente mucho. Si veo animo de su parte, entonces les prometo anunciar una sorpresa pronto...

Saludos!