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Albus Potter y el Libro de los Muertos (I) — capítulo 9

9 El partido

   Conforme avanzaban las semanas, Albus conseguía dominar mejor lo que necesitaba saber para sobrevivir en Hogwarts. Se perdía menos, conocía pasadizos secretos, y sus calificaciones iban por encima del promedio; todo estaba bien. Excepto por esa preocupación que lo asaltaba y que se relacionaba con aquellos sueños extraños que tenía a veces. Nadie le había explicado nada aún, pero el hecho de que su padre lo hablara con la profesora Mcgonagall ya era gran asunto.    Pero afortunadamente se aproximaba la temporada de quidditch, que era una perfecta excusa para distraerse de sus numerosos problemas. Albus estaba realmente ansioso por ver su primer partido escolar, además de que su hermano mayor James había sido aceptado en el equipo como cazador, por lo que también esperaba irlo a apoyar.    La mañana del primer partido de quidditch Rose y Albus iban caminando por el pasillo principal de las mazmorras tras salir de su clase de pociones con el profesor Daith Steer. Las mazmorras de Hogwarts eran un intrincado laberinto de pasillos, por lo que ninguno de ellos sabía exactamente en dónde se encontraba la sala común de Slytherin; varios grupos de estudiantes de esta casa iban saliendo, entre ellos, uno en donde iba Scorpius Malfoy.   -¿No te parece que es un poco… raro? -le preguntó Albus a su prima.   -A mi me parece agradable -respondió la pelirroja encogiéndose de hombros.   -Es que a veces es… No sé si confiar por completo en él -confesó sus preocupaciones mientras salían a la cálida luz del vestíbulo, cuyas puertas estaban abiertas de par en par para quienes se dirigían al estadio.   -Él nos salvó de Filch y de Peeves la noche que estuvimos perdidos por el castillo. Deberías darle una oportunidad.   -Pero ¿él qué hacía en los pasillos por la noche? -preguntó receloso.   -Lo mismo se habrá preguntado sobre nosotros.   -De acuerdo, tal vez tienes razón. Pero simplemente no puedo confiar en él… Mira a su padre. Además, insisto en que es un poco extraño…   -Hola.    Albus y Rose se dieron la vuelta sobresaltados, encontrándose de frente a Scorpius, que sonreía con su característica sonrisa torcida.   -Ah… Hola Scorpius, ¿todo bien? -preguntó Rose nerviosamente. Esperaban que el rubio no hubiera escuchado nada de lo que habían estado hablando.   -Sí, no puedo quejarme -respondió Malfoy -, ¿irán a ver el partido?   -Por su puesto -dijo Albus -, mi hermano jugará.   -¿Puedo sentarme con ustedes? -La pregunta sorprendió a los otros dos; -ya sé que nuestros equipos serán enemigos en el partido. Pero me agradaría verlo con ustedes.   -Por su puesto, será divertido -respondió Rose -, ¿nos vamos ya?   -Claro.    Albus permaneció quieto, pero finalmente avanzó hacia los terrenos cuando la chica Weasley le hizo un ademán con la cabeza; el día estaba soleado y muy agradable, y ya avanzaba hacia el campo de quidditch una gran cantidad de estudiantes ansiosos. Al muchacho le habría gustado poder haberle deseado suerte a su hermano, pero apenas lo había alcanzado a ver de lejos durante el desayuno.    Cuando arribaron al estadio con su forma ovalada, una gran parte de los asientos ya estaba ocupada por los estudiantes, que levantaban sus cartelones de apoyo hacia sus equipos preferidos.   -Ahí hay algunos lugares vacíos -señaló Scorpius mientras subían hacia las tribunas -, y creo que tienen una gran vista.    El trío se sentó finalmente en una de las primeras filas en dónde aún había asientos disponibles, listos para que comenzara el juego.   -¿Te molesta si muestro un poco de apoyo hacia Gryffindor? -le preguntó Albus al Slytherin.   -Adelante.    El chico sacó su propio estandarte con los colores rojo y dorado y con un amplio dibujo de un león rugiendo; Albus era muy bueno dibujando.   -Bienvenidos sean todos ustedes al primer partido de quidditch de la temporada. Mi nombre es Sean Bennegh, y los acompañaré en voz mientras vemos que los equipos están calentando para la acción -habló por el micrófono una voz de chico, que probablemente era el narrador del partido -. El día de hoy tenemos a dos grandes equipos que han demostrado gran habilidad los últimos años, liderados por sus capitanes Mark Deere, y Lindsay Harkem. Hablamos por su puesto de Gryffindor y Slytherin.    Hubo una gran oleada de gritos por parte del público, que esperaban ansiosos la salida de los jugadores al campo.   -El clima es excelente y todos están listos para algo de emoción, así que ¡vamos a jugar al quidditch!    Los equipos comenzaron a desfilar por los vestidores, acompañados por un gran apoyo de las tribunas; Albus, Rose y Scorpius tenían un gran lugar, así que lograron percibir el rostro nervioso de los nuevos miembros del equipo, entre ellos James.   -¡Buena suerte! -Exclamó Albus moviendo su estandarte -, rómpete una pierna.   -No le digas eso. Lo tomará literal -le reprendió su prima.   -Lo sé. Por eso lo digo.    Rose rodó los ojos y se concentró en los dos equipos, que se elevaron en sus escobas alrededor del profesor Cepheus Bode, que hacía de árbitro.   -Todos están preparados, y el profesor Bode suplica a los jugadores que mantengan de lado cualquier jugada sucia -siguió el narrador -. ¡A patear algunos traseros, chicos!    El público rió con el comentario y luego todos se quedaron silenciosos, mientras el árbitro tomaba una gran pelota roja entre sus manos y la apuntaba hacia el cielo.   -Parece que está a punto de empezar… Y suena el silbato, ¡Que comience el partido!    La pelota saltó en el aire varios metros y de un momento a otro los jugadores entraron en acción; los cazadores de ambos equipos (incluido James) salieron disparados hacia la quaffle. Una chica Slytherin atrapó la bola y salió como una flecha por debajo, describiendo un arco para evitar a un jugador de Gryffindor que voló velozmente hacia ella. Un golpeador rojo se interpuso en el camino de la chica y aprovechó la cercanía de una bludger para golpearla con su bate; la bola morada salió siseando como una serpiente y golpeó a la jugadora en el brazo. La quaffle cayó de sus manos y con una maniobra muy apresurada, un Gryffindor la obtuvo después de dar un giro en trescientos sesenta grados.   -¡Qué gran jugada por parte de Mathew Simmers! Creo que eso le ha dolido a esa cazadora -comentó Sean, el comentarista -. He de admitirlo, para ser novato, James Potter no juega nada mal.    James zigzagueó a toda velocidad entre dos jugadores enemigos, quienes se abalanzaron hacia él, golpeándolo en el hombro; el muchacho perdió el equilibrio por un momento, pero luego de una breve caída en picada se recuperó y evadió a un jugador con una increíble pirueta en el aire. El público recibió la maniobra con entusiasmo.    El cazador que tenía la quaffle en aquellos momentos voló al ras del suelo, y en un momento dio un precipitado giro que consiguió hacer tropezar a un golpeador, que rodó por el suelo junto a un abucheo del público de Slytherin. Por su parte los buscadores (dos estudiantes de sexto y séptimo año respectivamente) daban bruscos giros el uno en torno al otro y subían y bajaban como aves de rapiña, buscando a la pelota más pequeña que era la snitch. Un destello dorado salió emitido cuando el sol golpeó directamente a la pequeña bola y ambos buscadores se lanzaron hacia el cielo en medio de una nube de jugadores que se esquivaban y perseguían mutuamente. Para ese entonces, el cazador de Gryffindor ya había llegado a los altos postes y lanzaba la quaffle a su interior; el guardián refunfuñó en el aire mientras los Gryffindors celebraban la anotación.   -¿Han visto eso? Ha sido una gran estratagema por parte de Andrews y Sommers -dijo el narrador con emoción.    El equipo de Slytherin lanzó la bola roja hacia uno de sus jugadores, quien acompañado de otro, hicieron una especie de hélice en el aire pasándose la pelota entre ellos de forma inteligente. Un alto muchacho rubio tomó la quaffle entre sus manos y se dirigió precipitadamente hacia el extremo del campo perteneciente a Gryffindor. El guardián se puso en posición y se concentró en las jugadas que ocurrían delante de él, que se tornaban rápidas y feroces. Hubo un gran estrépito cuando un golpeador y un cazador chocaron en el aire y cayeron en espiral directos al suelo. El segundo golpeador se aproximó peligrosamente a los postes y golpeó ferozmente una bludger por el flanco derecho; el guardián consiguió apartarse a tiempo, pero el cazador había aprovechado la oportunidad para disparar contra la portería y asestar una anotación para Slytherin.   -Esa ha sido una buena jugada de distracción. De momento parece que las cosas van muy parejas. Esperen, ¿Ha sido esa la snitch? Creo que los buscadores, Larry y Hugh tendrán que ponerle más atención.    Durante lo que siguió en el partido, Gryffindor consiguió colar la quaffle por el aro en tres ocasiones (una de ellas atribuida a James), mientras que las serpientes de Slytherin habían conseguido dos. El juego estaba muy emocionante, e inclusive Albus y Scorpius habían apostado tres ranas de chocolates al ganador.    La snitch dorada apareció nuevamente, volando a tal velocidad que se había convertido en una simple estela dorada; los buscadores de ambos equipos salieron disparados en su búsqueda, inclinando sus escobas para tomar velocidad. Subieron tan alto que casi se perdieron de vista, pero con un brusco viraje, el buscador de Slytherin descendió como una flecha hacia el suelo detrás de la diminuta pelota. El buscador de Gryffindor no tardó en darse cuenta y se precipitó hacia el suelo, dando una increíble pirueta en el aire. Esquivo a varios jugadores enemigos y se agachó justo a tiempo antes de que una poderosa bludger lo golpeara en la cabeza. El otro extremo del campo estaba ocupado en una serie de jugadas por parte del equipo escarlata para conseguir otra anotación a su favor. Hubo un clamor del público, que estaba absorto en ambos lados.    Los dos buscadores giraron uno entorno al otro como si se tratara de una cadena entrelazada, bajando cada vez más al suelo. Los dos muchachos alargaron sus brazos, cada vez más cerca de tocar la bola; el buscador de Gryffindor subió unos centímetros más, distrayendo a su contrincante, que con una sola mirada hacia su lado perdió ligeramente el rumbo; una mueca de espanto se dibujó en su rostro cuando la mano de Larry (el buscador de Gryffindor) se cerró alrededor de la pelota dorada y automáticamente sonó el silbato del profesor Cepheus, cuya escoba aterrizó al centro del estadio.    -¡Gryffindor gana! -anunció el hombre.    Albus y Rose saltaron de alegría en sus asientos, mientras que Scorpius componía una cara larga.   -Adiós ranas de chocolate -musitó.    Todo el equipo de Gryffindor bajó de sus escobas y comenzaron a celebrar en medio del campo, mientras el equipo contrario se marchaba hacia los vestidores con la cabeza baja.    Definitivamente había sido un gran partido; era el primero que había visto Albus en Hogwarts, por lo que estaba muy emocionado. Aquella noche toda la casa de Gryffindor celebraría en su sala común, sin si quiera saber que con la llegada del otoño también ocurrirían cosas muy extrañas en Hogwarts.

Hola a todos! Cómo están? Espero muy bien; bien, quise poner un partido de quidditch en este capítulo, porque particularmente me gusta el quidditch (aunque es bastante difícil de escribir), así que espero que lo disfruten. Ya sé que a algunos no les gusta leer un partido de quidditch, pero aún así espero les agrade jeje. En fin, espero sus comentarios... Saludos!