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Albus Potter y el Libro de los Muertos (I) — capítulo 12

12 Lo que Scorpius descubrió

   Lo que había ocurrido la noche de Halloween en Hogwarts había sido un completo secreto para los alumnos de Hogwarts, y dado que James y Albus preferían no hablar de ello, así fue como permaneció durante varias semanas; según James, cuando se había alejado del resto en la expedición al bosque, repentinamente alguien lo había aferrado por detrás y ni si quiera había podido ver de quién se trataba. Fuera de eso no se acordaba de nada de lo que había ocurrido. No era una buena señal, pero al menos ya estaba a salvo.    Mientras tanto, se aproximaban las festividades de Navidad, y Albus había recibido una carta de sus padres en donde se le indicaba que regresaría a casa junto a su hermano para la celebración. Ron y Hermione -los padres de Rose y tíos de Albus -, asistirían a las fiestas junto con los Potter, de forma que ambos primos tendrían tiempo de comentar algunas teorías durante las vacaciones.    Scorpius por su parte también regresaría a su propia casa, pero les había pedido a sus nuevos amigos que mantuvieran el contacto para saber qué es lo que estaba ocurriendo.    La mañana en que partía el tren hacia Londres, los chicos bajaron al comedor para desayunar más temprano que de costumbre; el profesor Flitwick y la profesora Fornax se encargaban de decorar el salón con los doce árboles de Navidad y las cadenas de acebo que colgaban de los muros por costumbre.   -¿Listos para las vacaciones? -les preguntó Malfoy sentándose en la mesa de Gryffindor. Ya llevaba su baúl detrás de él, igual que los otros dos.   -Merecemos un buen descanso -comentó Albus mordiendo su panqué glaseado -. Ahí viene James.    Su hermano mayor se aproximó y se sentó; no llevaba el baúl consigo.   -¿Y tus cosas? ¿Es que no piensas irte? -inquirió Rose.   -Quiero quedarme aquí -comentó. Su semblante era serio y había una expresión ausente en su rostro.   -¿Qué? James, pero si ya deseabas las vacaciones desde octubre -comentó su hermano extrañado.   -Quiero quedarme aquí -repitió.   -Basta de tonterías, guardaré tus cosas yo mismo, si quieres -apuntó Albus poniéndose de pie. Pero entonces James lo detuvo con la mano y él mismo se retiró sin decir nada más.   -¿Qué le pasa? Sabía que comer los caramelos del tío George no le haría bien.   -Ha estado actuando así desde hace varias semanas -respondió el chico un poco confundido.   -¿Siempre actúa así? -inquirió Scorpius.   -No, solo de vez en cuando. Dice cosas extrañas sobre que tiene que ir a la biblioteca, y que tiene que buscar un libro o algo así… Y ahora resulta que quiere quedarse en Hogwarts.   -¿Y desde cuando está así, exactamente?   -Creo que desde que comenzó Noviembre…   -¡Ahí está la respuesta! ¿Y si la persona que lo secuestró en Halloween le lanzó un hechizo o algo por el estilo? -sugirió el rubio y Albus cayó en la cuenta de que James había comenzado a actuar así precisamente después del incidente en el bosque.   -Es muy extraño. Pero en fin, se hará tarde y ya tenemos que adelantarnos para que no nos deje el tren.   -Pero, ¿y James?   -Yo iré a buscarlo -respondió Albus y salió apresurado en búsqueda de su hermano mayor.

   Albus Potter llevó casi a rastras a su hermano hasta la estación de Hogsmeade; el ambiente comenzaba a helar, anunciando nieve para las próximas horas. El muchacho estaba ansioso por llegar a su casa y ver a su familia, aunque extrañaría esa magia y misterio que encerraban al castillo de Hogwarts.   -Ahora entra ahí -dijo empujando a James al interior del expreso -. No me importa si no quieres… Dios, eres imposible.    Cuando finalmente consiguió que su hermano mayor se sentara en su vagón, se dirigió al lado de Scorpius, Rose, Christian y Adam hacia su propio compartimiento.   -No lo entiendo -murmuró el chico sentándose finalmente -, James actúa como si estuviera hipnotizado. ¿Hay algún hechizo capaz de hipnotizar?   -No he oído de algo así, pero cualquier cosa es posible -dijo Rose encogiéndose de hombros.   -Me ha salido tu padre nuevamente -comentó Adam Stewart, abriendo su rana de chocolate y sacando el cromo con la imagen de Harry Potter.   -Es tan extraño ver a mi padre en un cromo. Me han preguntado al respecto un centenar de veces desde que vine a Hogwarts -comentó el muchacho sacando sus propios cromos y acomodándolos en la mesita lateral -, ¿juegan naipes explosivos?    Durante el viaje se entretuvieron jugando naipes explosivos, gobstones y ajedrez mágico, para el cual, Rose era muy buena.    Adam se encontraba leyendo un ejemplar de El Profeta con cara extrañada.   -¿Ha ocurrido algo? -preguntó Christian Bennet.   -Aquí dice que el Ministerio de Magia sospecha que algunos antiguos seguidores del Señor Tenebroso están tramando algo -Albus y Rose sabían que a Scorpius le incomodaba oír hablar de los mortífagos, dado que sus abuelos y padre lo habían sido, pero dado que la noticia parecía importante siguió escuchando a Adam -. Miren:

*A pesar de la afortunada ausencia de incidentes relacionados con magos oscuros en los últimos años, nos atrevemos a pensar en una posible recaída de quienes diecinueve años atrás aún se hacían llamar mortífagos, fieles seguidores del mago tenebroso Lord Voldemort. Sin pruebas contundentes, el Departamento de Aurores del Ministerio de Magia ha emitido un informe en el que notifican sobre distintos re-encuentros de mortífagos y el incremento de la actividad de los mismos. Kingsley Shacklebolt, actual ministro, habla al respecto: «Hemos estado muy pendientes de la actividad oscura de los últimos años, y según nuestro departamento de Aurores, esta se ha visto incrementada los recientes meses. Trabajamos codo a codo con Azkaban y los distintos organismos de seguridad mágica para verificar que todo se encuentre en orden»*Las palabras de nuestro ministro nos tranquilizan, pero ¿estamos viviendo actualmente la evidencia de que algo oscuro se avecina? No lo sabemos, pero la innegable presencia de los antiguos mortífagos en las últimas semanas nos hace pensar que algo no está marchando bien. ¿De qué se trata? No lo sabemos, pero algo es seguro: Será de vital importancia vigilar la seguridad de nuestras familias los próximos meses.   -¿Recaída? -repitió Rose un poco confundida -, ¿quiere decir que algunos magos seguidores de Voldemort pretenden causar caos nuevamente?   -Eso parece. Ya había oído un poco al respecto -apuntó Albus, recordando palabras de su padre -. En alguna ocasión escuché a Mcgonagall hablar con mi padre al respecto. Parecían preocupados. Pero no sé… Hasta ahora todo ha estado muy tranquilo.   -Aún así debemos estar pendientes. Puede pasar algo en cualquier momento.    Scorpius miraba por la ventana distraídamente; Albus adivinó por su expresión, que el chico estaba preocupado de que la noticia fuera real, y peor aún, de que su padre estuviera implicado.

  -¡Albus! ¡Me da tanto gusto verte!    El chico bajó del expreso de Hogwarts, donde sus padres lo esperaban con los brazos extendidos; Lily Luna sonrió al verlo y él la saludó también. Harry parecía muy contento de verlo, aunque había una nota de preocupación en su expresión.   -Oh, Albus. Que gusto me da verte, ¿ha estado bien el colegio? -le preguntó Ginny, su madre. Entonces bajó James del tren tambaleándose; parecía un poco desubicado.   -James, querido, que bueno es verte de nuevo.   -Miren nada más, mis sobrinos preferidos -el tío Ron y la tía Hermione se aproximaron de la mano a saludarlos -, ¿dónde está Rose?    La pelirroja salió del tren arrastrando su baúl, mientras que detrás de ella iba Scorpius. Ron Weasley hizo una mueca incrédula, pero no dijo nada; Albus notó como su esposa le daba un leve codazo en las costillas.   -¡Papá, mamá! -exclamó Rose corriendo para abrazarlos.   -Bien, ¿nos vamos? Ya estamos todos juntos nuevamente -comentó Harry tomando el baúl de su hijo.   -Luces un poco extraño James -le dijo Ginny al muchacho -, ¿estás bien?   -Eso creo -se limitó a responder él mientras marchaban hacia la barrera, listos para regresar al mundo muggle.

   Scorpius Malfoy iba mirando por la ventana del automóvil que conducía el asistente de su padre; el tráfico era extrañamente tranquilo, por lo que no pasó mucho tiempo hasta que el muchacho arribó a su casa, en una zona suburbana de Londres al este del río Tamesis. La mansión Malfoy era donde habitaban no solo los padres del muchacho, sino también sus abuelos, y a Scorpius siempre le había parecido un poco tétrica.   -Llegamos, joven Malfoy -anunció el hombre y el muchacho bajó. La puerta de la casa estaba abierta.   -Ah, querido. Ya has llegado -era Astoria Greengrass, la madre del muchacho. Tenía cabello castaño claro y finas facciones, aunque Scorpius era más parecido a su padre -, ¿ha estado bien el viaje?   -Supongo que sí -respondió el muchacho abandonando finalmente su baúl en el recibidor -, ¿está aquí mi padre?   -No, ha tenido que resolver un asunto en el Ministerio -respondió la mujer tomando la gabardina de su hijo para colgarla en el perchero al lado de la chimenea -, ¿por qué?   -Quería… Saludarlo -mintió el muchacho -. Iré arriba a descansar antes de la cena.   -De acuerdo querido, si necesitas algo sólo dímelo.    Scorpius se sentía nervioso por lo que había oído en el expreso de Hogwarts sobre los mortífagos; ¿Qué pasaría si su padre era uno de los que estaban implicados? Ese temor lo inundaba, de forma que estaba determinado a averiguar lo que pudiera.    Subió las escaleras hacia el segundo piso y registró la habitación de sus padres, donde sabía que Draco escondía el repuesto de la llave de su oficina. Tomó la llave de debajo de un jarrón en el alfeizar de la ventana y luego se dirigió finalmente hacia el final del pasillo, donde se encontraba la oficina de su padre; siempre había tenido prohibido entrar ahí, aunque a él le gustaba hacerlo a escondidas solo para curiosear.    La cerradura dio un chasquido y la puerta se abrió lentamente.   -Veamos si encuentro algo interesante -susurró cerrando la puerta detrás de él.    El despacho de su padre resultaba muy acogedor, con sus paneles de madera oscura, la chimenea ardiendo al fondo y los altos libreros y estantes que mostraban objetos de lo más interesante. El escritorio -de superficie cubierta por fieltro verde esmeralda -estaba cubierto de papeles, tinteros y rollos de pergamino. El joven comenzó a buscar entre los papeles, buscando alguna pista que indicara los pasos que estaba siguiendo su padre.    Justo al lado de la elegante lámpara de escritorio se encontraba un sobre abierto; Scorpius tomó la carta del interior y la leyó rápidamente:

*Draco Malfoy:*Ante la clara negativa de tu respuesta la primera vez que te propusimos unirte a nosotros, hemos discutido la posibilidad de enviarte la invitación nuevamente. Tu padre Lucius no nos es útil ya, por lo que decidimos dejarlo de lado para este plan. Cabe aclarar que estamos muy cerca de nuestro objetivo, y estamos seguros de que pronto lo conseguiremos; lo único que nos falta es conseguir el libro, que según nuestro informante infiltrado, está efectivamente en Hogwarts. Nuestro espía se ha encargado de hechizar al hijo de Potter para que consiguiera el libro para él, y aprovechamos la oportunidad para vengarnos de Harry mediante sus hijos. Ya veremos si la idea funciona. Estamos tan cerca del Libro de los Muertos que casi podemos olerlo. Considera bien nuestra propuesta Draco, pues sabemos que podrías sernos útil en nuestro regreso. Nos limitamos a usar nuestras iniciales en caso de que la carta caiga en malas manos; si finalmente te decides a unirte nuevamente a nosotros, entonces tendrás un lugar disponible. Sabes que es lo mejor. Atentamente: T.R.

   Pero entonces la perilla de la puerta comenzó a moverse, y el corazón de Scorpius se aceleró violentamente; había llegado su padre.

Que tal chicos? Espero estén pasando buena semana. Yo me reporto para actualizar la historia con un nuevo capítulo, y espero que les haya gustado mucho, así que los invito a que dejen sus comentarios, qué opinan, si tienen alguna sugerencia o lo que sea. Gracias por seguir leyendo, nos vemos pronto! Saludos!