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Albus Potter y el Libro de los Muertos (I) — capítulo 14
14 James hechizado
Scorpius vio girar el pomo de la puerta casi con terror; se incorporó de un saltó y se dirigió rápidamente hacia el armario que se hallaba en la esquina de la habitación, esperando que su padre no fuera a revisarlo. Entró. Al otro lado, la puerta de la oficina se abrió, y el chico pudo comprobar que se trataba de su padre, pues una rendija en la puerta del armario le permitió verlo; Draco Malfoy entró sigilosamente, examinando con detenimiento el panorama. Todo parecía estar en orden. El hombre se sentó detrás de su escritorio con un bostezo, y luego miró frente a él el revoltijo de papeles, sobres y pergaminos que decoraban su superficie. Scorpius trataba de no hacer ruido, lo cual resultaba muy difícil estando dentro de un antiguo armario de crujiente madera; incluso trataba de aguantar la respiración lo más que podía. Y entonces vio que su padre tomaba la carta que había leído él momentos antes. Por unos momentos pareció que Draco dudaba algo, como si no estuviera seguro de qué hacer, lo cual le preocupó a su hijo; el hombre rubio tomó el sobre entre sus manos, y luego con un chasquido este comenzó a arder en llamas. El sobre cayó dentro del cubo de basura, donde las llamas lo consumieron poco a poco. Se estaba deshaciendo de la evidencia. Malfoy revisó otros cuantos papeles y finalmente se puso de pie y salió al pasillo, dejando escuchar sus zapatos golpear la escalera principal. Scorpius respiró con alivio finalmente y salió apresurado de la habitación, viendo alarmado los restos de la carta reduciéndose a cenizas. Algo estaba mal; ¿y si su padre estaba pensando regresar a sus días de mortífago?
Albus estaba contándole a Rose acerca del muchacho extraño que había visto en el parque el día anterior, haciendo énfasis en lo sospechoso que lucía aquel chico y en lo extraño que era el hecho de que supiera su nombre. -Albus, la gente no suele tener ojos púrpuras -le recordó la pelirroja, que trataba de armar un rompecabezas -. A menos que sean metamórfagos como Ted, claro. -Si, tal vez solo era Ted tratando de asustarme -dijo el chico un poco más aliviado. -En realidad Ted estaba con Victoire en la cocina cuando tú andabas en el parque. -Como sea, me extrañó un poco que supiera mi nombre. Jamás lo había visto en mi vida -confesó Albus abriendo una rana de chocolate -. Ah, me ha salido el cromo de Morgana Le Fay. -¿La bruja oscura? -Así es… El resto de la tarde se la pasaron intercambiando cromos y jugando ajedrez mágico.
Llegó el Año Nuevo al Valle de Godric y los chicos pronto regresarían a Hogwarts, de lo que ya estaban ansiosos. Aquella mañana Albus y Rose estaban en la cocina tomando una humeante taza de chocolate caliente, cuando de pronto ella divisó por la ventana a una lechuza parda que se aproximaba a la casa de los Potter. El niño se puso de pie para abrir la ventana y permitirle la entrada. -¿Qué es esto? -dijo Albus tomando el sobre atado a su pata y dándole un par de golosinas lechuciles al animal -, oh, es para mí. Abrió la carta y descubrió que era de Scorpius Malfoy, y parecía escrita apresuradamente. -Es de Scorpius -explicó a su prima -, extraño, ¿no? -Léela. El chico obedeció.
*Querido Albus: Te envío esta lechuza apresuradamente porque creo entender qué es lo que ha ocurrido con tu hermano. Verás, he leído una carta extraña que indica que aparentemente James fue hechizado por el mago que lo secuestró en Halloween. Creo que querían usarlo para llegar a un libro que se encuentra en Hogwarts. Mencionaban el libro de los muertos, aunque no lo entiendo del todo y no sé más al respecto.*Deberías considerar comentarle a alguien de confianza, pues tal vez así podrían eliminar el hechizo a James. No tengo mucho tiempo para extenderme al respecto, pero es lo que he averiguado. Feliz Año Nuevo Scorpius Malfoy
Albus se quedó absorto en aquellas palabras; ¿libro de los muertos? ¿A qué se refería Scorpius? ¿Y cómo se había enterado de todo eso? -Es un poco sospechoso -indicó el muchacho, releyendo la carta -, ¿Cómo sabe él que James está hechizado? -No importa Al -le recordó Rose -, lo vital es que si él está en lo correcto, entonces tenemos que hacer algo para ayudar a James. -¿Pero qué? -¿Y si le decimos a tu padre? -sugirió ella. -Supongo que es lo mejor que podemos hacer. Buscaron a Harry, que se encontraba en su habitación jugando con la consola de videojuegos de James. Él decía que cuando era pequeño su primo Dudley nunca le había permitido usar la suya, por lo que ahora le gustaba jugar de vez en cuando. El tío Ron jugaba también, y aparentemente había aplastado más zombies que su amigo. -Papá… ¿Podría hablar un momento contigo? -Claro, Al. ¿Ocurre algo? -Es que… ¿has visto a James? Quiero que esté también aquí para escuchar esto. -Me temo que James se ha ido esta mañana con su amigo Sam. Le hace falta; últimamente parece un poco… confundido -respondió Harry -, ¡Eh, ya he visto que tratabas de hacer trampa, Ron! El otro se encogió de hombros sonriéndoles a los chicos. -Sabes que igual te ganaré sin trampas -musitó Ron. -¿Dices que James se ha ido? -dijo Albus un poco afectado. Aquello sí que era tener mala suerte. -Sí, justo esta mañana. La madre de Sam los llevará al andén el día de partida a Hogwarts. ¿Por qué? ¿Necesitabas mucho a James? -Eh… Es que se ha llevado mi Ipod -mintió, y Rose le dirigió una mirada inquisitiva. -Ah, bueno, ya te lo entregará en el colegio -dijo su padre alborotándole el cabello -, ¿seguro que solo eso te preocupa? -Sí. -De acuerdo. ¿Quieren verme aplastar a Ron? -preguntó animadamente, invitándolos a sentarse. -Sigue soñando Harry -dijo el pelirrojo y siguió moviendo los botones del control. -Eh, ya volvemos -apuntó Rose jalando de la manga a su primo para llevarlo al pasillo -. ¿Qué piensas que haces, Al? ¿Por qué no se los has dicho? -No servirá de nada -dijo Albus -, igual ya se ha ido. Creo que lo mejor será esperar a que lleguemos a Hogwarts. Los profesores podrían ayudarnos. La pelirroja lo pensó durante unos momentos y finalmente aceptó, aunque parecía insegura al respecto. -Solo espero que James esté bien.
El expreso de Hogwarts emitió una amplia nube de vapor que se perdió en el empañado techo de cristal del andén 9 y ¾. Era momento de regresar a Hogwarts, por lo que todos los alumnos que habían ido a casa a pasar las vacaciones ahora abordaban el tren, que esta vez no estaba tan lleno como la primera vez que habían ido a Hogwarts. Una preocupación llenaba a Albus, aunque no sabía exactamente que era. -¡Ah, chicos! -Se trataba de Scorpius, que atravesó la puerta de otro vagón y se dirigió hacia ellos por el pasillo -, ¿han pasado bien las festividades? -Todo está perfecto. O eso es lo que quiero creer -murmuró Rose. -Recibimos tu lechuza, por cierto -añadió Albus, recordando el escrito que habían recibido un par de días antes respecto al problema de James. -Mejor entremos a un compartimiento -sugirió el rubio -, aquí podrían escucharnos. Una vez que se sentaron en sus asientos, el Slytherin se aproximó a los otros dos con aire confidencial. -¿Cómo supiste lo de James? -preguntó Rose. -Digamos que… Lo escuché -mintió un poco nervioso -, el punto es que estoy casi totalmente seguro de que hay un espía en Hogwarts. Y trató de hechizar a James para que consiguiera un Libro de los Muertos, o algo por el estilo, en Hogwarts. -¿Y por qué James? -Creo que los antiguos seguidores del Señor Tenebroso están planeando algo oscuro. Aparentemente utilizaron a James para vengarse de cierta manera de tu padre -continuó Scorpius en un susurro, y su compañero frunció la frente. -¿Vengarse de mi padre? ¿Por qué? -Supongo que por haberse deshecho de Voldemort. Tiene sentido para ellos si pretenden realizar algo malo en el mundo mágico. Matarían dos pájaros de un tiro. -Miren, tengo un plan para salvarle el pellejo a James. ¿Están dispuestos a salir nuevamente de noche? Los otros dos se miraron directamente, un poco confundidos sin tener la menor pista de lo que estaba pensando su amigo. Pero fuera lo que fuera, si el plan requería deambular por el castillo durante la noche, no podía ser nada bueno.
Después del banquete en el Gran Salón y las palabras de regreso de la profesora Mcgonagall, todos los estudiantes comenzaron a marchar hacia sus salas comunes respectivas, listos para reanudar las clases a la mañana siguiente. Albus consiguió divisar a su hermano James entre un grupo de chicos que subían por la escalera hacia la sala. -¡Eh, James! -le habló, pero este no obedeció al llamado. El grupo entró a tropel a la sala común, en donde todos comenzaron a dispersarse hacia sus dormitorios, agotados. Albus permaneció ahí, observando disimuladamente al grupo de amigos de su hermano. -Tengo sueño, será mejor que me vaya a dormir -comentó uno de los miembros del grupo. -Sí, vámonos a dormir. Olvidaba que mañana tenemos Herbología temprano -dijo otro. -Los alcanzo luego, chicos -fue James el que habló esta vez, lo cual resultó sospechoso. Albus se ocultó detrás de un sillón, y vio una especie de brillo rojo en los ojos de su hermano mayor; el muchacho sonrió al notar que no quedaba nadie en la sala, y se dirigió hacia el cuadro de la Dama Gorda. -Necesito el libro… -dijo para sí mismo con determinación, y salió al pasillo. «Es hora» pensó Albus «Averiguaré qué es lo que trama James» Corrió a tomar su capa invisible del baúl en el dormitorio y salió por el agujero que cubría el cuadro de la entrada. Sin saber que ocurriría a continuación, el chico salió sigilosamente y siguió la sombra de su hermano por el corredor.
Hola chicos, muchas gracias por seguir atentos a mi historia. En verdad les agradezco muchísimo todo su apoyo. Bien, pues aquí está un nuevo capítulo y espero que en verdad les guste. Por otra parte, les comento que he estado trabajando estas semanas en una segunda parte que obviamente narrará el segundo año de Rose, Scorpius y Albus. Aún no he finalizado la secuela, pero en lo que llevo escrito les puedo asegurar que el segundo año tendrá más misterios y será más emocionante, así que estén atentos. Saludos!