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Albus Potter y el Libro de los Muertos (I) — capítulo 15
15 El libro de los muertos
Albus se puso la capa invisible en cuanto salió al corredor, alumbrado por la titilante luz de las antorchas y el delicado resplandor plateado de la luna. James marchaba sigilosa pero decididamente sin hacer ruido alguno, y nunca volteaba hacia ningún lado, como si fuera sonámbulo; ya no quedaba gente en los pasillos del castillo. De acuerdo a su plan, Albus había quedado de avisar a Scorpius y a Rose cuando su hermano llegara hasta su destino, de forma que ellos podrían alertar a la profesora Mcgonagall al respecto. James dio la vuelta al pasillo y descendió por un par de escaleras para llegar hasta el corredor en el que se encontraba la biblioteca; la encargada de esa ala del castillo ya se había retirado, por lo que la biblioteca estaba completamente silenciosa y vacía. Albus estaba confundido; ¿por qué necesitaba su hermano ir a la biblioteca? El muchacho se detuvo mientras James abría con alohomora el candado que cerraba la sala; sacó su teléfono celular del bolsillo, y manteniéndose a cierta distancia, comenzó a escribir un mensaje a Scorpius que decía algo así: «James está en la biblioteca, y creo que va a pasar algo. Alerten a Mcgonagall» El muchacho guardó el celular en su bolsillo y observó detenidamente a James, que consiguió quitar el candado de la biblioteca y se internó en la oscura habitación, llena de largas estanterías de libros; las lámparas de aceite creaban un misterioso halo luminoso a lo largo de las paredes de piedra. Entonces el teléfono de Albus tintineó, haciéndolo dar un salto, pero afortunadamente su hermano parecía no haberlo escuchado; el muchacho leyó la respuesta de Scorpius: un simple «Vamos en camino»
Scorpius y Rose estaban escondidos detrás de una alta estatua de un mago robusto y sonriente; se hallaban a tan solo un par de corredores del despacho de la directora, y tenían que llegar hasta ahí para poder contarle a la profesora Mcgonagall lo que sabían acerca del hechizo que poseía a James. Sabían que el muchacho trataría de tomar algún objeto, pero ¿cuál? ¿El tal libro de los muertos estaría realmente en la biblioteca? ¿Qué clase de libro sería, en todo caso? -Andando, tenemos que decirle a la profesora -le urgió Rose, saliendo de su escondite para aproximarse a la gárgola que custodiaba la entrada al despacho de los directores de Hogwarts. -¿Contraseña? -preguntó la gárgola con voz gutural. -No sabía que hubiera una contraseña -refunfuñó la chica, un poco decepcionada; -necesitamos ver a la profesora, ¿nos permitiría…? Pero la gárgola negó con la cabeza. -Yo he escuchado al profesor Flitwick dando la contraseña el otro día, solo espero que no haya cambiado -recordó Scorpius, poniéndose frente a la criatura de piedra -, la contraseña es… jarabe de regaliz. La gárgola se apartó, dando paso a una escalera de caracol; Rose suspiró. -Eres brillante. -Lo sé -contestó Scorpius, y ambos entraron y montaron la escalera móvil, que los llevó hasta un rellano con una alta puerta de madera. Rose tocó con los nudillos. -Adelante -se escuchó la voz de Minerva desde el interior. Los muchachos entraron, quedando completamente impresionados con el entorno. El despacho de los directores era, sin duda alguna, la mejor oficina de todas en Hogwarts, decorada con cientos de libros a lo largo de la pared; sobre varias mesas de madera había objetos destellantes y fascinantes herramientas astrales. En la parte superior de los muros había muchos retratos de antiguos directores del colegio, entre los cuales se encontraba Albus Dumbledore, por quién había sido dado el nombre a su amigo. -¿Señorita Weasley? ¿Señor Malfoy? -preguntó la mujer levantando la vista, que antes estaba centrada en un libro. Traía puesta una bata de tela escocesa -. Saben que no pueden andar por el colegio a estas horas. -Profesora, es que sabemos algo importante -se excusó Rose, un poco abrumada. -¿Si? ¿Y qué es eso tan importante? -Es que… Es que sabemos que uno de los alumnos está siendo hechizado por alguien de afuera -dijo Scorpius. -¿Hechizado? ¿De qué hablan? -la directora pareció preocupada. -Si… Hemos… Sabemos que alguien hechizó a James Potter. Creemos que pretende usarlo para obtener… un libro. -¿Y cómo, si se puede saber, se han enterado de ello? Scorpius se quedó callado y un leve rubor recorrió sus mejillas; no quería meter en problemas a su padre revelando la carta de los mortífagos. -Escuchamos a un hombre. Decía que pretendía usar a los hijos de Harry Potter como venganza… para realizar algo. Mencionaron el Libro de los Muertos. -¿El qué? -la profesora parecía atónita. -El Libro de los Muertos. Dijeron que había un espía en Hogwarts, y que usarían a uno de los hijos de Harry para llegar el libro sin que sospecharan de él. Sería su venganza hacia Harry por haber destruido a Voldemort. -Mortífagos -susurró la profesora poniéndose de pie -. Debieron decírmelo antes. ¿Oyeron cuando piensa poner en marcha su plan? -Creemos que el responsable es la persona que secuestró a James en Halloween -explicó la chica, un poco nerviosa -. Es muy probable que lo hayan embrujado en aquella ocasión, pues desde entonces actúa muy extraño. Durante las vacaciones repetía que necesitaba regresar a Hogwarts y que debía obtener el libro. -¿Qué saben ustedes sobre el libro? -inquirió Mcgonagall. Su expresión revelaba miedo. -No sabemos nada. Pero Albus nos ha contado que tenía sueños extraños. -Estoy enterada de ello -dijo la profesora -, su padre mismo me lo ha contado. No es nada bueno. El Libro de los Muertos reúne grandes secretos de la magia oscura, y utilizarlo podría cambiar el mundo como lo conocemos. -Pero, ¿por qué? ¿Qué contiene? -Los únicos que saben de la existencia de este libro somos los directores de Hogwarts, y no sé cómo ha llegado al conocimiento de los antiguos aliados de Voldemort, los mortífagos. Siempre se le ha hecho creer al mundo mágico que regresar a los muertos al mundo de los vivos es imposible, pero nunca ha sido del todo cierto. Probablemente habrán oído de las Reliquias de la muerte, de las cuales una de ellas (la piedra de la resurrección) era capaz de traer a los muertos a la vida. Harry Potter precisamente comprobó la magia de la piedra, y se dio cuenta de que en realidad la magia de ella no revive a los muertos, sino que simplemente trae un recuerdo de ellos, quizás menos que un fantasma, incluso. »Aún así, la piedra de la resurrección no es la única magia capaz de revivir difuntos. Hace muchísimos años, inclusive más que los que tiene Hogwarts desde su construcción, Merlín, el mago más poderoso de la historia, escribió un libro que revelaba los secretos más profundos de la magia. Es el único hechicero de la historia que ha descubierto una magia capaz de traer de regreso a quienes se han ido de este mundo; pero en el proceso, descubrió que al hacerlo uno no traía al mismo ser que había sido antes de morir, sino que traía consigo una maldición muy poderosa capaz de cambiar todas las leyes mágicas que conocemos. -No lo entiendo del todo -intervino Scorpius. -Es muy claro. El Libro de los Muertos contiene un ritual que puede traer de vuelta a un muerto. Pero no resulta así de fácil. Al traer a un muerto a nuestro mundo, este traerá consigo una maldición muy oscura que podría destruirnos a todos. Merlín se dio cuenta de ello, por lo que trató de destruir el libro, pero su mayor enemiga, Morgana Le Fay, se enteró de la existencia del libro y lo robó para su beneficio. Pensaba que podría traer a un ejército de muertos para que derrotara a Merlín, pero al intentarlo todo le salió mal. Por lo tanto, el libro se perdió durante muchos años, al menos hasta que los fundadores de Hogwarts lo encontraron y decidieron esconder su existencia al mundo mágico. -Entonces… los mortífagos están tratando de regresar a algún muerto a la vida -teorizó Rose, espantada con la pura idea. -Exacto. Los mortífagos creen que pueden dominar la magia de la nicromancia, pero están totalmente equivocados -continuó Mcgonagall -. Ellos pretenden traer de regreso a Lord Voldemort. Lo que no saben, es que si lo consiguen, solo traerán destrucción interminable a nuestro mundo. Traerán una maldición del inframundo. -Eso no suena nada bien -dijo Scorpius -, ¿el libro sigue en Hogwarts? -Así es. Está escondido en la sección prohibida de la biblioteca, pero temo que los mortífagos se hayan enterado de su ubicación. No debe de haber nadie más en vida además de mí que sepa en dónde está. -Entonces debemos evitar que obtengan el libro… -Será mejor que alerte a los profesores para que me ayuden a encontrar al culpable de todo esto. ¿Han dicho que hay un espía en Hogwarts? -Sí, es lo que parece -confirmó el rubio. -Tenemos que llegar a la biblioteca cuanto antes. Temo que estemos en serios problemas. Por cierto, ¿en dónde está Albus? Los otros dos se quedaron callados, sin saber qué responder sin alarmar a la directora. -Albus ha seguido a James hasta la biblioteca -contestó finalmente Rose encogiéndose de hombros; en ese momento deseó haberle impedido a su primo que fuera detrás de su hermano. Pero entonces un nuevo mensaje de texto llegó al celular de Scorpius, quien sacó el objeto sobresaltado y miró la luminosa pantalla con los ojos bien abiertos. -Albus está en peligro -musitó. Rose le arrebató el celular y leyó el mensaje detenidamente, pero no tardó mucho pues solo tenía una palabra: ¡AYUDA!
Hola a todos! Muchas gracias por comentar, son geniales. Bien, les traigo el capítulo número 15 si no me equivoco, y la historia va acercándose a su fin, pero como les mencioné anteriormente, la segunda parte está en camino, y parece que será más emocionante aún que El Libro de los Muertos, así que sigan pendientes. Espero les guste. Saludos!