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La chica del Alpha — capítulo 3

Summary*:* ¿Ser la imprimación de un Alpha es fácil? ¡Claro que no! Pero de vez en cuando es divertido… Si no, pregúntaselo a Hermione Granger que descubrió que un descarado y guapo moreno Alpha es complejo… Además, ¡¿Quién quiere que una manada de metamorfogos la trate como si fuera su madre?!

Hermione no.

Dedicación****Especial: este fic está totalmente escrito para mi adorada Alexa Blaze que me ha ayudado un montón con mis historias. Te quiero, hermanita c:

Agradecimiento:

x2

**Aclaraciones:**Emily NO existe. La guerra ya terminó. Los Cullen y Bella se han marchado. Como siempre,quizáshaya un poco de OoC y uno que otro personaje OC.

Advertencia: El capitulo tiene lime... Porque no me alcanzó para Lemmon xD Están avisados. (No, no les daré la lata con que 'deben ser mayores de edad y esa mierda' ¿con que cara? tengo 17 xD)

N/A: Siento mucho haberme tardado TANTO en traer el capitulo, pero nada de lo que escribia me gustaba y la idea es estar conforme con el trabajo, ¿no? Espero que les guste y que todavia haya gente por aquí.

Segundo Capitulo: Leah y Hermione. ¡Peligro para la sociedad!

Las dos chicas tomaron pose defensiva frente a las puertas que se mantenían quietas esperando un mínimo movimiento para abrirse. Sus rostros mostraban fría determinación y sus cuerpos irradiaban una seguridad que no sentían. Tras ellas, Jacob tenía cara de pánico, y parecía querer salir corriendo en cualquier dirección para simplemente salir de aquel feo lío. Probablemente de no haber estado ahí, estaría riéndose del pobre diablo que mandaron de guarda espalda, pero como estaba… solo tenía que acudir a la lástima, pero el moreno ya no sabía cuál de las dos chicas era peor, tragó en seco, mirando a Leah y después a Hermione.

— ¿Leah, estás lista? -preguntó Hermione mientras entrecerraba sus ojos hacia el atestado centro comercial.

—Nací lista, Hermione.

—Entonces, aquí vamoooos. -dijo la bruja empujando la puerta para entrar al mall.

Hermione dio un chillido y comenzó a esquivar a la gente del centro comercial escuchando como Jacob jadeaba y les pedía que regresaran un día que estuviese menos lleno.

Como si ese día existiese, pensó la castaña colocando sus ojos en blanco y mirando con severidad al chico quien de inmediato dejó de quejarse más asustado de ellas que de las maniáticas de las compras. Leah dio un gemido y arrastró a Hermione frente a una tienda, esquivando a las locas mujeres que se les atravesaban.

—Lo quiero -dijo ella embobada. Hermione rió sin poder evitarlo, era encantador ver a Leah comportarse de forma tan femenina.

—Vale, cómpralo. -dijo Hermione antes de continuar viendo la vitrina. Sus ojos viajaron por el atestado lugar y se quedaron pegados en un atrevido y sexy vestido semi transparente. Una divertida idea comenzó a formarse en su mente, pero no estaba del todo segura, ¿funcionaria o no? Sonrió tímidamente y con inocencia continuó hablando:- Dios, a Sam le encantará verme en ese vestido.

—De hecho creo que a Sam no le gustara nada que uses algo así -comentó Jacob para después entornar sus ojos y maldecir en voz baja, sintiendo la trampa a la que había caído. Hermione suspiró satisfecha entrando en la tienda, ella no estaba acostumbrada a usar vestidos, pero si a Sam le molestaba…

Oh la lá, Hermione Granger tendría mucha diversión por delante.

[*]

Una hora después, Leah silbó por lo bajo y negó divertida, caminando con una sonrisa pacifica en su rostro.

—Ya no puedo comprar nada más, creo que gaste la plata que ahorre toda mi vida. Ahora no iré a la universidad por culpa de estas malditas compras.

—Bueno, entonces vayamos por un helado y volvemos a casa, hay que planear algo para poder cumplir nuestros sueños.

— ¡Jacob, no te quedes atrás! -reclamó Leah girándose a ver a Jake que apenas caminaba con todas las bolsas que traía encima. Hermione mordió su labio para no reír y caminó hacia el patio de comida con tranquilidad escuchando como él mascullaba por lo bajo lo mucho que odiaba a las mujeres.

Cuando sonó el celular de Jacob, Hermione no necesitó siquiera mirar para saber que era Sam, suspiró y contestó con monotonía.

— ¿Si?

— ¿Por qué tardan tanto?

—Oh vaya, ¿también controlas mi horario?

—En realidad, estoy controlando el horario de Jake.

Hermione frunció su ceño al sentir un molesto dolor en su estomago. ¿Qué le importaba a ella lo que Sam pensara?

—Vale. No te preocupes, Jake no tardará en llegar. -masculló la castaña antes de cortar la llamada. Leah la miró con preocupación pero la chica colocó una falsa sonrisa que no la convenció del todo.

— ¿Y? ¿Helado?

— ¡Si, por favor! -dijo Jake sin darse cuenta de nada. Hermione asintió y se apresuro a ir por los helados, cuando regresó, Leah notó que la castaña parecía querer asesinar a alguien.

Probablemente a su Alpha.

—Bien, ¿Por qué no vamos a lo que restan de tiendas? Después de todo, si vamos a gastar un dineral, que sea completo -dijo la castaña mientras comía distraídamente su helado. Jacob gimió de forma miserable, pero Leah asintió, entusiasmada, así que la decisión fue ganada por la mayoría.

[*]

— ¿Te gusta este vestido, Jake? -preguntó ella batiendo sus pestañas de forma encantadora hacia el chico quien tragó en seco, intentando no mirar el escotado vestido que traía puesta la imprimación de su Alpha.

— ¡Hermione, Sam me asesinara por tu maldita culpa! -dijo Jacob desesperado. La castaña se encogió de hombros.

—Costos de ser Beta, Jacob. -murmuró Leah divertida. Hermione giró, riendo en voz baja.

— ¡Vale, ya cambia la cara! Nos vamos.

—Genial. -susurró él, profundamente aliviado.

—Después de ir por ropa interior, ¿no, Leah?

— ¡Nooooo! -chilló Jacob levantándose de un salto y viendo a las chicas con horror.

—Venga, Jake, vamos. -dijo Hermione cada vez más divertida. Leah tapó su boca para no reír, Jacob se giró dispuesto a salir escapando*.- Samy-poh* no estará contento si me dejas a solas con Leah, porque ella es una muy mala influencia.

Jacob tragó en seco y comenzó a rezar mientras veía a las dos chicas desfilar a una tienda de ropa interior.

Esta era una muy mala idea.

Al final del día, Sam lo mataba o él se suicidaba.

[*]

—Leah, si no sales no sabré si el conjunto te queda o no. -dijo Hermione con frustración.

— ¡Pero, no puedo salir así!

— ¿Por qué no?

—Me da vergüenza -masculló Leah, molesta. Hermione suspiró sobando su sien y mirando alrededor.

—Leah, no hay nadie aquí. Solo es Jake y yo… -la voz de la chica quedó suspendida por varios segundos para después girarse a ver al moreno que se sonrojó:- ¿Leah? Jacob te ha visto sin ropa, por Merlín, no te avergüences. ¡Venga, sal de una buena vez!

—Vale. -masculló Leah:- ¡Black, cierra los ojos!

— ¡Clearwater, apresúrate! -dijo Jacob colocando sus ojos en blanco, Leah gritó una maldición y Hermione abrió la puerta.

Todos se quedaron mudos, Jacob abrió su boca sorprendido y Hermione silbó por lo bajo, Leah se sonrojó e intento taparse fallando en el intento.

— ¡No te tapes! Joder, Leah, se ve precioso en ti. Vamos, vamos, modela.

Leah soltó una risita nerviosa y negó, Jacob aclaró su garganta y avergonzado apartó sus ojos de los pechos de la metamorfoga, Hermione no escondió su satisfecha sonrisa.

—Ya está, ¿Qué hay de los otros?

Jacob suspiró, repentinamente bastante más dispuesto a seguir con las compras. Joder, de hecho, él se ofrecía voluntariamente para acompañarlas cada maldita vez que decidieran ir al centro comercial.

[*]

—Hermione, creo que tienes visitas. -Canturreó Leah señalando al chico que estaba recargado sobre un árbol acompañado por un molesto Sam. La castaña rió divertida y cuando Jacob se estacionó ella se bajó de un salto y se abalanzó a los brazos del desconocido.

— ¡Neville!

—Vaya, que efusivo reencuentro. -dijo él divertido. Hermione rió y despeinó su cabello.

— ¿Cómo están todos? -preguntó Hermione con una sonrisita nerviosa.

—Muy bien… extrañándote, claro. Luna te envió un montón de cosas, las deje adentro, antes que tu descortés novio me echase.

—Él no es mi no-

—Lo soy. Ella es mía. -declaró rotundamente Sam con un peligroso tono de voz, recibiendo una furiosa mirada por parte de la castaña.

—Hermione yo vine por que… uhm… Ronald se casará y quiere que asistas.

— ¿R-Ronald? ¿Se casará? ¿c-con quien?

—Con Lavander… están saliendo desde que, ya sabes, ustedes rompieron.

—Probablemente de antes -susurró Hermione con una sonrisa triste en su rostro. Después palmeo suavemente la espalda de Neville:- ¿entrarás a mi casa?

—Si es que tu novio no me saca…

—Adelántate Nev, Leah y Jake te llevan -anunció la castaña antes de sostener a Sam por el brazo y mirarlo ceñuda:- tú y yo tenemos que hablar.

Bien, eso eran problemas. Jake agarró a Leah de la mano y la arrastró a la casa, seguidos por un más que curioso Neville.

— ¿Por qué demonios sacaste a Nev de mi casa? -preguntó Hermione cuando los tres chicos entraron a la casa.

—Estorbaba.

— ¿Qué? -masculló Hermione perpleja para después negar:- De todas formas… ¡¿Qué hacías en mi casa?!

—Estaba cuidando.

— ¿Por qué lo echaste?

—Estorbaba -repitió Sam ceñudo. Hermione suspiró y pasó una mano por su cabello.

—Mira, Sam, mis amigos y mi familia es algo sagrado para mí. No tienes derecho a decir que uno de ellos "estorba" en mi casa. Es mi vida, Uley, y si te vas a meter, al menos, intenta pedir mi maldita opinión.

Sam abrió su boca, dispuesto a decirle algo, pero ella negó y lo miró con suavidad.

—Sé que partimos mal y no te voy a dejar las cosas fáciles, pero yo acepto bien a la manada, así que al menos, respeta mi entorno. -murmuró ella antes de sacudir su ropa y darle una tosca mirada:- No es necesario que vayas por ahí golpeándote el pecho y gritando "mi mujer". Vamos a entrar y vas a disculparte con Nev. O no te hablare nunca más.

[*]

Sam respiró por la nariz profundamente y apretó sus puños. Maldijo por lo bajo y Hermione le dio una mirada de molestia, pero él solo la ignoró, abrió su boca para pedir disculpas a aquel chico, pero antes de poder hacerlo Leah soltó una carcajada que llamó la atención de todos.

— ¡Hermione, lindas bragas!

Sam rápidamente siguió la mirada de Leah y levantó una ceja mientras una perezosa sonrisa se deslizaba por sus labios, Hermione se sonrojó y bajó de un manotazo su vestido, a su lado Neville rió.

—No lo digas…

—Es que…

—Neville, no lo digas. -suplicó Hermione sonrojada.

—Vale. -dijo él riéndose entre dientes.

Sam reprimió un gruñido solo por que Hermione le envió una mirada de molestia, sonrió y alzó sus cejas, de inmediato ella negó sonrojada, así que se cruzó de brazos, satisfecho.

—Oye, Nev…

— ¿Dime, Mione?

—Su nombre es Hermione. -espetó el metamorfogo entre dientes. La castaña miró a Sam con molestia y él maldijo antes de aclarar su garganta:- Por cierto, disculpa por lo de antes.

—No te preocupes, mientras la cuides todo está bien. -dijo Neville con una sonrisa radiante. Hermione asintió, satisfecha y Sam se le aceleró el pulso, quiso tumbarla en el suelo y follarla hasta que ni uno de los dos pudiese recordar siquiera sus nombres. Quería besarla con fuerza y ver como sus pupilas se dilataban con excitación y… ella se sonrojó, nerviosa, sabiendo exactamente lo que pasaba por su cabeza.

—No creo que vaya, Nev. De todos modos gracias por venir y avisarme personalmente.

—Pero, Mione, si no vas…. Harry ni Ginny estarán ahí, y además Luna… Y…

—Bien, ¿Qué es eso que ocultas?

—Veras, todos están furiosos con esto del casamiento, y han dicho que si tu no vas, no va nadie. Nadie. Sería triste que a la boda no llegara ni uno de los invitados.

—Se lo merece -dijo Leah encogiéndose de hombros con una sonrisa malvada.

—Joder, ella es una Slytherin -masculló Hermione hacia Neville que sonrió divertido:- Vale. Voy.

— ¿Irás con tu novio?

—No.

—Sí.

Sam bufó alzando una ceja y Hermione bajó sus hombros derrotada.

—Ahí estaremos, Nev, avísale a los demás. Vuelve cuando quieras. -dijo la castaña con una autentica sonrisa, propuesta que fue arruinada por un bajo y territorial gruñido.

Okay, si Neville no regresaba, ella asesinaría lenta y dolorosamente a Sam Uley.

[*]

— ¿Entonces, como fueron las compras?

La espalda de Jacob se tensó y sus mejillas se pusieron rojas, todos le miraron extrañados, pero nadie dijo algo al respecto. Aclaró su garganta, rascó su nuca, suspiró y después miró a su Alpha con una media sonrisa nerviosa.

—Fueron mucho mejor de lo que imaginábamos.

— ¡Oh, no! ¡Le han lavado el cerebro! -chilló Paul jalando su corto cabello y mirándolo con desesperación. Embry abrió su boca para opinar algo, pero luego solo la cerró y se mantuvo quieto.

— ¿Qué han hecho? -preguntó Sam entrecerrando sus ojos con sospechas.

—Bueno han comprado un montón de ropa y… Mucha ropa, Sam.

— ¿Qué tipo de ropa, Jacob?

— ¡Todo tipo de ropa! ¡Enserio: toooodoo! ¡No sé de dónde sacaron tanto dinero-!

— ¿Dijiste, todo tipo de ropa, Jacob? -preguntó Sam con suavidad, Jacob tragó en seco sabiendo su error y asintió.

—S-si, S-Sam, e-ellas… ¡Juro que no vi mucho! ¡Lo juro!

—Puedes comenzar a correr, Black, antes de que te saque los ojos -masculló Sam con voz llena de peligro. Jacob tragó en seco y tal como dijo su Alpha, corrió jodidamente lejos.

[*]

—Pobre Jake… -susurró Leah mirando con diversión la escena frente a sus ojos, Hermione aclaró su garganta y dejó de juguetear con su cabello.

— ¿Leah, por que no te dejan ir a la reunión?

— ¿Bromeas? Es porque saben que estoy de tu lado.

— ¿Antes de que estuvieses de mi lado, te dejaban ir?

Leah se quedó en silencio, y lentamente negó, Hermione estiró su espalda y se levantó de un salto. Eso fue todo, caminó con furia hacia Sam que como si supiera que algo iba mal se giró y la miró mientras se acercaba.

Los chicos retrocedieron, y antes de que ella lograra llegar, ya se habían largado.

— ¡No puedo creer que seas tan machista!

— ¿De qué hablas, Hermione?

— ¡Leah, hablo de Leah! Ella también es parte de la manada, tienes que oír también su opinión. ¡Cerdo machista!

—Corta el rollo, Hermione, Leah se aísla sola.

— ¡Oh y tú, gran Alpha, eres tan bueno que solo la dejas de lado! ¿Sabes qué, Sam? Esperaba más de ti -espetó Hermione antes de girar sobre sus talones y caminar a la casa. Sam cerró sus ojos y gruñó, ella tensó su espalda y se quedó quieta, como si aquello le hubiese paralizado.

— ¿Sabes acaso porque Leah se alejó de la manada? ¿Sabes lo difícil que fue para mí? No, claro que no, tú no tienes idea de nada y sigues mandándome como si supieses cada maldita cosa.

—Leah…

—Leah prefería ahogarse en su amargura y no aceptar la relación que todos construimos poco a poco. ¿Crees que fue fácil? Todos tenemos un carácter malditamente fuerte y nos llevábamos mal muchas veces pero terminábamos arreglándolo, ella solo quería tirar mierda y culparme por todo. Y tú, Hermione, estás haciendo lo mismo.

[*]

Hermione suspiró hundiendo su cara sobre el colchón, sintiéndose culpable, solo había dicho lo que en aquel momento creía justo, pero terminó empeorando todo.

La relación con Sam era un caos, él le robaba besos y la trataba como si fuera algo vital para su vida pero no se acercaba más allá de eso. *No sabía nada de él ni él de ella.*Y eso era terrible, porque mientras más pasaba el tiempo más quería y se acostumbraba a estar con Uley.

Miró el lado vacio de la cama y se sintió profundamente estúpida. La última semana él se había quedado y aquel día después de la pelea se largó, sin más. ¿Volvería? Ah, probablemente, pero solo por la imprimación.

Sin darse cuenta las lágrimas que había aguantado toda la tarde, cayeron silenciosamente, nublando su visión y apretando una parte de su alma.

Porque la muy idiota estaba perdidamente enamorada de Sam Uley.

[*]

Sam apretó su mandíbula y pasó una mano por su cabello, miró a Jacob con seriedad y suspiró cansado. Él se detuvo y cambió de dirección.

—Lo siento, Jake, no puedo acompañarte. Hermione me necesita.

—Vale, yo hablaré entonces con Leah.

—No te desconcentres.

— ¿Qué?

—Oh, vamos, Jacob, puedes engañar a todos, pero no a mí. Estás loco por Leah.

— ¡No lo estoy!

—U-uh, si lo estás.

— ¿Estás qué? -preguntó repentinamente Leah, Jacob aulló asustado y Sam dejó de correr.

—Bueno, yo voy a cambiar.

— ¡Sam-!

El Alpha dejó de escuchar y sin preocuparse por su desnudez entró a la silenciosa casa de Hermione, su corazón dio un salto y se sintió miserable. Joder, no pasaban ni cinco minutos y ya la extrañaba. Subió la escalera de dos en dos y fue directo a la habitación, empujó la puerta con más fuerza de la necesaria, sobresaltando a la chica que lo miró de forma nerviosa.

—Estás desnudo.

Y ella llevaba una de sus poleras. Sam respiró pesadamente antes de pasar una mano por su corto cabello y mirarla con frustración.

—No vuelvas a criticarme sin antes saber mi posición, por favor. -susurró mientras se acercaba, Hermione asintió rápidamente y parpadeó para mantener lejos las lágrimas, él se arrastró por la cama y de repente el lugar subió de temperatura, ella tragó en seco sintiendo que su corazón se agitaba su mirada se clavó en la pared blanca y sus mejillas quemaron.

—Ahora, quita esa polera de mi camino si no quieres que quede destrozada…

—Sam… -susurró ella, para después tragar en seco:- N-no es una buena idea…

—Hermione…

—E-es q-que... S-Sue, Charlie y Billy están por llegar y van a cenar con nosotros -susurró Hermione incomoda, Sam gimió y rodó hasta quedar de espalda, la chica rápidamente tendió el cubrecama sobre él y después lo miró roja como tomate:- Al menos, ten la decencia de taparte, Sam.

— ¡Joder, Hermione, no hemos tenido ni un maldito momento juntos! Además, si hay una cena, ¿Por qué estás vestida así?

—No tenía ánimo… p-pero, no puedo cancelar a Sue, ha sido tan buena conmigo…

— ¿Y vas a pasarte frente a ellos con esa ropa?

—Pss… ¿Qué hay de malo con ella? Tengo short bajo la polera…

—Y te ves jodidamente caliente, Hermione, y si viene Sue, viene Seth ¡Y Seth es un maldito chico! ¡Él te mirará!

—Bien, me cambiaré… -exclamó ella molesta, levantándose sobre la cama y dándole una mirada furiosa, él sostuvo su pie para impedirle moverse:- ¡Suéltame!

Pero como siempre, Sam hizo todo lo contrario, jaló con suavidad su brazo logrando que Hermione perdiera el equilibrio y cayera sobre él con un ahogado grito. Sonriendo, atrajo su cabeza hacia la suya y tomó sus labios en un desesperado beso.

Al diablo con el maldito resto del mundo.

Él tendría a su imprimación.

El timbre sonó con impaciencia, Hermione gimió, mientras las manos de Sam se deslizaban por debajo de su polera, hacia sus pechos. Entonces, la puerta se abrió con brusquedad y Leah que decía algo se quedó congelada en el umbral viéndoles con asombro y horror.

— ¡Hermione!

La castaña se sobresaltó y se apartó de un salto, con su ceño profundamente fruncido y sus mejillas rojas. Leah le miró con diversión, pero luego fulminó con la mirada a Sam, con largas zancadas tomó el brazo de Hermione y la guió a la puerta. Ambas ignoraron el gruñido furioso de Sam.

—Mamá trajo pastel, le dije que te gustaban las fresas, ¡vamos! ¡Vamos!

Estaba decidido:

Sam odiaba a Leah…

Y a Sue…

Y a Seth…

¡Y a todos, maldita sea!

[*]

Hermione rió, con las mejillas sonrojadas, mientras escuchaba como Leah narraba una historia de cuando Sam era pequeño. Seth les miraba con ojos de cachorro perdido, y de vez en cuando soltaba alguna frase que llamaba la atención de todos, bueno de todos menos de las chicas que continuaban conversando.

Sam bufó, cruzándose de brazos y fulminando con la mirada a Leah, que una vez más, le ignoró mientras toqueteaba a su imprimación.

Bien, sí, era un poco exagerado. ¡Pero ella había estado tocándola a propósito! Llevaba tres malditas veces. ¿Por qué tocaba a SU Hermione?

Gruñó, y esta vez, Hermione lo miró con furia. Él sonrió de lado, y lamió sus labios, moviendo sus labios en un silencioso: "Tenemos que terminar lo que comenzamos" Sus mejillas se pusieron rojas. Su respiración quedó estancada. Y Sam casi aulló por el triunfo, porque iba a tenerla, entonces, Sue aclaró su garganta y tímidamente preguntó si los chicos podían quedarse unos días en la casa.

—Por supuesto. -dijo Hermione con una sonrisa encantadora, mirando a Sue de forma agradecida:- Leah y Seth no serán ninguna molestia en mi casa.

— ¿Y para ti, Sam?

Hermione aclaró su garganta con brusquedad y dejó con fuerza su tasa sobre la mesa, sobresaltando a todos los presentes.

—Sam no tiene nada que opinar, Sue. Estamos hablando de mi casa. Y si digo que los chicos se quedan, es porque se quedan.

La boca de todos se abrió perpleja, Sam gruñó colérico, pero no emitió ni un comentario. Seth vio la escena con atención y Leah agrandó su sonrisa, totalmente satisfecha.

— ¿Más pastel? -preguntó la castaña regresando a su encantadora actitud. Charlie, Seth y Billy asintieron.

Se levantó con tranquilidad y fue a la cocina.

Sam no tardó en seguirla.

[*]

—Deja de hacer eso.

— ¿Qué? -preguntó Hermione dejando de lado el cuchillo con el cual cortaba un trozo para Sue:- ¿Servir pastel?

— ¡No, maldita sea! Deja de una puta vez de pasar por encima de mis reglas.

— ¿Por qué tendría que seguir tus reglas, Sam?

— ¡Porque eres mía!

— ¿Ah sí? Vaya. No sabía que soy un objeto. -dijo ella chasqueando su lengua, girándose a verlo de forma pensativa:- Seamos sinceros, Sam, yo jamás he sido buena cuando me ordenan quedarme de brazos cruzados viendo como me pisotean.

— ¿Pisotearte, Hermione? ¡No he hecho nada…!

—Oh, claro que lo has hecho. Me estás pidiendo que sea una estúpida que acepte todas las malditas cosas que dices con la cabeza abajo y con mis ideas para mí. ¿Eso es nada? Porque para mí, es todo.

—Bien, joder, lo siento. Dime qué hacer.

—Déjame opinar. Déjame decidir qué hacer. Dame espacio. Y, por Merlín, deja de gruñirle a Leah, ella es mi amiga.

— ¡Te tocó!

— ¡Fue sin querer! Ella solo estaba dándome la maldita sal y nuestros dedos se rozaron. ¡Solo, se, rozaron! -masculló Hermione furiosa, golpeando el pecho del chico:- ¡¿Cómo puedes sentir celos de Leah?!

Sam se quedó en silencio, viendo como ella respiraba agitadamente producto de la ira y adrenalina, pasó lentamente una mano por su cabello, y buscó los ojos de Hermione.

—Lo siento, no sé qué pasa conmigo. -susurró Sam con suavidad:- No es algo que pueda controlar…

—Tendrás que hacerlo, porque no quiero que termines en Azkaban cuando nos encontremos con mis amigos… -espetó Hermione sin apartar su mirada, Sam apretó sus dientes y tembló, entonces, ella continuó:- Porque ni Harry, ni Ginny, ni Luna son tan suaves y dulces como Neville. Ellos son mucho más demostrativos. Y van a tocarme. Y abrazarme. Y a mimarme un montón.

— ¡No!-gruñó Sam, temblando agresivamente.

—Eso era lo que temía -dijo ella alzando su respingona nariz, tomando el plato con fuerza:- No creo que sea buena idea que vayas conmigo al casamiento de mi ex novio, Sam, o terminaras asesinando a alguien.

Y con eso, se marchó, dejando al metamorfogo sumido en sus pensamientos.

Porque aunque él no tenía idea que era 'Azkaban' su nombre sonaba feo.

[*]

Hermione abrazó con fuerza a Sue, diciéndole que no había problema en que llegaran los chicos a la mañana siguiente temprano, asegurándole que iba a cuidar de ambos. La mujer se marchó satisfecha, Leah palmeó con confianza el hombro de la castaña, con sus ojos llenos de diversión al escuchar el gruñido de Sam y Seth saltó de un lado a otro antes de apretarle las mejillas y besar su frente.

No se molestó en reclamar cuando Sam le tomó por la cintura y besó su cuello con suavidad.

— ¿Qué tal si vamos a terminar lo que interrumpieron? -preguntó él en un ronroneo sensual y tentador.

— ¿Qué tal si de una vez por todas hablamos y dejamos claro qué demonios tenemos?

—Creí que eso estaba claro -murmuró Sam mordisqueando su nuca con suavidad, Hermione suspiró en una erótica mezcla de placer y relajación.

—No lo está, Sam, así que manos fuera.

—Mmm… sonaría mejor ropa fuera, hermosa.

—Sí, es cierto. -admitió ella encogiéndose de hombros antes de darle un puñetazo a Sam con suavidad y clavar sus ojos en los de él:- Pero dije MANOS fuera. Así que, o quitas tus manos de mí o te saco de mi casa.

Él gruñó con frustración, pero Hermione no se alteró, se cruzó de brazos y alzó sus cejas.

— ¿Y bien, Sam? ¿Qué tenemos?

—Una sana relación, que sería aun más sana si te follara.

Ella se sobresaltó y luego estrechó sus ojos:- Olvídalo. Con esa jodida actitud jamás me tendrás.

Sin embargo, no pudo hacer nada cuando él se inclinó y la besó.

Por suerte, tocaron la puerta interrumpiendo aquel momento.

— ¿Hermione? Lo siento mucho, se me quedaron las llaves de la casa. -dijo Sue desde el otro lado de la puerta, Sam escuchó una risita divertida y luego entrecerró sus ojos hacia Hermione. Ella ya estaba caminando al comedor a buscar las llaves y cuando regresó supo que aquella noche no habría reclamación.

Maldijo su mala suerte antes de irse refunfuñando a dormir, mañana iba a obligar a Leah a hacer el doble de rondas por arruinar a propósito las cosas con su imprimación.

[*]

Hermione se aseguró de que Sam estuviese dormido escuchando atentamente su respiración, solo cuando estuvo un 99% segura se acostó en silencio a su lado, observando su imponente perfil.

Él era guapo, pero no del modo que ella conocía, era mucho más masculino y mucho más tosco.

Delineó con la yema de sus dedos su fuerte mandíbula e imaginó cuantas veces había atacado a algún peligro para su gente, y repentinamente sintió miedo. Miedo a que lo atacasen. Porque aunque Sam Uley era el Alpha no quería decir que él era invencible.

Se acurrucó más cerca de él, y con un suspiro, su enorme brazo se posó en su cadera y la arrastró aun más cerca.

Los miedos se disiparon y cayó en un profundo sueño.

Ella jamás supo que él estaba despierto.

Calor.

Cada vez que ella despertaba estaba muerta de calor, pero esta vez no era por la temperatura corporal de su compañero, nop. Esta vez era por las manos que se deslizaban suavemente por cada rincón de su cuerpo, por la sensual boca que bajaba por su cuello hacia sus pechos.

—Mía.

El tono áspero, lleno de grava de su voz la hizo temblar de anticipación mientras su aliento caliente era llevado por el aire sobre sus pezones erizados. La resistencia era vana, pensó ella con un poco de diversión.

Él la reclamaba; ella podía sentirlo en cada célula de su cerebro hipersensible, sería estúpido intentar luchar contra eso porque él la tentaría hasta que rogara. Y ella no quería rogar. Ella quería salir al menos digna de aquella batalla. Sonrió adormecida y soltó un suave suspiro a la vez que abría sus ojos y chocaba con los topacios de Sam.

Una reacción ante el reclamo, se recordó ella.

— ¿Lo soy?, —lo desafió ella entonces, sonriéndole con deliberado misterio mientras se arqueaba en su apretón—. Demuéstralo.

Ella amaba desafiarlo, amaba hacer sus ojos oscurecerse y ruborizarse sus pómulos por la lujuria. Se sentía bien empujarlo al punto en que sabía ella iba a salir triunfadora. Sus dedos se apretaron en sus pezones, enviando una oleada eléctrica de placer extendiéndose por su matriz. Ella jadeó, su cabeza retrocedió débilmente, casi pidiendo en aquel punto que él la tomase. Pero no lo haría. No…

—Lo eres —le prometió Sam, más que satisfecho por su respuesta si el tono de su voz era indicación.

— ¿Quién lo dice? —desafió Hermione, sabiendo que en el fondo se moría porque él se lo demostrase. Estaba dolorida por ello. Pero jamás lo diría en voz alta.

Él se rió entre dientes ante el deliberado desafío, sus pulgares acariciaron sensualmente sobre sus pezones con un placentero roce que le hizo apretar los dientes para impedir pedir que él la consumiera.

—Oh, te lo demostraré, cariño. —Su voz era baja, absorta—. De modos que nunca podrías imaginar.

Ella se tensó ante el ronco murmullo, anticipación y agitación deslizándose por ella ante las imágenes nebulosas que llenaron su mente.Él detrás de ella, cubriéndola, tomándola…

—No lo creo… —Su jadeante risa la sorprendió mientras sus ojos se abrían, encontrando su mirada fija con divertido desafío.

Ella no debería estar divertida. Él permitía deliberadamente que ella sintiera sus emociones, así como los deseos que lo llenaban. *Y había muchos, muchos deseos.*Estos la ruborizarían de la cabeza a los pies, un calor encendido le llenaba ante el pensamiento.

—Nunca digas nunca, cariño —le advirtió él, sus ojos centelleaban con su propia diversión cuando su cabeza bajó, su lengua lamió por encima de su pecho—. Hay tantas formas diferentes en que yo podría reclamarte. No tienes ni idea.

Sí, ella lo hacía. *¡El muy pervertido!*Aquellas ideas suyas que iban volando por su cabeza ahora, pensamientos y placeres que ella nunca podría haberse imaginado. Y le robaban su voluntad, robando cualquier resistencia que ella pudiera haber tener. Bien. En su mayor parte.

Sam gruñó cuando la puerta de su habitación se abrió de golpe, cubrió con rapidez el cuerpo de Hermione, pero al ver una llorosa Leah maldijo.

— ¡Isabella volvió con los chupasangres!

— ¿La Isabella de la que me hablaste? -preguntó Hermione agarrando la sabana y sacándola de la cama, cubriendo su cuerpo y saliendo con rapidez para abrazar a Leah quien asintió y soltó un tembloroso sollozo:- Vamos, cariño, vamos abajo por un café y conversaremos para que te tranquilices.

Ambas mujeres salieron de la pieza sin siquiera enviarles una mirada. Sam gimió lleno de frustración, porque estuvo tan cerca, bajó su mirada a su erección y maldijo en voz alta.

Otro día más que tendría que conformarse con una estúpida ducha de agua fría.

Espero que les haya gustado el capi :D

Intentaré traer el capitulo nuevo pronto: PERO NO PROMETO NADA.

Los quiero.

P.D:A lo máximo quedan tres capítulos de esta historia.