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Draco y Hermione; la razón y el corazón — capítulo 12

Cuando la castaña despertó, no comprendía cómo había llegado hasta la cama. Lo último que recordaba es que tan sólo faltaban cinco cajas y se sentó un momento en el suelo a descansar y… ¡Oh no, me dormí! - pensó al instante - ¡Madre mía! Y seguro que Malfoy no había terminado el trabajo él solo. ¿Y ahora qué iba a hacer? Seguro que la volvían a castigar. ¡Un momento! ¿Dónde estaba Malfoy?

La castaña se vistió rápidamentey bajó a la parte de abajo de la torre, pero ahí tampoco estaba el platinado. De repente, una idea pasó como un flash por su cabeza.

-¡Oh, no! - miró desesperada su reloj de pulsera - ¡Son casi las doce. Me he quedado dormida! - exclamó mientras recogía todos sus libros y corría hacia la sala de pociones, su próxima clase, que empezaría a las doce en punto.


A la hora de comer, Luna y Ginny esperaban a la leona con una gran sonrisa. Ambas estaban muy contentas con los resultados de sus exámenes, muy a diferencia de la cara que probablemente tendrían los dos muchachos cuando llegaran.

-¿Qué hay de nuevo? - se interesó la castaña por sus compañeras.

-He sacado un 8 en Aritmancia - sonrió la pelirroja - y ha sido gracias a tu ayuda. Te lo agradezco mucho - dijo abrazando a su amiga con fuerza.

NOTA: como ya sabréis, en Inglaterra las notas de los exámenes no equivalen exactamente a las nuestras, pero yo lo pongo así para que nos entendamos.

-¿Y tú, Luna?

-Yo he sacado un 7 de pociones - dijo ladeando la cabeza y sonriendo tanto que enseñaba los dientes - estoy contenta porque con Snape es difícil sacar buena nota.

-Me alegro mucho por las dos.

Las tres muchachitas comenzaron a comer. No mucho más tarde, un moreno y un pelirrojo llegaban hasta la mesa con aire realmente sonriente. ¿Pero qué ocurría? ¿Acaso todo el mundo había aprobado todo?

-Hola chicas - saludó Harry, algo más contento de lo normal.

-Hola - contestaron las tres amigas.

Los chicos se sentaron.

-¿Qué tal el examen? - le preguntó la Weasley a su novio.

-Mmm…no muy bien - su novia lo miró con expectación - un 5´5 - dijo el ojiverde al fin.

-Bueno, lo importante es que has aprobado, ¿y tú, Ron?

-Ah, ¿yo? Pues fatal, he suspendido - dijo tan tranquilamente como quien anuncia que tiene hambre.

-¡¿Suspendido?! - exclamaron Ginny Y Hermione al unísono.

El pelirrojo asintió, pero no parecía disgustado, todo lo contrario, parecía estar flotando en una nube de felicidad de la que era incapaz de bajar. ¿Qué debía pasarle? Ni siquiera había tocado la comida, y eso era impropio de él.

La castaña se sintió tentada de llevarlo a la enfermería, pero recordando lo mal que la había tratado la última vez que eso ocurrió, prefirió no hacerlo. Simplemente comentó:

-Ron, ¿por qué estás hoy que tan distraído? - las tres muchachas estaban expectantes.

En ese instante parece ser que el muchacho bajó de su nube color de rosa y volvió por unos instantes a la realidad.

-¿De verdad quieres saberlo? - dijo con una sonrisa traviesa en la cara. Las leonas asintieron con vehemencia - Está bien - miró a Harry con complicidad y se sacó un papel del bolsillo. Después de desplegarlo se lo tendió a las chicas - Podéis leerlo en voz alta, si queréis.

Las muchachas se miraron un instante; eso parecía una carta, una carta de amor. Ginny comenzó a leer:

Para Ronald B. Weasley,

quería decirte que hace mucho tiempo que siento algo por ti, pero no me sentía capaz de decírtelo en persona, pues aunque no lo parezca, soy algo tímida…

Ginny hizo una pausa para contemplar a sus dos amigas. Hermione la relevó:

…por eso me gustaría saber a quién pertenece tu corazón, pues si no tengo nada que hacer, dímelo y no te molestaré más, pero si todavía no amas a nadie, me gustaría conocerte mejor…

Finalmente, Luna terminó de leer:

Así pues, nos vemos en la biblioteca mañana a las seis de la tarde. Por favor, no faltes.

Tu pequeña admiradora.

Todos quedaron un instante en completo silencio, intercambiando miradas de asombro, sorpresa e incredulidad.

-Entonces, ¿tienes un amor secreto?, ¡Qué tierno! - dijo Luna llevándose la mano al corazón.

-Sí - afirmó el pelirrojo con una sonrisa orgullosa.

-Pues a mí me parece algo extraño - exclamó Ginny - Para ser una carta de amor te da muchos datos, es decir, que habla mucho sobre lo que siente y eso. A mí me suena más a broma pesada.

La castaña se había quedado sin habla. La noticia de la carta la había sorprendido sobremanera. Ya sabía de sobra que su amor no la amaba, ya lo había superado o, al menos, eso intentaba, sin embargo, verlo tan contento por el amor que le entregaba otra chica sin saber siquiera de quién se trataba ni qué aspecto tenía le sentó muy mal. Fue como lanzarle una patada en las entrañas y restregarle que si él no la amaba era simplemente porque se trataba de ella, y no de otra, pues, el pelirrojo acababa de demostrarle que en verdad no le importaba quién fuera la chica, mientras no fuera ella. ¿Sería porque a ella ya la había probado una vez? ¿Porque ya la había besado?

Ahora tenía algo bien claro; Ron nunca la había amado y no lo iba a hacer jamás. Ese fue el peor y más doloroso descubrimiento que la chica tuvo que afrontar jamás, y él; la persona más ruin. Pero las cosas no acabarían ahí…

-Hermione, ¿no estás de acuerdo? - le preguntó su amiga.

-¿Eh, qué? Perdona, estaba distraída.

-Decía - repitió Ginny - que a mí me da que esto es una broma de mal gusto. Y el único que tiene tan mala fe como para hacer esto es Malfoy - dijo volteando la mirada hacia la mesa de Slytherin. La castaña también se giró y buscó al platinado con la vista, pero no estaba allí. Hoy faltaba a clase…de nuevo…

-No lo veo, pero da lo mismo, seguro que es él - confirmó Ginny segura de sí misma.

Ron miró a su hermana con algo de rabia.

-¿Es que no puedes aceptar que una chica esté enamorada de mí? - dijo con los brazos cruzados.

-Bueno, bueno, no te enfades - se disculpó - yo sólo te advertía, pero tú verás.

Harry los miró con sorpresa.

-Pues yo no creo que haya sido Malfoy. Él es más de insultar o hacer algo sumamente retorcido, pero ¿enviar una carta de amor para engañarlo?

-Tienes razón - confirmó la castaña - No es su estilo. Entonces ¿vas a ir mañana a la biblioteca?

-Por supuesto - dijo el pelirrojo poniéndose de pie - Ella me lo ha pedido - dijo señalando la carta con felicidad y recogiendo sus cosas

  • ¿Vamos Harry?

El ojiverde empezó a recoger también sus cosas.

-No, lo siento; he quedado.

-¿Puedo preguntar con quién? - se envaró su novia, algo tensa.

-No te preocupes, amor - le contestó el pelinegro dulcemente - Nos vemos por la noche - y sin dar opción a replicar, se marchó también.

Ginny los observó hasta que ambos muchachos salieron por la puerta.

-¿Lo veis? - preguntó Ginny a sus amigas.

-¿El qué? - profirió la castaña.

Ginny se miró tristemente sus zapatitos de tacón.

-No ha funcionado. Yo pensaba que con un cambio de lookse fijaría de nuevo en mí, pero no es así.

-¡Pero qué dices! Si no para de decirte lo guapa que estás y lo mucho que te quiere.

-Sí, pero… - Ginny agachó la cabeza de nuevo - Como podéis ver, sigue "quedando" con alguien y nunca me dice quién es. He intentado buscarlos a él y a Annie, pero no consigo encontrarlos. No sé qué hacer.

Luna, que hasta ese momento había permanecido callada, parecía tener una idea propia del asunto que sonaba bastante acertada.

-Ginny, tú sabes que Hermy y yo los vimos juntos, no puedo negarlo, pero no los vimos hacer nada malo. Ahora bien, tú no sabes con quién se ve por las tardes, tal vez no sea ella y simplemente estés cometiendo un tonto error. ¿Ya le has dicho a Harry cómo te sientes?

La pelirroja negó con la cabeza, desordenando sus perfectos bucles.

-Pues es la mejor solución. Ya sabes lo comprensivo que es Harry - y sonrió de medio lado.

-Tienes razón - suspiró la castaña - Iré a hablar con él y le diré que me explique las cosas.

-¡Así se habla! - exclamó la castaña con vitalidad - Todo se arreglará, ya verás.

Ginny asintió y salió del gran comedor. ¡Sí, estaba decidida! ¡Iba a hablar con Harry! ¡Ahora mismo!


Hermione se encontraba sentada tranquilamente en el escritorio de la torre haciendo sus deberes. Era bien entrada la tarde y se aburría sobremanera. Con la mano apoyada a un lado de la cara y con la otra sostenía una pluma que más que escribir, simplemente la contemplaba, pensativa. Y aparte de la misteriosa carta de amor que había recibido Ron, su única pregunta era: ¿Dónde estaría Malfoy?

Un extraño sonido se escuchó en la ventana. La joven se acercó a ver qué era. Y allí se encontró a una pobre lechuza huesuda, esmirriada y diminuta que sostenía una gran carta.

-¡Narna! - exclamó la leona abriéndole la ventana para que pudiera pasar. La pequeña lechuza voló hasta la mesa y depositó el sobre.

Señorita Granger,

Muchas gracias por aceptar esta peligrosa misión. De verdad se lo agradezco. Así pues, como le prometí, le voy a explicar toda la información que sé sobre la orden y todo lo que necesitamos para acabar con ella. Así pues, y como comprenderá, no puedo enviarle toda esa información por carta, ya que podría ser fácilmente interceptada y además, Narna no sería capaz de llevarla.

De esta manera, señorita Granger, la cito para verse conmigo en el bosque prohibido pasado mañana por la noche, a las doce en punto, junto al Gran Abeto.

Por favor, si se arrepiente de haber aceptado, dígalo ahora, porque una vez que hayamos comenzado, habrá que continuar ¡hasta el final!

Atentamente,

A.L.S

Hermione miró la carta con asombro. ¿En el bosque prohibido? ¿De noche? ¿Acaso se había vuelto loco? Por algo se llamaba el Bosque Prohibido, y es que estaba prohibido por lo peligroso que era. Pero había algo en su interior, tal vez su propia conciencia, que le decía que debía aceptar e ir, que no podía echarse atrás, al fin y al cabo, ella era una de las heroínas más grandes del siglo. Debía mantener su nombre y hacer lo que fuera necesario para proteger el mundo mágico y también el mundo muggle, después de todo, todavía había esperanza.

En ese instante se abrió el retrato que daba acceso a la torre y apareció un muchacho rubio, con aspecto de cansado; unas grandes ojeras surcaban sus hermosas y masculinas facciones y un agotamiento no habitual se filtraba a través de sus ojos tristes.

El Slytherin miró a la leona con decepción. Estaba tan cansado que no tenía ganas ni de discutir con ella. Esas discusiones que tanto lo llenaban por dentro, verla enrojecer de rabia con las manos en jarra sobre sus curvas. Esta era la ocasión perfecta y no podía. Había sido un día duro. Tal vez demasiado, y lo peor era que, "no podía contárselo a nadie; tampoco a ella…"


Hola a todos de nuevo! :D 

Bueno, aquí tienen el nuevo capítulo que he escrito, os aviso de que estoy terminando el siguiente y va a ser bastante emocionante, sobretodo porque van a ocurrir muchas cosas. 

Y para todos aquellos que desean el esperado beso entre Hermione y Draco, sed puntuales los viernes, porque ese beso está a punto de ocurrir. 

¿Cómo será el beso? ¡Quién sabe! XD :P Gracias.