← Draco y Hermione; la razón y el corazón · de
Draco y Hermione; la razón y el corazón — capítulo 16
Hola de nuevo a todos y todas, fans de los dramiones. Como prometí, publico de nuevo hoy viernes. Espero que disfrutéis leyendo el capítulo tanto como yo he disfrutado escribiéndolo.que os guste!! ;)
La sombra permanecía inmóvil frente a la chica. Pasaron unos instantes en tensión.
Narna alzó en vuelo y se posó en el hombro de la silueta.
El extraño individuo avanzó unos pasos.
-¡Quieto! - gritó la leona sin bajar la varita - Dijiste que no usarías la magia.
Hizo ademán de tirarla, pero Granger lo detuvo.
-¡No, espera! - se calló un instante - Ilumínate el rostro - le ordenó.
El hombre se rió. Era la primera vez que le oía hacer algún sonido y… no parecía voz de hombre, sino de muchacho.
La sombra se iluminó el rostro. Sí, en efecto, era un joven.
-Y yo te pedí que no usaras tu varita. Empate, ¿no? - sonrió de medio lado.
La castaña no pudo evitar sentirse algo aliviada. Ese chico no parecía un peligro demasiado amenazador para ella e incluso se había reído. ¿Pero qué clase de enemigo era ese?
El joven le señaló una dirección. La leona forzó la vista para ver qué era lo que le indicaba. Entonces se percató de que, bajo el saliente, había una gruta. El joven desapareció por ella. Hermione, indecisa, lo siguió unos segundos después.
* * *
Había una antorcha encendida en un recodo del fondo de la cueva. Sobre una roca bastante plana, se había sentado el muchacho con los brazos cruzados, expectante.
La Gryffindor le imitó; se sentó en otra de las rocas planas y encendió algunas antorchas más con la varita a fin de poder verse sin problemas. Pero lo que vio, la dejó sin respiración.
El joven sentado la miraba curioso. Sería un año o dos mayor que ella. Era alto y musculoso, sus ojos eran de un verde bosque que daba sensación de vitalidad y calidez. El pelo, una mezcla de tonalidades entre castaño oscuro y castaño claro, le ondulaba hasta medio cuello; un largo perfecto. Tenía algunas pecas sobre la nariz y una ligera cicatriz de un zarpazo en la mejilla, seguramente de algún animal salvaje.
Vestía una capa negra con capucha. Una capa de la orden de los Mortífagos, detalle que la castaña tuvo muy en cuenta.
-Con que tú eres la señorita Granger - sonrió el muchacho.
-Así es - contestó decidida la leona - y tú eres A.L.S .
El chico asintió.
-¿Pero cuál es tu verdadero nombre? ¿o eso tampoco puedes decírmelo? - quiso saber ella.
-Dulluck.
-Mmm…- la castaña no estaba muy convencida - te he preguntado tu nombre, no tu mote.
El muchacho volvió a reírse.
-Ya había oído que eras lista, pero acabas de demostrármelo. Pero dime ¿cómo lo has sabido?
Ahora era ella quien sonreía.
-Muy sencillo. Una persona que trabajo como infiltrado en la orden de los Mortífagos no puede confesarles su nombre real, de manera que es obvio que tenías que tener un mote además de tu nombre.
-¿Y cómo supiste exactamente que no me estaba inventado el nombre?
-También es sencillo. En tus cartas firmabas con A.L.S, por tanto, esas no podían ser las siglas de tu mote, porque si alguien hubiera interceptado el correo, te habrían reconocido. Por tanto, era las siglas de tu nombre real. Y Dulluck es tu mote porque lo que llevas es una capa de Mortífago y llevas bordada la letra D. D de Dulluck - y volvió a sonreír.
Ambos se miraron un instante, ahora algo más confiados.
-He hecho bien en confiarte esto a ti. No perdamos más tiempo.
* * *
Eran las dos de la madrugada y Draco no paraba de dar vueltas en la cama. Tenía pesadillas desde principio de curso pero siempre había podido disimularlas, sin embargo, esta vez no.
Abrió los ojos de par en par, el sudor le corría por la frente y estaba sobresaltado. Se sentó en la cama de golpe. Había sido horrible, pero sólo era un sueño.
Se giró para ver a la castaña. Seguro que la había despertado y le iba a gritar, pero ella no estaba allí. Bajó las escaleras hasta su sala común y se dirigió al sofá; tampoco estaba. Mmm… Se sirvió un vaso de agua y se lo bebió a sorbos lentamente para alejar de su mente cualquier rastro de la pesadilla.
Pero lo que ahora más le inquietaba era ¿dónde estaría Granger?
* * *
Dulluck sacó de su bolsa unos cuantos pergaminos y carteles de "Se busca", todo en completo desorden sobre la roca que hacía de mesa.
-Bien, explícamelo todo. Yo haré lo que pueda.
El joven parecía complacido de que su nueva aliada fuera tan valiente y decidida. Así que, empezó a contarle la historia desde el principio:
-Hace dos años, cuando tenía 17, como tú, y terminaba mi séptimo año en Hogwarts, me hicieron una proposición: necesitaban a alguien joven, un alumno, que se infiltrara en la orden de los Mortífagos. Sólo sería durante unas semanas para que les consiguiera cierta información.
-Pero eso Dumbledore nunca lo permitiría - exclamó la castaña asombrada.
-Cierto, pero Dumbledore nunca lo supo. Iba a ser un secreto hasta que obtuviera la información necesaria, momento en que se lo contaríamos todo al director. Pero las cosas no salieron bien: el profesor que me lo pidió desapareció misteriosamente un mes después de que me infiltrara en la orden y nunca se le volvió a encontrar.
-¡El profesor Gluckig! - exclamó la leona al acordarse de un viejo recorte de periódico que leyó el año pasado en la biblioteca. Ella ni siquiera se llegó a enterar en el momento de su desaparición.
-Exacto.
-Pero el periódico decía que días después, Dumbledore había recibido una carta de su parte diciendo que se había marchado por un problema familiar o algo así, pero las autoridades creyeron que en realidad, Gluckig había enloquecido o algo parecido y que por eso se había marchado.
Dulluck sonrió.
-Esa es la versión que cuenta la prensa. En realidad, él nunca llegó a escribir tal carta. La escribió un mortífago.
-Y entonces…¿qué le pasó al verdadero profesor Gluckig? - Hermione tenía miedo de conocer la respuesta.
El castaño hizo una pausa para darle emoción al asunto. Parecía divertido.
-Fue asesinado.
Hermione se tapó la boca con las manos. Eso era horrible. Pobre profesor. La muchacha no pudo articular ninguna palabra más. Estaba aterrorizada ante la idea del asesinato de un profesor y de la ignorancia de la prensa ante tal escándalo.
-Por suerte - continuó el chico cortésmente, al darse cuenta de que Granger se había quedado sin habla - me envió una carta antes de que lo asesinaran. Me la trajo Narna, por eso sólo me fio de ella. Además, conoce los mejores caminos para salir y entrar de Hogwarts sin ser vista.
La leona consiguió articular apenas unas palabras.
-¿Qué decía la carta?
-Me explicaba que los mortífagos sospechaban de mí en la orden. Sospechaban que yo robaba información y se la pasaba a alguien. Y todos sabían que yo había estado muy unido al profesor Gluckig. Así que decidieron hacerle una visita. La primera vez registraron su cuarto, pero no encontraron nada.
-¿Consiguieron colarse en el castillo?
-Hay formas de hacerlo, pero son complicadas.
La castaña asintió y siguió escuchando.
-La segunda vez no tuvo tanta suerte. El profesor huyó del castillo y vino al bosque prohibido. Dejó bajo un árbol algunos pergaminos y se adentró en el bosque. Allí los mortífagos lo encontraron y, tras torturarlo, lo mataron.
-Y ¿cómo es que a ti no te hicieron lo mismo? - preguntó Hermione con curiosidad.
-¿No lo adivinas? - sonrió de forma melancólica - el profesor llevaba una carta el su poder la noche que lo atraparon. Era de un mortífago y le contaba algunas cosas sobre la orden. Así que también mataron a ese mortífago y yo quedé libre de sospecha.
-Se sacrificó por ti - la muchacha acababa de entenderlo - él se adentró en bosque para que lo encontraran; a él y a la carta.
-Exacto. La carta era falsa, la escribió el mismo y firmó con el nombre de uno de los mortífagos de los que yo le hablé. Por eso no he dejado la orden. No quiero que su sacrificio sea en vano. Quiero que esto acabe de una vez por todas. Para siempre…
La castaña se frotó las manos algo nerviosa.
-¿Y qué era lo que dejó en el bosque?
-¿Los pergaminos? Pues eran las instrucciones de lo que yo debía hacer a partir de ese momento. Narna me llevó hasta ellos. Eso es lo que te he traído - dijo señalando nuevamente los papeles extendidos sobre la roca.
Hermione los removió y cogió uno que parecía hablar sobre hombres lobo.
-¿Licántropos? - preguntó escéptica - ¿Estas son tus instrucciones?
-Parte de ellas - miró su reloj - Faltan pocas horas para el amanecer. Creo que por hoy es suficiente. Ahora ya conoces la historia - la miró directamente a los ojos - Pareces cansada. Deberías dormir.
-No, yo estoy bien.
-Mañana aquí, a la misma hora, ¿te parece?
-Sí - contestó la castaña decidida - Aún tienes que explicarme para qué necesitas mi ayuda exactamente.
El muchacho asintió y recogió sus papeles. Ya se disponía a marcharse cuando ella lo llamó.
-Por cierto, aún no me has dicho tu verdadero nombre.
Dulluck sonrió de medio lado.
-Me llamo Ángel - y sin dar más explicaciones, desapareció entre los árboles.
* * *
Draco estaba sentado en el alféizar de la ventada, mirando al exterior. Las estrellas aún brillaban con fuerza, pero el Sol no tardaría mucho en despertar.
No podía dormir. Sabía que si volvía a cerrar los ojos su mente volvería a llenarse de pesadillas, y eso no pensaba consentirlo. Él era un Malfoy, y los Malfoy no tienen pesadillas. Levantó el rostro hacia la luna y la miró desafiante, con su orgullo habitual.
De repente, algo se movió en el jardín. Al principio, el Slytherin pensó que era un animal por la rapidez y la agilidad con la que se deslizaba, pero pronto se dio cuenta de que era una persona. ¿Quién sería? ¿Un ladrón? No, eso no era posible. ¿Un dementor? Tampoco. Se habría notado en la temperatura del ambiente. La verdad es que era algo extraño.
El individuo se dirigía hacia su torre. Lanzó una cuerda hasta la ventana que daba a su sala común y empezó a trepar.
El chico agarró su varita y aguardó entre las sombras de lo alto de la escalera. Atacaría al que fuera que osara irrumpir en su torre a esas horas de la noche. Iba a destruir al ladrón.
La sombra no se hizo de rogar. Al cabo de unos instantes, la ventana se abrió de par en par y entró una persona. Cuando la silueta se giró para cerrar la ventana, Draco pudo ver claramente la abundante cabellera castaña y las hermosas facciones de la Gryffindor. ¿Pero qué estaba haciendo ella en medio del patio? ¡Y con una cuerda!
La chica se giró. El platinado entró veloz a la habitación y se metió en la cama, fingiendo estar dormido.
La leona no tardó mucho en llegar. Se puso el pijama y se metió sigilosa en la cama. ¡Lo había conseguido! Nadie la había visto.
Lo que ella no sabía es que, al otro lado de la cama, un Slytherin muy inteligente se había enterado de su salida nocturna y ya estaba maquinando algo para pillarla la próxima vez con las manos en la masa…
-------------------------------------------------------------------------------------------------------Os ha gustado? he pensado una cosa, a ver si os gusta:qué os parece si después de cada capítulo os dijera cómo se llamará el próximo capi? Os parece bien? como si fuera una serie de television! ;)y por favor, dejadme algún comentario, aunque sea negativo, por favor, es que en el capítulo anterior sólo me dejasteis 2 y yo me había ilusionado con tener al menos 3. pero bueno, gracias por seguir mi fic! Lo que sea por los fans :)