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Draco y Hermione; la razón y el corazón — capítulo 17

Hola de nuevo, aquí os dejo con el capi de la semana. 

Disfrutadlo, porque ya faltan pocos capis para acabar este dramione! :)


El mediodía siguiente, Ginny se sentó alejada de la zona en la que solían comer siempre. Ya no lloraba, ni lloraría más. Pero no pensaba tolerar a Harry cerca de ella. No pensaba perdonarlo. Aún estaba profundamente herida y se sentía engañada y rechazada. Lo mejor sería alejarse de sus amigos si no quería herir a ninguno con su ahora mal humor.

-¡Eh, chicas! - exclamó Ron mirando a las dos amigas - ¿Sabéis que le pasa a mi hermana?

Las amigas se miraron un instante, sin estar seguras si contárselo o no, pero fue Harry quien habló.

-Ginny está enfadada conmigo. Me ha dejado - hizo una pausa.

Ron estaba atónito. ¿Dejado? ¿Acababa de decir que su hermana lo había dejado? ¿Por qué? No entendía nada.

-Pero… - balbuceó - ¿por qué? ¿os habéis discutido?

-No, bueno, sí, pero fue después de dejarme, en realidad yo… - el ojiverde no sabía que decir.

-Harry ha engañado a Ginny

  • sentenció finalmente Lovegood.

-¡¡¿¿Quééé??!! - exclamó Ron enrojeciendo de golpe - ¡¿Qué tu qué?!

-No, no Ron. No te pongas así, eso no es cierto.

-Pero ¿cómo te atreves a hacerle eso a mi hermana? - Ron estaba que echaba chispas.

-Ya te he dicho que yo no…

  • Harry también estaba alterado.

La castaña se interpuso entre los dos.

-¡Basta! Estáis montando un espectáculo - dijo señalando a su alrededor. Las demás mesas los observaban con inquietud - No avergoncéis más a la pobre Ginny.

Los cuatro voltearon la cabeza hacia el lugar donde se había sentado la pelirroja, pero ya no estaba. Se habría marchado al empezar la discusión.

*          *          *

A mitad del pasillo, una morena paró a nuestra pelirroja.

-Anda, pero mira a quién tenemos aquí - dijo lanzándole una mirada de asco a Ginny.

-Siempre tan agradable, Pansy - la pelirroja le lanzó una mirada desafiante.

-He oído que tú y Harry ya no sois novios. Montaste un espectáculo en "Las tres escobas" - se rió maliciosamente - ¿qué pasa? ¿Le pareces demasiado joven para él o es que ya se ha cansado de ti? ¡Jajaja! No espera, pero si lo dejaste tú - se alisó un poco el pelo con las manos e imitó la voz de Ginny - ¡Ay, Harry! Es que ya no me gustas. He encontrado a alguien mejor que tú. No sé cómo no me he dado cuenta de que eras un lelo. ¿Cómo derrotaste a Voldemort? ¿Por casualidad? - se burló.

La pelirroja sacó su varita y apuntó a la Slytherin al cuello con los ojos llameantes de rabia.

-¿Tus últimas palabras? - preguntó Ginny en tono de burla.

La morena se quedó paralizada de miedo. No sabía cómo escapar.

-Confundus.

La chica salió por los aires, pero no era Pansy la que había volado, sino nuestra pelirroja. Alguien había venido en su auxilio.

*          *          *

-¡Ron, Harry! - les llamó la voz de Seamus Finnigan - Goyle ha atacado a Ginny. Está en la enfermería.

Los amigos palidecieron. Hermione y Luna también se asustaron. Instantes después se encontraban los cuatro corriendo a lo largo del pasillo que llevaba a la enfermería.

-¿Cómo está? ¿Se encuentra bien? - Ron parecía muy preocupado.

Fred y George ya estaban allí. Ambos asintieron con serenidad.

-Sí, tranquilos; se encuentra bien. Sólo está inconsciente.

Los cuatro amigos respiraron aliviados. ¿Por qué Goyle la habría atacado?

-¿Pero qué es lo que le ha pasado? - preguntó Harry inquieto.

-No se sabe del todo. Según cuenta Pansy, Ginny se metió con ella y estaba a punto de atacarla con la varita y entonces Goyle llegó en su auxilio.

-Pero nosotros estamos seguros de que fue Pansy la que se metió con Ginny y no al revés, como cuenta ella - continuó su George.

Los demás asintieron. Seguro que fue Pansy la que se metió con la pobre Gryffindor, ¡Pobrecita! Sólo faltaba esperar a que se despertara y ella misma podría contarle la verdad al director Dumbledor.

*          *          *

El reloj de cuco de la torre de los premios anuales empezó a sonar. Las once y media; igual que la noche anterior.

La castaña salió de la cama con sigilo y se aseguró que su compañero platinado seguía durmiendo. Se cambió de ropa con rapidez, tomó su varita y se escabulló nuevamente por la ventana.

En cuanto la Gryffindor abandonó la estancia, el Slytherin se levantó de la cama y también se vistió. Minutos después ya estaba en el borde del bosque prohibido, siguiendo a su compañera con absoluto sigilo.

La chica se paró un segundo a descansar. Hacía ya un rato que caminaba sin descanso y faltaba poco para la media noche. No quería llegar tarde. Tal vez fuera porque era una misión importante y quería hacerlo bien, aunque lo más probable es que fuera porque el bosque le daba muy mala espina. Aunque, sin duda, había otro motivo por el cual la Gryffindor no quería llegar tarde; la esperaba un chico inteligente y verdaderamente apuesto. ¿Cómo podía no acudir corriendo?

A pocos metros de ella, un muchacho rubio la seguía entre los árboles. Cada vez que la castaña oída su crujir de ramas o veía su sombra por el rabillo del ojo, el platinado se escondía tras un árbol y no se movía hasta estar completamente seguro de que ella había seguido avanzando. Pero la verdad es que seguirla era bastante más complicado de lo que él se había imaginado. Estaba oscuro, no podía hacer ningún ruido y ella era rápida y escurridiza como una comadreja.

En un momento dado, se dio cuenta de que la había perdido.

*          *          *

Ángel ya la estaba esperando cuando ella entró en la gruta. Estaba recostado en la pared del fondo de una forma muy sexy. Al verla entrar, se sentó en la roca y empezó a sacar papeles.

-Buenas noches - murmuró a modo de saludo.

-Buenas noches - sonrió ella - Ha llegado el momento de que me cuentes el plan.

El castaño asintió.

-Estas son las instrucciones que me dejó el profesor antes de "desaparecer" - intentó ser agradable para que la joven no se estremeciera de nuevo ante la idea del asesinato - y esta es su nota de despedida.

Le tendió el papel.

Querido A.L.S,

Seguramente cuando leas esta carta ya será demasiado tarde para mí, pero no para ti ni para el resto del mundo. Recuerda que Harry está en Hogwarts, Harry sigue en Hogwarts y estoy seguro de que derrotará al-que-no-debe-ser-nombrado, pero nosotros no podemos dejarlo solo. Tú ya sabes que la ayuda que nos estas prestando es vital. Si yo desaparezco, nadie podrá sacarte de la orden y nadie podrá enviarte información ni ayudarte a comunicarte con el castillo. Tendrás que hacerlo solo, así que aquí te dejo las instrucciones de lo que debes hacer. Narna las custodiará hasta que llegues. Fíate sólo de ella; te será de gran ayuda. Y, sobretodo, recuerda que, a partir de ahora estás solo…

Profesor Amadeus Gluckig,

Acuérdate de mí.

Hermione le devolvió el papel al castaño. Aunque no lo demostrara, seguro que fue un duro golpe enterarse así de que alguien a quien tanto aprecias ha muerto y saber que lo hacía por ti y que la última persona en la que pensó fue en ti y te pide que la recuerdes siempre. Muy triste, francamente triste.

-Lo lamento - murmuró la leona realmente apenada - Le querías mucho, ¿verdad?

El muchacho miró la pared, con mirada ausente.

Al cabo de unos minutos de silencio, la Gryffindor comenzó a preocuparse.

-Lo siento, no debería habértelo preguntado. ¿Estás bien?

El joven seguía distraído, como si su mente estuviera lejos, muy lejos de allí, en un lugar lejano donde las cosas eran mejores.

-Mi madre murió cuando yo tenía diez años - dijo al fin - Ella era muy buena. Una mujer maravillosa. Después de su muerte, mi padre empezó a beber y se desentendió de mí. Llegaba tarde a casa y, cuando estaba enfadado, me pegaba. Vivir bajo su techo era un infierno - hizo una pausa - Me gustaba estar en Hogwarts, así no tenía que verlo en todo el año, ni siquiera en Navidad o Pasqua. Pero al llegar el verano… todo seguía igual de mal.

Granger lo miraba con expectación.

-Yo siempre fue estudioso pero, con los años, me fue convirtiendo en un chico rebelde; bajé de notas y me metía en líos. Los profesores no sabían qué hacer conmigo. Y pensaron que lo mejor sería que volviera a casa con mi padre, al menos, durante un tiempo.

-¿Pero es que no les contaste que él te trataba mal?

-Sí, pero no me creyeron. Nadie excepto Gluckig. Aquella noche, la noche en la que me hicieron volver a casa, mi padre se enfadó. Había bebido otra vez y ya estaba muy mal. Empezó a pegarme, pero yo no quería defenderme, no quería hacerle daño. Pero al final tuve que hacerlo; saqué mi varita y me defendí, pero no le hice nada. Entonces me fui de casa.

-¿Volviste a Hogwarts? - la castaña estaba realmente interesada en la historia.

-Técnicamente no podía hasta dentro de una semana. Pero al final volví antes de tiempo.

-¿Por qué?

-Cuando me fui, mi padre salió a buscarme. Estaba todavía más enfadado. En vez de seguirme andando, decidió coger el coche. Yo me enteré a la mañana siguiente. En los periódicos hablaron de un accidente. Había muerto.

-¡Oh! - la castaña se tapó la boca con las manos - ¡Lo siento!

-No lo lamentes. Entonces me dejaron volver a Hogwarts y Gluckig decidió cuidarme como algo así como un hijo adoptivo.

La castaña se acercó a Dulluck y le puso una mano en el hombro.

-Por eso le querías tanto, ¿verdad? Ahora sí que lo siento.

-Gracias.

La castaña se imaginó por todas las duras situaciones por las que Ángel debía haber pasado y lo valiente y fuerte que era para seguir vivo y estar cumpliendo tan bien con el trabajo de su padre adoptivo. Era un luchador. Se lo había ganado a pulso.

-Supongo que tu vida será algo más feliz - la invitó a contarle algo de su sí misma. Así se conocerían mejor, ya que tenían que trabajar juntos y aprender a confiar el uno en el otro.

-Bueno, la verdad es que sí. Siento tener que admitirlo - lo miró de soslayo con dulzura - aunque tampoco es cierto que mi vida haya sido siempre perfecta. Se han metido mucho conmigo, en especial los de la casa Slytherin. Hay un chico que me odia profundamente y siempre estamos peleando, además de otros problemas que me pasan, la mayoría con chicos - lanzó un suspiro pensando en Ron - pero no son nada en comparación con lo que te pasó a ti.

Ángel la miró comprensivo.

-Todos los problemas son más sencillos de lo que parecen en realidad, aunque nosotros no nos demos cuenta de ello - le dijo sonriendo.

-Es posible - admitió la leona - Pero en el momento no parece que sea tan sencillo.

-Ahí te doy la razón - y entonces, se acercó a ella y la miró directamente a los ojos. Unos ojos caramelo atrayentes y atractivos. El chico acababa de darse cuenta de lo guapa que era - ¿Te has planteado que a lo mejor ese chico se mete contigo porque le gustas?

La castaña se sonrojó y apartó la mirada de inmediato. ¿Malfoy? ¿Enamorado de ella? ¡Cómo se notaba que Ángel no lo conocía! Eso era del todo imposible. Un pura sangre de la casa Slytherin nunca se fijaría en una chica no muy rica, Gryffindor e hija de muggles. Era ridículo.

El chico la observaba con detenimiento. Sus ojos se habían tornado un tanto fríos en cuanto la leona los había apartado de él.

Hermione lo miró de reojo. ¿Por qué la había mirado de esa manera? Y ¿por qué observaba ahora su reacción como si le importase lo que ella pensara o dejase de pensar sobre Malfoy? Bueno, en realidad, Dulluck ni siquiera sabía de quien estaban hablando.

-Está bien - Ángel habló en un tono que daba a entender que zanjaba el tema -  Mira las instrucciones.

1.Mantén tu verdadera identidad oculta.

2.Permanece en la orden y no des motivos de sospecha.

3.Entérate de todo y guarda la información hasta que sea el momento.

4.Fíate sólo de Narna.

5.Sobrevive.

-Esas son las instrucciones que me dio para seguir el día a día. Pero esta es la misión que nos trae aquí. Gluckig podía ver el futuro y lo que sea que vio, me lo dejó aquí escrito  - y le tendió otro papel a la castaña.

Un año después de mi muerte, aún permanecerás en la orden. El Señor Tenebroso estará muerto y todo parecerá haber acabado. Pero no te fíes. La orden no se deshará, sino que, aprovechando la confianza en la que se encontrará sumergido el mundo mágico, atacarán y serán más fuertes que nunca. Los magos más poderosos del mundo lucharán pero incluso el elegido será vencido y toda la Tierra se sumergirá en un mundo oscuro y de terror.

Sólo hay una forma de evitarlo; cuando llegue el momento, sabrás que se celebrará una ceremonia para elegir al un nuevo señor oscuro. Para poder someter al mundo en las tinieblas, el nuevo señor tenebroso necesitará vivir para siempre pero, queriendo ser más inteligente que su predecesor, no esconderá su alma en orrocruxes, sino que beberá del cáliz de la vida eterna. Encuentra el cáliz antes que él y destrúyelo, sólo así se evitará la guerra.

-¡Guau!

  • exclamó Hermione sorprendida - La historia es francamente increíble.

-Espera, aún no he terminado - y continuó leyendo:

La única persona tan inteligente como para encontrar el cáliz te ayudará. Pero avísala de que en su destino hay una mancha oscura que la persigue y que no puedo ver y, si no logra esquivarla a tiempo, su vida correrá un grave peligro.

Ángel observó a la Gryffindor unos instantes. Sin duda se había quedado de piedra.

-Pero…

  • empezó asustada - la predicción no dice que se trate de mí.

-Granger, estoy seguro de que tú eres la persona más inteligente, perspicaz e intuitiva que he conocido en mi vida. Estoy seguro de que tú eres de la que Gluckig hablaba -  dijo mientras la miraba con fuerza, con decisión. Estaba claro que él así lo creía y por eso había acudido a ella. La necesitaba, pero no sólo él, sino el mundo entero.

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Bueno fans de los dramiones, espero que os haya gustado.7

Y el PROXIMO EPISODIO es: "Capítulo 18: Todo un malentendido" 

jaajaj, ¿De qué creéis que tratará? ;)