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Draco y Hermione; la razón y el corazón — capítulo 18

SORPRESA: esta semana he decidido daros una sorpresa y adelantar la publicación del capi. Así que los que estáis hoy aquí ya podéis leerlo. Espero que os guste! :) ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Luna hizo salir luz azul de su varita y gravó un mensaje:

Herms, tengo buenas noticias. Harry se quedó toda la noche con Ginny en la enfermería hasta que ella se despertó. Ya está mejor. Nos ha contado lo que le ha pasado. Y parece que ella y Harry ya se hablan. Tienes que venir a oír esto. Estamos en la enfermería.

Unos instantes más tarde, la leona entraba en la enfermería y se dirigía hacia la cama donde descansaba su pelirroja favorita.

*          *          *

-¡Como os lo cuento!

Draco estaba totalmente alterado. Después de perder la noche anterior el rastro de Granger, se encontraba de un humor de perros y necesitaba que lo creyeran para no sentirse tan inútil.

-No sé a dónde va esa mocosa por las noches, pero pienso descubrirlo. Esa sangre sucia me las va a pagar todas juntas - exclamó entre dientes.

Pansy Parkinson titubeó pensativa.

-Ya te ha burlado una vez. ¿Qué te hace pensar que no te volverá a esquivar otra?

Los ojos del platinado enrojecieron de rabia.

-¡Ella no me ha burlado! - exclamó furioso -  Yo fui quien quise dejarle mucho margen para que no sospechase que la seguían - se cruzó de brazos y levantó la cabeza algo ofendido.

-Bueno, bueno, no te pongas así - lo abrazó la Parkinson - yo sólo lo decía para prevenirte - y le dio un beso en la mejilla. A Draco no le apetecía mucho que la morena lo besuqueara, pero se dejaba querer, al menos, estaría entretenido.

*          *          *

La castaña entró precipitadamente en la enfermería. Al parecer, Ginny, después de un día entero de reposo, ya se había recuperado, pero la señora Pomfrey no quería dejarla marchar de la enfermería hasta que no le dejara de doler la cabeza debido al golpe que se dio contra la columna cuando Goyle la atacó. Ahora eso estaba claro, había sido Pansy la que se había metido con Ginny y Goyle quién atacó a la pelirroja, así que, gracias a la profesora McGonagall, ambos habían sido amonestados y habían perdido puntos para su casa.

Pero dejando eso de lado, Ginny aparentaba estar muy bien, feliz, e incluso radiante.

-¡He venido lo más deprisa que he podido! - exclamó la leona recuperándose de su carrera.

-¡Hola Herms! - respondió una sonriente pecosa.

-¿Y bien? ¿Qué es eso tan importante que tenías que contarnos?

La pelirroja volvió a sonreír y se echó en la cama, boca arriba, con los brazos extendidos.

-Harry se quedó aquí toda la noche conmigo. Me dijo que estaba muy preocupado por mí y que no pudo dormir.

Las amigas asintieron. Eso ya lo sabían, pero era interesante saber lo que el chico le había contado exactamente. Además, fuera como fuese, hacía mucho que no veían a Ginny tan saludable y eso era gracias a que estaba feliz de nuevo y, al parecer, era gracias a Harry.

-Esta mañana Harry y yo hemos estado hablando… - dijo retomando el hilo - y…me ha pedido que salga con él - la cara se le ensanchó en una amplia sonrisa.

Hermione y Luna estaban con la boca abierta de la impresión.

-Me dijiste que ya os hablabais, pero no que ya fuerais amigos del todo - comentó la rubia algo molesta.

-¡Shhhh!

  • Hermione se colocó un dedo en la boca para que guardara silencio - Eso da igual - dijo riendo  - lo importante es…. ¡¿qué le has respondido?! - ahora lo habían exclamado las dos amigas a la vez. ¡Qué cotilleo más suculento!!

La pelirroja se llevó un dedo a la sien y se dio unos golpecitos en señal de que pensaran un poco. Ambas se la miraron pensativas. Su instinto les decía que lo correcto es que le hubiera dicho que no, pero por la cara de felicidad de su leoncita, era posible que hubiera dicho que sí. Mmm…

-¿No lo adivináis?  - preguntó al fin.

Las dos negaron con la cabeza, inseguras.

-Le dije que sí.

-¡Lo sabía! - exclamó la castaña - No hay más que verte la cara de enamorada que tienes.

Ginny sonrió.

-Pero, ¿por qué lo has perdonado? No lo entiendo - la rubia se rascaba la cabeza, pensativa.

-Porque me ha dado un buen motivo para hacerlo.

-¿Cuál?

  • preguntaron.

La pelirroja les guiñó el ojo y las miró de una forma interesante.

-Todo fue un malentendido.

-¡¡¡¿¿¿Queeeeeeeé???!!! - se llevaron las manos a la boca abierta de par en par.

-Pero eso no es posible - empezó la castaña.

-¡¡¡Sí, los vimos en la biblioteca, los poemas, todo!!! - Luna tampoco podía creérselo.

Ginny se rio abiertamente.

-Entonces supongo que no queréis que os cuente la historia.

Las dos leonas se pusieron de rodillas en el suelo y apoyaron los brazos sobre la cama, atentas a la historia de Ginny y sonrieron. Las tres se miraron un instante que Ginny aprovechó para intrigarlas aun más y, entonces, comenzó a narrar:

-A principio de curso todo iba bien. Harry y yo estábamos como siempre y la verdad es que muy felices. Pero, a medida que fue pasando el curso, noté que Harry estaba algo distante. Estaba diferente, como cambiado, distraído. No quise decir nada porque tal vez sólo era una impresión que yo tenía y nada más, así que intenté olvidarme de eso - Ginny paró un instante y se fijó en las dos brujas que la observaban con expectación. Luego prosiguió - Pero todo cambió el día en que tú, Hermione, le dijiste a Harry que estaba bajando mucho de notas. Lo regañaste por no pedirte ayuda cuando la necesitaba. En ese momento supe que no eran sólo imaginaciones mías, sino que pasaba algo de verdad - hizo una pausa - Intenté que me lo contara, pero no fue así. Debía ser algo muy grave o realmente importante para que no confiara en mí. Y poco a poco empecé a desesperarme.

-¡El cambio de look! - pensó en voz alta la castaña.

-Sí, exacto - continuó la Weasley -  Pensé que tal vez se debía a que yo ya no le gustaba tanto. Como soy más pequeña y menos poderosa y no sé…

-Pero eso es una tontería, Ginny. Tú eres perfecta tal y como eres. Y eso lo sabe todo el mundo, y también Harry.

-Bueno, en realidad, no acabo de entender ni por qué lo hice, pero lo hice. Bien, aquí es cuando empieza la verdadera historia: Nos hemos saltado un detalle muy importante.

-¿Sí? ¿Cuál? - preguntó la rubia.

-Herms, cuando regañaste a Harry, también regañaste a Ron.

-¡Ah, sí, es verdad! Le dije que estaba muy distraído, como ausente. Ni siquiera comía.

-¡Ahí! - exclamó Ginny - ¡Esa es la clave de todo el asunto!

-¿El qué? ¿La comida?

-¡No! - la pelirroja se dio un manotazo en la frente de indignación - ¡Ron estaba ausente! ¡Muy distraído!

-Sí ¿y qué tiene eso que ver?

La Weasley las miró suspicaz. Le gustaba contar las historias que le contaban sobre los demás, y esta era realmente suculenta.

-Lo tiene todo que ver.

-Pues no lo entiendo - dijo Luna simplemente.

-Ni yo.

-Ya va, ya va - las animó la Gryffindor pelirroja - Los poemas, las cartas… ¡todo era un montaje!

Las chicas se miraron extrañadas, sin comprender.

-¿Qué quieres decir?

-Que no eran reales. Las escribió Harry.

-Si te refieres a las de la biblioteca, ya lo sabemos - empezó Hermione - las escribió Harry para Annie y ella para Harry.

La Weasley se echó a reir.

-Y ahora ¿qué le pasa?

Luna negó con la cabeza, sin comprender.

-No. Estáis equivocadas. Harry me contó lo que había pasado de verdad y, entonces, todo encajó. Veréis, ¿Cuándo recibió Ron la primera carta de amor de Lavender Brown?

-Mmm...pocos días después de que Harry y Annie quedaran en la biblioteca.

-Sí - afirmó Ginny - Harry y ella se vieron unos días antes de que Ron recibiera la nota.

-¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra? Porque el poema que le oímos recitar a Annie no era lo mismo que la carta que recibió Ron, si es eso lo que insinúas - Hermione estaba muy segura de que lo que Harry leyó aquella tarde en la biblioteca era totalmente diferente a lo que había recibido Ron, así que su amiga tenía que estar equivocada.

Ginny sonrió de forma enigmática.

-Ya sé que no eran el mismo papel. Y aquí viene lo gracioso. ¿Con quién está saliendo ahora mi hermano?

Hermione miró con hostilidad a la pelirroja. No era culpa de ella, en realidad su mirada no era hostil por Ginny, era por la pregunta y por la persona que ocupaba el lugar de la respuesta.

-Lavender Brown - dijo algo enfurruñada, pero enseguida se le pasó. Su amiguita no tenía la culpa, así que no era justo enfadarse con ella por un amor no correspondido.

-Sí - continuó la Gryffindor - y ¿quién es la mejor amiga de Lavender?

-¡Ahhh!

  • se taparon la boca con las manos. Ya lo entendían. Lo acababan de entender todo - ¡¡¡¡Annie Lavrad!!!

Ginny asintió satisfecha.

-¿Ya comprendéis?

-Entonces, ¿quieres decir que…Harry no… - balbuceó la rubia.

-No, Luna. Harry nunca me engañó con Annie. Resulta que Ron estaba enamorado de Lavender desde principio de curso y empezó a distraerse y a comportarse de forma extraña. Harry acabó dándose cuenta y mi hermano le contó lo que le pasaba. Por otro lado, Annie también había notado que Lavender actuaba raro cuando Ron estaba cerca, así que ambos quisieron ayudarlos. En realidad, fue pura casualidad. Annie intentó hacerse amiga de Harry para enterarse de  lo que pensaba mi hermano sobre su amiga, pero Harry intentó lo mismo y acabaron dándose cuenta. Así que acordaron ayudarles e idearon un plan; Harry escribiría poemas para Lavender como si fueran de parte de Ron y Annie escribiría cartas para Ron haciéndose pasar por Brown. Así no habría sospechas; caligrafía de chica, escrito por una chica y del mismo estilo que Lavender, y lo mismo al revés.

-¡Ah! - la rubia por fin había comprendido - Pero entonces, ¿por qué era Annie la que trajo el poema aquel día en la biblioteca?

-Porque, digamos que a Harry no se le dan muy bien los poemas, y ella escribió ese para darle una idea de qué clase de cosas tenía que poner, o si no, al menos podía poner ese mismo pero en caligrafía de chico.

-¿Y el día de Las Tres Escobas? - Hermione quería aclarar hasta el último detalle.

-Estaban celebrando que su plan había funcionado.

-¿Así de simple? - exclamaron las dos Gryffindors al unísono.

-Así es - asintió la pelirroja - Así que, al final, tuvisteis razón al principio. Harry me quiere, nunca me ha dejado de querer y, si no me lo contó es porque no quería que yo metiera la pata con mi hermano y lo estropeara ni que te lo contara a ti, Herms, porque él sabe que lo estás pasando mal y no quería que te sintieras peor. Él sólo intentaba protegerte.

La castaña sonrió melancólica. ¿Cómo podía haber dudado de Harry? ¿De su mejor amigo, Harry Potter? El que luchó a su lado contra el señor oscuro, el que la consoló la primera vez que Ron se besó con Lavender en sexto curso, con el que había compartido tantas aventuras y secretos, el que la defendía de Pansy cuando ésta la insultaba, o de Malfoy cuando se metía con ella. Realmente se había equivocado y había sido muy injusta con él, al igual que Luna, que encontró en Harry a su primer amigo, el primero que realmente la quiso y no pensó que era rara. Tenían que disculparse, debían pedirle perdón por haber dudado de su honesta amistad. Nunca más volverían a hacerlo. Después de todo, él era Harry Potter, el mejor amigo que uno puede desear.

*          *          *

Esa noche, Harry se despertó para ir a beber agua. Últimamente dormía un poco mal y estaba nervioso por todas las cosas que le habían pasado durante el día, empezando porque por fin su adorable pelirroja sabía la verdad y podían estar juntos de nuevo. Aun estaba un poco perplejo; ¿cómo había podido pensar Ginny que él la había cambiado por otra? Él jamás haría eso. Ginny es su pelirroja, su pecosa, su Weasley; es su vida. Y jamás, jamás, jamás haría nada que pudiera dañarla. La quería demasiado. Pero ahora todo estaba bien. Las cosas se habían arreglado y habían desaparecido las dudas. Su amor continuaba y le alegraba comprobar que esos dos días su pequeña tampoco había podido olvidarse de él. Eso era amor verdadero.

Mientras Harry depositaba el vaso de agua en la mesita de noche, vio algo muy extraño; en el suelo empezó a brillar un dibujo en color dorado, como si fuera purpurina brillante y fosforescente. La imagen era una flecha e indicaba en dirección hacia la puerta. En cuanto Harry se acercó a ella, la flecha empezó a moverse por el suelo hasta salir de la habitación. El ojiverde comenzó a correr detrás de ella.

La sala común estaba vacía y completamente a oscuras. La flecha lo había llevado hasta allí, pero había desaparecido. De repente, oyó que algo se movía en el techo, sobre su cabeza; y ahora ¿qué pasaba?

Entonces el techo de la sala se iluminó con cientos de luces doradas que relucían con todo su esplendor. ¿Luciérnagas? No. Estaba claro que era un hechizo pero, ¿de quién? Entonces las luces se movieron del sitio y empezaron a formar palabras:

SENTIMOS NO HABER CREIDO EN TI

En cuanto Harry las leyó, las palabras se deshicieron y formaron la silueta de la cara del moreno. La verdad es que era todo un espectáculo. Luego, las luces empezaron a apagarse.

-Está bien - dijo el ojiverde cruzándose de brazos y riendo - Hermione, Luna, ya podéis salir. Sé que sois vosotras.

Dos cabecitas asomaron des de la barandilla de la parte de las chicas; una rubia y la otra castaña.

-Entonces, ¿no estás enfadado? - preguntó la rubia con su dulce carita inocente.

El moreno sacudió la cabeza y extendió los brazos con una sonrisa asomando en sus labios. Luna fue corriendo y abrazó a su amigo.

-Lo siento mucho - empezó a lloriquear - No debería haber sido así contigo. Después de todo lo que tú has hecho por mí.

Harry le acarició el pelo y la calmó. Él no estaba enfadado. No podía. Ellas… eran sus amigas.

Hermione se había acercado. Los miraba con algo de envidia; ella también quería un abrazo. Pero no era de las que se lanzaban en brazos de los demás en cada situación de felicidad. En ese aspecto era algo vergonzosa. Así que se limitó a sonreír.

-Harry yo… - empezó a balbucear una disculpa, pero entonces, el chico la estiró del brazo y también la abrazó. Hermione estaba atónita. Ya se habían abrazado otras veces, pero nunca había sido él el que diera el primer paso y menos de esta manera.

-Ha sido una tontería - le dijo el muchacho al oído - Eres mi mejor amiga y eso no lo cambia nada.

Hermione sonrió y lo abrazó con fuerza. Era su mejor amigo y lo sería siempre. Luna también se reía; había recuperado su dulzura y su vitalidad. Por fin era la Lovegood de siempre.

Esa noche, por primera vez en mucho tiempo, las cosas empezaban a ir bien otra vez…

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IMPORTANTE: por favor, leed hasta el final :)

Os cuento varias cosas:

  1. Por si no os habíais fijado, estoy empezando a introducir cambios: por ejemplo,  intento hacer los capítulos más largos que antes, de manera que podáis disfrutar un ratito más de la lectura. También intento darle un giro a la trama, como veréis en el próximo episodio y más cosas que irán surgiendo. 

  2. Y en el PRÓXIMO EPISODIO: "Capítulo 19: Lo admito"

¿quién será el que admita algo? ¿qué será lo que admita? ¿con qué tendrá relación?... podéis especular, pero todo eso lo veréis en el próximo capi.

Si tenéis cualquier duda, reclamación, pregunta o petición (me refiero a: "Me gustaría algo más de acción, está algo soso" o a "Tal vez podrías hablar algo más de Luna",... si deseáis cualquier cosa, comentad! Eso es lo que más me gusta.

Y espero que os gusten las innovaciones ;) Buen jueves a todos =D