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Draco y Hermione; la razón y el corazón — capítulo 19
Hola, chicas!!!! Aquí llega el esperado "Lo admite" ¿Qué se admite? ¿Quién? Pues ahora lo veréis. Sobretodo, disfrutad: -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Había pasado una semana desde que Ginny y Harry habían vuelto y todo parecía mejor que nunca; Luna se paseaba por los pasillos dando brincos y hablando con seres que sólo ella podía ver. Había vuelto su buen humor y toda su dulzura; Harry ya no estaba tan distraído y había vuelto a subir de notas, cosa que alegraba a todos. Y Ginny estaba más feliz que nunca ahora que su chico volvía a dedicarle tiempo y habían desaparecido los secretos entre ellos. Por otro lado, Ron y Lavender ahora salían juntos y se les veía a ambos felices. Lavender, desde luego, apestaba a desesperación y toda ella era cursilerías y tonterías, pero a Hermione ya no le importaba tanto lo que hiciera o dejase de hacer Weasley. Había conseguido lo impensable; desenamorarse de él. Ya no le dolía verle besar a Brown, ni verlos cogidos de la mano o mandarse notitas en clase, ni tampoco le ponían ya histérica las tonterías que llegaba a decir el pelirrojo creyéndose romántico.
-¡Oh, Lavender! Mi corazón palpita por una patata frita, pero cuando tú estás cerca, consigo olvidarme de la comida.
-¡Oh, Ron! ¡Qué tierno eres! - y le plantó un sonoro beso en toda la boca.
Hermione sabe que son algo ridículos, pero ¿quién es ella para juzgarlos? Si son felices, ella también es feliz; después de todo, haber estado enamorada de Ron hace que, aunque ya no lo esté, le desee lo mejor porque sigue siendo su amigo.
Pero Ginny y Harry no se tomaban de tan buen humor las cursiladas de los dos nuevos tortolitos. Luna y Harry solían reírse y Ginny hacía muecas de asco.
Por último, nuestra castaña estaba nuevamente centrada en sus estudios y pasaba las tardes libres con sus amigas hablando de grupos musicales muggles, practicando hechizos divertidos con Harry o paseando con Dean por los alrededores del castillo.
Todo era fantástico. Lo que Hermione no sabía es que su aventura estaba a punto de empezar.
* * *
BAILE DE MÁSCARAS
El sábado que viene se celebrará en el Gran Comedor un baile de máscaras en honor a la profesora Theodora McGraff que pronto abandonará el colegio.
Comenzará a las 8 y durará hasta las 12 para los de 1r, 2º, 3r y 4º curso y hasta la 1 para los de 5º, 6º y 7º.
Se deberá asistir disfrazados de cualquier cosa y es obligatorio llevar un antifaz estándar (un antifaz normal, sin plumas ni adornos ni nada, sino liso, pero de cualquier color) de manera que lo que destaque sea el disfraz.
-Herms, ¿qué es ese cartel? - la pelirroja estaba admirando las fotografías en movimiento que adornaban el anuncio. En una salía una mujer vestida de traje de época muy elegante y hermosa que hacía reverencias y danzaba. En la otra, un hombre vestido de gánster muggle miraba en todas direcciones. También había lazos de fiesta y disfraces sueltos. Todo en movimiento e irradiando alegría y diversión.
-Es una fiesta de despedida para la profesora Theodora McGraff. Antes de la guerra quería casarse con un hombre, pero no pudo porque tuvo que defender Hogwarts, como los demás profesores, y todo el mundo mágico, como todos. Pero ahora él tiene que marcharse de viaje, así que ella ha decidido jubilarse por fin y casarse con él.
La Weasley seguía absorta con los dibujitos del cartel. Se alegraba por la profesora, pero la verdad es que le daba un poco igual, lo que a ella le importaba realmente es toda la diversión y magia que habría en esa fiesta, así que, no pensaba perdérsela por nada del mundo.
* * *
Hermione estaba recogiendo algunas plantas para la próxima clase de pociones. Snape les había mandado algo de trabajo de campo para ir familiarizándose a la hora de tener que reconocer por ellos mismos las plantas que se deben utilizar en sus pociones.
Había un moreno sentado unos metros más allá, con un cuaderno y un lápiz de dibujo, muy concentrado.
-Dean
- llamó la leona - ¿Qué haces?
El joven levantó la vista un instante y le sonrió.
-Ya te he dicho que es una sorpresa.
-Por favor, ¿no me lo enseñas? - dijo poniendo carita de cordero degollado y el muchacho empezó a reírse.
-No - respondió en tono firme pero amistoso.
La Gryffindor se cruzó de brazos, resignada.
-Está bien - dijo admitiendo su derrota y continuando en su afanosa tarea de recolectar plantas.
Al cabo de un rato, el moreno le dijo que se acercara.
-Cierra los ojos - le ordenó.
-Vale.
La leona se sentó delante del chico y cerró los ojos. Cuando los abrió, tenía colocado delante suya un dibujo precioso del campo donde se encontraban y, en el centro de la imagen, había una chica guapa y esbelta de larga cabellera ondulada recolectando plantas en una cesta.
-¿Esa soy…
-Sí, esa eres tú - afirmó Thomas algo avergonzado - Podríamos decir que me has servido de inspiración y yo, además, necesitaba practicar un poco.
Granger sonrió. Aquel dibujo era precioso, una verdadera obra maestra.
-Dean, sin duda, eres un artista - y se echaron a reír.
Después de unos minutos, Thomas arrancó la hoja del cuaderno.
-Toma, Hermione. Te lo regalo - dijo tendiéndole la hoja con el dibujo a carboncillo.
-Pero, Dean, no puedo aceptarla.
-Claro que sí, la he hecho expresamente para ti y además me he dado cuenta de que somos amigos pero que tú no tienes nada mío. Así que ahora, al menos tienes un dibujo - y lo firmó en la esquina con una dedicatoria: "Para mi encantadora amiga, Hermione Jane Granger"
-Gracias
- dijo algo tímida - Lo colgaré en mi habitación. Pero ahora te toca a ti - se quitó la pulsera que llevaba y se la puso en la muñeca - Me la compré el curso pasado en *Barguens y Blucks.*Ahora es tuya.
El muchacho observó la pulsera largo rato. Era un brazalete que imitaba el oro con dibujos de círculos y formas esféricas, pero liso.
Los dos amigos retornaron al castillo.
* * *
Narna entró por la ventana abierta disimuladamente y se posó en un reloj de cuco colgado en la sala común de los premios anuales. Permaneció allí varias horas hasta que, por fin, se abrió la puerta.
Unas horas más tarde, Hermione volvió a su torre para hacer los deberes. Pero ya antes de llegar, el ruido que salía de detrás del retrato la asustó sobremanera. Dijo la contraseña al instante y subió corriendo las escaleras. Lo que se encontró allí parecía un hecho insignificante pero, en realidad, era mucho más peligroso de lo que se podía imaginar.
Al entrar, la leona vio todos los muebles de la estancia removidos y multitud de objetos tirados por el suelo. En el centro, un muchacho rubio sostenía su varita en el aire y la agitaba frenético mientras un pájaro revoloteaba en círculos por la habitación muy asustado.
-¡Maldito pájaro!¡Ahora verás! - y agitó su varita hacia el ave, pero sólo consiguió alcanzar un par de libros de un estante, que se cayeron todos al suelo con un gran estrépito. El pájaro se posó luego en la chimenea y, con otro hechizo, el chico hizo volar las cenizas y llenó la habitación de hollín. La castaña se cubrió con su capa para evitar llenarse la cara de las cenizas que se le iban a posar encima.
-¡¡¡Malfoy, pero qué narices estás haciendo!!! - exclamó asustada.
El rubio se dio cuenta de la presencia de la castaña.
-¿Es que no lo ves? - dijo en tono mosqueado - Hay un pajarraco en la torre y lo voy a echar.
Hermione se paró a observar al pájaro y se dio cuenta de la cruel verdad; era Narna, y Draco la había descubierto.
El Slytherin volvió a agitar su varita para atacar a la lechuza.
-¡No, por favor! ¡Para! - la leona intentó frenarlo, pero él estaba demasiado enfadado para escucharla.
-Pero ¿por qué la tratas así? ¡Es sólo un pájaro! - Hermione estaba desesperada. No sabía qué hacer para detenerlo. Además, se había fijado en que el animal llevaba una carta en el pico y seguro que era para ella, así que no podía arriesgarse a que Malfoy consiguiera atrapar a la lechuza y, por consiguiente, su correo. Eso echaría a perder toda la misión con Ángel.
-¡Ese bicho - dijo escupiendo la palabra - estaba rebuscando entre mis cosas! -Ahora entendía Hermione por qué el platinado estaba tan enfadado - ¡No sé quién lo envía, pero está claro que no es una lechuza salvaje y pienso acabar con ella aquí y ahora! - lanzó un nuevo ataque y esta vez el rayo rozó el ala del pájaro. Lo había herido.
-¡No sigas, Malfoy! ¡La matarás! - Hermione estaba aterrorizada. ¿Cómo detener a ese Slytherin orgulloso y perverso. Se metió la mano en el bolsillo de la túnica, pero no llevaba la varita consigo. Ella era muy poderosa pero, con la varita fuera de juego, no podía hacer nada para salvar a su pequeña amiga. ¡Nada! Sólo pedir clemencia.
El platinado había vuelto a acertarle en la misma ala y ahora el pájaro iba dejando un rastro de sangre. Estaba agotada y apenas podía ya revolotear. Se posó de nuevo sobre el reloj de cuco y esperaba impotente su muerte. Miró a Granger con sus ojos de ave por última vez, como si fuera una despedida silenciosa.
El momento siguiente pasó muy rápido. Tanto que es difícil de describir.
Granger, impotente, observaba la escena de cerca, pero al ver a Narna herida posarse de nuevo, supo que su final había llegado. El rubio levantó rápidamente la varita y apuntó a la lechuza que lo miraba rendida. Entonces, cuando se disponía a lanzar su hechizo final, se vio atrapado en un abrazo fuerte, muy fuerte. La castaña había atravesado la sala corriendo y se había lanzado hacia el Slytherin. Las únicas palabras que pronunció fueron:
-No la mates, por favor. Te lo ruego.
Apenas si había sido un susurro, pero Draco la había oído. La tenía abrazada a su pecho y podía sentir su llanto, el calor de su piel a través de la túnica que llevaba puesta, su temblor, su miedo.
Se quedó quieto un momento, sin saber qué hacer. No acababa de comprender qué le estaba ocurriendo. Se sentía extraño con esa chica abrazada a su tórax, valiente y decidida a salvar una vida.
Poco a poco, bajó la varita y se quedó muy quieto. Una de sus manos le tocaba el pelo a la castaña, pero había sido un gesto instintivo, no le estaba devolviendo el abrazo, aunque algo dentro de él le quemaba por querer abrazarla, el problema es que no se podría conformar con eso, así que siguió sin moverse. Pero la castaña no reaccionaba. Se había quedado quieta como una estatua, temblando, asustada por la vida de su amiga. Malfoy no recordaba nunca haberla visto sentir miedo. Ella no sentía miedo.
Al final tuvo que ser él quien reaccionara.
-No voy a matarla - dijo en tono serio y ausente. Seguía enfadado con el pájaro y teniendo en cuenta que no tenía escrúpulos, le estaba costando mucho controlarse y doblegarse a la voluntad de otro que no fuera él mismo.
Hermione abrió los ojos y se dio cuenta de que no había oído al Slytherin lanzar su último hechizo. Echó el rostro hacia atrás para mirar a Malfoy directamente a los ojos.
-Gracias
- murmuró sin soltarlo, con los ojos húmedos y aun medio paralizada.
Se sostuvieron la mirada unos instantes en silencio…. unos instantes eternos. Parecía que el tiempo se había detenido. Entonces, el rubio se inclinó para besarla.
* * *
Ginny se despertó temprano aquella mañana y bajó a la sala común de la torre de Gryffindor. Era tan temprano que era improbable que hubiera alguien despierto. Además, era domingo.
Cuando llegó a la sala, oyó una respiración entrecortada que provenía de uno de los sofás. Era muy extraño, así que se acercó a ver qué era.
-¡Hermione!
- exclamó sorprendida la pelirroja - ¿Qué haces en nuestra sala común? Bueno, es decir, también puedes pasarte porque eres de Gryffindor así que es como si mandaras en esta torre pero, quiero decir que no es que me moleste, no soy la dueña ni nada pero yo, em… ¿Qué ha pasado?
La castaña se incorporó en el sillón. Había intentado dormir, pero no había podido lograrlo.
-Es que no quería dormir en mi torre.
Ginny tomó asiento al lado de su amiga y le cogió una mano cariñosamente.
-¿Es que ha ocurrido algo malo?
-No - negó la leona - pero es que estoy muy confundida. Ayer, Malfoy y yo tuvimos un problema en la habitación y, al final… me besó.
La pelirroja contuvo la respiración. Aquello que acababa de contarle su amiga era muy serio.
-Entonces, ese primer beso que te dio a principio de curso…, quiero decir, ese que te dio por decirle que besaba mal… ¿no te lo dio para demostrarte nada, sino porque siente algo más? - ni la misma Ginny podía creerse eso.
-No lo sé - Hermione se cruzó de brazos - ¡De verdad que no lo sé! - se estaba desesperando - ¡Pero eso es ridículo! ¡Imposible! ¡No puede ser! Él es un sangre limpia y yo… - suspiró decepcionada - Yo soy una sangre sucia, hija de muggles que ni siquiera es de Slytherin.
-Mira, en cualquier otro caso te diría que eso no tiene nada que ver porque tú eres genial así como eres y se acabó. Pero hablando de Malfoy no puedo contradecirte. Para él la sangre pura y la casa Slytherin lo son todo. ¿Te dijo algo después de besarte?
Hermione suspiró apenada.
-Me miró un instante y se fue de la torre. Tampoco ha dormido allí. Pero yo no quería quedarme, no quería que volviese y tener que enfrentarme a él. He sido una cobarde.
Ginny acomodó la cabeza de la leona en su regazo y comenzó a acariciarle el pelo.
-No es cierto, Hermione. El tema de los chicos siempre es algo difícil de afrontar. Es normal que tengas miedo.
-Cuando le dijiste a Harry que te gustaba, ¿también tuviste miedo?
-Sí, claro que sí, pero no dejaba que nadie lo notara. Tenía que ser valiente y afrontar lo que sentía, aunque por dentro estuviera aterrada.
-Yo lo estoy. Ginny, tengo miedo. Yo no soy como tú. No soy capaz de decir nada si sé que a un chico le gusto.
-¡No digas tonterías! Tú eres más valiente que yo, después de todo, eres una de los tres héroes más grandes del siglo. Es sólo que, no sé, a lo mejor no tienes mucha experiencia.
-Pues no. Un beso con Victor, un beso con Ron. Ahí se acaba todo - y cerró los ojos exasperada. Le gustaba que la pelirroja le acariciara el cabello; la hacía sentirse protegida, no ser ella la protectora por una vez.
Ginny guardó silencio un rato hasta que al fin dijo:
-Hermione, estoy muy preocupada por ti - intentó observar la reacción de la castaña, pero ésta seguía con los ojos cerrados atenta a las siguientes palabras de su amiga, así que prosiguió - me gustaría que me dijeras quien te gusta.
La leona abrió los ojos con sorpresa ante la simplicidad de la pregunta.
-¿Eso es lo que te preocupa? ¿Quién me gusta?
-Me preocuparé dependiendo de tu respuesta - corrigió la Gryffindor pelirroja.
-Pues… - la castaña se tomó un momento para pensarlo - …no estoy segura. Te puedo asegurar que ya no me gusta tu hermano. No me duele al verlo con su nueva novia, así que supongo que he conseguido olvidarlo.
-Eso me alegra.
-Pero, respecto a quien me gusta… no sabría… yo…
-Sí que lo sabes - insistió la pelirroja y la miró con intensidad - Sabes que puedes decírmelo.
-Pues, a veces me da la sensación de que Dean y yo estamos hechos el uno para el otro. Es tan bueno y agradable conmigo. Me hace sentir a gusto. Pero… Malfoy….
-¡Lo que me temía! - exclamó Ginny suspirando.
-¿Qué he dicho?
-Ay, Hermione. He pasado por eso. Sé lo que sientes. Dean te parece encantador y tu mente te dice que es él quien debería gustarte y, de hecho, te gusta y te sientes bien con él, ¿no es así?
-Sí - confirmó la castaña.
-Pero Malfoy, sin ser tierno, ni dulce, ni simpático ni nada de lo que sí tiene Dean, te atrae con mucha más fuerza, pero tu mente te grita que no deberías pensar así.
-Sí, sí. ¡Eso es exactamente lo que siento!
Ginny volvió a suspirar, apenada.
-Pues eso es muy duro. ¿Quieres que te diga lo que te pasa?
Hermione asintió esperanzada.
-Te has enamorado de Draco Malfoy.
-No, eso no es cierto, es sólo que él…
-¡Que él nada, Herms! Te gusta Malfoy, ¡admítelo! Si no hay más problema. Ya está. Sólo reconócelo.
-Pero es que eso no es cierto.
-¡¡Admítelo!!
-¡Está bien!, ¡Lo admito!, ¿vale? ¡Me gusta, me gusta mucho! - se cruzó de brazos indignada - ¿Ya estás contenta?
-Si - afirmó - Eso era lo que me preocupaba. Te debo recordar que ese chico se ha estado metiendo contigo desde que empezasteis en primero. Te ha hecho daño, se ha burlado de ti, te ha engañado, mentido e incluso estaba del bando contrario en la batalla contra Voldemort.
-Lo sé.
-Muy bien. Todo arreglado. ¿Vamos a desayunar?
Hermione la miró perpleja.
-¿Ya está? ¿No vas a decirme que soy una tonta o que estoy totalmente loca porque me guste y que me olvide de él inmediatamente?
-No.
-¿No?
-No - afirmó - No voy a decírtelo porque eso ya lo sabes. Como amiga te diré que pienso que es una mala elección, pero si esa es tu decisión, te apoyaré y te ayudaré en todo lo que pueda - le sonrió - y ahora ¿vamos a desayunar?
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Bueno, ¿qué os ha parecido? ¿Os ha gustado? Creo que era más o menos lo que me pedíais ¿no? Más misterio, más acción, pero sobretodo.... más amor!!!! Y en el PRÓXIMO EPISODIO: "El baile de máscaras"¿habrá diversión? ¿amor? ¿pasión ¬¬? mmm... lo descubriréis en el próximo capítulo =D Por cierto, me gustaría que me dijerais sinceramente que os ha parecido, porque este capítulo me lo he trabajado mucho para que quedara bien. Gracias. Todo por los dramiones!!!!