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Draco y Hermione; la razón y el corazón — capítulo 20
Hola de nuevo, llego puntual a lo que dije y os dejo aquí este nuevo capítulo. Leed y disfrutad n_n
Capítulo 20: El baile de máscaras.
Era el sábado de la semana siguiente; el día de la fiesta de disfraces. Por una parte, las tres muchachitas estaban muy emocionadas por la idea de asistir a una fiesta que, además, prometía ser muy divertida. Pero, por otra parte no tenían ni idea de qué disfraces iban a ponerse, y la fiesta era esa misma noche, así que, tenían un problema.
-Ya lo tengo, chicas - exclamó Ginny esa mañana - Es sábado, así que, ¡nos vamos de compras!
* * *
Los escaparates de las tiendas de la Calle Blake brillaban intensamente ante la luz del mediodía. Tras los cristales, decenas de disfraces estaban expuestos sobre maniquíes de hombres y mujeres que danzaban sin parar y se miraban en espejos, intentando parecer más atractivos y atraer más clientela a las tiendas. Después de un bonito paseo, entraron a la primera tienda. Una mujer mayor, muy, muy gorda, las observaba desde detrás de unas diminutas gafas de redondas. Se les acercó sigilosamente y se colocó detrás de las muchachas.
-¿Puedo ayudarlas? - su voz era grave y desagradable, y no daba la impresión de que fuera una vendedera muy amable.
-No, gracias. Sólo estamos mirando - se apresuró a disentir la castaña.
La mujer se giró y a paso lento volvió a colocarse detrás del mostrador. Las tres Gryffindor salieron de allí casi de inmediato.
Visitaron bastantes tiendas más y se pararon todavía en muchos más escaparates hasta que encontraron los primeros disfraces que valieran la pena.
-Este vestido es bonito - dijo Ginny admirando una preciosa tela negra brillante de satén.
-Sí, no está mal.
-¡Oh! ¿Y qué te parece este? - Ginny agitaba una falda de bailarina rosa pálido con mucho vuelo - ¿Bonita verdad?
-Sí - asintió la leona - Está bien.
La pelirroja dejó la falda y puso las manos en jarras.
-¡Oh, vamos, Hermione! ¡Has dicho lo mismo de los últimos 7 vestidos! Pero ¿qué te pasa?
En ese instante, la castaña salió de su ensimismamiento y miró a la Weasley a la cara.
-A mí nada. Sólo estaba pensando.
-¿No le estarás dando aún vueltas a lo del otro día?
-No, no - se apresuró a exclamar - Solamente pensaba en el examen del lunes. Con lo de la fiesta no sé cuándo voy a tener tiempo para estudiar.
-Mmm…
- Ginny no parecía muy convencida, pero al final continuó con su búsqueda del disfraz ideal.
Hermione no le había mentido al decirle que no estaba pensando en Draco y en ese beso especial, pero en realidad, tampoco estaba pensando en el examen del lunes, sino en la carta que le trajo Narna la noche del incidente:
Querida Hermione,
ha llegado a mis oídos que en el castillo va a celebrarse una fiesta de disfraces en honor a una profesora del centro. He pensado que sería una ocasión ideal para poder vernos. Tengo algunos datos más que confiarte. Además, necesito que me busques toda la información posible sobre el Cáliz de la Vida Eterna.
No es necesario que me busques; yo también iré disfrazado y me encargaré de que me reconozcas.
Un caluroso saludo,
A.L.S
Granger no podía quitárselo de la cabeza. Ahora tenía varios problemas urgentes que resolver: aparte de tener que encontrar un traje bonito para la fiesta, tenía que encontrar información sobre el cáliz y dársela a Ángel esa misma noche. El problema era ¿dónde encontraba la información?
-¡Ya está! Este es perfecto. ¿Qué os parece? - Ginny daba vueltas admirando el vestido que llevaba puesto - Creo que me lo voy a comprar para el baile.
* * *
La castaña estaba plantada ante la puerta, indecisa. Sabía que lo que estaba haciendo estaba mal y que si la pillaban perdería muchos puntos para su casa, pero tenía que arriesgarse por el bien de la misión.
Respiró profundamente, miró atrás para asegurarse de que nadie la había seguido y observó por última vez el letrero sobre la puerta que decía: " Sección prohibida".
-Lumus
- dijo la leona en un susurro.
La biblioteca del tercer piso era un lugar oscuro y siniestro. Las paredes altas y robustas estaban llenas de humedades y telarañas y soplaba un viento glacial entre los pasillos que le daba un aire frío y fantasmal.
Cada pasillo tenía una placa escrita con el nombre de los temas de los que trataban esos libros; artes oscuras, criaturas tenebrosas, cómo crear ejércitos de monstruos, objetos mágicos,…
-¡Aquí!
- exclamó en voz baja para no ser descubierta. Es posible que el señor Filch estuviera por allí.
Pasó la mano por los lomos de los libros viejos y empezó a buscar alguno que pudiera tener algo que ver con el Cáliz de la Inmortalidad, pero no encontró nada.
-Varitas negras, La Bola Brush, Mágicas Cadaffagues, Las llaves del Averno, Piedras malditas, Copas de damas, Aguas mágicas, mmm…- Granger no estaba muy segura, pero tal vez la de las aguas…
Cogió el libro y le acarició el lomo para que se dejara abrir sin que hiciera ruido. En cuanto hubo abierto la correa, un olor a páginas mojadas y a moho llenó la estancia. Parecía como si ese libro pudiera mostrar incluso el olor de las aguas de las que hablaba. Empezó a girar páginas con cautela leyendo los títulos de los capítulos a toda prisa hasta que vio uno que le llamó la atención; *"El agua inmortal; La Copa de la Vida".*Había un dibujo de un dorado brillante y reluciente cubierto de joyas. En realidad, sólo era la suposición de cómo sería el verdadero, ya que nadie lo había llegado a ver, al menos, nadie había vuelto con vida para contarlo.
De repente, el sonido de una puerta al abrirse estremeció a la castaña.
Sacó de inmediato una hoja de papel blanca y la colocó sobre la página del libro.
-Copia texti- dijo pronunciando el hechizo en latín para copiar las palabras del texto en su pergamino.
Luego colocó el libro en su sitio y se apresuró a esconderse al final del pasillo mientras apagaba su varita. Justo a tiempo para ocultarse de la sombra que acababa de dar la vuelta a la esquina.
-¿Hay alguien? - preguntó la grave voz del señor Filch - ¡Sé que hay alguien! Y no creo que le convenga jugar a esconderse - y empezó a bajar por el pasillo hasta el libro que había estado ojeando Hermione. Se detuvo a tocarlo y notó que el olor a moho salía de ese tomo. Alguien lo había abierto muy recientemente. Lo cogió y leyó el título; "Aguas mágicas"- Así que le interesan las aguas mágicas - dijo mientras escudriñaba la oscuridad.
Hermione estaba aterrada. Estaban a punto de pillarla y si se movía Filch la atraparía enseguida. Estaba en una encerrona y no sabía qué hacer.
-¿Qué agua exactamente? - continuó preguntando el viejo - Las aguas pantanosas son un buen remedio para curar enfermedades cutáneas, y también son uno de los ingredientes cruciales para crear monstruos prohibidos - continuaba avanzando.
¡Piensa, Hermione, piensa! - se decía a sí misma la castaña - ¡¿Qué puedo hacer?!
Podía convertirse en un gato y pasar desapercibido al lado del señor Filch, pero eso era imposible para la leona; ella no era un animago. Otra solución era echar a correr sin más, pero en cuanto lo hiciera el anciano la seguiría y ya se habría visto descubierta, aunque por otra parte, si no hacía nada de inmediato se iba a ver en problemas igual. ¡¡Era todo tan difícil!!
-…esas sirven como potentes venenos. Aunque la más interesante es, sin duda, el agua de la vida, que convierte en inmortal al ser que bebe de ella. Tal vez sea esa la que andabas buscando, ¿me equivoco? - Filch estaba tan solo a unos pasos de Granger. Estaba paralizada y aun no tenía ningún plan para huír.
-¿Cómo lo has sabido? - exclamó una voz, pero no era la de Hermione, sino la de un muchacho, y salía desde tres o cuatro pasillos más lejos - ¿Cómo has sabido que buscaba el agua de la vida?
Filch enseguida volvió atrás y atravesó corriendo los cuatro pasillos que había de distancia entre él y la voz. Pero al llegar no encontró nada.
-¡Ja, ja, ja, ja! - se rió con desagradable voz - Con que aun quieres jugar al escondite. Bien. Pues jugaremos.
-¡Qué bien! - exclamó la voz en tono burlón. Ahora estaba más lejos.
-¿Quién eres? - Filch continuaba corriendo - Vamos, muéstrate.
-Yo pregunté primero. ¿Cómo sabías que buscaba el agua de la vida?
El anciano conserje paró un segundo para oír mejor. Se estaba empezando a impacientar.
-Pues porque eres ya la segunda persona esta semana que viene a robar este libro. A no ser que la otra vez también fueras tú.
-¿La segunda vez? No, no. Yo es la primera que vengo. ¿Para qué habría vuelto si ya hubiera venido a robarlo? Además - su tono era divertido - si mi intención es robarlo, ¿por qué sigue en el estante?
Se oyó un gruñido de rabia. Parecía que Filch se había dado cuenta de que era verdad, además no soportaba que se burlaran de él, y este chico lo estaba haciendo y la verdad es que muy bien.
-¡Está bien. Se acabó el juego! - exclamó el conserje enfadado - ¡Maldita sea! ¡Sal de una vez! - e iluminó con una antorcha el pasillo más cercano a la pared y empezó a caminar pasillo por pasillo.
Hermione no tardó mucho en darse cuenta de lo que pretendía. Iría pasando pasillo a pasillo hasta acorralarlo en el último. Tenía un grave problema.
Se movió con cuidado hasta el siguiente pasillo, pegada a las estanterías de libros y agachada para que se la viera lo menos posible. Pero era difícil, porque debía ser cautelosa, en cambio, Filch no tenía por qué y se daba más prisa.
Poco a poco la distancia que los separaba se fue reduciendo y cada vez estaban más cerca de la pared. Pero Hermione no podía parar de pensar en la voz. Le resultaba tan familiar. ¿Quién sería? ¿Por qué había acudido en su ayuda? ¿Sabría que ella estaba allí? ¿Cómo sabía lo que había estado buscando? Y lo que era aun más importante, ¿Quién sería esa otra persona que según Filch también había venido a robar el libro esa misma semana? Ahora lo tenía claro, dentro de Hogwarts había un traidor. Alguien que trabajaba para los mortífagos. Es muy posible que fuera la "mancha oscura" de la que hablaba la profecía del profesor Gluckig. Alguien que intentaría acabar con su vida.
Cuando la leona se quiso dar cuenta, estaba en el último pasillo, delante de la pared. Filch lo había conseguido, en cuanto girara la esquina, la habría pillado.
De repente, alguien la agarró por la espalda y una mano le tapó la boca.
Filch llegó al pasillo y lo miró perplejo. Allí no había nadie. ¿Pero cómo era posible?
-¿Dónde estás? - exclamó furioso.
Hermione no lo comprendía. Seguía sujeta por el extraño individuo y, además, justo delante de Filch, pero él no podía verlos. Entonces la castaña comprendió. La persona que la tenía sujeta la había transformado en un trozo más de pared del mismo color. Eran invisibles a los ojos del conserje.
-¡Maldita sea! ¡Se me ha escapado! - y se alejó precipitadamente por donde había venido.
Cuando estuvo bastante lejos, volvieron a ser visibles y el cuerpo fuerte y musculoso que la sostenía y la aprisionaba contra él la soltó con cuidado. La muchacha se volteó al instante para verle la cara.
-¡Ángel!
- exclamó en un susurro - ¿Pero qué estás haciendo en el…
-¡Shhh!
- dijo colocándose un dedo en los labios - ¡Voy a sacarte de aquí! - y le cogió la mano para arrastrarla hasta la puerta. La abrió con sigilo y la dejó salir.
Hermione lo miraba asombrada.
-¡Espera! ¿Tú no vienes? - estaba preocupada por lo que pudiera ocurrirle al muchacho.
-No. Intentaré despistarlo un poco más.
-Pero eso es peligroso - la castaña se negaba a soltarle la mano y abandonarlo.
- No te preocupes por mí - dijo guiñándole un ojo - Nos vemos esta noche.
Y sin dar lugar a ninguna réplica más, cerró la puerta de la biblioteca del tercer piso.
* * *
Ginny daba vueltas frente al espejo de cuerpo entero de su cuarto. Su piel blanca brillaba con la luz del fuego y le aumentaba el rubor de las mejillas.
-Genial, ¿verdad?
Al final, había decidido disfrazarse de sirena, pero le había dado un toque especial gracias a su amiga Hermione. El traje consistía en un vestido de tubo ajustado verde esmeralda cubierto de brillantes lentejuelas trasparentes que imitaban las escamas de las sirenas. El vestido resaltaba su figura y la hacía parecer más mayor de lo que en realidad era. Llevaba unos zapatos negros de tacón y un collar que imitaba las perlas. Se había alisado el pelo rojizo y se había puesto una capa de sombra verde de ojos a juego con el vestido. Pero el toque que lo hacía tan especial eran las piernas. La castaña había encontrado un hechizo para que las piernas de Ginny imitaran la cola de las sirenas. No se habían llenado de escamas ni nada parecido, simplemente habían adoptado el color grisáceo brillante y las rayas que se asemejaban a la piel escamosa. También le habían salido dos discretas aletitas en los brazos y unas cuantas branquias en el cuello. Ahora sí parecía una sirena de verdad, pero con piernas y mucho más guapa.
-Y yo ¿qué tal?
Luna había aparecido en el portal. Se había disfrazado de ninfa de agua y estaba realmente adorable. Era una de las más guapas de todo Hogwarts. Su vestido consistía en un traje ajustado que le dejaba un hombro al descubierto. El corte era largo de un lado, pero mostraba una pierna por el otro. Toda una genialidad. Era de un color azul turquesa con algunos trozos de tela blancos. Iba acompañada de unas sandalias blancas muy sencillas, pero elegantes. No llevaba pulseras ni collares, pues era una ninfa, y tan solo llevaba algo de azul en los ojos. La verdad es que estaba hermosísima con su pelo rubio, sus ojos azul cielo y ese precioso vestido que la hacía parecer una diosa.
El problema era Hermione; aun no estaban muy seguras de cómo vestirla.
* * *
El señor Filch estaba delante de la puerta del Gran Comedor. Sostenía una gran cesta con antifaces mágicos y se le notaba el mal humor.
-Buenas noches - exclamaron las tres amigas al pasar por delante.
-Grrr
- mascurlló el conserje y les tendió la cesta con brusquedad - escoged.
Ginny se cogió un antifaz negro a juego con sus zapatos. Luna escogió uno plateado y Hermione se cogió uno dorado brillante. Las tres entraron a la fiesta.
¿Os ha gustado? Espero que sí.Como siempre, PROXIMAMENTE: "Capítulo 21: Corazón de bruja"¿De qué bruja estamos hablando? ¿Qué oscuros secretos guardará su corazón? Eso es algo que lo descubriréis la semana que viene =DNo podréis decir que mi fic no actualiza rápido, eh!Besos, fans de los dramiones ;)