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Draco y Hermione; la razón y el corazón — capítulo 22
Hola, aquí os dejo el último capi que he escrito. Disfrutad! --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------El joven que acababa de pedirle un baile iba disfrazado de elegante duque. Era unos cuantos palmos más alto que ella, tenía el pelo castaño y unos intensos ojos verdes cálidos que asomaban tras el antifaz. Sonreía con algo de soberbia y se limitaba a observar a su pareja de baile sin mencionar palabra alguna.
Después de unos minutos, la chica acabó preguntándole:
-Em… - no estaba muy segura de qué decir - ¿Nos conocemos?
-¡Ja, ja, ja, ja! - se rió, pero no dijo nada más.
-Oye, te lo pregunto en serio. ¿Cómo te llamas?
El chico sonreía con complicidad. Era como si hubiera hecho algo de lo que se enorgullecía en ese mismo instante.
-Mira, si no vas a decirme nada, mejor me voy - e intentó zafarse de su agarre, pero, al igual que Malfoy, este chico tampoco la dejó.
-¿De verdad no me reconoces?
La castaña abrió la boca de par en par. ¿Era eso posible? Le había parecido la voz de Ángel, pero era imposible. Lo observó de arriba abajo queriendo encontrar en aquel chico algún parecido con su amigo, pero no se lo encontró. Aquel muchacho no era Ángel. (Recordemos que Ángel y Dulluck son la misma persona. Lo digo para evitar confusiones)
-Soy Dulluck.
Ahora sí que estaba sorprendida. Acababa de sentenciar en su mente que ese chico que tenía delante no era Ángel y va y dice que sí lo es. Pero estaba segura que no. No lo reconocía. No había ni un solo indicio de que ese pudiera ser su amigo. Así que todo era muy extraño. En realidad, estaba empezando a preocuparse. ¿Y si lo habían pillado? ¿Y si el muchacho que estaba delante suya era un impostor? ¿Un Mortífago que venía a comprobar si el joven y ella misma tenían alguna conexión, alguna información que se hubieran pasado? La verdad es que ahora estaba muy aterrada y no sabía cómo actuar.
-Lo siento, pero yo no conozco a ningún Dulluck. Te equivocas de persona.
Granger esperaba que el duque la mirara con decepción, pero no fue así, sino que empezó a reírse abiertamente. Y ahora, ¿qué había hecho?
-Parece que al final he superado en ingenio a la maga más inteligente - exclamó - ¿Te lo explico?
La leona asintió perpleja. Quería llegar al fondo del asunto lo antes posible.
-¿Ves mi antifaz? Es diferente de los vuestros. Con un hechizo he conseguido que nadie pueda reconocerme, ni siquiera cuando uno se acerca. Esa es la diferencia entre tu máscara y la mía. De manera que nadie notara nada raro en mí cuando me viera. Aquí hay profesores que me han tenido de alumno. Podrían identificarme fácilmente.
-¿Y cómo puedo estar segura?
-Con mi voz.
Sí, la verdad es que la voz era clavada a la de Dulluck, pero también podía ser un hechizo. No había forma de estar al cien por cien segura. Por lo que ella sabía, aún podía ser una trampa.
-No. Necesito algo más. Una prueba. Algo que sólo pudiera decirme él.
El muchacho rió un instante. Era difícil. Le enseñara el papel o las instrucciones que le enseñara, ella diría que podía haberlas robado. No. Tenía que ser algo que se hubieran dicho. Algo que sólo le hubiera contado a ella. O algo que ella sólo le hubiera contado a él…. ¡ya lo tenía!
-¿Era ese el chico que siempre se mete contigo? - dijo señalando discretamente con la barbilla a un rubio que los observaba muy de cerca, con los brazos cruzados y mirada hostil.
-¿Malfoy?
-¿Has dicho Malfoy? - el chico entrecerró los ojos pensativo. Su expresión era como si reflejara que había descubierto algo, o como si hubiera descubierto algo - Interesante - exclamó al final.
-Vale, te creo; eres Dulluck. Sólo a él le dije exactamente esas palabras.
Ahora el joven estaba más contento. A parte de haber superado a la Gryffindor en ingenio, había probado su identidad y ahora tenía la atención de la castaña para poder explicarle la situación.
-Granger, escúchame con atención. ¿Te acuerdas lo que nos ha pasado esta tarde con Filch, en el tercer piso?
-Sí, ¡cómo olvidarlo! ¿Por qué estabas allí?
-Necesitaba un sitio dónde esconderme hasta poder venir a la fiesta a hablar contigo y ese era el mejor lugar, hasta que llegaste tú y entonces tuve que descubrirme.
-Gracias por haberme salvado. No quiero saber qué me habría hecho McGonagall si el señor Filch me hubiera pillado husmeando en la sección prohibida.
La música cambió de repente, ahora era mucho más lenta. Uno de esos bailes en los que se abrazan las parejas y casi no se mueven del sitio. Música romántica.
No es que hubiera nada romántico entre ellos dos. Granger reconocía que el chico no estaba nada mal. Era apuesto, fuerte y encantador. Por su parte, Ángel la consideraba una preciosidad de chica y además, muy inteligente y divertida. Pero no había nada más que eso, al menos, no lo parecía. Pero teniendo en cuenta la clase de baile, tuvieron que abrazarse y bailar con lentitud, ajustándose al compás que marcaba la música. En el fondo no estuvo tan mal; de esta manera pudieron contarse al oído las cosas que habían descubierto.
-¿Buscaste la información que te pedí? - la interrogó el castaño.
-Sí - afirmó la leona - lo tengo en mi habitación a buen recaudo. El libro decía que el Cáliz de la Vida Eterna es una antigua copa vacía oculta en algún lugar de la tierra de Arras. Fue escondido hace muchos años por su propio creador que, al darse cuenta de lo que había creado y los problemas que iba a acarrear, decidió destruirlo pero, teniendo en cuenta que era un objeto mágico, no pudo hacerlo. La única manera de evitar que los hombres se mataran por esa copa fue escondiéndola - Hermione hizo una pausa para comprobar que el chico lo estaba entendiendo todo - He comprobado con un mapa antiguo dónde está la tierra de Arra y al parecer ya no existe. Bueno, al menos, no exactamente. Ahora tiene otro nombre. No te lo creerás, pero… esa tierra son los alrededores del castillo: el Lago Negro, el Bosque Prohibido, las montañas,…
-Entonces lo tenernos cerca.
-Sí - respiró hondo - está por aquí, en algún lugar bien escondida, esperando a que alguien la encuentre.
La música seguía sonando. Mientras todo siguiera así, no habría problema para contárselo todo.
La castaña se fijó un momento en la gente que había a su alrededor. Había parejas abrazadas igual que ellos que bailaban emocionadas, de forma tranquila, dulce…
También había mucha gente sentada en las mesas. Hacía una media hora que habían sonado las 12 y los de 1r, 2º, 3r y 4º curso se habían marchado a la cama. Así que la pista estaba ahora mucho más vacía, pero aun así eran muchas las personas que aun la ocupaban, no queriéndose perder ni un momento de la maravillosa velada.
Observó a sus amigos a lo lejos. A Harry y a Ginny abrazados un poco más allá. También a Lavender y a Ron. En una mesa, Luna y Neville estaban hablando tranquilamente. También estaba Seamus hablando con ellos dos, y Dean. Aunque Dean la miraba a ratos algo desilusionado. Tal vez cuando le dijo que volvería a sacarla se refería a esa canción, concretamente esa tan romántica. Ahora que estaba bastante más claro que Dean Thomas la amaba, podía estar segura de que, aunque ni siquiera conocía al extraño que la abrazaba, se moría de celos.
Malfoy también estaba sentado a su mesa, pero no la miraba. Estaba presumiendo de su físico ante dos chicas de 7º de su misma casa. Una le tocaba el músculo del brazo y abría la boca haciéndose la asombrada y lanzándole cumplidos. La otra, muerta de celos, le lanzaba miradas envenenadas e intentaba captar la atención del rubio de forma desesperada. Él sonreía complacido por la atención que le brindaban. Siempre había sido un creído.
- ¿Qué más decía el libro? - Dulluck también había estado observando a nuestro alrededor. Algo lo inquietaba.
-Bueno, para volverse inmortal hay que beber de la copa. Una vez se encuentre, hay que ir hasta el Lago Negro, en la orilla más alejada del castillo, y desde allí seguir un sendero oculto por la vegetación que lleva directamente al centro del bosque. Es una expedición bastante peligrosa. Esa zona está llena de hombres lobo, arañas gigantes y todo tipo de criaturas devora-humanos.
-Lo sé. Nadie dijo que fuera fácil.
La castaña se removió inquieta. No le apetecía nada tener que ir a ese bosque y sabía que, en el caso de que encontraran la copa, tendría que hacerlo.
-Al final del sendero hay un manantial - dijo, retomando el hilo de la conversación
- como un arroyo pequeño. El agua que se beba debe ser de allí. Si no, no serviría de nada.
-¿Y qué aspecto tiene la copa? ¿Hay alguna pista sobre su ubicación?
-No. El pergamino decía que no hay nadie que la haya visto y haya vuelto para contarlo. Avisaba de que es una expedición peligrosa. Quien la emprende, no regresa - la leona calló un momento. Estaba asustada ante la importancia de su misión y temía no estar a la altura. Después de todo, sólo era una chica de 17 años (Aclaración: digo 17 porque queda más bonito, pero en realidad, como todos sabéis, al acabar la guerra ya tenían todos 18. Pero en mi historia tienen 17, ¿sí? )
-Había un dibujo, eso sí. Una copa dorada y brillante rodeada de diamantes, rubíes y esmeraldas. Pero el dibujo no es fiable, como ya he dicho, nadie que la haya visto ha vuelto para contarlo.
El baile estaba a punto de terminar y el muchacho se la apretó un poco más cerca para que nadie más que ella pudiera oír lo que iba a decirle.
-Ya buscaremos sobre la ubicación de la copa. Por hoy sabemos suficiente - miró a su alrededor nuevamente inquieto y murmuró - Filch dijo que eras la segunda persona que intentaba robar el libro esta semana. Eso significa que hay alguien más en el castillo. Alguien que busca lo mismo que nosotros. Podría ser un profesor, un alumno, alguna criatura o incluso otro mortífago. No lo sé - ahora se le veía preocupado - Tal vez no te hayas dado cuenta, Hermione, pero hay cuatro chicos mayores, uno en cada esquina, que llevan desde el inicio de la fiesta muy quietos y miran en todas direcciones.
-¿Guardias?
-Del ministerio - exclamó sin mucho entusiasmo - Vigilan nuestros movimientos. Nos observan a todos. Dumbledore los ha avisado de que puede que haya algún intruso en el castillo, así que están esperando a que se muestre. Por eso hechicé mi antifaz. Sabía que pasaría algo así.
La música se había acabado. Dulluck y Hermione tuvieron que soltarse.
-Bueno, y ahora ¿qué hacemos? - le preguntó mientras las demás parejas se dirigían a sus mesas - No podemos quedarnos aquí en medio plantados.
El hecho de que se hubieran quedado quietos en medio de la pista al acabar la música había llamado la atención de uno de los vigilantes, que los miraba de forma inquisitiva, esperando a ver qué hacían.
-Ven
- dijo la chica agarrándolo del brazo - Salgamos al balcón.
Más que un balcón, era una gran terraza que dejaba ver perfectamente las luces de las estrellas brillando en el firmamento. Había un par de mesas y unas cuantas chicas cotilleando sobre lo guapos que iban algunos de los de 6º y 7º curso.
Dulluck y ella se colocaron en la parte más apartada del resto.
-¿Y bien? ¿Qué debo hacer ahora? - la castaña esperaba órdenes. No debía olvidar que todo esto era una misión muy importante para el futuro de la magia.
-Busca información sobre cómo encontrar el cáliz.
-Pero no sé dónde más buscar. En la Sección Prohibida ya no hay nada. Además, no puedo arriesgarme a que me pillen.
-Algo se te ocurrirá, pero debes encontrar la información que te pido. No hace falta que te recuerde por qué hacemos todo esto.
La leona bajó la cabeza, en señal de subordinación.
-No. Lo sé perfectamente.
-Bien. Pues ya lo sabes. Me pondré en contacto contigo lo antes posible. En cuanto tengas la información, nos pondremos en marcha.
-Pero Dulluck, si nuestro objetivo es encontrar la copa antes que los Mortífagos, no tiene ningún sentido si ellos tampoco saben dónde está.
-¿Qué quieres decir?
-Me refiero a que si ellos la quieren pero no saben cómo encontrarla, no habrá ningún problema. Cuando haya un nuevo señor oscuro, no podrá ser inmortal. No tendrá la copa.
-Ya hay un nuevo señor oscuro - Dulluck pronunció las palabras tan duramente que la castaña se hizo un paso atrás. La había asustado.
-Y eso… - empezó a balbucear - ¿Eso cuando ha ocurrido? - Granger se había quedado de piedra. ¡Eso no era posible! ¡Un nuevo señor oscuro! ¡Un nuevo Voldemort preparándose para invadir el mundo! ¡Era terrible! Sus peores pesadillas, sus mayores temores… ¡todo se había hecho realidad! Ya no había vuelta atrás. Estaba atrapada en esa misión. Estaba metida hasta el cuello y no había forma de escapar o abandonar. Ahora era el momento de ser valiente. De demostrar todo lo que valía. De enseñarle a Ángel que no se había equivocado de persona.
Volvió a hacer la pregunta, pero esta vez mirándolo intensamente a los ojos.
-¿Cuándo ha ocurrido? - esperó impaciente. Tenía que saberlo.
-Ayer por la noche. Se convocó una reunión secreta para los miembros de la orden y se eligió al nuevo señor de la oscuridad - había un brillo tétrico en sus ojos. Podía verse incluso un deje de locura. Debía de haberlo pasado muy mal.
Entonces Hermione preguntó lo que tanto temor le provocaba saber.
-Y ¿a quién se ha elegido? - tragó saliva para soportar mejor el golpe. ¿Quién sería? ¿Alguien joven? ¿Algún loco fanático de la orden? ¿Le sonaría el nombre o sería alguien completamente desconocido? En ese momento, su mayor temor es que el nombre fuera el de Severus Snape. No quería comprobar si después de todo se había reincorporado al grupo. Sinceramente, no quería, aunque en principio Snape era fiel al castillo y a Dumbledore.
-Hubo bastantes candidatos y los votos fueron muy dispersos pero,… ganó… Malfoy; Lucius Malfoy.
Granger lanzó un ahogado chillido de terror.
-¡Shhhhh!
- le ordenó enfadado el castaño - ¡Acaso quieres que nos descubran!
La chica de al lado se había girado para mirarlos. Así que la castaña intentó ser algo más discreta.
-¡Pero eso es imposible! - dijo bajando todo lo que pudo el tono de voz - ¡Lucius Malfoy está en prisión! Yo lo sé porque estuve en su juicio. Fui una de los testigos en su contra. ¡Lo encarcelaron en mis narices!
-Lee el periódico - le ordenó - Las noticias vuelan. Me extraña que tú aún no sepas nada.
Todo eso era muy extraño. A Hermione nunca se le pasaban las noticias y menos una tan importante como esa. Además, ¿es que nadie leía el periódico? ¿Cómo es que nadie había comentado nada? Era todo tan siniestro. Había algo que no cuadraba.
Uno de los guardias salió a la terraza con una bandeja de copas en la mano y se acercó a los dos amigos.
-¿Desean alguna cosa? - preguntó mientras les miraba la cara. ¿Es que habían hecho algo que les hubiera hecho sospechar? Fuera como fuese, eso era peligroso.
-No gracias - rechazó la leona, no fiándose de lo que esas bebidas pudieran llevar. Había ido demasiado directo hacia ellos.
-¿Está segura, señorita Granger? - preguntó de nuevo el camarero - Esta noche tenemos bebidas de lo más especiales. Ya sabe que en Hogwarts no se encuentran de este estilo todos los días.
Al principio le había extrañado un poco que supiera su nombre. Hace un par de años hubiera sido la cosa más extraña del mundo, pero después de su heroico papel en la guerra, no era tan sorprendente. Ahora era famosa y todos conocían su nombre… y su rostro.
El joven parecía estar acusándola de algo al no aceptarle una bebida. La seguía observando con dureza y eso la inquietaba sobremanera. La verdad es que el comportamiento de la muchacha de rechazar la bebida de la manera en que lo había hecho era muy sospechosa. Sólo lo haría alguien que supiera que ese chico en realidad no era un camarero, sino un guardia. Y eso sólo lo habría supuesto alguien que tuviera algo que ver con el motivo por el que los guardias estaban allí e indirectamente eso la relacionaría con el intento de robo del libro. De manera que el simple hecho de no aceptar esa copa podría traer graves consecuencias.
Dulluck pareció darse cuenta de la situación unos segundos antes que Hermione.
-Claro, ¿por qué no? - respondió al fin. Y cogió dos copas - Toma Hermione, esta es para ti - y le tendió una alargada copa de champagne burbujeante.
Hermione estaba perpleja. ¿Qué quería Dulluck que hiciera? ¿Bebérsela? Bueno, al menos eso demostraría la inocencia de uno de los dos, pero… ¿de verdad iba esa tontería a funcionar?
El camarero no se marchaba. Seguía delante nuestra esperando a ver qué hacíamos. La situación se estaba volviendo incómoda. Otro guardia entró en la terraza. También traía bebidas, pero se las ofreció a los demás. Aún así, no paraba de mirarnos de reojo. ¡Nos habían descubierto!
El camarero se estaba impacientando.
-¿No bebe, señorita? - su sonrisa era maliciosa. En cuando me negara, podrá dar la orden de atraparnos, aunque sólo fuera para un interrogatorio, pero ya tendrían algo. Después de todo, los del ministerio eran así. No trabajaban con hechos. Cuando tenían un problema, trabajaban con sospechas.
-Claro - se situó la copa en los labios y la olió. Estaba drogada, así que antes de bebérsela, ya sabía que se desmayaría. Inclinó un poco el vaso y empezó a beber lentamente. Bueno, al menos, lo había conseguido. Libre de culpa.
-¿Y usted no bebe… - inquirió el muchacho - …señor Dulluck?
¿Dulluck? ¿Había dicho Dulluck? Entonces ¿lo sabía? ¿Lo habían sabido todo des del principio? No había servido de nada beberse esa porquería. Y ahora ni siquiera podría ayudarlo. Ya notaba como la droga empezaba a hacer efecto.
Los siguientes instantes pasaron tan rápido que la leona apenas logró percibir nada.
En cuanto Ángel oyó su nombre, se puso tenso. Él también se había dado cuenta de que no había nada que hacer. Sabían perfectamente quien era. Sabían perfectamente que era un mortífago.
El camarero tiró la bandeja al suelo y se lanzó contra el castaño para apresarlo. El joven no tardó en quitárselo de encima. Era mucho más fuerte que él, pero no tardaron en llegar los otros tres con el estruendo de platos y vasos rotos. También se asomó mucha gente curiosa para ver qué pasaba.
La Gryffindor no podía hacer nada. Los miraba impotente, queriendo defender a su amigo y ayudarlo a huir, aunque eso le acarreara graves y terribles consecuencias. Pero no podía moverse. Se había bebido casi toda la copa y ahora el mundo daba vueltas a su alrededor. Los árboles, las estrellas, las caras, los vasos rotos… todo empezó a girar y a dar vueltas de manera que todo formaba una mancha uniforme y no podía distinguir dónde estaba. Seguía oyendo la pelea. Oía los gemidos de los guardias cada vez que Ángel les propinaba un golpe y los tiraba al suelo. El castaño era muy fuerte, pero eran cuatro contra uno; tenía todas las de perder.
La leona intentó buscar la varita entre sus ropas, pero no acertaba a meter la mano en el bolsillito de su vestido. Le temblaban las piernas y sentía que el mundo se oscurecía. Que todo se volvía borroso y desaparecía. Ya no podía ver nada. Sólo oía el murmullo de la gente a su alrededor apretujándose para ver la pelea.
-¡Dejadme pasar! ¡Vamos, abrid paso! - gritaba la voz de McGonagall a lo lejos.
Pero ella ya no la vería. Ya no estaba despierta. Todo había desaparecido.
Hermione empezó a temblar y se cayó hacia atrás desmayada. Se oían los gritos de las chicas que había a su alrededor, asustadas. Pero antes de que tocara el suelo, unos brazos fuertes y musculosos la agarraron y evitaron que se golpeara en la cabeza. Hermione no sabía quién había sido. Ella ya ni siquiera estaba ahí presente, al menos, no mentalmente, pero había sentido por un instante el calor de los brazos que la agarraban y, por un momento, había deseado que se tratara de su rubio que había venido a rescatarla.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Bueno, siento tener que deciros que no he escrito el título del próximo episodio porque aún no tengo ni idea de cómo seguir. Después de la prisa que me he dado para escribir estos últimos capítulos ando algo escasa de ideas, así que tardaré un poco en publicar el siguiente.Bueno, bueno, tranquilos, jajajajajajaja, tan sólo tardaré alrededor de una semana más o menos; lo necesario para escribir un capítulo que sea de vuestro gusto. Lamento haceros esperar. Pero cómo siempre... ¿cómo conocían esos tipos a Dulluck? ¿quién salvó a la castaña? ¿seria su rubio? ¿estaría con ella? y lo que es más intrigante ¿sospecharán ahora de Hermione? Todo eso y mucho más en el próximo episodio ;)Besos, Rin