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Draco y Hermione; la razón y el corazón — capítulo 6
Cuando Hermione abrió los ojos se dio cuenta de que el Slytherin ya no estaba a su lado. La verdad es que era bastante temprano, así que le extrañó un poco su ausencia, sin embargo, teniendo en cuenta que no le agradaba nada compartir cama con una sangre sucia, tampoco era tan extraño.
Se vistió rápido y bajó las escaleras para dirigirse al Gran Comedor. Al pasar por el salón, antes de salir de la torre, tampoco vio al rubio. ¡Qué extraño! ¿Dónde se habría metido? Tal vez con Pansy, ¡grrr! Bueno, daba igual.
La castaña llegó al comedor un tanto agitada. Tenía muchas ganas de contarle a sus amigas Ginny y Luna su nueva amistad con Dean, y también sentía deseos de contarles que Malfoy la había besado, así de improviso, pero no estaba segura si debía contárselo o no, ya que si a Ginny se le escapaba y Harry y Ron se enteraban, seguro que irían a por Malfoy, y ella no quería eso. Sabía que el rubio no había obrado bien. Siempre tratándola tan mal y sin importarle sus sentimientos y jugando con su sufrimiento, pero esta vez no lo había hecho. No la había insultado, ni hechizado, ni agredido de ningún modo. Tan sólo la había besado. ¿Por qué? ¿Por un insulto? Tal vez, pero aún así lo había hecho, y Hermione se había sentido extrañamente bien en ese omento. No comprendía por qué, pero lo había disfrutado. De todas formas, sabía que algo así no se iba a repetir, que él jamás se iba a fijar en ella teniendo a tantas chicas guapas y de cuerpos exhuberantes peleándose por salir con él. ¡Pero bueno! ¡En qué estaba pensando! ¿Ella y Malfoy? Pero si se odian. No, no, no. Ese beso la había transtornado y no podía permitirse dejarse enredar por ese chico creído y malcriado.
La castaña alejó ese beso de su cabeza y entró al Gran Comedor, sentándose entre sus dos amigas.
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Buenos días, chicas - dijo con una gran sonrisa que permitía ver sus perfectos dientes blancos. Por algo sus padres eran dentistas.
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Hola, Hermy, ¿cómo has dormido esta vez? Ya os han separado ¿no? - Ginny la miraba sonriente.
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Bueno, no. Al final nos dejarán así hasta que tengan tiempo de arreglar el problema.
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¡Será posible! - exclamó Ginny indignada - ¿y creen que vais a poder aguantar los dos juntos en la misma habitación? Si lo extraño es que aún no os hayáis matado.
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Pues a mi no me parece que lo hayan pasado tan mal - dijo Luna tranquilamente. Ambas la miraron sorprendidas - Claro. ¿No lo ves, Ginny? Hermione viene sonriente, eso significa que anoche no se pelearon, ¿o si?
La dos amigas miraron a la castaña curiosas. Tenían ganas de saber qué habría pasado la noche anterior entre ella y Malfoy. No entendían como es que podían convivir bajo un mismo techo.
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Bueno, la verdad es que quería hablaros precisamente de eso. Por cierto, ¿dónde están Harry y Ron?
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Ahora vendrán - contestó Ginny - tenían que hablar de no sé qué cosa. No me lo han querido decir - la pelirroja hizo una pequeña mueca de desagrado - Bueno, ¿qué decías?
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Ah, sí. Pues veréis, debéis prometerme que no se lo contaréis a nadie. Ni siquiera a Harry - dijo mirando directamente a Ginny.
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Vale, lo prometo.
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Yo también - asintió la rubia.
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Está bien. Anoche, cuando Dean me acompañó a mi torre...
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¿Dean? ¿Dean Thomas? ¿Te acompañó hasta tu torre? - las dos muchachas estaban interesadísimas en la conversación - ¿Por qué?
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Pues, es que, cuando Ron me confesó que no me quería, me fui tan enfadada que me olvidé las maletas en la sala común. Y Dean vio lo que pasó. Me consoló y todo. Luego se ofreció a traerme él las maletas para que yo no tuviera que encontrarme con Ron por el camino. Sinceramente, no me apetecía mucho verlo. Me acompañó hasta la torre, me llevó las maletas y charlamos un rato. ¡Es tan galante! Se porta muy bien conmigo y me ayuda en todo lo que puede. Ahora somos amigos. Estoy muy contenta.
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¡Ui, Hermione! - Ginny tenía una divertida expresión de picardía - Me da que Dean no busca tu amistad.
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¿Qué quieres decir?
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Pues, está muy claro. Dean se ha enamorado de ti.
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¡¿Qué?! - la castaña se ruborizó - No, no. Eso no es posible - se sonrojó - sólo somos amigos.
Las amigas se rieron.
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Pues ten cuidado con lo que digas delante de él. Podría ponerse celoso - volvieron a reír.
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Oye, Herms - Luna dejó de reír y se puso seria - Dean es un buen chico. Deberías pensar si te gusta o no, y poco a poco que él se vaya dando cuenta, porque si no, podrías hacerle mucho daño. Ya sabes lo que te ha pasado a ti con Ron. Seguro que ha sido mucho peor porque te lo ha dicho de golpe, sin haberte dado pistas de que no estaba interesado en ti.
La castaña estaba con mirada ausente. Luna tenía razón. Haberse enterado de los verdaderos sentimientos de su amigo de esa manera tan brusca había sido horrible, sobretodo después de todas las ilusiones y esperanzas que le había dado el beso frente al vasilisco.
Su amiga tenía razón; debía aclararse las ideas y decidir si está o no interesada en ese chico. Tendría que pensarlo un rato.
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¿Y con Malfoy? - la pelirroja la sacó de sus pensamientos.
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Ah, si - la castaña se puso roja de repente - Bueno, cuando él llegó, yo me estaba despidiendo de Dean, y parece que se molestó de verlo allí y lo echó.
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¡Oh! - Luna y Ginny la miraban con expectación.
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Malfoy fue muy arrogante, por supuesto, y empezamos a discutir. Creo que nunca nos habíamos insultado tanto, o al menos no desde hacía mucho tiempo. Al final, creo que le dije algo de que a las chicas de Hogwarts nos daba asco su sóla presencia.
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Bueno, cuando se pone chulo, un poco sí - murmuró la pelirroja.
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El caso es que empezó a presumir de que las chicas se morían por pasar la noche con él. Yo le dije que un sólo beso suyo era repugnante y antes preferiría morir. Me parece que me pasé, porque creo que le sentó muy mal. Y entonces... - Hermione volvió a enrojecer.
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Entonces ¿qué? - las dos Gryffindor estaban ansiosas por saber que había pasado.
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pues...me besó.
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¡¿Queeeé?!
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¡Pero eso no puede ser! Un Malfoy nunca besaría a una "sangre impura" según ellos.
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Lo sé, pero lo hizo. Lo que pasa es que tiene el ego demasiado alto y le ofendí al decir que me daban asco sus besos. Yo creo que es por eso.
Ginny permanecía asombrada, pero Luna simplemente sonreía.
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¿Qué pasa, Luna?
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No, nada. Tengo una hipótesis. Y con algo de suerte conseguiré las dos cosas - y se marchó del Gran Comedor dando sus acostumbrados pequeños saltitos de cuando estaba contenta.
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Pero ¿de qué habla? - Ginny estaba cada vez más atónita. Hermione negó con la cabeza.
En ese instante, Harry y Ron entraban por la puerta listos para desayunar. Hermione se levantó.
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¿A dónde vas?
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Lo siento, Ginny, pero he olvidado el libro de Runas Antiguas. Nos vemos más tarde - y sin mirar si quiera a los dos chicos que acababan de llegar, se marchó deprisa. No antes de echar un último vistazo a la mesa de Slytherin y descubrir que, extrañamente, el rubio tampoco había bajado a desayunar. Cada vez era todo más raro.
* * *
Esa misma tarde, Hermione se encontraba sentada en el sofá de su sala común. El platinado seguía sin aparecer, así que tuvo toda la tarde para disfrutar ella sola de la torre.
Estaba haciendo los deberes de Estudios Muggles cuando un ruido como de picoteo le llamó la atención. Se giró hacia la ventana. Delante del cristal, con gran dificultad, una lechuza diminuta y esmirriada volaba con una grusa carta en el pico. La carta era tan grande y la lechuza tan diminuta que a duras penas podía mantenerse en el aire.
Hermione fue rápidamente a abrirle antes de que se cayera, y el pequeño pájaro entró. Dejó la carta a los pies de la muchacha que, confusa, abrió el sobre.
Señorita Granger,
vos no me conocéis, pero yo a usted sí. Tengo entendido que sois una de las brujas más inteligentes que han estudiado nunca en Hogwarts. Exactamente por eso le escribo esta carta a usted, ya que no puedo arriesgarme a enviársela directamente al profesor Dumbledore o a alguien así de importante.
Necesito que me prestéis mucha atención; todo lo que pensáis es una mentira. Nada ha acabado, puede que El Señor Oscuro haya muerto, pero eso no cambia nada. No nos habéis cazado a todos y por tanto todo continúa.
Puede que no os queráis fiar de mi, pues ni siquiera os he mencionado mi nombre, pero lo prefiero así. Sois la única persona en quien puedo confiar ahora mismo.
Escuchadme bien: llevo años infiltrado en la orden oscura de los Mortífagos y aún no he sido descubierto. Vos y yo somos la última esperanza para acabar con esto de una vez por todas.
Comprendería que no quisiérais ayudarme, pero por favor os lo pido. Dentro de 30 días exactamente tendrá lugar una reunión, todavía no sé donde. Estoy en ello. Si todo sale como planean y esa reunión se celbra exitosamente, habrá un nuevo señor oscuro y la guerra volverá a comenzar. Para poder evitarlo debéis encontrar algo por mí, pero no os diré nada más de momento.
Esperaré vuestra respuesta y si decidís ayudarme, os lo explicaré todo.
P.D: sólo podéis fiaros de la lechuza que os he enviado. Se llama Narna. Por favor, no le habléis a nadie de esta carta. Debe ser un absoluto secreto entre vos y yo.
Saludos,
A.L.S
La leona se abalanzó inmediatamente hacia el escritorio para responderle al tal A.L.S. ¿Quién sería? ¿Qué habría querido decir con eso de que la muerte de Voldemort no cambiaba nada? ¿De qué trataría esa reunión?
Comenzó a escribir mientras todos esos pensamientos se arremolinaban en su cabeza. De repente, oyó un portazo, y se volvió para ver quién era.
Malfoy acababa de entrar. Tenía la piel mucho más pálida de lo normal y se notaba que estaba muy cansado, pero su semblante reflejaba enfado, o incluso odio. ¿Qué le habría pasado? ¿De dónde vendría? ¿Dónde habría estado todo el día?
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Malfoy - dijo Hermione tímidamente escondiendo en su espalda la carta de A.L.S - ¿te encuentras bien?
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Mira, Granger - dijo volviendo su rostro cansado hacia la muchacha - hoy no estoy de humor para discutir contigo, así que, si no te importa, olvídame por esta noche - y se marchó con arrogancia hacia el dormitorio.
La Gryffindor estaba realmente confundida. Algo muy grave le debía haber pasado al rubio para que ni siquiera le apeteciera discutir con ella. Cada vez, las cosas eran más extrañas...
Gracias por haber tenido tanta paciencia y haber esperado este capítulo. Mañana lunes ya me habré ido de viaje y no vuelvo hasta el viernes por la noche. Pero les prometo que el siguiente capítulo será mucho más misterioso que este y también más romántico.
Sólo les pediré una cosa. Por favor, en mi ausencia, comenten mucho. Cuantos más comemtarios haya, mejor.
Otra cosa, si me comentáis más de 20 comentarios os prometo que en lugar de un capitulo, a mi regreso os pondré dos seguidos. Lo prometo.
Pero recordad, no vale que una misma persona me deje más de 2 comentarios. La aludida ya sabe porque lo digo, eh?
jajajaja, gracias. Adios.